[Rol] Mugen no Guntai


1 - Índice de Capítulos


2 - Enlaces Importantes


  • Primer Rol: Los Seis Cristales (28 páginas Rol Principal + 9 páginas Mini-Rol. Primero de la Trilogía del Universo O. Máster: Zero. 02/2015-06/2015, Meristation)

  • Segundo Rol: Energy Wars (86 páginas Rol Principal + 6 páginas Hernán’s Road. Segundo de la Trilogía del Universo O. Máster: Zero. 08/2015-12/2015, Meristation)

  • Tercer Rol: Escuela del Cristal Dorado (14 páginas Rol Principal. Spin-off, One-Shot en el Universo L. Máster: Loreaux. 02/2016-03/2016, Meristation)

  • Cuarto Rol: Parallel Worlds (152 páginas Rol Principal + 6 páginas Universo PWK-29 + 9 páginas Crossover PW/SW. Tercero de la Trilogía del Universo O. Máster: Zero. 04/2016-05/2017, Meristation)

  • Quinto Rol: The Divine Walkers (8 páginas Rol Principal. One Shot en el Multiverso. Máster: Zero. 09/2017-12/2017, Meristation)

  • Sexto Rol: Crann Bethadh (276 comentarios Rol Principal. Secuela de la Trilogía Original. Máster: Loreaux. 12/2017-En Hiato, Pacotes)


3 - Mecánicas de la Partida

A medida que la partida vaya avanzando, se irá actualizando esta sección cuando vayan descubriendo nuevas acciones disponibles para los jugadores. Como recordatorio, nuevas técnicas, habilidades, aptitudes o equipo irán apareciendo en el Glosario del Hilo Externo a medida que vaya avanzando la partida.


I - Interacción con los NPCs

Los NPCs tienen fichas propias, con sus atributos y capacidades. A lo largo de la partida, requerirán el apoyo de NPCs para sobrevivir hasta el final, pero los NPCs tienen sus propias personalidades, y no necesariamente estarán de acuerdo con todo lo que sus personajes hagan.


Hay tres atributos básicos que funcionan para representar la relación entre sus personajes y los NPCs. Las interacciones con los NPCs pueden otorgar (o hacer perder) puntos en esos tres atributos de la relación. Cada personaje tiene un máximo de puntos en cada una de esos atributos. Cómo se llevan con los NPCs reflejan la manera de actuar al interactuar, no sólo en las interacciones directas, sino incluso en situaciones generales. No puedes controlar en qué momento cambiará tu relación, pero sí puedes intentar crear situaciones específicas buscando cambiar tu relación.

  • Respeto: El respeto es la expresión de cuánto un NPC está dispuesto a confiar en sus acciones o promesas, así como su predisposición a manifestarse a favor o en contra. Un NPC que respete al personaje, le informará en privado si disiente con un plan o una acción, en lugar de manifestarlo en voz alta para que todos duden también.
  • Aprecio: Quizás no sea una amistad con todas las letras, pero es lo más cercano a ello. El aprecio refleja qué tanto el NPC disfruta la compañía del personaje, qué tanto busca pasar tiempo con ellos, etc. El Aprecio puede transformarse en Amistad… o quizás… en algo más.
  • Entendimiento: Todos los personajes de la partida atraviesan algún viaje personal, de mayor o menor gravedad. No obstante, estos eventos ocurrirán a medida que avance la partida sin intervención necesaria de los jugadores, y qué tanto los jugadores estén presentes en esos momentos claves determinarán cómo avanza este atributo. La intervención de los jugadores podría cambiar el tipo de persona que el NPC será al terminar con esta crisis… para mejor o peor.

Un ejemplo de una ficha de relaciones cuando conocen a un NPC sería:

Kirina

  • Respeto: 0/20
  • Aprecio: 0/20
  • Entendimiento: 0/10

La cantidad de puntos máximos en cada atributo será marcado por el máster.


II - Combate

El máster declara cuándo inicia una batalla y bajo qué situaciones, así como si un conflicto puede ser resuelto por rol o no, por lo que en ningún caso un jugador puede iniciar y resolver un conflicto en una misma actualización. Esto no quiere decir que no pueden golpear a otro personaje si el roleo lo requiere, pero se considerará como una acción sin impacto mecánico, salvo que el máster determine lo contrario.


Para cualquier combate, se presentan las fichas implicadas de los dos bandos. El jugador que combate tiene control total de la batalla, no requiere input del máster. Si más de un jugador participa en una misma batalla, se indica en el externo cómo se coordinan.

Cuando se calcula el daño, los factores a tomar en cuenta son:

  • Si hay modificadores a los atributos del atacante o la resistencia del receptor del ataque.
  • Si el atacante usa una técnica, aplica la técnica sobre la Fuerza o Inteligencia modificada.
  • Si tiene un arma, aplica ahora el bonificador del arma.
  • Al daño generado se le resta el 25% de la Resistencia del objetivo. Puede haber circunstancias donde ese porcentaje de Resistencia cambie.

El sistema de batalla es por turnos. El jugador debe realizar 4 acciones en bucle hasta que la batalla termine.

  • 1: Ordenar a los personajes por su Agilidad. Primero irá quien mayor Agilidad tenga en la batalla, siendo último el de la menor.
  • 2: Declarar con cada participante en la batalla su acción, y en caso de atacar, marcar a quién. Sí, eso significa que controlan las acciones del enemigo también, y se asume fair play de parte de los jugadores intentando que ambos bandos peleen de forma inteligente. Si alguna acción requiere una tirada de dado especial, se tira en esta fase. Si hay múltiples tiradas, se realizan en orden de Agilidad (por ejemplo, una técnica que tenga 50% de chances de provocar parálisis, se lanza como 1d2 antes del paso 3)
  • 3: Lanzar un dado de esquiva por cada ataque. El personaje que es atacado puede esquivar un único ataque por turno. Si un personaje es atacado por dos enemigos, necesariamente será golpeado por uno de esos ataques. La esquiva falla si el d100 es menor a 100 - Agilidad/10. Si un personaje lograra acertar múltiples esquivas, puede elegir cuál esquivar de entre las que acertó. En un 1 vs. 1 no se puede esquivar dos turnos consecutivos. Si un participante de la pelea es derrotado por un ataque antes de que llegue su turno cronológicamente, la acción que el participante declaró durante la Fase 2 no ocurre, sin importar los dados implicados. Si un personaje alterara su Agilidad durante su turno, calcula con la esquiva original los ataques de los enemigos que tenían antes su turno, y con la nueva agilidad los ataques posteriores.
  • 4: Actualizar el HP de todos los personajes que participan en la batalla en función de las esquivas, así como se debe actualizar el Cooldown de las técnicas. Si el combate continúa, se repite desde el Paso 1.

En los Enlaces hay una planilla tipo excel que calcula la mayoría de las técnicas y daños, pero es prototipo; la planilla tiene sus propias indicaciones de cómo usarse. Para las tiradas de dado, se realizarán por el Hilo Externo, usando a MrPacote, aclarando antes de la tirada con el siguiente formato: "[Número de Post donde ocurre la batalla / Turno-Fase ] Cuando se realizan múltiples tiradas de dados, el orden de Agilidad es el orden de esas tiradas. Si un personaje tira más de una vez (por ejemplo, para intentar esquivar múltiples golpes), la prioridad de los dados siempre es en orden de agilidad del atacante.


III - Modos de Juego

A lo largo del rol, se dividirán las semanas en tres tipos de situaciones.

  • Arcos de Historia : Los arcos de historia son como el prólogo. Momentos donde la trama irá avanzando a medida que se postea, y la libertad de movimiento queda más delimitada. Esto ocurrirá por decisión mía como máster, y anula acciones de los otros dos modos.
  • Sandbox : El estado actual de la partida, en este caso una versión “mini” al poder moverse únicamente por Valhalla. Durante el sandbox, tienen libertad para moverse e ir a donde deseen que tengan permitido el acceso, una vez por día. Pueden buscar tanto lugares, como NPCs, pero no necesariamente todo NPC estará disponible en cualquier momento del sandbox, ya que estos pueden tener sus propias misiones. Reunirse con NPCs es fundamental para subir las relaciones con los mismos, pero hay lugares donde se obtienen ventajas especiales. Gestionar sus días es fundamental. Si durante un día no se usa la acción disponible, estas no se acumulan. No es necesario rolear más que uno o dos párrafos al ir a un lugar o reunirse con un NPC. La respuesta a todas las acciones de la semana, si es requerida, será posteada durante el fin de semana.
  • Misiones : Durante una semana de misiones, las acciones del lunes al jueves serán predeterminadas, pero opcionales. No postear el requisito de ese día no bloqueará la misión, pero afectará el resultado de la misma. El viernes debe resolverse el evento principal de la misión, para el fin de semana dar el resultado. En un principio, una misión sólo durará una semana. Las misiones son la principal herramienta con la que podrán prepararse para fortalecer a sus personajes y mejorar el estado de Las Hordas durante la guerra.


4 - F.A.Q.
  • ¿Puede haber PvP?: No hay justificación por historia (al menos en un principio) para que haya enfrentamiento entre jugadores. Sí puede haber competencia entre jugadores para obtener recursos o el apoyo de algunos NPCs. Debido a esto:
    Esta prohibido utilizar información “meta”. No puedo controlar si leen o no actualizaciones ajenas, pero sí puedo controlar que las acciones de sus personajes se mantengan dentro de la coherencia de la información que tienen. Si bien es enteramente posible que el azar y la casualidad impliquen que a veces hagan las cosas tan bien que pareciera que hubiesen leído spoilers ajenos, la casualidad estadísticamente tiene un límite. Los jugadores que usen información meta tendrán repercusiones on-rol si se reitera o se realiza en algo grave/importante.
    No pueden resolver por su cuenta un conflicto mecánico con otro jugador. No importa si tienen una seguridad absoluta debido a las fichas a que ganarían -cualquiera sea el tipo de conflicto-, no pueden escribir “Yo gano” basándose en las fichas, pueden rolear el conflicto, pero no su resolución.

  • ¿Cómo se ganan Atributos/Técnicas/HP/etc.?: Al terminar el Prólogo, habrá una larga serie de mecánicas que se irán presentando, y allí se irán explicando este tipo de cuestiones. Por el momento, durante el prólogo, sus fichas actuales no cambiarán.

  • No entiendo el combate Fire: Go to the bottom of the line.
    Pero más seriamente, el planteo intenta recrear un sistema donde lo primordial sea el orden cronológico, pero sin que los personajes más rápidos tengan toda la información. Si luego de cada ataque se esquivara, los jugadores sabrían cuáles enemigos todavía pueden esquivar y cuáles no en lo que queda de turno, por lo que debido a esto las esquivas se hacen todas luego de que se hayan declarado las acciones.

  • ¿Tiene sentido realizar la acción de un oponente que es atacado por dos personajes antes de que llegue su turno, y cualquier ataque lo mataría?: No, no lo tiene. En ese tipo de situaciones, no es necesario siquiera escribir el turno de ese enemigo ya que al poder esquivar como máximo un ataque, el enemigo estará muerto antes de que llegue su turno.

  • Si cambia mi Resistencia en medio del turno, ¿todos los ataques de este turno se enfrentan a la Resistencia nueva?: No. Todos los ataques provenientes de enemigos que hayan atacado antes del cambio en Resistencia, se calcularán contra la Resistencia original, igual que la Agilidad. Un ataque que cambia la Resistencia/Agilidad, se calcula contra la Resistencia/Agilidad original, no contra la que quedará luego del ataque.

  • ¿Por qué no calculo el HP luego de declarar acción?, ¿por qué el HP va recién en la Fase 4 y no en la 2?: Porque al tener el derecho a esquivar cualquier ataque que haya acertado la esquiva, el personaje podría esquivar un ataque que reduce la Resistencia en un 50%. Y eso afecta el cálculo de todos los golpes posteriores. Por eso, hasta no saber qué ataques golpean y cuáles no, no se declara el daño ni se actualiza el HP. La excepción es que aún esquivando un ataque, el personaje no tenga forma de sobrevivir hasta que termine el turno.


5 - Fichas de Personaje

Víctor “Mamba Lord” Ordóñez

Ficha

Nombre: Víctor Ordoñez
Raza: Humano-Kiniano
Edad: 19 años
Especialización: Hordas de la Guerra


HP: 500
FIRA:

  • Fuerza: 50
  • Inteligencia: 200
  • Resistencia: 100
  • Agilidad: 110

Total: 460


Habilidades

  • Ingeniería Nv. 3 [El conocimiento sobre cómo diseñar, desarrollar y planear una construcción. Así como de identificarlas y saber cómo tirarlas abajo. / Puedes leer a la perfección planos de estructuras conocidas, aprendes en la mitad de tiempo sobre construcciones de culturas ajenas. Eres capaz de diseñar planos funcionales de estructuras de tamaño mediano (una casa comunal o un edificio pequeño). En 1 hora recorriendo un edificio, puedes identificar los puntos débiles del mismo, y estimar la carga necesaria para derribarlos.]
  • Análisis: Táctica Nv. 2 [Tienes práctica en cómo resolver los combates analizando la situación. Con más aciertos que fallas, eres capaz de juzgar correctamente cómo actuar / Al comienzo de cualquier batalla, se te indicará automáticamente cuál es el enemigo más fácil de asesinar de los que conozcas su ficha, así como cuál de tus compañeros tiene mayor riesgo de muerte.]
  • Inventiva Nv. 2 [La experiencia en el campo te ha llevado a razonar soluciones fuera de la caja lógica y normal. A veces la creatividad es fundamental. / Ante sucesos desconocidos, o un problema del que no se poseen las herramientas para solucionarlo, automáticamente se tendrá una pista de qué habilidad o equipo puede resolver el conflicto.]

  • Ciencia: Energía Nv. 0 [Not Ready]
  • Ciencia: Mecánica Nv. 0 [Not Ready]
  • Ciencia: Naturaleza Nv. 0 [Not Ready]
  • Análisis: Estrategia Nv. 0 [Not Ready]
  • Resistencia mental Nv. 0 [Not Ready]
  • Energía curativa Nv. 0 [Not Ready]

Aptitudes

  • Entrenamiento con Rifle de Francotirador [El usuario tiene suficiente tiempo manejando esta arma como para conocer bien su estilo / Anula la desventaja del arma.]
  • Entrenamiento con Energía (Ofensivo) [Todas las razas energéticas son capaces de liberar su energía para inflingir daño… pero sólo alguien entrenado puede extraer más energía de la que aparentemente tiene / Permite realizar técnicas ofensivas que utilizan energía como principal fuente de daño.]
  • Entrenamiento con Energía (Defensivo) [Usar la energía personal para contrarrestar energía enemiga es un estilo de combate difícil, pero con múltiples resultados / Permite realizar técnicas defensivas que utilizan energía como principal método para bloquear el daño enemigo.]
  • Entrenamiento con Lanza [El usuario tiene suficiente tiempo manejando esta arma como para conocer bien su estilo / Anula la desventaja del arma.]
  • Entrenamiento con Armadura Intermedia (Hordas) [El usuario tiene suficiente tiempo utilizando este tipo de armaduras para acostumbrarse al movimiento / Anula la desventaja de la armadura]
  • Entrenamiento con Granadas (Fragmentación) [No cualquiera es capaz de tener los nervios de acero correctos para manipular una granada y asegurar que no explote en su cara / Puede llevar cinco granadas en su cinturón y disminuye el porcentaje de fallo de la granada a 10%]

Técnicas

  • Astral Barrier [Una de las principales técnicas energéticas que se enseñan en las Hordas a los rangos más bajos, enlazando una red de energía entre ambas manos, se genera una esfera que protege al usuario y los compañeros más cercanos de los ataques energéticos / Para el usuario y hasta dos aliados, disminuye todos los ataques energéticos recibidos, un total de Inteligencia x2 / Cooldown: 2 turnos / Requerimiento: 120 de Inteligencia y 100 de Resistencia ]

Equipo

  • Rifle de Francotirador de las Hordas Rojas [Armamento avanzado de las Hordas de la Guerra / Aumenta en 80 el daño de los ataques a distancia. Arma a dos manos de cadencia baja, disminuye en un 40% la Inteligencia Efectiva del usuario.]
  • Lanza de las Hordas Rojas [Armamento avanzado de las Hordas de la Guerra / Aumenta en 60 el daño de los ataques físicos. Arma larga a una mano, disminuye en un 25% la Fuerza Efectiva del usuario.]
  • Armadura de las Hordas Rojas [Armamento avanzado de las Hordas de la Guerra / Disminuye el daño de los ataques en un 20%. Armadura Pesada (Hordas), disminuye en un 30% la Agilidad Efectiva del usuario.]

Biografía

Víctor Ordóñez cuenta con más de ciento cincuenta y siete (157) amonestaciones y crímenes menores contra la salud pública y la propiedad en su expediente. Su entrenamiento ha sido, por llamarlo de forma generosa, rocambolesco. Su fascinación por los explosivos y cualquier artefacto que permita incrementar la potencia de estos o ha demostrado ser un problema en varias instancias, por ejemplo durante la incidencia #13 del polvorín central.
Sí. Esa instancia fue durante el año nuevo lunar. Según declaraciones propias, “los dragones estaban pasados de moda” y “este año el reptil es la mamba negra”, tras preguntarle sobre los cuatro regueros de pólvora negra que acabaron dinamitando una especie de arsenal de material pirotécnico que como bien sabe acabó por incendiar el polvorín. Hemos insistido múltiples veces en su destitución pero pese a su aparente minusvalía ha demostrado ser un efectivo útil para las Hordas. Verá, usted misma sabe que fue él quien coló un misil teledirigido en la asamblea de hace cinco años… No comprendo honestamente como podemos continuar con un tipo así en la ciudad, aún menos en las Hordas. Este chico es claramente carne de Worm Pool, o tal vez de un escuadrón de esos mercenarios suicidas de Crann. No considero adecuado su ascenso a Comandante, menos aún si tiene que tener responsabilidades, aún le falta mucho… Yo… Yo…
De acuerdo… Intentaré hacer que los demás oficiales aprecien… “su valor cómico e ingenio”. Con permiso, me retiro…


Gale “Galeno” Kanahad

Ficha

Nombre: Gale Kanahad (Nombre Previo: Gregorio Camuñas)
Raza: Humano
Edad: 25 años
Especialización: Hordas del Hambre


HP: 500
FIRA:

  • Fuerza: 60
  • Inteligencia: 110
  • Resistencia: 100
  • Agilidad: 130

Total: 400


Habilidades

  • Ciencias Médicas Nv.3 [Los cuerpos físicos son un sistema extremadamente complejo, pero tu mente y tus manos no tienen pudor en tratarlos. / Puedes realizar una operación para salvar a una persona en estado crítico mientras tengas un Equipo de Cirujía, toma 1 hora on-rol más 1 día de recuperación, devolviéndolo al 40% de su HP máximo. Puedes purgar una enfermedad o síntoma negativo (veneno, parálisis) en 12 horas on-rol teniendo un Equipo Sanitario. Puedes anular el estado crítico con primeros auxilios, dejando al herido en 1 HP durante 3 días, mientras tengas un Botiquín.]
  • Supervivencia Nv.3 [Tu instinto asemeja muchas veces al de un animal. La experiencia y la voluntad de vivir te han enseñado a adaptarte a muchas amenazas / No puedes ser sorprendido por grupos grandes de enemigos, los sientes antes. Puedes ser golpeado una vez en estado crítico antes de morir. Si caminas sobra una zona con trampas, tienes un 50% (1d2, 2 acierto) de no activarlas al cruzar.]
  • Exploración Nv.2 [Cuentas con las herramientas suficientes para atravesar territorios desconocidos sin extraviarte / Los territorios sin civilización no atrasan la capacidad de movimiento o acción del usuario. Cruzar un pantano es tan fácil como una llanura. Le toma 1 mes diseñar un mapa de 100 km2 de la zona, identificando todos los puntos de interés de la misma.]
  • Mantenimiento Nv.2 [Sabes lo que se consume y se requiere para mantener a tu escuadrón de pie, así como aprovechar bien el espacio durante las expediciones / Dos piezas de Víveres Semanales ocupan sólo un lugar de inventario si el personaje organiza el inventario de ese personaje. Podrá estimar con relativa certeza cuántos víveres se requieren para la misión. Organizar un Inventario toma media hora on-rol]
  • Subterfugio: Nv. 2 [Entiendes bien lo que necesitas aparentar ser para que nadie te mire dos veces, así como el comportamiento general de tus interlocutores / Observando durante 10 minutos cualquier situación, puedes comportarte como una parte más de ese entorno sin llamar la atención -pero eso no hará que te ignoren-. Puedes detectar quiénes tienen mayor influencia dentro de una habitación.]
  • Conducción: Terrestre Nv.1 [Diferencias correctamente el acelerador del freno, y el motor no se apaga al intentar maniobrar. Es un comienzo. / Puede conducir motocicletas, coches o camionetas, en territorios urbanos o lo suficientemente llanos. En una persecución, tiene un 60% de posibilidades de perder el control del vehículo]

  • Resistencia Mental Nv.0 [Not Ready]
  • Adaptatividad Nv.0 [Not Ready]

Aptitudes

  • Entrenamiento con Dagas [El usuario tiene suficiente tiempo manejando esta arma como para conocer bien su estilo / Anula la desventaja del arma.]
  • Entrenamiento con Fusil Corto (SBR) [El usuario tiene suficiente tiempo manejando esta arma como para conocer bien su estilo / Anula la desventaja del arma.]
  • Entrenamiento con Armadura Ligera (Hordas) [El usuario tiene suficiente tiempo utilizando este tipo de armaduras para acostumbrarse al movimiento / Anula la desventaja de la armadura]
  • Trap Tinkerer [Mientras tenga en su inventario Material de Trampas, puede activar una trampa correspondiente al material en dos turnos de combate.]

Técnicas

  • Healing Hands [Muchas veces no hay tiempo de esperar a que termine el combate, y debemos hacer lo más rápido que podamos con los instrumentos o energía a mano / Cura al objetivo tantos HP como Inteligencia tenga el usuario, pero sólo una vez por combate / Cooldown: 5 turnos / Requerimiento: Nv.2 de Energía Curativa o Equipo de Sanador] (Aclaración: Debido a que no es un tratamiento médico, no puede utilizarse sobre un objetivo con menos de 20% de la vida, y no funcionará fuera de combate.)

