Una pequeña selección de fotos de naturaleza

El Wildlife Photographer of the Year revela algunas de las fotografías finalistas de 2019 ¡Y ahora no podemos esperar a conocer los ganadores!

A falta de un mes para conocer a los ganadores de su certamen anual de fotografía de naturaleza, el Museo de Historia Natural de Londres acaba sacar a la luz una pequeña preselección de los finalistas de la que ya es la quincuagésimo quinta edición del mundialmente reconocido concurso. Y es que a estas alturas el famoso Wildlife Photographer of the Year pasa desapercibido para muy pocos amantes tanto de la fotografía, como de la naturaleza. Una foca dormida, un escarabajo zombie o una tortuga caída en desgracia son solo algunos de ejemplos de lo que la competición de 2019 nos depara, cuyos ganadores se darán a conocer el próximo 15 de octubre . Encontraréis las instantáneas bajo estas líneas; esperamos que las disfrutéis.


Last Gasp

Un hipopótamo recién nacido, de solo unos días de edad, se mantenía cerca de su madre en las aguas poco profundas del lago Kariba, Zimbabwe, cuando gran macho se cruzó con ellos de repente; persiguió a la madre y luego agarró al ternero con su enorme boca abierta con la clara intención de matarlo. Tras tratar de ahogarlo, trató de aplastarlo hasta la muerte. Durante todo ese tiempo, la madre angustiada no pudo hacer más que mirar. La rápida reacción de Adrian pudo inmortaliza el impactante drama.

El infanticidio entre los hipopótamos es raro, pero puede ser el resultado del estrés causado por el hacinamiento cuando se secan los humedales en los que descansan durante el día. Un macho también puede aumentar sus posibilidades de reproducción al matar a crías que no son suyas, lo que provoca que las hembras entren en celo, listas para aparearse con él. Los hipopótamos machos también son agresivamente territoriales, y las brutales peleas entre ellos no son infrecuentes. De hecho, si se sienten amenazados por un encuentro accidental, los hipopótamos también atacarán y matarán humanos.

Objetivo Nikon D750 + 400 mm f2.8; 1/2000 seg a f6.3 (-0.7 e / v); ISO 640; Monopod Gitzo.

Foto: Adrian Hirschi / Wildlife Photographer of the Year 2019.



The Freshwater Forest

Los delgados tallos de un molino de agua euroasiático, con su espirales de hojas suaves y plumosas, se elevan hacia el cielo desde el lecho del lago Neuchâtel, en Suiza. Michel ha fotografiado regiones de agua dulce en todo el mundo, pero esta fue la primera vez que se zambulló en el lago más cercano a su casa. Estaba nadando cerca de la superficie, absorto en la belleza de las plantas y sus pequeñas flores rojizas, cuando vio como un enorme lucio desaparecía entre la masa de vegetación. Muy lentamente, se hundió para mirar más de cerca. Cuando llegó al fondo, se encontró inmerso en una “jungla submarina con una vista infinita”. Esta hierba acuática de la familia de las haloragáceas es una planta originaria de Europa, Asia y África del Norte, pero se ha extendido por todo el mundo. Puede crecer a partir de fragmentos colonizando rápidamente estanques, lagos y aguas de movimiento lento, con un crecimiento denso que puede privar de luz a las especies nativas. Cuando Michel inspeccionó los tallos, extendiéndose varios metros, notó que algunos sostenían gruesos racimos de mejillones cebra. Originarios de Rusia y Ucrania, estos pequeños moluscos, con patrones de bandas característicos, son reproductores prolíficos que han invadido la mayor parte de Europa occidental y América del Norte. Su alimentación por filtración reduce significativamente las densidades de plancton, aumenta la claridad del agua y altera los ecosistemas. Maniobrando cuidadosamente su voluminoso equipo de buceo en la maraña de vegetación, Michel compuso su imagen con un gran angular para transmitir la sensación de estar mirando desde el suelo de un bosque entre una multitud de árboles altísimos.

Sony α7R + 16–35mm f4 lens at 16mm; 1/40 sec at f8; ISO 200; Nauticam housing.

