Yo, asesino (2014), de Antonio Altarriba y Keko

Un cómic que me ha llamado la atención, publicado por Norma Editorial y primero de una trilogía denominada “trilogía egoista”, donde el guionista, Antonio Altarriba, ayudado por el dibujante José Antonio Godoy, mas conocido como Keko, inician un viaje por lo peor del ser humano. Yo me lo he pasado pipa leyendo YO, ASESINO.

Enrique Rodriguez Ramirez es un catedrático de la Universidad del País Vasco que aparte de adorar su trabajo, tiene otra pasión: matar. Para él, matar es todo un arte, una virtud en la cual destaca matar sin ser visto o detectado, cazar sin ser cazado. Enrique tiene sus normas: no repetir crímen y no matar a gente cuya muerte le haga a él beneficiario de algo, ya sea a nivel laboral… o personal. Lo que busca en sus crímenes es ser original, ya que así la policía no puede establecer patrones o pautas de asesino en serie que le delaten.

De hecho, tal es su cuidado al matar, que Enrique suele matar a una o dos personas cada año, evitando así caer al “vicio” de matar por matar a todo el mundo que se cruce en su camino. Casado con una mujer que ya no siente nada por él, debido a que Enrique se hizo la vasectomía antes de casarse con Cristina, Enrique sufre un vueco radical con la aparición de una alumna suya, Edurne, con la cual tiene una relación mas allá de lo típico entre profesor y alumna.

Sin embargo, todo se complica para él cuando su esposa le abandona llevándose buena parte de su muebles y la policía le investiga por un asesinato, el de un rival, Alarcón… que él no ha cometido. Gracias a la intervención de Edurne, Enrique sale del calabozo donde estaba retenido y se muda a vivir a su casa, llegando a mantener relaciones con ella. Con el tiempo, Enrique vive algo intranquilo ya que el Gobierno le ha negado la subvención a su revista TRÉMULA y en Madrid, muchos creen que él mato a Alarcón. Posteriormente, en una visita a la capital de España, Enrique descubrirá al asesino de Alarcón, siendo Eduardo Marín, beneficiado de la muerte de Alarcón, el que confesase a Enrique su autoría, al saber Eduardo de las aficiones homicidas de Enrique.

Un cómic interesante en el que se toca el asesinato casi como un arte, donde tenemos revelaciones interesantes sobre su protagonista, su pasado, su pasión por matar… así como el desenlace de determinados acontecimientos (Cristina finalmente saca un libro perverso sobre Blancanieves, enamorándose de su editoria, Nerea, para sorpresa de Enrique…), y el final, donde Enrique ya tiene un nuevo objetivo al cual perseguir… y matar.