Equipo

  • Set de Dagas de las Hordas Azules [Armamento avanzado de las Hordas del Hambre / Aumenta en 20 el daño de los ataques físicos. Arma corta a una mano, puede lanzarse, funcionando como un arma a distancia. Disiminuye en un 10% la Fuerza Efectiva del usuario]
  • Fusil Corto de las Hordas Azules [Armamento avanzado de las Hordas del Hambre / Arma a una mano de cadencia alta, aumenta en 45 el daño de los ataques a distancia. Disminuye en 20% la Inteligencia Efectiva del usuario.]
  • Armadura de las Hordas Azules [Armamento avanzado de las Hordas del Hambre / Disminuye el daño de los ataques en un 10%. Armadura Ligera (Hordas), disminuye en un 10% la Agilidad Efectiva del usuario.]

Biografía

Estimado lector o lectora,
Con motivo del segundo aniversario de estos escritos, la última semana me he visto sumergido en profunda meditación. Resulta casi increíble el viaje en que me he sumido desde entonces, y se me ocurrió que podría ser gratificante condensarlo. Hace unos meses que venció la orden judicial sobre la terapia –cosa que me alegra mucho, porque no aguantaba el trato de estúpido que me daba el señor del diván–, pero sigo encontrando agradable sacar un rato para darle caña a la neurona y plasmar el poco seso que tengo en unas líneas.
Parece ser que a lo largo de mi trayectoria he ganado cierta fama de perito en medicina, sobre todo en momentos en que la tensión lo haría inverosímil. También hay habladurías de los improperios que me acompañan en esas ocasiones, pero quiero mantener este texto para todos los públicos, por lo que pasara cuando me muera. Sin embargo, aún permanece inédito para la mayoría de mis colegas una parte de mi trasfondo. El pasado rebelde del Comandante Gale Kanahad…
¡Gale Kanahad! Ni siquiera es mi nombre de verdad. Nací como Gregorio Camuñas, en Madrid, pero me lo cambié cuando mis padres desaprobaron mi deseo de estudiar Biomedicina. Cualquiera diría que es una meta a la altura de heredar la empresa. ¿Me estaré arruinando la vida, y a mis pobres padres con ella, por renunciar a la industria carpintera y todos sus hermosos tejemanejes?
El caso es que nunca lo sabremos. Tras graduarme (aún me duelen los codos de aquello), me ficharon al otro lado del mar, aquí, en las ruinas de Roma. La Roma que había alimentado mi imaginación, de la que hube leído en aquel inolvidable escrito que encontré en los restos humeantes del mundo cuando era pequeño. Roma, con sus legionarios, sus équites, sus prefectos…
Nada que ver con los que encontré al llegar aquí. Aquellos, intuyo, debieron ser virtuosos hombres de vocación; no como estos gorilas amarillos (espalda sudorosa debe de ser su nombre taxonómico). A pesar de haber solventado mis problemas con la autoridad, a día de hoy sigue sin importarme lo que aquel invidividuo considerara comportamiento inapropiado; y si volviera a ver al juez, volvería a decirle que su opinión puede metérsela… Por donde le quepa.
Y así acabé aquí. Me cesaron el contrato y mis padres no me mandaban ni un crismas, así que no iba a apoquinar ni un duro para una multa. En vez de deportarme, meterme entre rejas o descalabrarme desde la Roca Tarpeya –lo cual hubiera sido hermoso–, a alguien debió de gustarle mi currículum –porque mis aptitudes no brillaron en ese momento precisamente– y pensó que no vendría de más para su cuadrilla.
Eso nos trae al presente, donde ocupo un sillón de la comandancia con mi escueta pero bien definida sección posterior. Las Hordas del Hambre… En su momento, pensé que era una asociación de caridad, y que iba a estar haciendo obra social. Actualmente, lo cierto es que no me puedo quejar. Al principio me daban asco la sangre y las cavidades humanas, pero ahora encuentro gratificante el remendarle el espinazo a cualquier desgraciado. Quién hubiera imaginado que esto podía pasar…
Aquí concluye este relato de mi vida; si breve en el papel, extenso en mi memoria, más de lo que cabría esperar de una corta existencia de veinticinco años. El siguiente problema de esta: encontrar un archivador mayor en que reunir todas estas cartas. Ya que su único destinatario es, en realidad, yo mismo, me empiezo a quedar sin espacio en el cajón de los calcetines.
Se despide,
G.K.


David Acevedo

Ficha


Nombre: David Acevedo
Raza: Humano (No Energético)
Edad: 35 años
Especialización: Jefe de los Curadores de Acronia
Compañero Salvaje: Shiro


HP de David: 100
FIRA:

  • Fuerza: 20
  • Inteligencia: 20
  • Resistencia: 25
  • Agilidad: 20

Total: 85

HP de Shiro: 500
FIRA:

  • Fuerza: 70
  • Inteligencia: 140
  • Resistencia: 100
  • Agilidad: 90

Total: 365


Habilidades

  • Exploración: 3: [Lo desconocido no tiene el mismo peso para ti que para otras personas. Hay patrones en la naturaleza, e incluso en lo que es creado por las razas inteligentes. Sólo hace falta estudiarlo. / Los territorios sin civilización no atrasan la capacidad de movimiento o acción del usuario. Cruzar un pantano es tan fácil como una llanura. Le toma 1 mes diseñar un mapa de 300 km2 de la zona, identificando todos los puntos de interés de la misma. Dedicando 1 semana -puede tardar más si está escondida o camuflada-, es capaz de encontrar un punto específico que se busca en una zona de 500 km2]
  • Adaptabilidad Nv.2: [Adaptarte a lo que ocurre a cada momento es parte de tu vida, y aunque no tengas fluidez absoluta, tampoco eres un cero en el arte de la improvisación / Todos los entrenamientos duran un 25% menos on-rol. Para todas las pruebas de Habilidades no raciales que requieran Nv.1, si tienes Nv.0, puedes lanzar 1d10 (éxito 10) para intentar acertar. Sólo puedes hacer un intento por prueba.]
  • Supervivencia Nv.2 [Tu instinto es superior al de muchas personas. La voluntad de vivir es una guía poderosa para tus acciones / No puedes ser sorprendido por grupos grandes de enemigos, los sientes antes. Si caminas sobra una zona con trampas, tienes un 50% (1d2, 2 acierto) de no activarlas al cruzar.]
  • Resistencia mental Nv.1: [Tus pensamientos están protegidos, al menos ante los intentos más superficiales de lectura / Cualquier enemigo que detecte pensamientos de forma pasiva no detectará tu mente, debe activamente intentarlo. El Nv.1 de Contacto Mental no surte efecto si no lo deseas.]

  • Análisis: Táctica: 0 [Not Ready]
  • Conducción: Terrestre: 0 [Not Ready]
  • Negociación: 0 [Not Ready]
  • Reparar: Mecánica: 0 [Not Ready]

Versión Extendida - Percepción de David
  • Exploración: 3 (Explorador de profesión en cuerpo y alma)
  • Adaptabilidad (Racial): 2 (Resiliencia es un palabro pedante, pero es el resultado de los continuos cambios ocurridos en su vida durante los últimos 15 años)
  • Supervivencia: 2 (La compañía de la vida salvaje le enseñó que la intuición se puede aprender)
  • Resistencia mental (Racial): 1 (Su cabezonería juvenil ya pasó a mejor vida, pero algo bueno dejó atrás)
  • Sigilo: 0 (Lo suficientemente silencioso como para no alertar nidos de salvajes… una vez cada año bisiesto)
  • Análisis: Táctica: 0 (La verdad es que sigue sin ser muy listo)
  • Conducción: Terrestre: 0 (El mejor asiento es el del copiloto, y eso lo sabe todo el mundo)
  • Negociación: 0 (Aprendió de su viejo mentor y de su viejo rival la importancia de tener mano izquierda… o eso cree)
  • Reparar: Mecánica: 0 (Sabía reparar sus armas, pero delegar obligaciones tiene sus inconvenientes)

Aptitudes

  • Entrenamiento con Fusil Corto (SBR) [El usuario tiene suficiente tiempo manejando esta arma como para conocer bien su estilo / Anula la desventaja del arma.]
  • Entrenamiento con Arco [El usuario tiene suficiente tiempo manejando esta arma como para conocer bien su estilo / Anula la desventaja del arma.]
  • Entrenamiento con Espada Corta [El usuario tiene suficiente tiempo manejando esta arma como para conocer bien su estilo / Anula la desventaja del arma.]
  • Entrenamiento con Armadura de Curador [El usuario tiene suficiente tiempo utilizando este tipo de armaduras para acostumbrarse al movimiento / Anula la desventaja de la armadura]
  • Sword & Gun: [Tu arma de fuego es ya una parte más de tu cuerpo, y aún usando una espada la posibilidad de combinar los ataques es más que viable / Si usas dos armas a una mano, puedes combinar un arma de fuego y una melee sin penalizadores] (En desarrollo…)
  • Original Tamer [Eres uno de los primeros Tamers que existió en el mundo, y aquellos que aprenden sobre el Ethereal Taming, saben que eres una autoridad en el campo / Tienes una conexión especial con sus Salvajes compañeros, sin dificultades de comunicarse incluso con un Salvaje Omega. Es probable que Salvajes hostiles prefieran huir antes que enfrentarte.]

Técnicas

  • Parry [Anticipando un ataque físico, bloquea con el arma para desviar el ataque / Disminuye a la mitad el daño de una técnica física / Cooldown: 1 turno / Requerimiento: Un arma equipada]
  • Reject Shot [Una ráfaga rápida que intenta alejar al enemigo, dificultando sus ataques a corta distancia / Inteligencia x1.2. Si el objetivo lucha a melee, aumenta la esquiva contra ese enemigo en un 50% por ese turno / Cooldown: 2 turnos / Requerimiento: Un Fusil Corto]

Equipo

  • K-MP5 Encadenada [El arma insignia de David Acevedo, guardada, vendida, recuperada y mejorada. / Arma a una mano de cadencia alta, aumenta en 45 el daño de los ataques a distancia. David no puede ser desarmado cuando lleva la K-MP5. Disminuye la inteligencia efectiva en 5%]
  • Arco de Drid [Un arco de los exploradores de Drid / Aumenta en 50 el daño de los ataques a distancia. Disminuye en 20% la Inteligencia Efectiva del usuario.]
  • Espada Corta de Drid [Un arma auxiliar característica de los exploradores de Drid / Aumenta en 30 el daño de los ataques físicos. Disminuye en 15% la Fuerza Efectiva del usuario]
  • Armadura de los Curadores [Armadura apta para los viajes largos y el movimiento por biomas extraños. / Disminuye en 5% el daño recibido, disminuye en 10% la Agilidad Efectiva del usuario. Tiene un equipo de grabación incorporado que permite tomar fotografías.]

Biografía

Expediente de Explorador #0144E/2026
Expediente trasladado al Cuartel General de Exploradores de Ciudad Drid, a petición de A. Aldrin, a fecha de 4 de abril de 2034.
[Las primeras paginas del documento, que recogen los datos físicos y de filiación del susodicho explorador junto con los reportes referentes a sus años de entrenamiento y formación en la Colonia de Pragma, resultan completamente ilegibles. Cuesta creer siquiera que estén en español. Quienquiera que escribió esto tuvo que hacerlo con un pie, y ni siquiera tuvo la decencia de pasarlo a una letra legible antes de archivarlo. Lo único entendible es el sello oficial de los exploradores al final de cada página, y junto a él, la firma del único posible culpable de perpetrar esta abominación caligráfica: Mentor Kormin Von-Viure.]
[El resto de páginas —tan solo dos—, están escritas con una caligrafía que únicamente podría describirse con las palabras “letra de niña”. Se exponen a continuación.]
Motivo de Expediente: Análisis de capacitación para puesto de responsabilidad.
Ante la reciente petición llevada a cabo por parte de un sector específico del Pelotón de Exploradores de Acronia, y tras la aceptación de sus propuestas en el Cuartel General, se han puesto en marcha los procesos necesarios para dar forma e infraestructura inicial a la nueva sección de exploradores que han solicitado crear. Como bien viene recogido y desarrollado en el boletín interno del pasado mes (“Propuesta para votación del 2 de marzo de 2034”), el objetivo de esta nueva formación puede ser resumido en “la recuperación— para su posterior reparación, conservación y uso— de artefactos tecnológicos y culturales del viejo mundo, localizados más allá del territorio explorado”.
La luz verde inicial al proyecto ya se ha hecho pública, y la celebración por parte de los implicados ha sido inmediata. La aparición de esta nueva pequeña subdivisión de exploradores, apodada temporalmente por ellos mismos como “Curadores”, hace necesaria la selección de una nueva figura organizativa de mando. Por su implicación desde el inicio en todo el proceso de propuesta, movilización y representación de la parte interesada en Acronia, David Acevedo Fuentes ha sido uno de los sugeridos para tomar tal posición. En base a eso, se resumen a continuación las investigaciones realizadas para verificar su idoneidad para tal cargo, que serán tomadas en cuenta junto con las declaraciones y reportes de su mentor original a la hora de tomar una decisión.
Perfil Físico y Aptitudes: Varón de 29 años. De raza humana, no energizado. Sus capacidades físicas superan la media de su raza, y posee, además de las habilidades básicas de explorador y tirador, conocimiento avanzado en Ethereal Taming, siendo considerado uno de los precursores de este. Es acompañado en sus viajes por un Salvaje de poder creciente con la forma de un zorro albino (Nombre: Shiro), del cual no tenemos constancia de que haya ocasionado ningún incidente civil en el tiempo que lleva “domesticado”. Al parecer, llevan años explorando juntos y su compenetración es absoluta. En palabras de uno de sus compañeros: “Es un buen tío, pero cuando llega la hora de la verdad y caes por error en un nido de bestias en mitad de la nada, David se esconde detrás de su salvaje como un marica y lo deja a él hacer todo el trabajo. Es un espectáculo lamentable”.
Ha demostrado capacidad organizativa y emprendedora a pequeña escala, no solo con la promoción de esta nueva sección de exploradores, sino con la puesta en marcha en el pasado de un par de restaurantes moderadamente exitosos en Pragma y Ciudad Drid. Consideramos que esa experiencia en gestión puede ser un punto positivo.
Como punto negativo, sus capacidades docentes son, por decirlo de alguna manera, erráticas. Ha habido reportado al menos un caso de abandono por parte de un alumno en formación asignado a su tutelaje. Los motivos argumentados para el abandono cuando se le cuestionó fueron, en palabras exactas: “Que le den a ese tío (Acevedo). ¡Yo lo que quiero son TEEETAS! ¡DULCES TETAS!”
Perfil Psicológico: Kormin menciona en sus viejos reportes claras faltas de respeto a las figuras de mando en reiteradas ocasiones, sobre todo cuando consideraba las decisiones de estas cómo incorrectas o innecesariamente peligrosas, si bien luego añade que no puede interpretar tales acciones como insubordinación real, sino más como reacciones de impotencia o incluso de sobreprotección. La información que se ha podido reunir en la actualidad parecen describirlo más abierto de mente y reflexivo que lo que indican los reportes antiguos, aunque todo ello deberá ser confirmado en la entrevista posterior en caso de ser considerado apto.
Por otro lado, hay anotado un dudoso reporte de hace años por ludopatía/juego patológico, que recoge cómo el sujeto podría haber apostado y perdido miles de UPEs en juegos de azar del Casino de Drid. (Nota: No sé de dónde ha salido esto, pero habría que investigarlo un poco más)
**Méritos (si procede): **
* Cooperó en la Crisis del Reality Marble de Drid del 2030.

* Experiencia reiterada en cartografía y mapeo.

* Ethereal Tamer.
Conclusiones: Tras reunir toda la información resumida arriba y sopesarla detenidamente con ayuda de su mentor original, consideramos a David Acevedo Fuentes como apto para el puesto. Queda citado para la entrevista de evaluación final, que será llevada a cabo por el resto de mentores en las próximas semanas, y en la que se decidirá si se le concede finalmente o no el puesto.
Firmado y sellado por
Alexander Aldrin, Jefe de Exploradores de Drid.


Lesya “Crimson Death” Silin

Ficha

Nombre: Lesya “Crimson Death” Silin
Raza: Humana
Edad: 22
Especialización: Hordas de la Guerra


HP: 500
FIRA:

  • Fuerza: 50
  • Inteligencia: 200
  • Resistencia: 80
  • Agilidad: 130

Total: 460


Habilidades

  • Análisis: Táctica Nv. 2 [Tienes práctica en cómo resolver los combates analizando la situación. Con más aciertos que fallas, eres capaz de juzgar correctamente cómo actuar / Al comienzo de cualquier batalla, se te indicará automáticamente cuál es el enemigo más fácil de asesinar de los que conozcas su ficha, así como cuál de tus compañeros tiene mayor riesgo de muerte.]
  • Análisis: Estrategia Nv. 2 [Leer el juego a largo plazo es necesario para muchos planes, y aunque no eres capaz de predecir todas las variables, sabes cómo plantear las prioridades / Antes de iniciar una misión, puedes realizar un único plan con estimación del tiempo on-rol que tomará completarse, así como de la cantidad de batallas. Si se dispone de agentes de espionaje, se puede disminuir el rango de error de la estimación.]
  • Inventiva Nv. 2 [La experiencia en el campo te ha llevado a razonar soluciones fuera de la caja lógica y normal. A veces la creatividad es fundamental. / Ante sucesos desconocidos, o un problema del que no se poseen las herramientas para solucionarlo, automáticamente se tendrá una pista de qué habilidad o equipo puede resolver el conflicto.]
  • Ciencia: Energía Nv. 1 [Comprender el proceso más simple de los circuitos energéticos es el estado base para comprender la tecnología que los Kinianos desarrollaron durante milenios. Todavía estás lejos de desarrollar equipo complejo, pero eh, puedes diseñar herramientas básicas / Mientras estés en un laboratorio o zona de investigación, puedes diseñar o encontrar errores en circuitos simples de energía en herramientas, equipo base (no armas ni armaduras) y aparatos varios, que no requieran más energía que un pequeño cristal para funcionar]
  • Reparar: Energía Nv. 1 [Hay circuitos que se queman, circuitos que estallan, cristales que se quiebran, y tener una mínima idea de lo que se está tocando, así como el abanico de herramientas necesario, es una buena forma de conservar los dedos / Puedes identificar errores y crear así como reparar equipo habilitado por Ciencia - Energía Nv.1 mientras tengas las indicaciones.]

  • Ciencia: Mecánica Nv. 0 [Not Ready]
  • Ciencia: Naturaleza Nv. 0 [Not Ready]

Aptitudes

  • Entrenamiento con Rifle de Francotirador [El usuario tiene suficiente tiempo manejando esta arma como para conocer bien su estilo / Anula la desventaja del arma.]
  • Entrenamiento con Energía (Ofensivo) [Todas las razas energéticas son capaces de liberar su energía para inflingir daño… pero sólo alguien entrenado puede extraer más energía de la que aparentemente tiene / Permite realizar técnicas ofensivas que utilizan energía como principal fuente de daño.]
  • Entrenamiento con Energía (Defensivo) [Usar la energía personal para contrarrestar energía enemiga es un estilo de combate difícil, pero con múltiples resultados / Permite realizar técnicas defensivas que utilizan energía como principal método para bloquear el daño enemigo.]
  • Entrenamiento con Lanza [El usuario tiene suficiente tiempo manejando esta arma como para conocer bien su estilo / Anula la desventaja del arma.]
  • Entrenamiento con Armadura Intermedia (Hordas) [El usuario tiene suficiente tiempo utilizando este tipo de armaduras para acostumbrarse al movimiento / Anula la desventaja de la armadura]

Técnicas

  • Headshot [Directo, silencioso y en el medio de la frente / Inteligencia x3. No pueden aplicarse técnicas defensivas contra este ataque / Cooldown: 10 turnos / Requerimiento: Un rifle de francotirador. Un turno para preparar el disparo más otro turno cada 50 puntos de agilidad que el objetivo posea por encima de la agilidad del usuario]

Equipo

  • Rifle de Francotirador de las Hordas Rojas [Armamento avanzado de las Hordas de la Guerra / Aumenta en 80 el daño de los ataques a distancia. Arma a dos manos de cadencia baja, disminuye en un 40% la Inteligencia Efectiva del usuario.]
  • Lanza de las Hordas Rojas [Armamento avanzado de las Hordas de la Guerra / Aumenta en 60 el daño de los ataques físicos. Arma larga a una mano, disminuye en un 25% la Fuerza Efectiva del usuario.]
  • Armadura de las Hordas Rojas [Armamento avanzado de las Hordas de la Guerra / Disminuye el daño de los ataques en un 20%. Armadura Pesada (Hordas), disminuye en un 30% la Agilidad Efectiva del usuario.]

Biografía

Todavía recuerdo el ataque de Pragma… aunque hayan pasado once años, a veces siento como si hubiese sido ayer. Era una noche como cualquier otra, pese a la alerta de cuarentena que llevaba días activa, todo había sido igual. Cené con mi familia, miré los mismos programas que toda la noche veía antes de dormir. Fue casi a la medianoche. Mi padre ya me había arropado y mi madre ya me había cantado esa canción, la misma hermosa canción que a veces intento recordar.
Por alguna razón los gritos no me sacaron del sueño, no… fue la luz del fuego la que me despertó, ardiendo edificios apenas fuera de mi ventana. No sé cuánto pasé allí, despierta y aterrada, pero mi padre entró bruscamente a mi pieza y empezó a juntar mis pertenencias. Tomó unas pocas y me levantó, para sacarme de la habitación. Esa fue la última vez que sentí el abrazo de mi padre.
En el momento que salimos de mi habitación escuchamos la puerta de calle romperse y a mi madre gritar. Mi padre me llevó a la puerta trasera. Me dijo que saliera y me escondiera, que él iba a volver por mi madre. Le hice caso y esperé. Esperé escondida entre el olor a ceniza, sangre y muerte. Esperé lo que me pareció una eternidad, hasta que escuché una conversación. Una parte de mí pensó que eran mi padre y mi madre y salí de mi escondite. Solo para encontrarme con un grupo de solados que estaban recorriendo la zona.
Cuando se fundó Elyseum migré lo más rápido que pude, Pragma me traía muchos recuerdos y necesitaba un nuevo comienzo. Era solo una niña cuando los salvajes atacaron mi hogar, pero desde ese día me prometí que no dejaría que nada vuelva a dañar a alguien que me importe. Es por eso que decidí enlistarme en el ejército en cuanto pude.