Foto: Michel Roggo / Wildlife Photographer of the Year 2019


If Penguins Could Fly

Un pingüino juanito, el nadador más rápido de todos los pingüinos, “corre” por su vida cuando una foca leopardo emerge del agua. Eduardo lo estaba esperando: había visto al pingüino, descansando sobre un fragmento de hielo. Pero también había a visto la foca leopardo patrullando en la costa de la Península Antártica, cerca de la colonia pingüinos en la isla Cuverville. Cuando la barca de Eduardo se dirigió hacia el pingüino, la foca pasó directamente debajo del bote. Momentos después, surgió del agua, con la boca abierta. El pingüino logró escapar del hielo, pero la foca parecía haber convertido la caza en un juego. Las focas leopardo son depredadores formidables. Las hembras pueden medir 3.5 metros de largo y pesar más de 500 kilogramos; los machos son un poco más pequeños. Sus cuerpos delgados están diseñados para la velocidad, y poseen unas mandíbulas anchas con largos caninos y molares puntiagudos. Cazan casi cualquier cosa, desde peces hasta crías de otras especies de focas. Y también juegan con su presa. En este caso la foca leopardo anduvo persiguiendo al pingüino durante más de 15 minutos antes de atraparlo y comérselo.

Canon EOS 7D Mark II + 100–400mm f4.5–5.6 lens at 110mm; 1/2500 sec at f10; ISO 1000.

Foto: Eduardo Del Álamo / Wildlife Photographer of the Year 2019


Big Cat and Dog Spat By

En un raro encuentro, un grupo de perros salvajes africanos ataca a un guepardo macho solitario. Ambas especies han desaparecido de gran parte de sus rangos habituales de distribución, y en la actualidad quedan menos de 7.000 ejemplares de cada una de las especies, principalmente debido a la pérdida y fragmentación de sus hábitats. Peter había estado siguiendo a los perros en coche mientras cazaban en la Reserva Privada de Zimanga, cerca de KwaZulu-Natal, Sudáfrica. Un jabalí acababa de escapar de la manada cuando los perros se encontraron con el gran felino. Al principio, estos se mostraban cautelosos, pero a medida que el resto de la manada –unos 12 cánidos- llegó, su confianza creció y comenzaron a rodear al guepardo, rugiendo de emoción. El anciano guepardo siseó y se lanzó hacia la manada, mientras el polvo se alzaba en el aire a la luz de la mañana. Peter mantuvo su atención en la cara del felino. En unos minutos la disputa terminó cuando el guepardo huyó.

Nikon D4S + 400mm f2.8 lens; 1/640 sec at f5; ISO 800.

Foto: Peter Haygarth / Wildlife Photographer of the Year 2019



The Hair-Net Cocoon

De pie, contra la pared del baño y con su cara presionada contra la cámara, Minghui se centró en el notable capullo de una polilla Cyna. Un lugar más típico para este sería el tronco de un árbol o una roca de la selva tropical de Xishuangbanna, al suroeste de China, donde acababa de filmar. Pero esta oruga había elegido un muro. Había tejido una delicada jaula de seda alrededor del capullo. La jaula debe proporcionar protección contra algunos depredadores, pero probablemente no contra las avispas que la parasitan. Una vez en su jaula, la oruga teje unos hilos casi invisibles de seda para suspenderse mientras se convierte en una pupa. La jaula tiene una abertura en cada extremo, a través de la cual la oruga expulsa su capa externa después de su muda final y luego, una vez que ha reorganizado su cuerpo, emerge de la parte superior como una hermosa polilla blanca salpicada de detalles rojos y negros.

Nikon D500 + 85mm f3.5 lens; 1/50 sec at f29 (+2 e/v); ISO 640.

