Trolls, la pesa que le trituró el pie e ídolos que se convierten en compañeros: confesiones de Lucas Vázquez

Con 28 años, puede presumir de un palmarés deportivo que ya quisieran para sí futbolistas veteranos. Tres Champions League, dos Supercopas de Europa, tres mundiales de clubes o una Liga son triunfos que, sin embargo, no han hecho que Lucas Vázquez (A Coruña, 1991) se conforme todavía. “Me encantaría volver a lograr todo lo que ya he conseguido. No he perdido ese hambre de ganar títulos, partidos, de ganarlo todo. La carrera deportiva de los futbolistas suele ser corta y tenemos que aprovecharla al máximo”, explica mientras espera a que comience la sesión de fotos.

“A ver si acabamos pronto, que he reservado la pista de pádel”, bromea el futbolista, que luce en su pierna izquierda una aparatosa escayola que le mantiene apartado de la competición desde el mes de noviembre del pasado año. “Estaba entrenando, cuando se produjo ese mal momento. Son cosas que pasan”. Ese “mal momento” del que habla fue un accidente en el gimnasio.

Mientras levantaba pesas, una de ellas cayó provocándole “una fractura en la falange distal del primer dedo del pie izquierdo” que, como reconoce, “es un pelín más grave de lo que parecía”. La lesión lo ha alejado temporalmente de los terrenos de juego, pero no ha conseguido sacarle del gimnasio. “No puedo estar mucho tiempo sin correr, así que hay que buscar otras alternativas para hacer ejercicio aeróbico. Es la única manera de no perder la forma. Voy todos los días a la Ciudad Deportiva de Valdebebas [Madrid] a trabajar y recuperarme. Desde que estoy lesionado, paso más tiempo allí que en mi casa”.

La incomodidad de la escayola no impide que Lucas Vázquez cumpla con sus compromisos con Bulgari, marca que, eligiendo al futbolista como imagen, busca rejuvenecer el perfil de los prescriptores de joyas y con ello de sus compradores. “Hombre, ya tengo 28 años, no soy tan joven”, puntualiza entre risas. “Cuando era más pequeño y comenzaba en esto del fútbol nunca imaginé que algún día participaría en campañas de este tipo. Sin embargo, en los últimos años el mundo del fútbol ha empezado a colaborar con otros sectores, como el de la moda”, comenta Vázquez, que, para valorar propuestas de este tipo, cuenta con la ayuda de un asesor de imagen. “Lo comento con él y con mi familia, porque me gusta que estén siempre al corriente de mis proyectos. En este caso, me hizo mucha ilusión porque Bulgari es una marca histórica a la que sigo desde hace tiempo”, reconoce.

El deporte es un sector en el que, por las características propias de la competición, la moda tiene poca cabida. No obstante, en esos huecos que conceden los entrenamientos, partidos y patrocinios, los futbolistas se olvidan de la equipación oficial y dan rienda suelta a sus gustos en materia de ropa. “Para mí, la moda es una forma más de representar la personalidad de cada uno. Cuando estamos fuera del campo y tenemos libertad, se nota que lo que vestimos está relacionado con nuestra forma de ser”, señala.

La relación entre fútbol y moda ha hecho que, hoy en día, los futbolistas hayan pasado de ser simples ídolos deportivos a convertirse en creadores de tendencias. Una realidad en la que juegan un importante papel las redes sociales, de las que Lucas Vázquez es ferviente defensor. “Son herramientas que permiten que los jugadores nos relacionemos mejor con nuestro público, que les mostremos lo que hacemos en los entrenamientos, en nuestra vida diaria. Es algo muy interesante y por eso gestiono mis redes yo mismo. No me importa que haya trolls . Es algo que forma parte del juego y no hay que darle mucha importancia o, yo al menos, no se la doy. Estoy muy seguro de mí mismo, ni necesito que se me alabe ni me importa que se me critique”.

El futbolista gallego del Real Madrid está deseando volver a los terrenos de juego. Aquí luce la versión en cerámica negra del reloj Octo Finissimo de Bulgari. Foto: Pablo Zamora

No es para menos. Nacido en 1991 en el municipio coruñés de Curtis, Vázquez fichó por las categorías inferiores del Real Madrid en 2007. Cinco años después, apenas cumplidos los 20, Carlo Ancelotti lo incorporó al primer equipo, en el que coincidió con estrellas de la talla de Cristiano Ronaldo, Xabi Alonso o Karim Benzema y comenzó a jugar en estadios cuyo aforo multiplicaba por 30 la población de su pueblo natal. “A esa edad me resultó muy impactante. Eran jugadores a los que estaba acostumbrado a ver en la tele, eran ídolos. Lo viví como una oportunidad increíble de crecer en mi carrera porque, cuando entrenas día a día con los mejores, algo se te pega”.

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