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Actu

23 Anno Victoria / 2040 Después de Cristo

5 de Mayo

Ciudad de Elyseum / Antigua Ciudad de Roma

16:35 - Distrito Comercial - Sylvanis

Una multitud de transeúntes llenaban el paso principal de la Galería Sylvanis. El principal núcleo comercial de la ciudad estaba, como todos los días, llenos de clientes que observaban vidrieras, comerciantes que se movían como hormigas dentro de sus locales atendiendo al público, hombres y mujeres de traje que, con la vista fija en las pantallas virtuales, hablaban por V-Call por algún negocio. Y guardias vestidos de dorado, que miraban a las multitudes casi despreocupados. Sólo las voces de las noticias se alzaban ante el murmullo.

“En otras noticias, se confirmó que el grupo de comedia musical ‘Les Gothiels’ comenzará una gira de un mes en las ciudades de Drid y Nueva Mónaco. El grupo de artistas conformado por…”

Un muchacho pelirrojo de apenas veinticinco años miraba la proyección en una de las pantallas que colgaban del techo, mientras su compañero respondía preguntas de direcciones a dos turistas.

—… tomarse un taxi está bien, pero el aero-tren pasará en cinco minutos por la estación en la salida. Los dejará en la puerta del estadio, así que… —continuaba hablando su compañero, marcando en el mapa.

—¿Cuánto se quedarán en Elyseum? —preguntó con una sonrisa — Dentro de poco habrá un torneo de kendo, es una tradición de la ciudad; el deporte casi no se practica fuera de aquí.

Su compañero le devolvió la sonrisa, y ambos terminaron de darle las indicaciones a la pareja. Con un agradecimiento, ambos continuaron caminando por el puente. El joven pelirrojo miró a su compañero, mientras este con un suspiro encendía su cigarrillo electrónico, mirando al techo.

—¿Sabes Tenn? Cuando vestí de negro en el ejército, no esperaba que me pusiesen a patrullar las calles con ustedes los Dorados.

Tenn le devolvió la sonrisa, antes de apoyar los antebrazos en el soporte del puente, mirando a la pantalla nuevamente. El trailer de “Showdown 2: Lords of the Blood” pasaba por quinta vez en la emisión.

—No veo lo malo Sebastián. Creo que estar aquí vigilando por la seguridad es más divertido que estar en alguna cueva de Turquía buscando… ¿cómo se llamaba?

—Nyrballis, pero sólo algunas patrullas estamos trabajando en esto, así que no hay mucho avance —dijo dejando ir el humo casi transparente, suspirando por lo bajo —. Parece ser que los altos mandos no se preocupan mucho por el rumor, la zona ya no tiene ningún pueblo viviendo por allí, así que Sir Kedare se ocupará eventualmente de él cuando demos con su localización.

Tenn rió por lo bajo, comenzando a caminar, mientras Sebastián lo seguía, aún fumando con calma.

—¿Y prefieres eso, que un Azul termine matando a lo que llevan semanas cazando?

—Eh eh —dijo levantando las manos, en un claro gesto de no buscar pelea —. No soy idiota. Será un Azul, pero el tipo es un Espada. Él podría enviarme mi culo por correo antes de que yo me enterara. Si él dice “Yo lo mato”, le pregunto si quiere que le lustre la espada o el rifle.

Los dos rieron con calma, mientras pasaron a otra pareja patrullando en el sentido contrario. La gente caminaba sin prestarles mayor atención, y en cierto sentido, Tenn lo prefería así.

—Hombre, ¿estás seguro de que no quieres volver a los puestos de frontera? —dijo Sebastián mientras apagaba el cigarrillo, mirando a Tenn de reojo —. Que yo entiendo, te comprometiste con Gabriela, no quieres pisar la ciudad sólo los fines de semana, yada yada… pero el tren te deja allí en cuarenta minutos todos los días.

—Seba, sabes bien que no le voy a hacer eso a Gaby. Le prometí que iba a trabajar dentro de la ciudad para al fin poder mudarnos juntos. Estoy en medio de todo el asunto man

—Y no te lo trato de tirar abajo, pero los muchachos te extrañan. Estamos en las afueras por un par de días antes de despegar de nuevo, pasa por lo menos a saludar.

—Que aprovechen el descanso para entrar a la ciudad —dijo Tenn encogiéndose de hombros, antes de darle una palmada en la espalda a su amigo —. Hay un bar nuevo en mi barrio que está bastante nice —aclaró levantando los dedos para hacer un ok — Fuimos con Gaby y la cerveza es nueve de diez. Era una sucursal de uno que abrió por acá en Sylvanis hace poco, ‘Mos Eisley’ se llama. El dueño tiene todo decorado el bar con temáticas de cine viejo. Vengan hoy a la noche y vamos a tomar algo.

Sebastián sonrió sin contestar, mirando por un momento la pantalla del V-Call en el dorso de su mano. El círculo de conexión estaba gris, como si hubiese perdido la conexión.

—Puff, esto es un rollo —dijo llevándose la mano a la muñeca, probando si el brazalete del V-Call estaba fallando. Lo observó a Tenn y este miró su dorso. Al igual que él, sin conexión.

—La gente está hablando igual —dijo Tenn mirando sobre su hombro. Los transeúntes seguían con sus charlas, aún pasando junto a los guardias como si nada. Tenn miró a su amigo con una mueca —. La habrán cagado desde la central de Pergamino. O por ahí están depurando algún canal de comunicaciones.

—Una cosa que deberían saber hacer los azules, y ni eso podemos pedirles —se burló Sebastián con una pequeña sonrisa antes de continuar caminando, dándole un par de golpecitos a su brazalete hasta que el círculo volviera a ser blanco —. Anoche me conecté de nuevo a Crystalgram, llevaba como seis meses sin usarlo —comentó dándose por vencido con su V-Call —. Vi la foto en el parque con Gabriela y el perrito. ¿Ese es Mako?

Heh yeah, pero todavía se está acostumbrando a vivir en una casa. Llevo ya tres o cuatro noches levantándome por los ladridos. Peeeeero, la verdad es que nos hace bien a los dos tener un perro… —dijo Tenn con una sonrisa —, te diría que lo intentes, pero te veo antes teniendo un lobo de mascota.

Sebastián con un gesto de la cabeza, le dio la razón, y ambos comenzaron a reír.

Ya en un piso inferior, pasando junto a otra patrulla; dos cabos que claramente apenas llevaban semanas estrenando los colores en sus uniformes se detuvieron ante ambos.

—Señor… —se paró la chica por un momento frente a Tenn y Sebastián, mirándolos con algo de duda mientras hacía un breve saludo.

»Cabo V-1302 —dijo para presentarse brevemente —. Disculpe que los interrumpa, pero… ¿es normal que estemos sin conexión por tanto tiempo? —dijo empezando a arremangarse de forma sutil su brazo izquierdo.

—Kalana, todo debe estar bien, no deberíamos estar molestando superiores por este tipo de…

Tenn dio un paso al frente, sonriéndoles a ambos, antes de mirar a la chica.

—No te preocupes, puede pasar a veces que necesiten depurar la señal por acumulación de “ruido” entre los canales. Digo, es eso, o estamos por tener una Alerta Omega, en cuyo caso sí, pánico —dijo riéndose.

Sebastián se cruzó de brazos, sonriendo.

—Como si implicaran a los jóvenes en caso de algo así. Todos ustedes tienen suerte, somos nosotros los de negro los que tenemos que preocuparnos en casos de ese nivel.

—Para crisis de medio nivel, quizás, pero hasta a nosotros los dorados nos convocan para una catástrofe así. —Dijo Tenn golpeando el codo de su amigo, protegiendo el orgullo de los agentes dorados.

Sebastián se encogió de hombros ante la respuesta, mirando a los cabos.

—Probablemente algún novato sobrecargó la antena de nuestra zona. En segundos volverá.

La chica sonrió un poco mientras su compañero daba un paso al frente.

—Cabo V-1301, Lothwell. Y, gracias a ambos. Perdón por las molestias.

—Sí, lamento haberlos detenido —añadió la chica.

Tenn se encogió de hombros con una sonrisa.

Please, no es problema. A hacer su trabajo muchachos, ¿ok?

Sebastián levantó la mano hacia los dos jóvenes, mientras continuaba caminando. Tenn lo siguió, con ambas manos en los bolsillos, pero antes incluso de que pudiese hacer un solo metro de distancia, su mano izquierda vibró, marca de que la señal había vuelto. Sebastián, que ya tenía su mano libre, observó el dorso, y Tenn pudo escuchar a los dos jóvenes.

—Oh, ya volvió.

—Sí. Y hay un…

El silencio repentino detuvo a Tenn en seco, mientras el instinto le hacía observar, de reojo, la mano que Sebastián estaba metiendo rápidamente en el bolsillo. El símbolo…

Girando, tomó de la muñeca al muchacho y le hundió su mano en su propio bolsillo, mirándolo serio a los ojos que estaban aún vívidos. La chica, en medio del tumulto de gente, había perdido el color en el rostro.

Y nadie les prestaba atención a los guardias.

—A nuestro coche. Todos. Ahora.

Los dos novatos marcharon detrás de sus dos superiores, pasando entre las multitudes. El coche estaba en el estacionamiento de funcionarios, fuera del sector. Apenas unos minutos, y en menos de un cuarto de hora, estarían recibiendo órdenes en Pergamino.

Pasaron a prisa entre la gente, rumbo a la salida del centro comercial. Y las pantallas pasaban por sexta vez el trailer de la misma película. Y ahora a Tenn no le parecía tan molesta la propaganda. No ahora que no sabía, si llegaría a verla estrenarse.


Víctor

Actu

23 Anno Victoria / 2040 Después de Cristo

4 de Mayo

06:30 - Departamento de Víctor

Con el sonido de la alarma, Víctor salió de su sueño a regañadietes. Todas las mañanas, siempre a la misma hora, todos los días. El hecho de que fuera viernes era lo único que le daba la paz. Eso, y que no estaba en medio de una misión en el Congo como la última semana.

Víctor había comprado su departamento en el piso veinte al poco tiempo de graduarse. Casi todos en el edificio eran de las Hordas, o familiares; ya que el edificio tenía convenio con el ejército respecto al precio de los alquileres.

Se fue caminando hacia la ducha, aún maldiciendo entre dientes porque en una o dos horas, le habían asignado una prueba junto a otros Comandantes. Parecía ser que Vion Kai, la Espada de la Guerra, estaba realizando entrenamientos específicos para los oficiales de alto rango, y Víctor estaba obligado a asistir. A veces él se planteaba que haberse catapultado en tan solo un año y medio por cuatro rangos militares quizás no había sido buena idea.

Salió de la ducha con dos toallas, mientras prendía el televisor, viendo si algo interesante había ocurrido en las noticias. Nada que valiera la pena, corroboró en apenas unos minutos mientras hacía su desayuno. Tomó el brazalete de la plataforma magnética donde se cargaba y lo rodeó en su muñeca izquierda, activando el V-Call. Notó que tenía un mensaje privado, al parecer alguien lo había llamado a la 1 de la mañana. Apagando el volumen del televisor, ejecutó el mensaje.

—¡¡¡OOOOOOOOIIIIIII, VÍCTOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOR!!!

—Eh Manuel, no grites tanto, estás graban… —decía una voz de mujer fuera de cámara.

Víctor observó el V-Call confundido. Era Manuel, uno de sus compañeros de El Dojo. Pese a que en los últimos dos años Víctor había ido por la rama de servicio público para acceder a las Hordas, y Manuel se había orientado a Ciencias, el muchacho de anteojos siempre había intentado mantenerse en contacto con Víctor. No lo veía hace meses, él ahora estudiaba medicina, pero no esperaba ese mensaje a la una de la mañana.

«¿Qué se supone que llevas puesto, idiota?»

El muchacho de lentes se relajó durante un momento, mientras gesticulaba hacia sus amigos para que hicieran silencio, y finalmente miró a cámara.

—Eh, escucha. Sé que debes estar con trabajos en las Hordas y todo eso. Mi madre se enteró de que ya eres un comandante… no sabía nada, y eso me hizo pensar que extraño verte, Mamba. No sólo yo, varios de los chicos. Hay una fiesta ahora, organizada por los de Medicina y Ciencias Exactas, y quería que vengas, que hay cañas, música y cañas. Y socializar, ya sabes, eso que no te gustaba hacer en El Dojo.

»Espero que lo veas a tiempo. Y sino, eh… el sábado organizamos, ¿era el sábado no? —dijo mirando fuera de cámara a alguien, que al parecer le respondió —, sí, el sábado; nos vamos a reunir en el Parque Norte a pasar la tarde, tipo 5.

»Me gustaría que vengas, Mamba. Se te extraña, amigo.

Agitando la mano, la grabación terminó, acabando el ruido de la fiesta de fondo, sólo quedó el del agua para el café y la calle a muchos metros por debajo de Víctor.

***

08:00 - Pergamino - Sala de Prácticas Nv.4 de Guerra

Desde detrás de un cristal blindado en una oficina, un hombre joven observaba la simulación en el campo de entrenamiento.

Vion Kai - Valiniano
Espada de la Guerra

—Bien, recuerden Comandantes; el objetivo del ejercicio es eliminar una célula terrorista que tiene rehenes en un pueblo de supervivientes en Norte América —comenzó a decir Vion mientras interactuaba con el panel, iniciando a los dummy y las torretas.

»Actuarán en paralelo los cinco, acompañados cada uno por un Sargento de las Hordas de la Victoria. El sargento les dará apoyo, pero es su responsabilidad resolver los problemas que encuentren en el camino, no de su compañero.

Víctor miró a su costado, mientras esperaba en la bahía de inicio 04. Le habían asignado a un muchacho rubio, probablemente mayor que él por unos pocos años.

—Sargento Magliano, V-115 señor. Un placer trabajar con usted.

—Escuchen bien —dijo Vion, antes de que Víctor pudiera contestarle, llamando la atención de todos —. Cualquier equipo que tenga una baja civil será automáticamente eliminado del ejercicio. Se les darán puntos en función de cómo enfrentan a los enemigos; sea asesinándolos o capturándolos; así como qué tanto dañan el pueblo.

»Hay tres objetivos para cumplir, en los 20 minutos que durará la simulación del operativo.

Con un par de pulsaciones en el teclado holográfico, se proyectaron imágenes en los V-Call de todos los presentes.

—Primero: los terroristas tienen una bomba colocada en algún punto de la ciudad. La lectura de radiación tiene un margen de error de cien metros.

»Segundo: uno de los terroristas es el líder. En este caso, el líder será el único Dummy con movilidad. Al finalizar el tiempo, el líder debe estar neutralizado.

»Tercero: las armas de los Dummy están preparadas con tags de posición. Si son golpeados tres veces, se los considerará fuera de combate.

Las imágenes se apagaron y Vion se sentó en la oficina, observando las cámaras de la zona de entrenamiento.

—Hora de trabajar señores, deploy authorized.

Las barreras de cristal bajaron, permitiendo el acceso de la bahía al campo de entrenamiento. El Sargento siguió a Víctor, haciendo caso de sus instrucciones. Tomaron una postura alta, mientras Víctor observaba con la mira del rifle.

Había múltiples dummys en la calle principal que dirigía a la plaza, con barricadas hechas con mesas y muebles varios. Por lo que llegaba a contar, siete enemigos a diferentes distancias, todos armados con armas de fuego pequeñas, pero lo suficientemente distanciados como para no ser acribillado al mismo tiempo por todos si decidían atacar. Por los techos, había tres sentinelas, armados con rifles. Si bien no se movían, rotaban en su posición para hacer guardia. Quizás podía coordinar el ritmo de los tres para intentar pasar desapercibido, pero, no iba a ser fácil. Pero había algo más, si la lectura era correcta y la bomba estaba en los alrededores de la plaza, era posible que la red de alcantarillado pasara cerca… aunque Víctor no tenía forma de saber en qué parte de la plaza saldría a superficie, tendría que acercarse antes para poder hacer scout.

El Sargento cargó su pistola y observó al joven, no parecía que la diferencia de edad lo incomodara al pensar que era su superior.

—¿Órdenes, señor?


Lesya

Actu

23 Anno Victoria / 2040 Después de Cristo

4 de Mayo

06:00 - Barracones de Pergamino

Sin alarma, Lesya ya podía reaccionar al hecho de que había amanecido. Eran años de costumbre. Pese a que esta era su habitación, habitación para comandante de dos ambientes y un baño, suficiente para ella sola; no siempre se acostumbraba a llamarlo hogar. Lesya había vivido en el Campus de El Dojo durante su adolescencia, luego en las Barracas de Soldados durante su formación inicial, y en los últimos cuatro años, había dormido en diferentes lugares de las barracas, cuando podía quedarse en la ciudad y no era desplegada en una misión. A veces los catres de las naves la veían durante más semanas consecutivas que su propia cama.

Se levantó, yendo con un pequeño bostezo hacia la ducha. En cierta forma extrañaba salir al campo. Llevaba ya seis meses sin dejar Elyseum, había sido asignada a trabajar en un proyecto de gestión de las guardias doradas, así que su actual capitana, Vissas, la mantenía
dentro de la ciudad, recorriendo todos sus distritos sí, pero siempre dentro de la ciudad.

Apenas salió de la ducha, Lesya comenzó a reorganizar su equipo para la prueba de la mañana. Parecía ser que la Espada de la Guerra, Vion Kai, estaba organizando algunos ejercicios para los comandantes, y hoy le tocaba a ella asistir a la prueba.

Lesya preparó finalmente su desayuno, una vez que terminó de preparar su equipo. Mientras lo hacía, casi automáticamente, no podía evitar divagar en algunas discusiones que había tenido con Vissas recientemente. Sobre cómo no requerían un nivel tan complejo de logística para organizar la seguridad de un par de distritos. El rostro de la mujer se le pasaba por la cabeza al recordar la última discusión.

Vissas - Valiniana
Capitana de las Hordas de la Victoria

«No me importa si quizás estemos sobreactuando, Comandante Silin. La seguridad de millones de civiles bien vale la pena el sacrificio de días o semanas de trabajo. La paz es justamente cuando más debemos trabajar, porque las crisis no esperan a que estemos preparados.»

Lesya entendía. Ella entendía lo que era que una crisis te quitara todo. Que un imprevisto arruinara su vida, que un accidente que nadie ve venir se cobrara a muchas familias. Pero Elyseum debía ser segura, quería creer Lesya. Si la ciudad que habían levantado no era segura, si los años de preparación que gente como Enten Keneth y Abril Solari habían invertido para hacer de Elyseum un lugar sin esas crisis, si todo eso no había sido suficiente,entonces, ¿qué podía ser seguro en ese mundo?

Lesya a veces prefería no pensarlo.

***

08:00 - Pergamino - Sala de Prácticas Nv.4 de Guerra

Desde detrás de un cristal blindado en una oficina, un hombre joven observaba la simulación en el campo de entrenamiento.

Vion Kai - Valiniano
Espada de la Guerra

—Bien, recuerden Comandantes; el objetivo del ejercicio es eliminar una célula terrorista que tiene rehenes en un pueblo de supervivientes en Norte América —comenzó a decir Vion mientras interactuaba con el panel, iniciando a los dummy y las torretas.

»Actuarán en paralelo los cinco, acompañados cada uno por un Sargento de las Hordas de la Victoria. El sargento les dará apoyo, pero es su responsabilidad resolver los problemas que encuentren en el camino, no de su compañero.

Lesya levantó la vista, observando a su compañero mientras esperaba en la bahía de inicio 02. Su Sargento era una mole, y si no le duplicaba la edad, estaba cerca.

El hombre gigante le extendió la mano a Lesya.

—Sargento Windblum, V-77. Un placer, comandante.

Antes de que pudieras contestarle, la comunicación de Sir Vion continuó.

—Escuchen bien. Cualquier equipo que tenga una baja civil será automáticamente eliminado del ejercicio. Se les darán puntos en función de cómo enfrentan a los enemigos; sea asesinándolos o capturándolos; así como qué tanto dañan el pueblo.

»Hay tres objetivos para cumplir, en los 20 minutos que durará la simulación del operativo.

Con un par de pulsaciones en el teclado holográfico, se proyectaron imágenes en los V-Call de todos los presentes.

—Primero: los terroristas tienen una bomba colocada en algún punto de la ciudad. La lectura de radiación tiene un margen de error de cien metros.

»Segundo: uno de los terroristas es el líder. En este caso, el líder será el único dummy con movilidad. Al finalizar el tiempo, el líder debe estar neutralizado.

»Tercero: las armas de los Dummy están preparadas con tags de posición. Si son golpeados tres veces, se los considerará fuera de combate.

Las imágenes se apagaron y Vion se sentó en la oficina, observando las cámaras de la zona de entrenamiento.

—Hora de trabajar señores, deploy authorized.

Las barreras de cristal bajaron, permitiendo el acceso de la bahía al campo de entrenamiento. Lesya cortó trayecto hacia el primer edificio, mientras el Sargento la seguía, lo más rápido que su enorme cuerpo le permitía.

Lesya trepó hasta un techo, cosa que claramente era imposible para el hombre, que la esperaba a cubierto en la base del mismo. Usando su rifle, Lesya comenzó a revisar la zona.

Cinco dummys vigilaban una avenida que desembocaba en una casa municipal. Para llegar había que cruzar por un puente, que tenía una torreta en posición, protegida detrás de una barricada.

Por otro lado, un puente mucho más al sur, no tenía una vigilancia tan fuerte, pero no era imposible que tuviese puntos ciegos a algunos dummys que vigilaran el acceso. Como mínimo, era un camino más seguro.

Del otro lado del puente, sobre la casa municipal, podía notar la figura de la que Vion Kai había hablado.

El Dummy especial que funcionaba como líder de los terroristas. Era imposible llegar a dispararle desde donde estaba. Tendría mínimo que cruzar el río para estar a distancia viable para hacer un tiro ascendente. Pero Lesya sabía que, no importaba la ruta que tomaran, si tardaban demasiado en acabar con los dummys que protegieran la zona, o si eran vistos en el trayecto, el jefe comenzaría a escapar.

Tenía que trazar un plan, retiró la vista de la mira y observó al suelo, hacia su sargento. El hombre la observó y sonrió levemente.