Foto: Minghui Yuan / Wildlife Photographer of the Year 2019


Canopy Hangout

Cuando la familia de Carlos planeó un viaje al Parque Nacional Soberanía de Panamá, los perezosos ocupaban un lugar destacado en su agenda. No quedaron decepcionados. Durante varios días, desde la plataforma de observación de la torre del dosel del parque, Carlos pudo fotografiar no solo pájaros sino también a este perezoso bayo, Bradypus variegatus, cuyo pelaje anaranjado y la franja oscura de su espalda que lo identifican como un macho adulto. Colgaba en un árbol de cecropia, descansando pero ocasionalmente moviéndose lentamente a lo largo de una rama para alcanzar nuevas hojas. Aquella mañana, con el bosque cubierto de niebla y el perezoso en movimiento, Carlos disparó desde un nivel más bajo pero en un ángulo que aún mostraría las características clave del perezoso: sus tres garras enganchadas a la rama, su característica raya en forma de máscara y su pelaje largo y áspero. Pero al colocarlo deliberadamente en una parte del marco, también capturó la atmósfera del bosque, “el perezoso en su entorno”.

Nikon D700 + 28–300mm f3.5–5.6 lens at 45mm; 1/125 sec at f10; ISO 1600.

Carlos Perez Naval / Wildlife Photographer of the Year 2019


Touching Trust

Una curiosa joven ballena gris se acerca a un par de manos que se sumergen desde un barco turístico. En la laguna de San Ignacio, en la costa de Baja California, México, las ballenas grises y sus madres buscan activamente el contacto con la gente para rascarse la cabeza o frotarse la espalda. La laguna es una de las tres que comprenden un santuario de ballenas grises clave para esta población reproductora del Pacífico Norte. La caza de ballenas dejó a la población occidental cerca de la extinción y aniquiló a la del Atlántico Norte. Pero en la década de 1970, una joven ballena se acercó a un pescador que se atrevió a tocarla. La confianza entre las ballenas y los humanos aumentó, y hoy en día muchas hembras alientan activamente a sus crías a interactuar con las personas. Los pescadores también obtuvieron un ingreso extra por la observación de ballenas en invierno, ahora vital a medida que disminuyen las poblaciones de peces y por lo tanto las capturas. Ahora en la laguna de San Ignacio, Patrimonio de la Humanidad, el avistamiento de ballenas es gestionado muy cuidadosamente por la comunidad: botes limitados, sin pesca de invierno e interacción solo si las ballenas lo eligen. Hace solo unos años la comunidad también ganó una larga batalla por evitar que una corporación global construyera una planta de sal en la laguna.

Nikon D3S + 16mm f2.8 lens; 1/400 sec at f9; ISO 1250; Subal housing.

Foto: Thomas P. Peschak / Wildlife Photographer of the Year 2019


Beach Waste

Desde la distancia, esta escena en el Refugio Nacional de Vida Silvestre Bon Secour de Alabama parecía atractiva: el cielo azul, la arena suave y una tortuga bastarda ( Lepidochelys kempii ). Pero cuando Matthew y la Patrulla de Varamientos de Tortuga se acercaron, pudieron observar un nudo mortal alrededor del cuello del animal. La también conocida como tortuga golfina de Kemp, con tan solo 65 centímetros de largo, no es solo una de las tortugas marinas más pequeñas, sino también una de las más amenazadas. En los últimos 50 años, las actividades humanas como el consumo de sus huevos y carne, hasta la captura accidental en redes de pesca, han reducido enormemente su número a pesar de la protección de sus lugares de anidamiento. Pero como Matthew puede observar en su ruta de reconocimiento diario, otro peligro que les acecha es la lesión o el ahogamiento debido a las artes de pesca no selectiva y la acumulación de basura en el océano.

Canon EOS 700D + 18–55mm f3.5–5.6 lens at 18mm; 1/1250 sec at f4.5; ISO 100.

Foto: Matthew Ware / Wildlife Photographer of the Year 2019


The Wall of Shame

Fijadas a una pared blanca podemos observar las pieles de varias serpientes de cascabel. Alrededor de ellas se hallan las huellas de las manos sangrientas de sus cazadores, marcas triunfales de aquellos que han desollado serpientes en la Reunión Anual de Serpientes de Cascabel en Sweetwater, Texas. Cada año se capturan decenas de miles de serpientes de cascabel durante este festival de cuatro días. En primavera, los lugareños usan gasolina para sacar a las serpientes de sus guaridas de invierno, una práctica prohibida en muchos estados de EE. UU. Estas por lo general se mantienen en malas condiciones antes de ser llevadas al festival y ser arrojadas a varios pozos de serpientes construidos para la ocasión. Luego son decapitadas como entretenimiento para los asistentes al festival, que pagan para desollarlas. Los defensores de la tradición afirman que es necesaria para controlar las poblaciones de serpientes venenosas y garantizar la seguridad de las personas, las mascotas y el ganado. Pero los opositores consideran estos eventos como una práctica ecológicamente perjudicial, insostenible e inhumana. Lo que Jo-Anne encontró más inquietante sobre esta imagen fue “que muchas de las huellas de manos ensangrentadas pertenecían a niños”.