—¿Órdenes, mi comandante?


Gale

Actu

23 Anno Victoria / 2040 Después de Cristo

4 de Mayo

_ 09:00 - Departamento de Gale_

—Seh… seh… como… ella dijo… sí…

Gale se remoloneaba entre las sábanas, mientras la alarma de su V-Call intentaba, por trigésimo séptima vez, despertarlo. Con un movimiento rápido de pulgar, Gale la apagó en su primer pitido.

—… sí… coincido… opinión… opin… ión… culo…

Ruidos sordos se oían fuera de su departamento, en el pasillo. Una voz de hombre joven sonaba hablando por un comunicador, para finalmente cortarlo, mientras Gale seguía girando feliz en su cama.

El timbre de la puerta sonó, para ser luego seguido por un par de golpes secos. Gale, en un estado vibrante entre el sueño y la consciencia, decidió seguir durmiendo. El timbre volvió a sonar, acompañado por los mismos golpes. Pero Gale no desistió en su intento de dormir. Sonó una tercera vez, acompañado con sus fieles golpes. La voluntad de Gale era férrea.

El sonido de una cerradura comenzó a resonar en el departamento, y Gale, con los ojos cerrados comenzó a pensar en la lista de gente que podía tener la llave de su departamento.

«¿Mamá? No, ella no quiere verme. ¿Papá? No, él llamaría antes para asegurarse de que recuerde lo decepcionado que está de mí. Eso sólo me deja con el simpático anciano que tuvo una copia de la llave durante mi período de servicio comunitario y nunca la devolvió… Y ahora el simpático anciano debe estarme observando. Shit.»

Abriendo un solo ojo muy despacio, Gale se preparó para enfrentar la mirada reprobatoria de su capitán. Pero la sorpresa hizo que abriera ambos ojos repentinamente. Cruzado de brazos, observándolo con un suspiro, estaba el hijo de Kastor, Adrián.


Adrián Angels - Humano-Kiniano
Comandante de las Hordas del Hambre

—Como colega de rango y disciplina, Kanahad… —dijo Adrián llevándose la mano al ceño —, estoy bastante decepcionado. Mi padre te espera hace una hora para la reunión.

Gale se arremolinó en sus mantas, dándole la espalda.

—Estoy seguro que lo que tu padre y tú me hacen es denunciable.

—Quizás lo sea, pero eso no quita que tienes deberes. Vamos, tengo mi nave estacionada abajo, te doy veinte minutos para ducharte, desayunar y venir. Eso, o el que vendrá a buscarte luego será mi padre, y… —dijo con un pequeño gesto de dolor —, no te lo recomendaría…

Adrián dejó el departamento mientras Gale se deslizaba entre las mantas a regañadietes.

—Malditos peliblancos…

***

11:00 - Pergamino - Oficina de Reuniones H Nv.3

Gale mantenía los ojos abiertos por pura fuerza de voluntad durante la reunión. Kastor había reunido a todos los novatos, los que realmente eran novatos, del escuadrón, así como a cinco Soldados que al parecer querían presentarse para las Hordas del Hambre en su ascenso a Cabos. Él y Kancerberus eran los únicos dos Comandantes que Kastor había llamado, y el grandulón de Negro no estaba particularmente cómodo en un espacio tan cerrado como esa oficina.

Kancerberus - Kiniano
Comandante de las Hordas de la Muerte

Kastor carraspeo, trayendo la atención de todos en la mesa hacia él nuevamente, mientras cerraba la proyección que estaba haciendo.

Kastor - Kiniano
Capitán de las Hordas del Hambre

—Resumiendo lo que hemos hablado en esta disertación, los operativos del Hambre somos requeridos para funciones extremadamente variadas dentro de las Hordas, dependiendo de la época somos incluso la disciplina más requerida en los escuadrones. No obstante, es por esta razón de que no somos suficientes para cumplir con la demanda que no podemos darnos el lujo de realizar erróneamente nuestro trabajo. —El hombre se puso de pie, observando a los novatos con un aire imponente.

»Nuestros camaradas de las Hordas de la Muerte pueden atestiguarlo —dijo señalando a Kancerberus con la mano —. ¿No es así?

El grandulón se acomodó en su asiento, y miró a los novatos con una sonrisa… o lo más cercano a ello que salía de su expresión.

—Sí. Incluso aunque yo dentro del escuadrón del Capitán Kastor me centro en el aspecto puramente militar, el apoyo que nuestro escuadrón en general da es extremadamente valeroso para las Hordas, y los agentes azules son el núcleo de ello. Les espera un entrenamiento arduo en la disciplina del Hambre, pero confío en que serán excelentes agentes cuando llegue el momento.

Kastor sonrió y observó en dirección a Gale.

—¿Algo que consideres apto para agregar, Comandante?

Gale miró a los novatos, y durante un largo momento de silencio pensó. Sí, quizás él tendría muchos consejos específicos para esos chicos, muchas advertencias de lo que era trabajar para Kastor u otros de los capitanes más exigentes del cuerpo… pero al mismo tiempo, podía sentir la mirada del anciano clavada en su mente. Y su voz hablando en su mente. «“Hay momentos para intentar ser cómico, joven Comandante. Este no es uno”».


David

Actu

23 Anno Victoria / 2040 Después de Cristo

4 de Mayo

19:00 - Aeropuerto de Acronia

—“Próximo vuelo a Elyseum, 22:00, ya está habilitado el check-in. Se pide presentar el registro completo de armamento en caso de viajar con el mismo en su equipaje. Muchas gracias.”

David se rascó la cabeza, poniéndose al fin de pie mientras arrastraba su maleta. Había estado todo el día anterior completando las formas para conseguir los permisos de armamento y acreditación de Shiro para el viaje. Observó el maletín que llevaba en su mano derecha con su arma y armadura, con un bloqueo de huella dactilar. Por lo que le habían dicho en la oficina, podía llevarlo consigo por la ciudad, pero sólo podía abrirlo en caso de peligro personal o fuera de los límites jurisdiccionales de la ciudad. O su habitación de hotel.

—Eh, jefe… —dijo la voz de Velan a su costado. La joven pelirroja llevaba su maleta en una mano, y el maletín en el otro, al igual que David.

»¿Está seguro de que debería acompañarlo yo a Elyseum? Digo, si realmente esos hombres mataron al Salvaje que había ahí abajo yo no, no estoy enojada ni nada con ellos, en serio. Así que si es por eso, no se preocupe.

David la observó, sonrió levemente. No le había explicado, pero el principal motivo era, bueno, una carta.

Tres días atrás

David despertó en su departamento, prácticamente igual que todas las mañanas en las que no estaba fuera de Acronia en un operativo.

Con una ducha matutina y un desayuno en camino, David observó con curiosidad que bajo la puerta de su departamento había una carta. Correo físico, una de esas cosas que ya casi no existían en este mundo.

Curioso, David tomó la cara entre manos. El sello era un sello oficial, pero no uno que conociera. La misiva marcaba… Elyseum. Levantó una ceja y tomó un cuchillo para abrir el sobre. Una carta, dos entradas y cuatro boletos de avión cayeron del mismo sobre la mesada, y Shiro las olisqueó con curiosidad. David levantó la carta, era relativamente breve, pero escrita a mano.

"David, ¿cómo te encuentras luego de tanto tiempo?

Me enteré por algunos chicos de nuestros escuadrones que se habían cruzado contigo hace unos meses. Tengo entendido que no hubo ningún problema, pero me pareció que este sería un buen gesto y, bueno, lo siento si llega algo tarde.

El viernes 5 se inaugurará el Museo de Cultura Africana en Elyseum. En la exposición habrá tres cuadros que se tomaron de Najac, originales de Marruecos por lo que tengo entendido… lo siento, no es mi área de trabajo. Pero iré a la inauguración y creo que sería una buena oportunidad para que conozcas la ciudad. No creo que Enten pueda venir, pero intentaré convencerlo de que se haga un tiempo para que pase a saludarte.

Espero que vengas, tengo ganas de verlo a Shiro luego de tanto tiempo. Ah, y no, Shiro no necesita la entrada extra, es por si quieres traer a alguien.

¡Espero que la uses!, ¡es más, estás obligado a hacerlo!, ¿de acuerdo? Nos veremos pronto.

Viola Slakova."

Dos entradas para la inauguración del museo, al parecer no se pedía etiqueta elegante ni nada extraño, pero era… raro. Luego de más de 10 años sin hablar con Viola, casi 10 sin hablar con Enten. Y Elyseum…

David ya lo había decidido al volver de Najac. Que algún día iba a saber bien todo lo que había ocurrido en esa expedición. Y esta, era prácticamente una invitación a tener esa respuesta.


David volvió a mirar a Velan, una vez que la fila para despachar las maletas los dejó primeros. David presentó su boleto de vuelo de ida. Los de David estaban con el nombre, pero los otros en blanco, con la consigna de que debían presentarse junto a los suyos para validarse. Así tenían el ida y vuelta ya comprado, para pasar una semana en la ciudad. David había reservado ya un hotel, dos habitaciones. Fue otra de las cosas que le tomó parte de su miércoles, hacer una condenada cuenta de banco para esa moneda local que usaban en Elyseum, ya que no se aceptaban los UPEs como moneda.

Velan presentó luego de David sus papeles. La chica estaba algo nerviosa, principalmente por el imprevisto de todo ese viaje. Sabiendo que dentro de la zona cerrada el aeropuerto no tenia zonas de humo permitidas, ni siquiera con el vaper, David pensó en aprovechar antes de ingresar.

«A veces me sorprende los hippies que son en Acronia.»

—Eh Velan, voy a fumar antes de entrar. Espérame en el punto de entrada.

La chica confirmó con la cabeza mientras David salía con Shiro y encendía su vaper. Miró al atardecer, con calma.

«Los muchachos entre los Curadores ya están avisados que me voy una semana… hmmm… quizás deberia llamar a alguien, o al menos mandarles un mensaje. Me olvidé de buscar si el satélite que usamos tiene cobertura en Elyseum… hmmm… quizás debería.»

Pese a que sólo iba a estar una semana en la ciudad latina, quizás valía la pena contarle esas novedades a alguien. Kalex, o los chicos del McFly. O tal vez… Kyuna.



Trivia

Elyseum

Localización: Antigua Roma, Italia

Idioma: Español (Oficial), Francés, Inglés, Italiano, Japonés, Chino.

Población: 2.000.000

Gobierno: Presidente, 12 Ministros del Dodekatheon, 24 Senadores, 48 Diputados (Democracia de Voto no Obligatorio)

Fuerzas Militares: Las Hordas

La ciudad de Elyseum fue fundada en el 2031. La restauración y terraformación de Roma fue realizada por múltiples organismos de Las Hordas, así como del uso de las habilidades de Materia y Forma de Sona Uth-Matar y Enten Keneth. Elyseum a su vez diseñó una criptomoneda propia, llamada Crédito. Si bien es posible intercambiar UPEs por Créditos -para extranjeros-, ese proceso está limitado a una cantidad anual por persona, y no se aceptan UPEs en la ciudad como moneda. El final de la Guerra Energética (2017) es considerado un Año 0 para algunos en el calendario, al no aceptarse ninguna religión como oficial en la ciudad, dejando simplemente libertad de clero. Se considera Anno Victoria, en lugar de Después de Cristo, para ese calendario.

Una cordillera montañosa, creada por los dos usuarios de energías universales, rodea la ciudad en un círculo de varias líneas. Esta cordillera se la conoce como El Muro del Silencio, que separa a la ciudad del exterior. El perímetro del Muro del Silencio es apenas superior a los 100 km. El aeropuerto de Elyseum y muchos servicios internacionales de comercio se encuentran fuera de El Muro del Silencio, en un área designada como Estigia, que tiene un ingreso protegido a la ciudad a través de El Muro del Silencio. Es la única forma de ingresar a la ciudad de forma legal, ya que ningún método aéreo o terrestre tiene autorizado acceder desde fuera de Elyseum directamente a la ciudad. Desde el exterior, la ciudad está oculta bajo una gran niebla, que no es vista desde dentro. El mecanismo de este sistema fue diseñado en una dimensión alterna al parecer.

Una vez superado El Muro del Silencio, una gran región boscosa rodea la ciudad, llamado el Bosque de Sakuras. Pese a que el árbol más presente es el Sakura japonés, hay una enorme variedad de árboles y plantas de alrededor del mundo en ese bosque. Muchos Salvajes viven en este bosque, pero educados por Seres para no herir ni atacar a las otras razas.

La ciudad de Elyseum se divide en muchos distritos, entre residenciales, comerciales, e incluso industriales. La ciudad tiene Bases Energéticas que utilizan plantas especiales llamadas Nisseus para generar energía eléctrica, y todos los vehículos utilizan energía eléctrica, quedando prohibido por decreto el uso de combustible fósil desde el 2034 cuando se terminó de adaptar la maquinaria traída desde otras partes del mundo.

Los tres principales deportes practicados son el fútbol, el tenis y el kendo. Muchas industrias del arte (cine, cómics, música) e industrias de entretenimiento (videojuegos, board games) son apoyadas desde el gobierno, por lo que luego de 9 años se logró llegar al punto donde todas las semanas se estrena una nueva película (aunque el mercado de actores aún sea escaso) y tiene sentido hablar de un Top 40 semanal.

El principal centro de de educación público es dependiente del gobierno, el Dojo Gotai. El Dojo abarca desde la educación de los niños de 3 años, hasta la universidad, en múltiples edificios y facultades. El propio Dojo tiene capacitación para adolescentes que deciden eventualmente ingresar en Las Hordas al cumplir la mayoría de edad.

En el centro de Elyseum se encuentra el distrito Bellis Romano, donde se halla la Torre Olimpo, el centro logístico y sede del gobierno de la Ciudad de Elyseum. La torre fue construída inspirándose en la idea de Drid con la Torre Espacio como centro neurálgico de la ciudad. Usando tecnología de ambas dimensiones, y los poderes de Sona y Enten, la construcción de la torre alcanza la de un edificio del viejo mundo, el Burj Khalifa.

La sede pública de Las Hordas es un edificio en el mismo Bellis Romano, llamado El Castrum. No obstante, la base de Las Hordas es una construcción de túneles subterráneos, por debajo de la ciudad; la base es llamada Pergamino. Pergamino está diseñada para confundir y cansar a cualquier invasor, inspirándose en los diseños de Granada en España. Muchos miembros de las Hordas no tienen acceso a múltiples regiones de la base laberinto.

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Gale

Pole

«Quimi quiligui y di ringui y disciplini estiy bistinti dicipcinidi ñiñiñiñiñi» fue el pensamiento más elaborado que tuve durante las catorce horas que duró la presentación del Capitán. En realidad, no tenía ni idea del tiempo que había pasado allí abajo, como era usual en los secuestros; en mi caso, porque había estado en un estado comatoso durante todo él —con los ojos abiertos, para mantener las apariencias.

Cuando Matusalén carraspeó, ya afortunadamente hacia el final, fue cuando mi alma retornó al cuerpo. Una breve mirada suya me dio en la sien como un puntapié mental, haciéndome que cuestionara si no era un valiniano trans y que me reincorporara en el asiento.

Mientras continuaba hablando, ahora que había vuelto de mi viaje astral al reino de Morfeo, miré a mi alrededor para reubicarme en el plano mortal. Observé a uno de los novatos —o reclutas, porque su cara no me sonaba demasiado—, y lo miré durante unos instantes. Luego, fingiendo devolver mi atención a Kastor, me incliné levemente hacia él, hablándole discretamente en voz baja.

—Te advierto de que esa voz gruñona nunca te la quitas de encima —le sonreí divertido sin mirarle—. Todavía estás a tiempo de cambiarte de escuadrón.

Justo en ese momento, después de las palabras de la mole ambulante de Kancerberus, me tocó el turno de hablar. No era precisamente un orador, ni tenía ganas de remediarlo. Por contra, sí me gustaba compartir mi sabiduría; además, también disfrutaba metiendo miedo a los pelusos en su primera impresión —aunque me valiera algún tirón de orejas del viejales.

Esta ocasión no sería así: la mirada del hombre millonario —si no en créditos, en años— me quitó toda idea de la cabeza. Al principio de mi carrera no hubiera dudado en relatar cómo los que sobrevivían el primer año ganaban el privilegio de ser torturados personalmente por el Capitán, una tortura que, por increíble que fuera, era aún peor que tener que escucharlo hablar.

Pero esos tiempos habían pasado. En la carrera de fondo entre el anciano y mi instinto subversivo, como solía pasar, ganó el más raquítico de ambos. Los últimos rescoldos que me quedaban salían a la luz en forma de chascarrillos de cuándo en cuándo, pero la verdad era que el kiniano me había domado. Por altanero que fuera, me había hecho —a mi manera— a la vida en Las Hordas, y también había cogido algo de pragmatismo del viejo. Correspondí su mirada.

«Sé que puede leerme el pensamiento, anciano. Quiero que sepa… Que su bigote ya no se lleva».

—Sí, Capitán, gracias.

Me puse en pie para traer la atención de los presentes, y carraspeé.

—Bueno, creo que el Capitán ha condensado debidamente el espíritu del Hambre, pero quizá pueda acentuar algunas cosas desde mi experiencia.

Quise decir que el Capitán, que ya nació con mil años, vino con el rango debajo del brazo, a diferencia de los demás. Sin embargo, me mordí la lengua. Sonreí por un instante, y luego traté de adoptar el tono más militaristamente rígido que pude.

—Lo cierto es que las Hordas del Hambre son una rama exigente, y más aún en este escuadrón. Aquí no vale con saber enchufarle el cargador al arma y apretar el gatillo —me giré a Kancerberus un momento—. Sin ofender. Vuestra principal arma aquí es vuestro cerebro, y tendréis que tenerlo bien cargado y saber apuntar bien con él.

»Autonomía es la palabra que más os definirá, seguida por responsabilidad. Ya sea reconociendo el terreno, realizando infiltraciones o, como en mi caso, manteniendo entero a otro soldado, por mucho apoyo y supervisión que tengáis, el éxito de vuestras acciones dependerá en última instancia de vuestra capacidad de tomar decisiones instantáneas.

»Aunque no estéis en la primera línea, sois en cierto sentido parte de la vanguardia, y también veréis la acción de cerca, así que refuerzo la afirmación de que debéis tener un pulso firme y una inteligencia aguda a la hora de actuar.

»Si los Rojos son el cerebro y los Negros son el músculo —«y los Amarillos son el culo»—, nosotros somos el sistema nervioso que conecta uno con otro. Nosotros somos la infraestructura sobre la que descansan y se mueven las operaciones, y es por ello que debéis procurar la mayor perfección posible en vuestro trabajo.

»Debéis ser conscientes de que vuestras acciones individuales tendrán relevancia e impacto a una escala mayor de la que percibís. Por tanto, no sólo la jerarquía debe ser exigente, sino que uno ha de serlo consigo mismo. Si asumís eso y lo mantenéis en mente, junto con el adiestramiento y la experiencia que recibáis, estoy seguro de que seréis los excelsos agentes que necesitamos.

Y dicho esto, volví a mi asiento, devolviendo mi rostro al instante a su expresión relajada natural, como si ya hubiera olvidado lo que acababa de decir. Entonces, miré a Kastor.

«¿Satisfecho, anciano? Al final, se me va a pegar su reputación de tieso a mí también…»

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Gale

Actu

En cuanto Gale volvió de su viaje onírico -habilidad desarrollada durante los años sirviendo en el escuadrón del viejo-, intentó organizarse para ver quién diablos estaba en la habitación. Los reclutas eran claramente Soldados, el eslabón más bajo de Las Hordas, muchachos que aún no habían ingresado en ninguna de las cuatro especialidades. Gale apenas había pasado por ese eslabón, ya que sus habilidades médicas eran muy útiles, rápidamente lo ascendieron para vestirlo de azul y ponerlo a trabajar en su área.

Ninguno de los presentes por lo tanto le era particularmente conocido. Su escuadrón trabajaba como especialista, no un escuadrón de misiones general, así que no había Soldados en su equipo. Muchos eran jóvenes, probablemente recién graduados del Dojo, sino todos, al menos diez de los doce presentes. Para intentar quedarse con sus rostros, Gale dejó que Kastor hablara mientras miraba intensamente a alguno para intentar recordarlo. Una de las chicas que había allí parecía, a falta de una mejor palabra, la más “destacada” entre todos. Fuera porque estaba prestando mucha atención, porque claramente su registro energético kiniano era un poco más alto que el del resto de los presentes, o porque simplemente fue la primera que Gale pudo ver a través de las lagañas mentales que aún lo perseguían

Finalmente Kastor le indicó a Gale que hablase, y las palabras del comandante fueron bastante bien recibidas entre los soldados. Kancerberus asintió, y sonrió ante el chascarrillo, apoyando la convicción con la que Gale hablaba. Finalmente en cuanto Gale se sentó y su rostro volvió a relajarse, el capitán volvió a tomar la palabra.

—Bien jóvenes, me alegro de que la charla les haya resultado provechosa —dijo el anciano capitán, poniéndose de pie con ayuda de su bastón —. Y muchas gracias a los Comandantes por tomarse el tiempo para participar en la reunión —dijo observando a Kancerberus y a Gale con una inclinación de la cabeza, antes de observar nuevamente a los reclutas y soldados.

»Espero que cuando el momento llegue, tomen la decisión de su especialidad sin ninguna duda, ni la necesidad de mirar atrás. Servir a Elyseum y hacer del mundo un mejor lugar es algo que puede ser alcanzado de muchas formas. Confío en que encuentren todo la suya eventualmente.

Juntó ambas manos sobre el bastón y los observó uno por uno a los ojos por un instante, antes de golpear el bastón en el suelo.

—Descansen soldados, y nos veremos allí fuera, honrando nuestros uniformes.

Los reclutas saludaron con el protocolo y agradecieron el tiempo mientras comenzaban a retirarse. Kancerberus seguía sentado en su silla, manteniendo la compostura hasta que todos los reclutas dejaron el salón, momento donde suspiró relajado.

—Fiuuu… cómo cuesta cuando no conozco a los reclutas —dijo agitándose la mano frente a la cara —. Estuviste más que fluido Gale, a mí estas cosas se me dan fatal.

Gale sonrió mirando a Kancerberus por un momento. El exceso de formalidad definitivamente no era lo suyo, no obstante una voz habló antes de que pudiera contestarle a su compañero comandante.

—Muy bien hecho, ambos —dijo el anciano con una leve sonrisa, mientras comenzaba a caminar hacia el ascensor —. No hay más trabajo requerido por hoy, tienen la tarde libre. Recuerden que mañana a la media tarde haremos el briefing para la misión en El Cairo, y los necesito a ambos atentos y concentrados; por lo que nada de trasnochar… —observó a Gale —, o quedarse dormido. ¿Soy claro, señores?

—S-sí señor… —dijeron ambos al unísono. Kastor afirmó satisfecho mientras accedía al pasillo listo para marcharse a sectores privados para capitanes. Kancerberus se puso de pie, acomodándose los guantes.

—¿Tienes planes, Gale? —dijo mientras comenzaban ambos a salir hacia el pasillo, yendo en dirección opuesta a Kastor. Mientras conversaban, el ascensor se detuvo frente a ellos, y con un par de libros en la mano, por tercera vez en la mañana, Gale veía a Adrián.

—Oh, ¿ya terminó la reunión? —dijo con una sonrisa tranquila mientras se corría para que ambos entraran también en el ascensor.

—Seh, creo que les machacamos lo suficiente la cabeza a esos renacuajos, jajaja. —Dijo Kancerberus con una sonrisa, mientras subían en el ascensor. Adrián sonrió ante el comentario.

—¿El capitán les dio la tarde libre? —preguntó el joven mientras se acomodaba los lentes.

—Seh —dijo Kancerberus —. Se ve que tu padre estuvo satisfecho con la reunión pese a que empezamos tarde.

Ambos rieron un poco, claramente refiriendo a la tardanza de Gale.

—Eh Gale, ¿vamos a tomar algo? Estoy famélico y el capitán no nos necesita; si nos vamos a ir a Egipto en poco yo aprovecharía ahora para comer algo que no sean provisiones.

Gale se llevó la mano al estómago. No podía negar que su rápido y breve desayuno no era algo que lo dejara completo hasta la noche.

—Vente luego Adrián, ¿o tienes mucho trabajo con la Arcángel? —dijo Kancerberus con una risa pasando su brazo alrededor de los hombres del muchacho.

—Eh, la capitana está en una reunión del Concejo; no sé cuándo terminará, así que tengo que estar listo para acudir a su llamado.

—Eres un muchacho muy responsable, digno hijo de tu padre; y por eso mismo vendrás a tomar una cerveza con nosotros a estar a la espera vigía de que tu capitana se comunique contigo, ¿me entiendes compañero?

Con un paso decidido, en cuando la puerta del ascensor se abrió, Kancerberus tomó a Adrián del brazo haciéndole perder el equilibrio, arrastrándolo consigo mientras este se agitaba.

—Eh eh, tenemos que mantener la compostura Berus, ¿qué ejemplo le damos a los soldados si nos comportamos tan infantilmen… ?, ¿me estás escuchando siquiera grandulón?

Gale rió mientras los seguía a ambos.

***

15:15 - Bar Masten

Sobre la mesa, tres platos vacíos que alguna vez tuvieron variedades de carnes, junto al segundo chop de cerveza, descansaba frente a Kancerberus. Adrián, luego de haber protestado por traerlo casi literalmente a rastras, se había pedido simplemente un bocata y media pinta de cerveza. Pese a que observaba su V-Call de forma regular, el muchacho parecía estar un poco más distendido que lo que solía vérselo dentro de Pergamino.

«Es tu oportunidad, Gale» dijo la voz de la rebeldía que aún no terminaba de morir pese a la influencia de Kastor, «. Tienes a su hijo delante. Es el momento. Descubre algo vergonzoso que el vejete haya hecho.»

«O quizás… » dijo la parte más racional de él que había surgido en esos años «, podemos usar simplemente la oportunidad para saber un poco más del capitán.»


Fichas

Capitán Kastor

Relación

  • Respeto: 1/20
  • Aprecio: 11/25
  • Entendimiento: 0/15

Comandante Kancerberus

Relación

  • Respeto: 8/15
  • Aprecio: 8/15
  • Entendimiento: 0/5

Comandante Adrián Angels

Relación

  • Respeto: 2/20
  • Aprecio: 5/20
  • Entendimiento: 0/12
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Gale

Actu

Anduve con contento hacia al ascensor, impasible ante los sismos producidos por mi gigante compañero. Sentía una cierta satisfacción tras la reunión que eclipsaba el sueño y el hambre que arrastraba desde el principio del día.

Nada tenía que ver con la soberbia alimentada por halagos que cabría esperar de una mente juvenil como la mía. Era algo totalmente distinto, un miembro del estrecho club de valores que las Hordas —y más concretamente Kastor— hubieron inculcado en mí y por los que llegaba a sentir aprecio: la moderada alegría de un trabajo bien hecho.

Aunque, sinceramente, también percibía al resto del mundo más pequeño ante mí después de aquello.

«Lo siento, anciano. Hay cosas que no se pueden enderezar. Su mujer lo sabrá bien».

Sonreí pícaramente, satisfecho con que esa genial puya nunca podría ser castigada, y respondí a la pregunta de Kancerberus con buen ánimo —aunque sin perder la altanería.

—Bueno, ya sabes que no es que tenga una extensa de red de estrechos contactos de la que despedirme… Probablemente disfrute de las comodidades que pueda antes de marcharnos. Cuando hagan sillones de tu talla, lo entenderás. ¿Y qué hay de ti, mi querido Epimeteo?

Entonces, como invocado por tanto descaro, apareció Adrián. Reí levemente ante el fino resumen que Kancerberus dio de la reunión.

—Más me hubiera gustado apretarles las tuercas a esos pelusos, pero me temo que el garbo del anciano me inspiró demasiado patriotismo. Ya habrá más ocasiones, espero.

Gruñí cuando los dos hombres se burlaron de mi más que sensato horario de sueño, pero rápidamente viró mi atención cuando mi propio estómago convaleciente respondió a la proposición del Comandante de Negro.

Asistí con diversión a la escena que siguió. Me coloqué junto a los dos hombres en el ascensor, en sereno silencio y visiblemente complacido. Sentía un cierto placer estético en el ambiente que se formaba cuando la axiomática pulcredad de Adrián chocaba con el caótico descaro del grandullón, cuando el chavalín madurado de más veía su orden disrumpido por el viejales infantil.

Y en medio estaba yo, camuflado en el perfecto contraste, en un burlesco término medio.

***

Tras pasar más años con Kastor de lo que debía ser sano para una persona, había adquirido cierta etiqueta y ciertos manerismos que, aunque encontraba ridículos, acababa por cumplir, como contentando la etérea vigilancia del caudillo.

Uno de esos elementos era el de colocarme la servilleta en el cuello de la ropa al comer. Ahora, tras una comilona que seguro añoraría a cada hora en El Cairo, la ondeaba como señal de rendición ante lo que mi paladar atrofiado por el régimen militar sólo podía definir como manjares divinos.

No tenía tanto aprecio, no obstante, por la cerveza. Sin embargo, pese a mi desagrado, consideraba su consumo recreativo como un sacrificio necesario para no dar el cante. Tras darle un sorbo a mi vaso, observé la atención que ponía Adrián sobre su V-Call.

—No deberías correr con los zapatos de papá, o te puedes caer. Me asombraría saber que el prudente y severo Kastor nunca te haya dicho algo así.

Dejé reposar la bebida sobre la mesa y miré a mi colega, a caballo entre el desafío, la burla y la simpatía.

—Si arriesgas tu disposición para venir hasta aquí y no lo aprovechas para disfrutar, tu sacrificio pierde el sentido, ¿no crees? Elyseum no va a arder porque te distraigas unos minutos y charles con tus colegas.

Relajé el rostro para dar lugar a una expresión más conciliadora. Aún no había decidido si indagar en los trapos sucios —metafóricamente hablando— del anciano o si simplemente expandir mi visión de él. Lo que ocurriera en la mente y la vida de aquel hombre era tan misterioso como espeluznante, haciendo saltar a la vez un muy sensato deseo de ignorancia y un más morboso y curioso interés.

Miré al gigante un instante antes de volver a dirigirme al peliblanco.

—Sí que tiene razón Berus, eres a tu padre lo que un cromo repetido. Aunque si tengo que elegir a uno de los dos para despertarme, después del cianuro potásico te sigo eligiendo a ti.

Llegados a ese punto, esperé que Adrián ya conociera mi sentido del humor antes de que no pudiera desenfruncírsele el ceño ni con una palanca.

—No puedo imaginarme lo que será convivir con el anciano. ¿Es igual en casa que en el trabajo, o cuando se pone las pantuflas gusta de ejercer el noble oficio del ganchillo?

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David Acevedo

(Se puede continuar con tu OST. Scars of Time es too good)

Actu

Le di una calada al vaper mientras observaba el atardecer de Elyseum. Aún quedaban varias largas horas hasta que el vuelo despegase, con lo que me tomé todo el tiempo del mundo en relajarme, observando las nubes. La temperatura primaveral a estas horas era perfecta, y la brisa suave de poniente mecía lentamente las hojas de los árboles plantados de forma decorativa a la entrada del edificio. Una familia pasó junto a mí, arrastrando con ellos varias maletas de gran tamaño.

Soplé para dejar ir el humo y, entonces, dirigí la mirada hacia el cigarrillo electrónico. Había sido un golpe extraño de nerviosismo el que había sentido, y de repente me habían entrado ganas irrefrenables de fumar.

«¿No se suponía que este líquido era sin nicotina?»

En fin, al final del día un hábito es un hábito, no había más vuelta de hoja. Y que el hábito tuviera más o menos tóxicos no podía cambiar eso.

Encogiéndome de hombros volví a llevarme el aparato a los labios. Tras dar otra calada, me llevé la mano libre al bolsillo interior de la chaqueta y saqué con cuidado lo que guardaba: aquel sobre sellado que había recibido hacía tres días. Dentro de él seguían la carta y las entradas, a buen recaudo. Sujetándolo entre los dedos índice y corazón, me detuve un segundo, pensativo.

Habían pasado diez años desde la última vez que hablé con mis viejos compañeros de entrenamiento. No los había vuelto a ver desde entonces. Ni siquiera había contactado con ellos por teléfono en todo este tiempo. Cuando el mundo se tranquilizó hace diez años cada uno seguimos nuestros caminos. Esos dos… de alguna forma siempre conseguían sorprenderme. No sé nunca qué puedo esperar de ellos.

Pero, en cualquier caso, aunque hubiesen pasado tantos años, lo cierto era que recibir la carta y la invitación… me alegraba en cierto modo. Y, además, no habían podido elegir un mejor momento. Muchos motivos se habían sumado ya para llevarme hasta Elyseum. Y esta carta era el último empujón para decidirme a ello. Por eso la llevaba cerca. Un salvoconducto para no echarme atrás en el último momento.

La guardé con delicadeza de nuevo en el mismo lugar del que la había sacado, y entonces con un par de movimientos abrí el menú del E-Nex. Al final había dejado lo de avisar de mi partida para el último momento. Pero es que joder, si me hubieran avisado de todos los malditos papeles que había que rellenar para viajar igual me habría pedido vacaciones una semana antes para tener tiempo para todo. O sea, es que me cago en las putas Unidades Monetarias de Elyseum y en todo el proceso relacionado con abrirme una cuenta bancaria de forma telemática.

Horrible.

Pero bueno, burocracia terminada, ahora ya tenía mis “rupias” en mano.

Abrí el menú de contactos de la pulsera-móvil y me dispuse a llamar a cierto individuo. Ni siquiera tuve que buscar un segundo para encontrarlo. Su nombre estaba el primero en la lista: “Aa Alex”. Pulsé el botón verde para iniciar la llamada y me llevé la muñeca hasta el lateral de la cara, junto al oído. No tardé en escuchar tono.

Observé una vez más el paisaje mientras esperaba a que alguien tomase la llamada. Pero de hecho, nadie la cogió.

«Hum… supongo que estará conduciendo», pensé.


Alex Aldrin —o Kalex si atiendes a su nombre tradicional—, mi viejo mejor amigo del colegio, se había convertido de un momento a otro básicamente en mi jefe. No en términos directos exactamente, pero como Jefe de los Exploradores, era a él a quien tenía que reportarle mensualmente lo que hacíamos desde los Curadores: Recuperaciones, incidencias, reclutamientos, promociones… No era de extrañar. Al fin y al cabo, nosotros lo Curadores no éramos más que una especie de equipo especial de exploradores.

Nos vemos menos de lo que me gustaría. El trabajo y vivir lejos dificultó mucho las cosas prácticamente desde que me independicé. Todo el asunto de hace diez años no nos puso las cosas más fáciles precisamente, y por si eso fuera poco, algunos meses después de que me mudase a Acronia Alex intensificó su entrenamiento con creces, lo cual nos quitó incluso más tiempo. Al parecer Josh se lo pidió de forma insistente, no sé muy bien por qué. Alex no me lo contó. Aquella época de cambios fue complicada socialmente.

Por suerte ha mejorado un poco en los últimos años. Y además, haber acabado en este puesto nos hacía poder contactar más de vez en cuando, aunque fuera en su mayor parte por motivo laboral. Y en cualquier caso, al menos podíamos hacer cada X tiempo “cenas de empresa”. De esas en las que se habla de todo, menos de trabajo.

«En fin, llamaré antes al otro».

Y pensando eso, comencé a bajar lentamente por la línea de contactos. Las primeras letras del abecedario pasaban rápido, pero luego llegabas a la K y aquello era lamentable. O sea, terrible decisión la de estos kinianos de llamarse todos empezando por la letra K. Que van de listos, pero a la hora de la verdad son muy tontos. Poco prácticos cuanto menos.

Sin ofender.

Y fue mientras seguía moviendo la lista hacia abajo, cuando ya casi terminaba aquel infierno interminable de letra K, que la pantalla se detuvo sobre un nombre. El último de mis contactos que empezaba con esa letra.

Kyuna.


De vez en cuando me preguntaba qué tal le iría. Y cada vez que me ponía nostálgico me plantaba incluso llamarla. Pero por suerte nunca lo había hecho. Alejarme fue lo mejor que pude hacer, y sé que recuperar contacto con ella sería un error. Es, fue y seguirá siendo mi mayor punto débil. No conseguí cambiar eso con diecisiete. Ni siquiera con veinticinco, cuando parecía que las cosas estaban empezando a ir… bien. Por aquello de reencontrarnos en Pragma, de retomar la amistad que tuvimos y de volver a hacer cosas juntos. Joder, se vino a vivir a casa durante una época incluso.

Llegué a pensar que podía salir adelante. Pero al parecer eso de pensar nunca se me dio bien.

Fue como si llegado un momento ocurriese un apagón. Como si un parón detuviese mi vida en seco. Pasaron meses en Drid en los que toda mi vida se quedó estancada. Y eso la incluía a ella. Aun puedo notar cómo se me encoge el alma al recordar aquella época. Ver como algo que tanto quería y que tan cerca estaba se mantenía inalcanzable me destruyó por dentro. Esa clase de sentimiento de impotencia es… único. Te carcome por dentro como pocas otras cosas pueden hacer. Y aunque con perspectiva uno sabe que es una niñería… poco podía hacer por cambiar esa parte de mí que la convertía en mi debilidad.

Cuando Enten vino a visitarme y tomé la decisión de ponerme en marcha de nuevo. Volví a mudarme lejos y aproveché la oportunidad, una vez más, de poner toda la tierra posible de por medio. Ya había comprobado dos veces que no podía vivir teniéndola cerca. Y también había fallado dos veces en intentar hacer de aquello que quería una realidad. La única opción que me quedaba era huir. Y, bueno, lo cierto es que más o menos funcionó. Diez años habían pasado y las cosas habían mejorado. Muchísimo. Aun sigo notando un gran vacío de vez en cuando. Como una gran decepción. Pero al no tener que verme obligado a hacerle frente, aquello se hacía mucho más sencillo de mantener enterrado. Y de intentar olvidar. Si es que algún día podía llegar a conseguirlo.

Sonreí para mis adentros mientras volvía a preguntarme qué tal le iría. Sé que concluyó sus estudios en Pragma, y que se fue a trabajar con Kirk durante la época que estuvo viviendo en mi casa. Recuerdo que me metí en un buen lío por darle aquella Vasydeus. Pero fue una buena decisión, porque meses después estaba presentando trabajos e investigaciones sobre la misma. Y al menos la presentación que fui a ver antes de marcharme pareció tener bastante impacto. Supongo que su carrera en Biología habrá seguido por ahí, o por derroteros similares. Pero, aunque no sepa lo que está haciendo ahora específicamente, espero que le siga yendo igual de bien que siempre a la vieja “académica de campo” que conocí.

Y espero que no me guarde mucho rencor por romper los vínculos al mudarme fuera.

Seguí bajando en la lista de nombres. Una vez pasada la K, de nuevo el resto de letras pasaban volando. La L, la M, la N… todas se acababan en un santiamén, más aún a la velocidad a la que estaba moviendo el dedo. Pero de nuevo, todo rastro de sensatez y sentido común desapareció cuando llegamos a la segunda letra envenenada del abecedario: la jodida V. Lo de estos ya no tenía perdón. O sea, los Kinianos tienen la excusa de la tradición y el típico palo metido en el culo con el que nacen. ¿Pero estos? ¡Que tienen menos historia que Estados Unidos, me cago en Dios! ¡Que no llevan ni dos décadas con consciencia!

Por favor señor, llévatelos a todos y tráenos un mundo con nombres normales, como Galadriel o Gor’tu-Mak.

Lleno de pesar, busqué el nombre que tenía en mente y al encontrarlo le di a llamar. Una pequeña frase apareció en la pantalla de mi E-Nex mientras me lo acercaba al oído igual que antes: ”Llamando a Volginus.” Tras un par de tonos, alguien descolgó la llamada al otro lado.

—¿Qué pasa? —Dijo aquella voz grave tan familiar.

—¡Volg! Dime, ¿te pillo en mal momento?

—Que va, estoy bien. Todavía no han llegado los chicos para empezar a preparar el servicio de noche. Así que cuéntame.

—Nada. Quiero avisarte de que voy a estar una semana fuera de cobertura, probablemente.

—Para variar, ¿no? —dijo él con tono socarrón (y es que de serie yo pasaba la mayor parte del tiempo fuera), para luego añadir—. Me sorprende que me avises. ¿Estás enfermo o algo?

—No que yo sepa. Pero si estoy más viejo. ¿Cuenta eso?

—Es la peor enfermedad de todas. ¿Bueno, a dónde vais esta vez entonces? —Preguntó. Él daba por hecho que lo que hacía era irme de misión.

—Bueno, me voy yo solo. A Elyseum, amigo. Te llamo precisamente por eso. Sé que has estado allí, así que me gustaría saber si tienes algo que recomendar.

—¡Ah! ¿Qué te vas de vacaciones a Elyseum sin avisar? Cómo te odio —dijo mientras sonreía.

—Lo sé —le respondí, muy feliz.

—Pues verás… a ver por donde empiezo…

Y Volginus comenzó a contarme un poco acerca de los lugares que más le gustaron cuando fue a visitar la ciudad dos años atrás.

Volginus —también llamado Longinus en cierto circulo de amigos suyos—, es un viejo amigo valiniano que conocí durante mi entrenamiento en Pragma. Es un individuo muy… especial. Literalmente un sujeto único, que no se parece en nada a ningún otro valiniano que conozca. Si alguna vez lo escuchas contar alguna historia acerca de las cosas que ha vivido, o que ha hecho, no podrías ponerle un adjetivo distinto a “raro”. De hecho, yo también lo pensé en su día. Pero por eso mismo sé que me equivoqué. El verdadero adjetivo para definirlo no es “raro”, sino “auténtico”. Con el tiempo, me di cuenta de que no había conocido nunca a ninguna persona con las ideas tan claras como él.

Él y yo somos amigos gracias a que nos cruzamos en las granjas de Pragma un día, y que semanas después volvimos a coincidir en la estación de tren. Esa noche me echó una mano cuando necesitaba ayuda y estuvimos hablando durante horas. Conocerlo me hizo saber de una de sus grandes pasiones, y por eso cuando abrí el McFly, lo llamé a él al momento para ofrecerle un puesto de trabajo como jefe de cocina.

Hoy día, sin embargo, es mi copropietario.

Cuando tuve que marcharme a Acronia y dejar de supervisar de forma directa los locales, Volg estuvo ahí para echarme una mano. Comenzó a tomar parte de mis obligaciones de gestión y organización, y lo hizo pidiendo un mínimo aumento. Era bueno en ello. Se notaba que verdaderamente tenía pasión y deseo por llevar un restaurante. Y, por si fuera poco, como cocinero principal y diseñador de la carta, él es la verdadera alma del McFly. Podría decirse que el restaurante poco a poco pasó a ser más suyo que mío. Y que el éxito que tenía o pudiera tener, se iba a deber más a él que a ninguna otra persona. Así que hice lo que tenía que hacer.

Ahora, lo que en un principio fue mi proyecto, es nuestro proyecto. Y gracias a eso está funcionando mejor que nunca.

-

—Entiendo —le respondí a sus recomendaciones—. Confío en tu criterio, ¿eh? Ya lo sabes.

—Y haces bien. Oye, tráeme algún recuerdo, eh. No me seas rata avariciosa.

—Uf, no me hables de dinero. Que vaya tardecita me pegué el otro día para cambiar las UPEs por “rupias”.

—Ah, te has abierto cuenta de créditos, ¿no? Se hace en un momento, ¿verdad? Lo tienen bastante bien planeado para facilitarnos las cosas a los turistas. Me sorprendió muy gratamente.

El tono de voz de Volginus remarcaba que lo estaba diciendo totalmente en serio.

—Eeehh…Sí… Sí, facilísimo. Bueno, voy a dejarte, vale. Tengo que llamar a mi jefe. Asegúrate de habernos hecho ricos para cuando vuelva.

—Si hombre, para que lo pierdas todo en el casino. Venga, salúdalo a Alex de mi parte. Adios.

—Pero serás hijo de… —y colgó sin dejarme terminar la frase.

«Maldito bastardo», pensé aguantando la risa.

En fin. Tenía que volver a llamar a Alex, a ver si ahora lo cogía. Busqué su nombre en la lista de llamadas recientes y procedí a ello. Pero… de nuevo, después de diez tonos se cortaba y saltaba aquella señora con voz de ordenador diciendo que el propietario del teléfono no se encontraba disponible en estos momentos.