Nikon D800 + 17–35mm f2.8 lens; 1/250 sec at f3.2 (+0.3 e/v); ISO 2000 .

Foto: Jo-Anne McArthur / Wildlife Photographer of the Year


Sleeping Like a Weddell

Abrazando sus aletas contra su cuerpo, esta foca de Weddell cerró los ojos y pareció caer en un sueño profundo. Acostada en el hielo del puerto Larsen, Georgia del Sur, estaba relativamente a salvo de sus depredadores -orcas y focas leopardo- y por lo tanto podía relajarse y hacer la digestión. Las focas de Weddell son los mamíferos reproductores más australes del mundo y pueblan hábitats costeros en todo el continente antártico. Alcanzando longitudes de hasta 3.5 metros, siendo las hembras algo más grandes que los machos, sus grandes cuerpos están cubiertos de una gruesa capa de grasa para mantenerlos calientes tanto por encima como por debajo de las aguas heladas del Océano Austral. Al alimentarse principalmente de peces grandes, las focas de Weddell son impresionantes buceadores capaces de descender a más de 500 metros y poseen altas reservas de la proteína mioglobina que se une al oxígeno en sus músculos. Esto les ayuda a cazar bajo el agua durante largos períodos, a veces de más de una hora.

Canon EOS 7D Mark II + 100–400mm f4.5–5.6 lens at 400mm; 1/500 sec at f8; ISO 400.

Foto: Ralf Schneider / Wildlife Photographer of the Year 2019


Lucky Break

Un mapache asoma su rostro enmascarado de bandido sobre un Ford de la década de 1970 en una granja desierta en Saskatchewan, Canadá. Sus cinco juguetones retoños se entretenían excitados en el asiento trasero. Era un sentimiento compartido por Jason, que se mantenía a la espera y en silencio en un escondite cercano, ya que había estado aguardando esta oportunidad cada verano durante varios años. El único acceso al automóvil era a través del pequeño orificio en el vidrio de seguridad agrietado del parabrisas. La brecha era de bordes romos pero demasiado estrecha para un coyote -el principal depredador de mapaches en el área- lo que lo convertía en un lugar ideal para que una madre mapache criara a su familia. Esa noche la madre mapache se detuvo a la salida de su improvisada guarida para revisar los alrededores el tiempo suficiente para que Jason hiciera su fotografía de larga exposición durante el crepúsculo. Luego se escabulló para pasar la noche buscando comida para sus retoños, desde frutas y frutos secos, hasta huevos de invertebrados e incluso algunos pequeños vertebrados.

Nikon D810 + 70–200mm f2.8 lens at 145mm + polarizing filter; 0.4 sec at f2.8 (-0.7 e/v); ISO 800; cable release; Gitzo tripod + Wimberley head; hide.

Foto: Jason Bantle / Wildlife Photographer of the Year 2019


Jelly Baby

Un jurel juvenil se asoma desde el interior de una pequeña medusa frente a Tahití, en la Polinesia Francesa. Sin ningún lugar para esconderse en el océano abierto, e inmune a los tentáculos punzantes, que disuaden a los posibles depredadores, ha adoptado a la medusa como refugio en su viaje nocturno, resbalando bajo su umbrela. En cientos de inmersiones nocturnas, dice Fabien, “nunca he visto una sin la otra”, aunque no está claro si la medusa obtiene algún beneficio o por qué la relación se rompe cuando el agua se acidifica. Bucear en aguas profundas y abiertas en la oscuridad es la especialidad de Fabien. El zooplancton migra desde las profundidades al amparo de la oscuridad para alimentarse del fitoplancton que habita en la superficie y otros depredadores fluyen tras ellos. A la deriva con la medusa y su jinete, Fabien combinó todos los elementos de su composición exactamente en el momento correcto.