Quizás no estaba conduciendo. Igual hoy tenía alguna reunión importante en la tarde. O lo mismo se había olvidado el móvil en casa. En fin, daba igual, si no podía contactar con él sí que podía contactar con alguien que tenía muy fácil hacerle llegar la información. Además, no había podido llamarla el sábado pasado —rompiendo nuestra ya clásica rutina—, así que este era un muy buen momento para compensar por ello.

Así, como último recurso, traté de contactar con Rosa. La prometida de Alex. Apenas sonó el primer tono, la llamada se estableció con éxito.

—Hola —Dijo ella en cuanto descolgó. Por su tono de voz, casi podría describir que lo dijo junto con un emoticono feliz.

—Hola, Rose —la saludé—. ¿Qué tal? ¿Cómo estás?

—Pues, la verdad, mejor que nunca, David —contestó. Su voz sonó incluso más dulce que de costumbre. Lo cual no era nada fácil.

—¿Y eso? ¿Ha pasado algo bueno?

—Bueeno… sabes, ¿vas a pasarte pronto por aquí?

—¿Por Drid? Pues no creo que tarde demasiado en ir a pasar un fin de semana, ¿por qué?

—Por nada. En ese caso prefiero contártelo cuando nos veamos —dijo, sonriendo de oreja a oreja.

—Mhn… que mala eres. Ahora me dejas con la intriga.

—Sí, jeje.

—En fin, ¿qué tal fue la semana pasada?

Y entonces empezó a contarme un poco lo que no pudo contarme durante el fin de semana anterior.

Rosa Rodríguez era la persona con quien más contacto mantenía de mi antiguo grupo. Siempre nos habíamos llevado muy bien —de hecho, fuimos los primeros del grupo que nos hicimos amigos—, y la verdad es que me alegraba muchísimo que nada hubiese cambiado entre nosotros en todo este tiempo. De hecho, estos diez años apenas se habían notado en ella. Creo que todos los demás hemos cambiado bastante. Para mejor, o para peor. Pero ella sigue siendo un pedazo de pastel hecho humano.

Y eso era bueno, a mi parecer.

Hablaba con ella cada una o dos semanas, dependiendo de lo que me permitiera el trabajo. Y es que no era para menos. Más me valía cuidarla, porque si había alguien por quién daría mi vida dos veces sin dudar un segundo, esa es ella. Le debo muchas cosas. Siempre ha estado ahí apoyándome. Fue la principal artífice de mi K-MP5. Me ayudó a tomar la decisión de hacerme explorador. Y también a buscar la forma de proponer el asunto de los Curadores ante Drid. Es uno de los pilares de mi existencia, gracias a Dios.

—Ya veo —le respondí cuando ya parecía haber acabado de contarme un pequeño percance que había tenido hacía dos días. Cada vez que hablo con ella se me olvida lo rápido que coge carrerilla y empieza a hablar ella sola. Pero, la verdad, no importaba—. Una semana regulera en el trabajo entonces, ¿no?

—Totalmente. Es que, tío, ¿qué les costaba avisarme de que iban a ocupar la sala de ensamblaje a esa hora?

Incluso quejándose sonaba super mona.

—Son unos brutos, ya lo sabes —le respondí.

Ella trabajaba en el Área de Inteligencia de Drid desde hacía más de diez años. En la sección tecnológica, lo que antaño fue conocido como los laboratorios de la Torre Espacio. Era la más pequeña de nosotros cuatro —Alex, Kyuna, ella misma y yo—, pero fue la primera de todos en conseguir un trabajo. Y no malo precisamente. Era muy, muy inteligente. Y buena en lo que hacía.

—Supongo que sí —me respondió, agotada—. Y tú, ¿tienes algo más que contarte?

—Pues sí. Me voy a Elyseum una semana, Rose.

—Oh. ¿Entonces, te has decidido a ir? —Ella sabía de mi situación con Elyseum.

—Sí, bueno. Mitad me he decidido, mitad he recibido una invitación de Viola para la inauguración de un museo.

—¿En serio? Qué detalle por su parte.

—La verdad es que sí.

—No sabía que seguías hablando con ella.

—Ya, yo tampoco. Ha sido una completa sorpresa. Un gesto de buena voluntad después del encuentro que tuve con los chicos de las Hordas hace unos meses, creo.

—Oh. Cierto. Me lo contaste. Bueno, pues eso es bueno, ¿no?

—Sí, creo que sí —reí un poco.

—Venga ya. No todos los días va uno a la inauguración de un museo. Seguro que os ponen catering y todo.

—Pues no sé si habrá. Aunque no me importaría para nada.

—Seguro que no —rió ella—. Una semana has dicho que te vas de vacaciones, ¿no? ¿Y qué te ha dicho Alex?

—Pues lo he llamado dos veces, pero no me lo coge.

—¿No? Qué raro… Un momento, ¿Cuándo fueron esas llamadas?

—Han sido antes de llamarte a ti.

—Vaya, a eso lo llamo yo avisar con antelación, David —comentó. Ni siquiera cuando hablaba con ironía perdía su tono suave.

—Eh, que recibí la carta hace dos días —mentí—. Apenas me ha dado tiempo ni a prepararme a mí.

—¿Dos días, en serio?

—… dos y medio.

—Ya veo —rió—. Supongo que quieres que se lo diga yo, ¿no?

—Por favor.

—Vale, lo haré. ¿Se volverá a quedar Ku al mando mientras tanto? —Preguntó, conteniendo al final una pequeña carcajada. Había recordado algo que le hacía gracia.

—No por Dios. ¿Quieres que vuelva a liarla como la otra vez? A Ku ya no le vuelvo a dejar ni el mando de la tele. Al menos hasta que se me olvide. ¿Hubo llamas verdad?

—¿Qué si hubo llamas? Tuvieron que evacuar las casas colindantes.

—Bochornoso.

Ese era nuestro mecánico y experto en vehículos: Ku. Las cosas que hace dan para hablar, tanto en el buen, como en el mal sentido. Me “consolaba” saber que “el incidente” habría ocurrido igual incluso si no llego a ponerlo al cargo. Cosas de Ku que hace por su cuenta. Recibió una buena sanción por lo ocurrido, por cierto.

—¿Quién se queda al cargo entonces?

—Turk.

—¿Ese no era el hermano gemelo?

—Lo es. Pero su personalidad es bastante distinta. Y ya me he encargado de hablar con todos para asegurarme de que no tenemos ningún espectáculo nuevo más.

Ku prende fuego al garaje, Marcos deja sola a la nueva… llevamos una racha que me la están liando de mala manera.

—Okay. Bueno, voy colgarte David. Tengo que ponerme a arreglar unos cajones. Nos veremos pronto.

—Venga, Rose. Hasta dentro de un par de semanas.

Y nos despedimos.

Bajé el E-Nex, un poco cansado de hablar. Respiré hondo. Le di otra calada al vapeador y, una vez hecho eso, volví a entrar a la terminal. Supongo que Velan ya estaría lista, esperándome.

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Víctor

Víctor retiró el ojo de la mirilla, rechistando.

—¿Órdenes, señor?

—Tú serás la distracción, y mientras te dinamitan, yo me escabulliré por atrás y plantaré las cargas de explosivos necesarias para volarlos por los aires.

»Eso es lo que diría si no fuese porque esta puta prueba parece diseñada de forma explícita para putearme. No puedo destruir nada sin que me bajen los puntos, y seguro que los putos civiles estarán debajo de cualquier cosa que caiga y los pueda matar. Te preguntaría en qué coño te especializas pero supongo que te dedicas a repartir ostias y pegar espadazos, y eso nos viene genial.

»Por lo que estoy viendo, una aproximación sigilosa es demasiado arriesgada. No soy un gitano de esos de las hordas del gitaneo, y tú tienes pinta de hacer el mismo ruido que una hucha con tanta chapa encima al moverte, así que creo que tomaremos la ruta de las alcantarillas, aunque sea tan repulsivo. Parece que es la ruta óptima, pero el principal problema es la navegación. Por lo general, un sistema de alcantarillado decente debería seguir de forma razonable el esquema de distribución de las calles de la ciudad para poder drenar y proporcionar agua de forma eficiente, pero dudo que sea así de sencillo. A botepronto, había pensado en guiarnos contando los pasos que hacemos y la dirección que seguimos para poder calcular nuestra posición a medida que nos movemos. De cualquier modo, deberíamos echar un vistazo a la plaza para determinar las entradas de acceso. Dibujaré un esquema en el VPaint del VCall si está disponible…

»Supongo que tu culo también está en la línea. Así que no me vengas con formalidades y dime, ¿qué opinas al respecto, Magliano?

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Lesya

Lesya estuvo observando el terreno en silencio unos minutos antes de responder la pregunta de su compañero.
th
— Hmm… No me gusta entrar en combate con tan poca información, pero el tiempo apremia. El puente a nuestra izquierda parece estar demasiado vigilado como para hacer un asalto frontal, sin embargo sería la ruta más rápida para capturar al líder… Aunque me parece una mejor idea movilizarnos al puente a nuestra derecha e intentar reducir cualquier fuerza que haya allí rápidamente. Una vez del otro lado del río estaré en rango para dispararle al líder, necesitaré cobertura para poder hacerlo. Me molesta no saber donde está la bomba o los civiles, pero esos son problemas para después de esta batalla. Entendido Sargento?

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David

Actu

David apagó el vaper, ya más relajado, mientras Shiro le acariciaba la pierna con la cabeza. Estaba más relajado, no sabía bien por qué. Con Kyuna la distancia nunca se había enmendado, pero había aprendido a vivir con ello. ¿Quizás había llegado la hora… de buscar a alguien más? Parte le decía que era pronto para responder esa pregunta, pero otra parte le recordaba que ya tenía 35 años.

Ignorando esa línea de pensamiento, pensó en Alex, quizás las responsabilidades fueran muchas pero, él siempre estaría ahí… y por suerte era mutuo. Longinus siempre había sido un cable a tierra en su vida más responsable, y el valiniano sin duda había sido un gran sostén en su vida desde el inicio del McFly; incluso cuando se iba de viaje a conocer ciudades del mundo, siempre volvía con planes o proyectos, e incluso historias que expandían un poco más su mundo. Y además, Longinus le había recomendado restaurants y actividades a David como para llenar un mes. Y Rosa… si Longinus era quien le daba estabilidad formal, Rosa había sido su pilar en lo informal, en la vida cotidiana. No era casualidad que cuando perdió contacto con ella, en cuanto se fue a Pragma con 17 años, fueron los años donde él se había sentido menos realizado. Era gracioso pensar que la crisis del Reality Marble había sido necesaria para retomar ese vínculo con su mejor amiga.

Finalmente David entró junto a Shiro, Velan estaba leyendo en uno de los asientos, un libro con la bandera de Elyseum en la portada. Parecía ser que estaba leyendo sobre la ciudad desde que David le había avisado del viaje. Ya llevaba más de la mitad del libro leído al parecer. La muchacha levantó la vista, al observarlos acercarse y guardó rápidamente el libro en su bolso de mano.

—¿Todo listo entonces Jefe? —preguntó, con los documentos en mano.

—Sí. ¿No tienes nadie a quién saludar antes del viaje?

La muchacha levantó una ceja, ladeando levemente la cabeza.

—Eh, no, ¿por qué?

David levantó una ceja esta vez y mostró su E-Nex.

—Por si no tenemos cobertura en Elyseum. Creo recordar que no usan E-Nex allí para comunicarse.

—Jefe, el circuito local de Elyseum funcionará con tecnología distinta, pero las rutas de comunicación hacia los satélites que usan los V-Call son compatibles con el E-Nex. Probablemente tendremos que configurar un rato los E-Nex y pagar alguna cuota por usarlos en el extranjero, pero son perfectamente usables. Incluso la tecnología que usan en Elyseum es compatible con nuestros satélites, de lo contrario cada persona que salga de Elyseum tendría que comprarse un E-Nex.

David suspiró mientras dejaba que Velan comenzara con uno de sus exabruptos de conocimiento. La falta de mala intención era suficiente para disuadirlo en decirle algo.

En la sección de boarding, llegó el momento de despedirse de Shiro por un rato. El Salvaje iría en una parte especial del avión, habilitada específicamente para casos así. Ya David le había advertido a Shiro de ello, así que el salvaje luego de remolonear un poco, finalmente aceptó ser guiado. David y Velan se dirigieron finalmente a Migraciones, y en cabinas separadas les firmaron los pasaportes.

Dos horas más tarde, el vuelo hacia Elyseum finalmente despegaba.

***

22:00 - Espacio Aéreo de Elyseum

Luego de poco menos de una hora de vuelo, Velan comenzó a agitarle el brazo a David para que mirara por la ventana. No había mucha gente en el avión, pero aún así a David le había tocado el pasillo… su suerte.

A un par de kilómetros aún, se podía ver una larga serie de montañas. David ya lo había escuchado mil veces, pero aún así tuvo que frotarse los ojos. Eso debía ser el famoso Muro del Silencio. Al final era cierto, entre Enten y Sona, habían terraformado parte de la región. Aún podía recordar el derrumbe que Enten había causado en el entrenamiento con Kan, David no pudo evitar pensar que quizás el vampiro siempre estuvo destinado a manipular montañas.

Una niebla gigante cubría más allá del principal cúmulo de montañas que se extendía. Desde el avión podían notar, el círculo gigante de montañas que se iba extendiendo a lo largo de la región.

—Según el libro, el Muro del Silencio casi tiene 100 km de longitud, y encierra una región de más de 600 km^2 —dijo Velan mientras intentaba ver si podía notar el final de la niebla —. Usan una tecnología especial para camuflar la ciudad, el aeropuerto nos dejará ahí —dijo señalando con su dedo a una zona iluminada que había a las afueras del gran círculo. Una serie de luces, David no podía estar seguro de cuántas, pero probablemente más pequeño que Pragma —. Esa zona es Estigia… creo. Ahí aterrizaremos.

—¿Eh? —le preguntó David —, ¿no vamos a entrar a la ciudad?

Velan negó con la cabeza, aún mirando.

—No, el acceso aéreo está prohibido. Todo lo que viene desde fuera del mundo, primero es controlado en Estigia antes de ingresar a Elyseum, de ahí el nombre.

—Ya, ¿o sea que nos espera un viejo llamado Caronte para cobrarnos en Migraciones? —dijo David con una pequeña risa.

El avión comenzó a descender hasta que finalmente el aeropuerto de Elyseum se hizo visible. Era más parecido al de Drid, en tamaño e infraestructura, comparándolo con el de Acronia.

David y Velan bajaron del avión junto a la pequeña marea de pasajeros. En menos de media hora, sus pasaportes estaban sellados nuevamente, y un oficial les explicó a ambos cómo implementar las C-Cards, así como un código de seguridad que David buscó entre sus mails para hallar. Tenía 500 créditos, pero no sabía si eso era poco o mucho para los costos de la ciudad. Finalmente, mientras esperaban las maleta, una de las chicas del servicio aéreo escoltaba a los tres salvajes del vuelo, entre ellos Shiro. David rápidamente fue a reunirse con su compañero, que lo recibió con un bostezo antes de acariciarlo. Parecía haber dormido cómodamente en el vuelo.

—Veo que la pasaste mal, compañero —dijo David acariciándole la cabeza al Salvaje con una sonrisa.

—Jefe, ahí están. —Dijo Velan señalando el pack de maletas. Velan se acercó al pack, que estaba atado a la cinta, y pasó cerca su E-Nex, liberando las ataduras. David no entendía por qué los aeropuertos del viejo mundo eran tan desorganizados, considerando que el Lock System era una solución tan eficaz en los aeropuertos actuales.

—Bien —dijo tomando su maleta y el maletín, mirando a Velan —. Vamos a buscar un taxi. No tengo la más mínima idea de cómo llegar a… —dijo mientras apoyaba el maletín en el suelo y miraba el hotel que había reservado en su E-Nex —, ¿avenida Álamos al 4.430?

—Suena a que es una avenida grande, debe ser conocida —dijo Velan con una sonrisa.

—Eso espero. Luego pediremos un mapa del transporte público o algo… —comentó mientras cruzaban las puertas públicas. Podía ver ahora el pequeño destacamento de Estigia, parecía ser que se había armado un pequeño pueblo en las afueras de Elyseum, probablemente para los que no entraban en la ciudad y sólo esperaban mercadería o similar.

Pasaron el último control, donde observaban los papeles y todo lo que llevaban. A David no se le había pasado notar, muchos de los guardias en la zona vestían de dorado en el aeropuerto, pero en esa zona, el último paso antes de acceder a la ciudad, los que mantenían el control vestían de negro. Parecía que Elyseum se tomaba muy en serio la seguridad de quién entraba.

Luego de otros quince minutos en trámites, finalmente accedieron al hub de salida del aeropuerto. Desde el piso en el que estaban, podían notar que debajo había una gran autopista que entraba en las montañas, y un puesto de taxis, así como un tren que iba por el centro de la autopista.

—Venga, vamos a buscar un taxi. Quiero comer algo y tirarme a dormir, y no sé en qué orden —dijo David mientras bajaba con Velan por las escaleras mecánicas hasta el hub.

Shiro dio un leve respingo en cuanto llegaron al suelo, observando hacia delante. Velan y David levantaron la cabeza, confundidos. En el pasillo que daba hacia la autopista, un hombre enorme estaba cruzado de brazos, observando a los que pasaban, y detuvo su vista en David durante varios segundos. El hombre observó el dorso de su mano, al parecer una pantalla, y volvió a mirar a David.

—OOOOIIIIIIIIIIII —dijo el hombre acercándose a pasos rápidos hacia David.

«¿Qué… carajo…?»

El hombre se detuvo de un salto delante de Shiro, observándolo con una sonrisa bravucona, antes de levantar la cabeza y mirar a David a los ojos.

—Tú…

David por reflejo estaba por pasar su mano a su espalda, buscando la K-MP5, pero se detuvo cuando el hombre se irguió frente a él, sonriendo.

—… eres David Acevedo, ¿verdad? —dijo, mostrando el dorso de su mano, una foto suya, de hacía 10 años, estaba en la proyección.

David sonrió, con su mano lista en el maletín.

—Así es.

—Ya veo… —dijo el hombre sonriendo.

»Aleluya —dijo con un largo suspiro —, la capitana no fue capaz de darme una foto más decente, “Oh Valhor, no te preocupes, no creo que haya cambiado en diez años, toma esta foto de cuando la ciudad ni existía, seguro que lo reconocerás”, pues déjeme decirle a una distancia segura capitana, David fue el tercer hombre rubio delgado, que pasó por esa puerta y estaba harto de quedar como idiota.


—¿Eh? —dijeron ambos al unísono.

El hombre enorme comenzó a reír al ver las caras de sus interlocutores, y Shiro se relajó, sentándose en el suelo al observarlo.

—Lo siento, lo siento —dijo golpeándose la frente con la palma —. Déjenme presentarme. Soy el Comandante Valhor, miembro de las Hordas de la Victoria y al servicio de la Capitana Slakova —el hombre sonrió, señalando hacia una camioneta que estaba estacionada fuera del hub —. La capitana me pidió que viniera a buscarte, y a quienes te acompañaran, y los llevara hasta el hotel.

El hombre metió una mano en su bolsillo y sacó una placa, como para ratificar lo que estaba diciendo. Velan miró a David y el muchacho suspiró.

—Viéndote actuar, me creo que Viola sea tu capitana —dijo David con una leve sonrisa. Aún recordaba los exabruptos de la muchacha en aquel bosque. «¿Acaso todos en este ejército son estrafalarios si les das la oportunidad de hablar?» pensó mientras le indicó con la cabeza a Velan para que también fuera.

—Jajaja, me creo que la capitana nos haya transferido algo de su manera de ser. —El hombre rió mientras abría la camioneta, para que guardaran las maletas dentro. Había un asiento entero para Shiro, y otra hilera para Velan y David. Velan se sonrojó por un instante y se inclinó torpemente al ver que Valhor la observaba.

—Yo soy Velan, trabajo para el señor Acevedo.

—Un gusto jovencita —respondió Valhor con una risa —. Bien, ¿dónde es el hotel? —preguntó mirando hacia atrás una vez que se sentó frente al volante.

David le repitió la dirección, a lo que Valhor asintió.

—Bien, están cerca de Rosarias, es un barrio comercial bastante bueno —dijo mientras encendía el motor —. El museo está a un par de minutos en aero-tren nada más, y tienen un hub de autobuses cerca.

Valhor comenzó a contarles a ambos sobre el barrio en el que estaban alojados y lo que había cerca. Parecía ser que conocía muy bien la ciudad, y a cada pregunta de Velan sobre lo que había leído en su libro, el hombre gigante le contestaba.

—¿Es cierto entonces que el Teatro Chino fue reconstruido directamente con materiales de Hong Kong?

—Créelo, estuve ahí organizando la seguridad de las obras. Trajeron muchos contenedores desde china y luego vino Apocalipsis en persona —Valhor chasqueó los dedos —, un poco de energía y el edificio entero comenzó a restaurarse en base a lo que se trajo. Los albañiles apenas tuvieron trabajo.

—Tantos edificios originales del viejo mundo. Necesito verlos, todos…

David dejó a Velan divagar en su mente, mientras observaba el largo túnel subterráneo que lentamente se acababa. La ciudad estaría ahí delante.

—Si es su primera vez en Elyseum —dijo Valhor con una sonrisa —, aprovechen esta vista. Es irrepetible.

Velan hizo silencio y observó el frente. Shiro levantó su cabeza y comenzó a observar también, con curiosidad. David tragó saliva…

Valhor sonrió al ver en el retrovisor las caras del resto. David y Velan miraban con la boca semiabierta la ciudad. No era específicamente enorme, pero era alta. Muy alta. Y había algo casi hipnotizante en esa ciudad que se ocultaba en la niebla. La ciudad que quizás habría sido el hogar de David si hubiese tomado otra decisión hacía diez años.

Ahora estaba allí.

***

Valhor los ayudó a descargar todo de la camioneta y observó el hotel con una sonrisa.

—Bien, les dejo mi número. Mañana pasaré a buscarlos aquí para llevarlos a la inauguración del Museo, alrededor de las 15:30.

—¿Algo particular que debamos tener en cuenta de la etiqueta? —preguntó Velan.

—Nah. Mientras sea algo presentable, lo que quieran. Va a haber algunos millonarios de traje, pero no es etiqueta formal. Incluso puede traer a Shiro, dudo mucho que el Salvaje de uno de los primeros Tamers cause problema. Es más, hasta me atravería a decir que se comportara mejor que algunos de los invitados —dijo antes de empezar a reír en voz alta. Muy alta.

David sonrió y le ofreció la mano a Valhor —. Gracias por traernos. Supongo que nos veremos mañana entonces.

Valhor sonrió y le dio la mano a David, asintiendo, para luego hacer lo mismo con Velan.

—¡Disfruten su primera noche en Elyseum! —dijo sonriendo mientras se subía a la camioneta.

David y Velan ingresaron en el hotel y pidieron las habitaciones que David había reservado. 700 y 701. Si recordaba bien, le había costado 70 créditos la reserva de las dos habitaciones por una semana. Continuó haciendo cuentas en su cabeza para saber qué tanto dinero tenía mientras subían el ascensor hasta el séptimo piso. Ambos abrieron sus respectivas habitaciones, bastante lujosas, e incluso la de David preparada con una cama en el suelo para Shiro.

David se dejó caer en su cama por un momento, cerrando los ojos. Estaba al fin en el lugar donde tenía tantas preguntas por contestar. No podía negar que estaba cansado, pero al mismo tiempo, tenía ganas de salir a cenar. Velan probablemente iba a adherir al plan, así que David miró una vez más el mapa que le habían dado en la recepción.

Había un restaurant extremadamente lujoso a un par de bloques, sobre la avenida, principalmente centrado en cocina nórdica. Un complejo comercial tenía algunas variedades más económicas, incluidos algunos fast food que eran conocidos también en Drid. Y en un parque a quince minutos había una laguna con un restaurant al lado. Cualquiera de las opciones podía ser tentadora. O incluso, dormir. Dormir también estaría bien.


[Off: Podés rolear la cena si querés, añadiré detalles del entorno según corresponda]


Fichas

Velan

Ficha

  • Respeto: 10/20
  • Aprecio: 5/20
  • Entendimiento: 0/10

Gale

Actu

Los tres almorzaban con parsimonia en el bar, pese al constante control de Adrián hacia su V-Call. Luego de algunas cervezas y charlas, Gale centró su vista en el hijo del capitán.

—No puedo imaginarme lo que será convivir con el anciano. ¿Es igual en casa que en el trabajo, o cuando se pone las pantuflas gusta de ejercer el noble oficio del ganchillo?

Adrián sonrió, a medias, ante el comentario de Gale.

—Es una buena pregunta, Gale… —dijo apoyando la cerveza y, por primera vez en un buen rato, dejando ir la mano del V-Call —. Eh, mi padre no vive conmigo. No al menos desde que llegamos a Elyseum.

El hombre se llevó la mano a la barbilla, mirando a la mesa.

—Tenía, sí, creo que 13 años cuando nos encontraron las Hordas en Brighton. Mi padre dirigía allí, pero convenció a todos de venir y se alistó al ejército en cuanto llegamos a Elyseum. Desde entonces viví solo con mi madre hasta los 20. Pero por lo menos antes de venir a Elyseum, él en casa era casi igual de estricto que en público… —el muchacho sonrió, como recordando esa época —. Quizás sí en casa sonreía un poco más.

»Eso sí, mi padre jamás me dejó ausentarme en un solo entrenamiento —dijo riendo —. Él y yo éramos los únicos energéticos, así que desde pequeño me planteó: “Hijo, tú y yo tenemos una responsabilidad con toda esta gente.” y luego de eso me hacía lanzar energía o fortalecer mi cuerpo. Y estudiar, mucho. Brighton no era exactamente el caribe, así que enfermaba bastante seguido.

El muchacho bajó un poco la vista, y la levantó luego mirando a Kancerberus.

—Me imagino que en tu caso debe ser al revés Berus. Pasar de la región de Turquía a esto, puff…

—Y por eso uso este Bio-C de Ogro cuando estoy fuera de casa. Hace demasiado frío en esta región, viví 170 años en los desiertos, me falta otro medio siglo para acostumbrarme a este endemoniado frío.

—Berus —dijo Gale —, tenemos 22 grados…

—¡Frío he dicho!

Los tres rieron. Gale recordaba haber visto muy pocas veces el Bio-C humano de Berus, ya que el hombre claramente estaba acostumbrado a los 40 grados de temperatura.

El V-Call de Kancerberus se activó, con una llamada entrante de “Merkut”. El hombre lo vio con un suspiro.

—¿Qué pasó…? —con un click, activó la llamada.

Sosteniendo de la ropa con la otra mano a un niño que se sacudía, Merkut observaba a Kancerberus.

—Dime, por favor, que a la tarde vas a estar libre.

—Sorprendentemente, sí. ¿Aurin te está dando muchos problemas?

—Tiene un berrinche, pero yo me tengo que ir a trabajar en un rato. Pensé en pasar por la oficina de Zerha a dejarle a Aurin, pero si te liberabas antes, mejor.

Kancerberus suspiró.

—Bien, bien; yo me encargo. En cuarenta minutos estoy por ahí.

—Gracias cielo. Nos vemos luego.

Cortaron la comunicación y Kancerberus se bebió toda la cerveza de golpe. Esa. Esa era una de las cosas que aún luego de tres años, a Gale le seguían resultando raras. Kancerberus casado con Zerha, que a la vez estaba casada con Merkut, con quien tenían un hijo, Aurín; y ahora ella estaba embarazada de Kancerberus al parecer.

Gale tenía muchas preguntas al principio. Incluyendo la más importante, de cuándo Berus dejaba de usar el Bio-C de Ogro exactamente. Y considerando que Zerha no era exactamente una chica de cuerpo enorme…

Gale dejó de hacerse esas preguntas el día que una pesadilla le ofreció las respuestas. Y él era Zerha.

—Bueno muchachos, me voy —dijo Kancerberus poniéndose de pie, luego de pagar la comida.

—Eh, Berus, ¿qué haces? —dijo Adrián que había ya activado la cartera de su V-Call.

—Nah nah, los traje yo, invito yo. Si quieres la próxima me pagas una cerveza, que nos vamos a El Cairo y tendremos agua, agua y más agua durante varios días. Capisce?

Kancerberus golpeó el hombro de Adrián haciendo que se sentara, y el muchacho terminó suspirando. Contento, Kancerberus miró a Gale.

—Bien colega, nos vemos mañana. ¿Esta vez sí a horario? —dijo riendo mientras apretaba la mano de Gale, y se iba del bar. Adrián suspiró.

—Ok, yo vuelvo a Pergamino entonces. Quiero esperar a que la Capitana salga de la reunión para organizar el operativo. Así que supongo que nos veremos como en dos semanas o así Kanahad.

Le ofreció la mano a Gale como despedida y el joven también dejó el lugar.

***

19:00 - Departamento de Gale

Gale apagó la consola, ya aburrido, mientras miraba el techo. Estos días libres eran una cosa bastante nefasta para su rutina diaria, porque quitando a Kancerberus y, por mucho que le pesara, Adrián; no tenía un exceso de vida social en la ciudad. No era su culpa claro, los internos del hospital lo habían borrado como contacto de las redes sociales y las caras que más veía estaban en el ejército.

Tampoco es que en las misiones fuese mucho mejor. Como doctor militar, aunque aún no había perdido a nadie, la posibilidad de perder a un compañero de escuadrón era más que posible. A veces por ello no había convivido tan íntimamente con ellos… fuera del grandulón inmortal.

Gale se puso de pie, yendo hasta la nevera, pensando quizás en cocinar algo; pero estaba casi vacía. Un pack de bebidas azucaradas, seis huevos y mostaza. El debate entre cocinar unos huevos y dormir se le enfrentaba al de salir a comer algo; que la idea de estar a raciones en El Cairo intentaba desalentar a la pereza de Gale.

Finalmente, con un suspiro, se puso ropas de civil y bajó por el ascensor a la calle. Cerca tenía una avenida relativamente grande, la Álamos, y desde allí había algunos restaurantes relativamente lujosos. O el centro comercial, que el Burger Emperor estaba haciendo una promoción a la Quíntuple Stacking XL. También un bar/disco “Miracle”, que era restaurant hasta las 22; quizás una oportunidad para socializar.

El V-Call de Gale sonó con un mensaje. Kastor. El muchacho se irguió casi sin darse cuenta, y lo leyó.

"A las 16:00 se hará el briefing, nos reunimos en la Sala 5 del Nivel A3. Traigan su equipo, haremos un control de inventario luego.

Capitán Kastor."

«Los mensajes de texto… no son una carta escrita a mano… anciano»


Víctor

Actu

Víctor organizó un plan, sospechando que usar indiscriminadamente sus habilidades explosivas le costarían puntos en la prueba. Así, decidió finalmente utilizar las alcantarillas. La plaza tenía tres accesos.

Uno venía desde el norte de la ciudad, donde se encontraban Víctor e Isaías.

El otro venía por el sur, que daba hacia una Iglesia, y en el camino pasaba un falso río por que había que cruzar un puente. Al igual que el camino que tenían en frente, había varios robots vigilando el acceso.

El tercero desde el este, dirigido a una segunda plaza que tenía el Edificio Municipal. Este era el camino menos vigilado, pero implicaba dar un desvío demasiado grande y no podían garantizar las posiciones de la vigía, si esta estaba.

—Supongo que tu culo también está en la línea. Así que no me vengas con formalidades y dime, ¿qué opinas al respecto, Magliano?

El joven se irguió, observando el mapa que Víctor había dibujado en el V-Call. Pensó en silencio durante unos segundos y finalmente habló.

—Coincido en que las alcantarillas podrían ser el método ideal para ingresar señor, pero dudo que los civiles estén por esa zona.

El muchacho hizo una copia rápida del mapa en su V-Call y lo mostró.

—Si yo fuera un terrorista, no quiero tener a los rehenes de un pueblo en cualquier lado. Los querría a todos juntos en pocos puntos donde los pueda controlar. Si fuese así, son los edificios más grandes los que podrían contener esta cantidad de civiles.

El muchacho se reacomodó, mirando por la esquina hacia la calle.

—En todo caso, lo que más me preocupa del plan es por dónde saldremos a la superficie. Los vigías que están en los techos podrían dispararnos si nos ven salir, y la plaza es lo suficientemente frondosa como para no verla bien desde todos los ángulos… podría haber más unidades allí.

El muchacho se puso de cuclillas…

—Quizás sí sirva que yo sea señuelo.

»Si yo atraigo la atención en los techos, puedo tratar de deshabilitar a esos vigías, y que lo que haya en la plaza comience a dispararme a mí. De esa forma, puede tratar de salir a la superficie desde el otro lado, atacar a los robots y desactivar la bomba.

Isaías se quedó pensativo, observando el mapa.

—Aunque… quizás las alcantarillas podrían ser una trampa y necesitaría refuerzos ahí abajo. Un rifle de tan larga distancia es mala arma.

El muchacho levantó la vista y observó a Víctor.

—Lo dejo en sus manos, comandante.

Si Víctor va con Isaías por las alcantarillas

Usando el V-Call para calcular las distancias con sonar, ambos comenzaron a moverse por las alcantarillas en dirección a la plaza. Víctor estaba en lo correcto, el canal principal seguía de forma bastante exacta la calle por encima de ellos. Isaías llevaba la espada desenvainada, manteniendo la primera línea, mientras que Víctor llevaba el rifle en las manos. Mientras no entraran en un callejón demasiado pequeño, podía usar su rifle.

La luz entraba por los drenajes, por lo que ninguno tuvo la necesidad de encender una linterna. Caminaron durante varios cientos de metros, hasta que finalmente vieron cómo se abría la alcantarilla en una gran sala que recibía el flujo de muchas direcciones, y un motor trabajaba el agua para hacerla descender. A la izquierda, una escalera llevaba al punto de fuga de toda esa agua, mientras que al fondo de la habitación, prácticamente del lado opuesto, una escalera les permitía ascender a la plaza.

—Comandante, ¿qué tan abajo estamos respecto a la plaza? —preguntó Isaías, manteniendo la guardia.

—Unos cinco metros, ¿por qué?

Dos robots en las sombras de canales menores abrieron fuego contra el par. Isaías levantó su escudo, retrocediendo, mientras cubría a Víctor, el cual se llevaba el rifle al hombro y abría fuego contra uno de los dummys. El pecho del robot vibró y quedó inmóvil por el tiro, mientras Víctor cambiaba de blanco. Antes de llegar a enfocar, la pierna de Isaías brilló en rojo, y Víctor disparó, dándole al segundo dummy en la cabeza, apagándolo también.

Víctor se descolgó el rifle y observó a Isaías. En su mano, un contador aparecía, y un enorme 3 rojo se convertía en un 2.

—Lo siento comandante —dijo el muchacho rubio, disculpándose con la cabeza —. Tendría que haberme dado cuenta.

El sargento miró en dirección a la escalera que ascendía. Estaban cerca.


Víctor: 3 vidas.
Isaías: 2 vidas.


Si Víctor deja a Isaías como señuelo

Con el V-Call activo para calcular las distancias usando un sonar, Víctor comenzó a avanzar por las alcantarillas. Dentro de poco, debería escuchar los disparos de los Dummys intentando dar con Isaías. Víctor llevaba la lanza en la mano, sabiendo que ante cualquier emboscada necesitaba poder defenderse rápido, y no iba a tener tiempo de apuntar cómodo. Por suerte él tenía razón, y el callejón principal por el que se movía seguía la lógica de la avenida que tenía encima, por donde la avenida vigilada pasaba.

Luego de varios cientos de metros, llegó a donde la plaza debía comenzar, y allí debajo, una enorme sala que reunía el flujo de todos los ductos adyacentes, para hacerla descender aún más a través de un remolino. A su izquierda, una escalera llevaba hacia donde fuera a parar el agua, mientras que al fondo estaba su objetivo, un ascenso a la plaza del lado opuesto.

Un pequeño estallido lo desconcentró, y sintió algo casi rozando su cabeza. En un pasillo oscuro, uno de los dummys abría fuego en su dirección.

—Putas hojalatas —se quejó Víctor, levantando su Astral Barrier con una mano. Disparos de otra dirección comenzaron también a golpear su escudo, esta vez desde la punta opuesta al primer dummy. Para llegar, iba a tener que correr por toda la circunferencia, y su escudo no iba a aguantar tanto.

»MUEREEEEEE —gritó Víctor, saltando hacia el primero de los dummys y golpeándolo con la lanza en el pecho. El robot, recibiendo la señal de que era derrotado, se agitó y se apagó en el lugar. Los disparos del segundo comenzaban a agrietar el escudo que rodeaba a Víctor, y el muchacho sacó el rifle, apuntándole al robot.

Con dos disparos cruzados, el escudo de Víctor se rompió y sintió un golpe en su pecho, marcándose de luz roja; mientras el dummy quedaba inutilizado. El muchacho gruñó mientras observaba la sala, seguro de que ya no había más enemigos presentes. En su mano izquierda, el V-Call marcó un contador, y un 3 rojo gigante se convirtió en un 2.

Al final de la sala estaba la escalera que buscaba. Ahora que hacía silencio, podía escuchar los disparos. El sargento estaba cumpliendo su parte de la tarea, al menos por ahora.


Víctor: 2 vidas.
Isaías: ?


Lesya

Actu

El hombretón observó a Lesya al darle las instrucciones. Hizo silencio durante un momento y finalmente asintió.

—Sí comandante.

Con un asentimiento, los dos comenzaron a acercarse al puente más lejano al Edificio Municipal. Windblum la seguía desde el suelo, mientras que Lesya pasaba de techo en techo. Lesya trataba de observar y hacer scout, para advertirle a Windblum por dónde ir, pero el tiempo iba en su contra, no podía revisar todo el terreno.

Así, luego de ya casi cuatrocientos metros, el puente estaba apenas a una calle. Lesya saltó del techo en el que estaba, mientras que el sargento la alcanzaba, con su maza lista. Ambos comenzaron a cruzar el puente, vigilando en ambas direcciones. Todo parecía despejado, pero a la vez Lesya estaba segura de que era demasiado fácil.

Y tenía razón. Apenas llegaron a la mitad del puente, pudo notar, a la sombra de dos edificios, había dos dummys francotiradores, apuntando en sus direcciones.

—¡Retrocede! —llegó a gritar Lesya, antes de ver cómo un disparo de luz le daba en la espalda a Windblum. Al voltearse, otros dos dummys estaban dentro del mismo río, colgados de una pared, abriendo fuego contra los dos. Los habían arrinconado.

[Off: Sólo podés leer una de las siguientes dos opciones, la que creas conveniente, y tenés que rolear en función a la que hayas leído.]

Si intentan retroceder

Manteniendo la orden de retirada, Windblum y Lesya volvieron hasta el principio del puente, donde los francotiradores no pudieran alcanzarlos. No obstante, los disparos sacudían alrededor de ambos, y Windblum al ser enorme se había llevado la peor parte.

En cuanto volvieron del puente, ambos pudieron detenerse a respirar. Lesya había recibido un disparo en la espalda, Windblum dos. Los contadores aparecían en sus manos, mostrando las vidas restantes. Windblum apenas tenía un último intento, antes de considerarse fuera de combate. A Lesya aún le quedaba una vida adicional.

—Bien —dijo el sargento con una leve sonrisa —, eso definitivamente no funcionó. ¿Cuál es el plan, comandante?

El líder enemigo todavía estaba sobre el mismo techo. Parecía ser que pese al ruido, al ver a los dummys aún enteros, asumía que habían eliminado el peligro. O bien Lesya encontraba una forma de eliminar a esos guardias sin hacer un conflicto muy largo, o debía encontrar otra forma de cruzar ese río.


Lesya: 2 vidas
Windblum: 1 vida


Si marchan a toda velocidad a cruzar el puente

Cubriéndose como podían para evitar la lluvia de disparos de color, los dos marcharon a lo largo del puente y se lanzaron detrás de un edificio en cuanto tuvieron la primera oportunidad.

Agitados, los dos habían sido golpeados más de una vez por los enemigos. Miraron sus respectivos contadores. Lesya había recibido dos disparos, y Windblum recibió tres. El contador del hombre marcaba 0, y en ese instante la voz de Vion Kai, comenzó a sonar por el V-Call.

—Sargento Keman Windblum, te encuentras fuera de combate. Si la Comandante Silin se mantiene en posición durante 5 minutos, se considerará que ha brindado primeros auxilios al Sargento. Podrá seguirse moviendo por el campo de prueba, pero no podrá atacar a los Dummys y ante un solo disparo quedará eliminado. Comandante, ¿cuál es su decisión?

El cronómetro de la prueba apareció en el V-Call de ambos. Llevaban 9 minutos con 23 segundos. Le quedarían apenas poco más de un minuto para tratar de eliminar al líder si se quedaba, y aún quedándose, Windblum no iba a resultar de prácticamente ninguna ayuda.

—Lo siento Comandante —dijo el sargento —. Siga, no quiero que pierda su oportunidad de atacar por mi culpa.


Lesya: 1 vida
Windblum: 0 vidas


Trivia

Ciudad Drid

Localización: Antigua Madrid, España.

Idioma: Español (Oficial), Inglés, Portugués, Francés, Alemán.

Población: 4.000.000

Gobierno: Concejo de Sabios (Siete)

Fuerzas Militares: Guardia de Drid

La ciudad de Drid, fundada en 2017 con el fin de la Guerra Energética, originalmente eran dos asentamientos distintos: El Domo, y el Crisol. Fue la primera ciudad del Nuevo Mundo, así como la primera vez en la historia que humanos, kinianos y valinianos convivieron en sociedad.

Dirigida por siete de los héroes de guerra, seis de ellos los Sabios del nuevo mundo; formaron un Concejo para dirigir la organización de la ciudad. A lo largo de los siguientes trece años, se construyeron tres colonias para iniciar el proceso de repoblación del mundo, Pragma, Tera y Acronia.

El Concejo original, formado por Josh, Eduardo, Jessica, Sophia, Kan, Vasyd y Sona, tuvo su primer cambio en el 2030, con el fin del viaje dimensional. Sona se retiró de su puesto y le cedió el lugar a Geralt, su hijo, como uno de los nuevos Sabios, y Sona partió a Elyseum. Este Concejo es el que sigue activo en el 2040.

El Área de Inteligencia, los laboratorios estatales de Drid, es uno de los principales focos científicos del mundo, con una enorme cantidad de trabajadores y estudios que se realizan en el mismo. A su vez, Drid es el único lugar del mundo donde queda un Gran Cristal, la principal fuente de energía de la ciudad. Debido a esto, en Drid es donde se realiza la energización humana.

Muchos de los habitantes de Nueva Mónaco, Elyseum y Horizonte, provienen originalmente de Drid. Debido a esto, el Español sigue siendo el idioma más hablado del mundo, siendo Metro City la única que no lo tiene como idioma oficial.

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Lesya

Lesya se lamentó de su decisión en el momento que comenzaron a correr. Ella sabía que avanzar podía dejar fuera de combate a su compañero y aún así desidió tomar el riesgo para poder atacar al líder, en otras palabras fue imprudente.
— No fue tu culpa sargento, yo tomé la desición. Y no pienso dejar a ninguna persona detrás, si esto fuera un combate real te estaría dejando morir por un error que yo misma cometí. En cuanto puedas volver a moverte yo iré a atacar al lider, tu sigueme siempre bajo cobertura: tal vez con un poco de suerte todavía te permitan ayudar a los civiles mientras yo me encargo de las tropas.

Gale

Actu

Cuando la llamada de Merkut desvió mi mente hacia el espantoso recuerdo de aquella experiencia —por fortuna sólo onírica—, la trágica historia personal de Adrían fue desplazada por completo de mi pensamiento, no hasta el olvido, pero sí hasta un punto en que no quería discutirla más.

Pese a ello, encontré la fría pero diligente actitud de servicio a la comunidad del vejete tan venerable como espeluznante. Definitivamente, agradecía no tener que verlo fuera de servicio.

Cuando Kancerberus volvió a hacer burla de mi pequeño desliz mañanero, dejé escapar un gruñido.

—Sois muy graciosos todos. ¿Sabéis que con la química que enseñan en la carrera puedo hacer una bomba? Veremos entonces quién se ríe.