Nikon D810 + 60mm f2.8 lens; 1/320 sec at f22; ISO 64; Nauticam housing; Inon Z-240 strobes.

Foto: Fabien Michenet - Wildlife Photographer of the Year 2019


The Climbing Dead

En un viaje nocturno en la selva amazónica peruana, Frank vio a este gorgojo de aspecto extraño aferrado a un tallo de helecho. Sus ojos vidriosos mostraban que estaba muerto, y las tres proyecciones similares a antenas que crecían fuera de su tórax eran los cuerpos fructíferos maduros de un “hongo zombi”. Extendiéndose dentro del gorgojo mientras estaba vivo, el hongo parásito había tomado el control de sus músculos y lo había obligado a trepar. Alimentado por el interior del gorgojo, el hongo comenzó a hacer crecer cuerpos fructíferos coronados por cápsulas que liberarán una multitud de esporas diminutas para infectar nuevas presas. Se sabe que “hongos zombis” similares parasitan a otros insectos. Disparando al gorgojo de frente, para mostrar su hocico alargado característico, Frank aisló el hongo contra un fondo suave para enfatizar las cápsulas. Al día siguiente, las esporas habían sido liberadas y el hongo se había marchitado, su misión cumplida.

Canon EOS 5D Mark II + 100mm f2.8 lens; 1 sec at f5.6; ISO 100; Triopo tripod + Feisol head.

Foto: Frank Deschandol / Wildlife Photographer of the Year 2019


Cool Drink

En una mañana muy fría en la isla japonesa de Hokkaido, Diana se encontró con una escena encantadora. Una bandada de mitos y carboneros se reunieron alrededor de un largo carámbano que colgaba de una rama, turnándose para mordisquear la punta. En esta imagen un mito de cola larga de Hokkaido se cierne durante una fracción de segundo sobre dicho tempano. Si salía el sol y se formaba una gota de agua, el carbonero siguiente en la cola sorbía en lugar de pellizcar. La rotación de la actividad era tan rápida que casi parecía coreografiada…

Nikon D500 + 300mm f2.8 lens + 1.7x teleconverter; 1/1600 sec at f8 (+0.3 e/v); ISO 1600; cable release; Gitzo tripod + Mongoose head.

Foto: Diana Rebman - Wildlife Photographer of the Year 2019


Circle of Life

En las aguas cristalinas del Mar Rojo, un cardumen de patudos de alrededor de 25 metros gira en torno a un arrecife. Durante los últimos 20 años, Alex ha estado viajado hasta Ras Mohammad, un parque nacional en la punta de la península del Sinaí de Egipto, para fotografiar las agrupaciones de peces de arrecife que se reproducen allí durante el verano. “El gran atractivo es que siempre veo algo nuevo”, explica el fotógrafo. Esta vez, fue este gran banco de patudos. Su comportamiento circular es un como una especie de cita multitudinaria antes de emparejarse, aunque también disuade a los depredadores. Durante estas reuniones de desove se pescan fácilmente, pero no aquí, ya que el parque nacional es una reserva marina en la que está prohibida la pesca.”

Nikon D850 + 28–70mm f3.5–4.5 lens at 31mm + Nauticam Wide Angle Conversion Port; 1/60 sec at f11; ISO 500; Subal housing; two Seacam Seaflash 150D strobes.

Foto: Alex Mustard - Wildlife Photographer of the Year 2019


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Pobre pinguino juanito.

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Qué pasada :smiling_face_with_three_hearts:

Lel, el hongo de The Last of Us es real :roto2:

Recemos para que no mute…

Que mal rollo la del hipopótamo.

en África se producen mas muertes al año por ataques de hipopótamos que por cocodrilos.

vas en tu barca tranquilo por un rio, se le cruzan los cables al hipotamo y a te vas a tomar por culo, barca incluida

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Lo se. Son unos hijoputa de mucho cuidao.

O para que nadie lo modifique genéticamente como arma biológica :sese:.

Un saludo
DrPingas

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Gracias por joderme el dormir…

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:relaxed:.

Un saludo
DrPingas

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