Estreché a regañadientes la mano del grandullón. Sentía un tremendo alivio cuando al retirar la mano de su apretón aún tenía todos los huesos en su sitio. Viendo que el viejoven se marchaba también, me levanté para despedirlo, correspondiendo su gesto con un deje burlón.

—¿Dos semanas sin vernos…? Disfruta de tus vacaciones.

***

Suspiré al llegar a la Avenida Álamos, y observé el gentío que había. A aquella hora se daba el momento en que la calle empezaba a tener un cierto ambiente entre los que iban y los que volvían, pero sin estar agobiantemente abarrotada.

Comencé a caminar calle abajo, metido dentro de la muchedumbre. Cuando había esa densidad, digámosle mediana, sentía un cierto confort: sentía mi espacio personal más que garantizado, pero con la intimidad mental que le da a uno estar rodeado de peatones que lo ignoran. Por otra parte, los sonidos varios del tráfico me resultaban irritantes en cualquier caso, pero no dejé que aquello me desosegara demasiado.

Andé unas cuántas manzanas mientras pensaba el lugar donde ir. Dado mi rechazo a la bebida, el baile y la música moderna, prefería reubicarme quirúrjicamente los testículos a las glándulas salivales antes que ir a uno de esos locales donde aquello era todo lo que se daba. Podía soportarlo cuando estaba en la facultad e iba con compañeros, pero después de unos años enrolado en las Hordas y con poco tiempo de ocio, prefería el espectáculo de luces del asalto de un comando sobre los que había allí dentro.

«Al final no va a ser ninguna broma. Me estoy transformando lentamente en el anciano».

A nivel vital, no resultaba muy gratificante que la alternativa a la tensión del servicio fuera el hastío de la vida civil.

Mientras continuaba andando, observé las entradas de ciertos restaurantes medianamente lujosos. En varios momentos, tuve la tentación de entrar en uno y poner al límite las capacidades de su cocina; pero si me hubiera tenido que someter a la humillante mirada del maître al pedir mesa para uno, mi conciencia no me hubiera permitido sino presentar mi dimisión irrevocable en Pergamino al día siguiente.

«Quizá no sea tan mala idea… Pero no está en mi naturaleza tratar de satisfacer a otras personas».

No habían sido pocas las veces que pensé en buscar alguna ocupación trivial que hiciera más soportables mis estancias en la ciudad. Sin embargo, todas ellas había razonado que, para lo que estas iban a durar, era demasiado esfuerzo.

Sin otra alternativa a la vista —ya que no tenía ganas de visitar la biblioteca— decidí mezclarme con el vulgo yendo al centro comercial. No era un apasionado de las hamburguesas y definitivamente no me interesaba la promoción, pero prefería observar a los transeúntes y quizá algún comercio llamativo del lugar antes que permanecer solo y estático en mi casa. Normalmente hubiera sido al revés, pero la actividad de mi mente aquel día me mantenía inquieto.

«Estoy a una partida de petanca de envejecer 60 años en un día. Tenía razón, después de todo: una exposición prolongada al anciano provoca daños en la salud».

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David Acevedo


(loop)

actu

Elyseum, habitación 700 del Hotel.
Muy de noche.

Estaba tirado boca arriba sobre la cómoda cama de la pequeña pero lujosa estancia que había reservado. No tenía ni idea exáctamente de cuanto valor económico tenía un crédito, pero debía exceder con creces el de una UPE para poder justificar lo que estaba viendo ante mis ojos. Lo cual significaba que —quizás—, 70 créditos eran más de lo que había pensado gastar en un principio. Sin embargo, en el momento en el que sentí ese colchón bajo la espalda todo el asunto del dinero dejó de preocuparme de golpe. De golpe y porrazo estaba convencido de que había tomado la decisión correcta.

«Además… quizás los hoteles están baratos para promover el turismo. Sí, debe ser eso. Incluso ahora en primavera, que los cerezos están en flor.»

Oh, es verdad, el bosque de cerezos.

Estiré la mano hacia la pequeña bolsa que había dejado a un lado de la cama, rebuscando algo dentro de ella sin mirar. No había mucho dentro, así que no hubo pérdida. Tras esquivar un botellín de agua y la funda de las gafas, acabé topando con lo que quería. Mi vieja cámara.

Ya ni recordaba cuantos años hacía desde que la compré, pero seguía funcionando de maravilla. Así que, ¿para qué cambiarla? Era del tamaño perfecto para llevarla conmigo de viaje a cualquier parte, y además tenía una calidad y memoria que seguían siendo bastante decentes. Aunque… teniendo en cuenta todo lo que parecía haber en esta ciudad, empecé a temer quedarme corto de espacio. A ver, en caso de necesidad extrema sabía que también tenía la cámara de la armadura, pero era ligeramente ilegal llevarla puesta en la ciudad según me comentaron en inmigración. Así que espero que entiendan las circunstancias si me veo obligado a tener que usarla.

Le di al botón de encendido, y mientras esperaba un segundo a que se activase, me recoloqué un poco mejor en el colchón. Pude escuchar a Shiro caminando lentamente junto a la cama. Al parecer se estaba recorriendo la habitación de arriba abajo un par de veces. Típico cuando está buscando algo. Sus nueve colas, de un color blanco como la nieve, se movían por el rabillo de mi ojo, mecidas grácilmente por los sutiles movimientos del salvaje.

Cliqué en el álbum y comencé a revisar las fotos que había podido sacar en este rato. En concreto, lo hice con intención de ver las que había podido sacar del Bosque de Sakuras desde la autovía. Al verlas, decepcionado, me vi obligado a borrarlas todas.

«Maldita sea. Ya sabía yo que no habían salido muy bien. »

La primavera era probablemente uno de los mejores momentos para visitar Elyseum solo teniendo en cuenta que era la estación de los cerezos en flor. Y estando en Mayo, lo cierto es que no debería quedarles mucho tiempo para caer. Parecía ser que habíamos tenido suerte de venir justo en estas fechas.

Suerte… yo…

Me costaba demasiado creerlo. Probablemente fuese la suerte de Velan.

Pero, en cualquier caso, teníamos que aprovechar durante la semana para ir a ver los cerezos desde más cerca y para sacar alguna que otra foto que les hiciera justicia.

Volví a dirigir la mirada hacia la cámara, para ojear el resto de fotos. Lo cierto, es que eran impresionantes:

Elyseum vista desde el aire era sobrecogedora. Costaba creer que bajo aquella densa capa de niebla había escondida una ciudad tan alta e iluminada como esta. Y aquella formación montañosa concéntrica diluida entre la bruma —el famoso Muro del Silencio—, tenía un aire tan a cuento de hadas, a ilusión, a sueño, que toda la escena junta resultaba preciosa y sobrecogedora a partes iguales. Causaba una sensación única. Era algo digno de ver y de experimentar.

Suspiré. Lo cierto era que me habría gustado ver cómo esto se creaba e iba creciendo poco a poco.

En ese momento escuché cómo Shiro detuvo sus pasos. Giré la cabeza para observarlo y vi que se había parado justo frente a la cama, mirándome. Le sonreí un momento y devolví la mirada hacia la cámara. Pulsando el botón adecuado, pasé a la siguiente imagen, que tras haber borrado las del bosque, ya era de la propia ciudad.

Shiet. Las urbes se desarrollaban demasiado rápido para alguien que creció en el viejo Domo y que se acostumbró a vivir en una colonia. Y eso sin contar que pasaba la mayor parte del tiempo en el exterior de las murallas. El skyline de Elyseum rivalizaría fácilmente incluso con los del viejo mundo. Daba vértigo solo de verlo. En el buen sentido. Y me preguntaba cómo sería transitar sus avenidas durante una noche de lluvia.

Mientras pensaba en ello, Shiro se subió de un salto a la cama. Al parecer, si no lo invitaba yo a subir, se autoinvitaba él solo.

—Oyee. ¿Quién te ha dado permiso, eh? Me parece que a los del hotel no les gusta la idea de que te eches aquí arriba —le dije sonriendo mientras miraba sobre su espalda el colchoncillo que le habían puesto en el suelo.

Shiro hizo un ruido y mordió el aire jugueteando, ignorando lo que le decía. Así que, agarrándole el hocico y zarandeándoselo con cariño, empecé a guerrear un poco con él. Por un momento, mientras jugábamos, se me olvidaron el sueño y el hambre. Pero eso no duró mucho. Sin previo aviso, me pisó suavemente el estómago con una de sus patas, como empujándome. Fue suave como digo, pero me hizo saltar por las cosquillas.

—¿Qué pasa? ¿Qué es lo que quieres? ¿Eh? —Le pregunté. Siempre que me hacía cosquillas significaba que quería algo. El viejo zorro había aprendido que era mi talón de Aquiles, y que hacerme cosquillas era la mejor forma de llamar mi atención.

Apenas pude hacerle las preguntas, pues volvió a empujarme con la cabeza en el costado, haciendo que me sobresaltara de nuevo. Del movimiento acabé bajándome de la cama, quedándome como sentado en el suelo, pero aún medio apoyado en la cama con los codos, anteponiendo mis manos a su cabeza, abriendo espacio.

—Eeeh, ya vaaale, ya vaaale —reí—. A ver, te presto atención. Dime.

El animal volvió a emitir un ruido, mientras acercaba su hico a mis manos, olisqueando.

—Aaah, vale. Así que eso es lo que estabas buscando antes —entendí—. Yo también tengo hambre. Venga, vayamos a buscar a Velan para ir a cenar.

Shiro se irguió orgulloso y hambriento, y no tardó ni un segundo en seguirme en dirección a la puerta. Al salir, cerramos con la llave del hotel y nos acercamos a la puerta de al lado. Dos golpes sonaron en la madera. Un momento después, la chica que estaba dentro abrió.

—Bueno, ¿has dejado ya las cosas? ¿Vamos a cenar algo? —Le pregunté.

—Sí, claro. Me muero de hambre —comentó, para luego mirar el reloj de su muñeca y añadir—. Espero que aún haya algo abierto.

—Mmmmm… Es verdad, no me había dado cuenta —reí. Ciertamente, era super tarde—. Bueno, a unas malas seguro que hay alguna tienda 24/7 cerca. Pero ya te digo que sin comer yo no me quedo. Y este de aquí tampoco —dije señalando a Shiro, que rápidamente mordió el aire de nuevo.

Velan sonrió.

—En tal caso, salgamos cuanto antes —dijo.

— — —

Caminamos por la ciudad de noche, alumbrados por las farolas y por el resto de luces de los edificios, vehículos, semáforos y señales. Te sentías muy pequeño entre tanto rascacielos, los cuales no podías evitar admirar quedando boquiabierto al levantar la cabeza. Incluso los escaparates de las tiendas —la mayoría ya cerrados—, eran capaces de llamar tu atención en plena noche.

Velan y yo compartimos un par de ideas rápidas respecto a dónde ir a mirar primero. Y no tardamos mucho en llegar a la conclusión de que la mejor opción era el restaurante de la laguna. El otro seguro iba a ser demasiado caro, y nos íbamos a sentir un poco como pez fuera del agua si íbamos; y respecto a comer en un fast-food. Bueno, digamos que solo lo haríamos si todo lo demás estuviese cerrado.

—Tú has leído mucho sobre la ciudad. ¿Crees que podrán ponerle algo de comer a Shiro? ¿O tendré que pedirlo al final y dárselo luego en el Hotel? El pobre tiene bastante hambre, y sé que prefiere comer comida real antes que Protoenergía.

Al decir esto lo volví a mirar, para descubrir que no nos estaba prestando nada de atención. Observaba con mucha curiosidad el lugar por el que andábamos, y olfateaba cada poco rato. Parecía ser que lo había embriagado llegar a este nuevo lugar.

Cuando llegamos al local, pedimos mesa en la terraza que daba a la laguna. Con un poco de la suerte de Velan —que seguro era superior a la mía—, lo conseguiríamos. Tras pedir algo apetitoso al camarero, sacaría el mapa del bolsillo, y lo extendería sobre la mesa.

—Bueno, tenemos que decidir qué vamos a hacer durante la semana, ¿no? Así que, dime, ¿qué te gustaría ir a ver?

Velan dudó un par de segundos de reloj entre mantener la compostura ante su jefe y dejarse llevar por todo lo que había leído en aquella guía de viaje. Su guerra interna no duró mucho, y tras animarla a hablar, comenzamos a redondear puntos de interés en el mapa. Escogimos algunos monumentos, y decidimos dividirlos un poco por zonas.

—Este día podríamos visitar el barrio de Rosarias, por ejemplo —comentó ella en algún momento.

—Perfecto. Así puedo comprar algún recuerdo y de paso vemos las tiendas, que seguro que algo bueno podemos llevarnos. —Ella asintió.

—Pues sí. Además, tenemos que pasar por alguna librería. Tengo muchas ganas de entrar a una de las de aquí.

Al final dividimos los días un poco en “mañanas”, “tardes” y “noches”. Con la excepción del día de mañana, en el que la apertura del museo era después de comer y nos ocuparía probablemente toda la tarde, el resto de días invertiríamos la mañana en ir a museos y centros históricos —tanto en calidad de turistas, como de Curadores—. Las tardes las dedicaríamos a visitar la ciudad en sí. Demasiado edificios clásicos que ver, demasiado monumentos y lugares importantes que fotografiar y demasiadas calles que pasear. Tuvimos que hacer una buena criba, pero al final conseguimos algo que más o menos nos contentó a ambos. Y por las noches, invertiríamos un poco en la cultura del lugar, y aprovecharíamos para ver alguna película en el cine, alguna obra de teatro, etc.

—A parte, deberíamos usar un día entero para salir al exterior y viajar a los restos de algún pueblo antiguo cercano —le comenté—. Para algo nos hemos traído el aparataje con nosotros, ¿no?.

—Sí, totalmente de acuerdo —dijo mientras asentía entusiasmada.

Para este momento ya nos habían traído los platos. Hacía tiempo que no comía en un restaurante en condiciones.

—En cualquier caso —continuó ella hablando—, debería haberme avisado con más tiempo. Así habríamos podido repartir el tiempo mejor. Más ajustado al milímetro —dijo mientras le brillaban los ojos.

—En realidad, te avisé en cuanto me avisaron a mí. —Ella se extrañó, ladeando la cabeza. Yo le asentí en respuesta—. Recibí la carta con las invitaciones hace tres días. Ha sido muy apresurado todo para mí también. Creo además que es la primera vez en años que recibo una carta en casa.

—Oh, disculpe entonces.

—Nah, no pasa nada. No tienes que disculparte.

Ambos seguimos durante un breve momento, antes de que Velan volviese a hablar.

—Entonces, ¿conoces personalmente a los que van a abrir el museo?

—Uhm, más o menos. ¿Por qué lo preguntas?

—Por curiosidad. Es que, al haber sido invitados me figuraba que alguien podría venir a recogernos al aeropuerto, pero no sabía que tenía usted tan buena relación con la gente de Elyseum. Quiero decir, tienen alguna foto suya antigua, e incluso conocían su dirección de casa, ¿no? —comentó.

—Sí, bueno. Nos conocemos de hace bastantes años sí. De cuando Shiro era un cachorro. ¿No te lo he contado? —le comenté sonriendo.

Sin embargo, una parte de mi cabeza seguía concentrada en un par de cosas que la chica había acabado de decir: ¿Cómo narices habían conseguido la dirección de mi casa? ¿Y por qué no se me había ocurrido pensar a mí que probablemente alguien vendría a recogernos? ¿Y por qué en menos de un minuto esta chica había sacado a relucir dos cosas de las que yo no me había dado cuenta en tres días? Estoy… ¿quedándome tonto definitivamente?

La chica negó con la cabeza ante mi pregunta.

Y, levemente confuso, comencé a contarle muy por encima cómo Viola Slakova —“la capitana de la que hablaba nuestro guía de antes”—, otro hombre y yo, entrenamos hacía unos diez años. Tampoco entré en mucho detalle acerca de quién era nuestro maestro, pero sí le conté que allí fue donde y cuando aprendí a llevar a cabo el taming, y que guardo buenos recuerdos del momento.

«Al fin y al cabo, aquel entrenamiento fue un punto de inflexión en mi forma de ver las cosas. En gran parte, gracias a “él"».

—Pero dejando eso a un lado, ¿pedimos postre? —Le pregunté cuando terminé de contarle.

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Gale

Actu

Gale dejó su departamento atrás esa noche. La inquietud y el siempre presente memorandum de la misión a El Cairo le incitaba a moverse, en lugar de dejar pasar todo su día libre dentro de sus más que cómodas cuatro paredes.

Las calles estaban concurridas, aunque no lo suficiente para ser opresivo, y Gale lo prefería así. Cada tanto veía algunos Salvajes entre la muchedumbre, acompañando a alguien mientras caminaban. En Drid no era algo usual en lo más mínimo, aunque existían casos, de gente paseando con Salvajes como si nada… siempre y cuando los peatones no se aterraran. Aquí, aunque se podía notar que algunas personas casualmente se corrían del camino, los Salvajes realmente formaban un muy pequeño nicho de la densidad de la ciudad, no sólo del bosque contra el Muro del Silencio.

Y así, con la noche mordiéndole los talones, el centro comercial del barrio, el Magna Rosarias finalmente estaba frente a él.

Pasó entre el gentío por una de las puertas de acceso. El ala por la que había entrado era la del acceso principal al cine, así que había una fila bastante larga de personas contra uno de los rincones. No podía quejarse, más de una vez él había hecho esa misma fila, al ser el cine más cómodo de la zona. Una pantalla gigante mostraba los adelantos de las películas en cartelera, así como de las que estaban por estrenarse.

Mientras se dirigía a la escalera, para ir a un ala más tranquila, Gale vio en la pantalla el trailer de “Showdown 2: Lords of the Blood”. Si no había visto ese trailer cincuenta veces, y no porque quisiera, no lo había visto ni una. El presupuesto de marketing debía ser casi tan alto como lo que había costado rodarla.

Pasando por un pasillo un poco menos concurrido, Gale observó varios de los negocios. Muchos de ellos eran de ropa, así como una EXA que ocupaba una buena porción de uno de los laterales. Sobre la esquina, una tienda de videojuegos tenía a bastantes personas mirando las últimas entregas. Gale entró por curiosidad. Todavía le quedaban varios juegos por terminar en su SakuraStation, pero en algo tenía que gastarse su sueldo de comandante.

Ninguno de los dos dependientes daba abasto. Un grupo de adolescentes estaban discutiendo si valía la pena comprar skins en el MOBA de moda, Myths of the Fallen, y preguntaban la opinión de uno de los empleados, mientras el otro trataba de hacerle entender a una madre que el último Assassin’s Creed era una mala idea para su hija de 8 años. En el tiempo que le tomó a Gale decidirse entre Kiai 4, un RPG de Samurais, y Le Dernier Survivant 2, un Survival Horror en la París del siglo XIX, los niños seguían sin decidir si comprar o no los cosméticos.

Gale dejó la tienda atrás con su juego en la bolsa, pensando en qué hacer con las horas que le quedaban por delante. Siguió caminando, cavilando en voz baja lo que él haría con los adolescentes gamers, mientras entraba en una pequeña librería. Estaba casi vacía, salvo por el hombre que atendía el local y una persona más. Gale levantó la mano, saludando, mientras miraba las estanterías. Ni siquiera estaba seguro de qué había entrado a buscar. Caminó por la sala, concentrando su atención en los libros.

—Eh… disculpa… —dijo una voz a su espalda.

Gale se dio vuelta, dramáticamente. Una librería era algo así como el último lugar donde esperaba tener que conversar con otra persona. Bajó la vista un poco, y pudo notar a su interlocutora, una chica que apenas debía tener 20 años.

—Perdona… ¿eres… de por aquí?

La chica hablaba en un tono muy bajo y dulce. En sus manos llevaba una bolsa enorme de libros. Gale no tenía forma de saberlo a ciencia cierta, pero al menos diez libros habría en esas bolsas.

—Eh sí, vivo por este barrio —dijo Gale rascándose la nuca —. ¿Por…?

—Yo… no conozco la zona —dijo la muchacha parpadeando un par de veces, como si quisiera organizarse —. Yo vivo en Mykonos, al norte. Y… lo siento, no tengo idea de dónde tomarme el aero-tren.

La muchacha hizo una mueca, bajando la vista.

—Sé que es una estupidez, que debería fijarme el mapa en mi V-Call, pero… me quedé sin batería —dijo casi murmurando —. Salí de trabajar y vine caminando, me… olvidé de ponerlo a cargar antes de salir de mi departamento.

Al decir eso, el estómago de la muchacha sonó, haciendo que se ruborizara un poco.

—Yo… lamento haberte molestado… —dijo agachando la cabeza, poniéndose cada vez más roja, y comenzando a darse vuelta para irse.


Lesya

Actu

Windblum agachó la cabeza, sentándose en el lugar con la maza descansando en sus piernas.

—Lo siento comandante. —Dijo el hombre mientras cerraba los ojos y pensaba. El contador seguía corriendo, y debían esperar antes de poder volver a moverse. Si había algún dummy que no pudieran detectar camino al Jefe, sería probablemente el fin; Windblum quedaría definitivamente fuera del ejercicio.

Lesya no podía irse de la zona, así que todo lo que podía lograr era mirar lo poco que podía de lo que les quedaba de camino. No era casi nada, estaban en un callejón, rodeados de casas lo suficientemente altas como para darle poco campo de visión. Sabía que para colmo, la situación actual sólo era posible por ser un ejercicio. Si hubiese caído en esa situación en la realidad, Windblum habría caído en medio del puente y ella no era lo suficientemente fuerte para arrastrar al hombretón a salvo antes de que la alcanzaran a ella también.

Suspiró una vez más, pensando. Aunque tuviese años de experiencia en el ejército, liderar la carga todavía era algo a lo que no estaba acostumbrada. Sería buena disparando, pero aún le faltaba mucho como estratega, por desgracia.

—Comandante, yo sólo la retrasaré —dijo el gran hombre cuando sólo quedaba un minuto hasta que se terminaran los "primeros auxilios —. Si no puedo pelear, y estoy a un tiro de ser eliminado, prefiero quedar aquí antes que retrasarla debido a todos los chequeos que debería realizar para moverme a salvo.

El hombre sonrió, asintiendo.

—Aunque supongo que si fuese un ejercicio más realista, un simple callejón no habría sido suficiente refugio —suspiró una vez más —. Lamento mi inef…

Windblum no llegó a terminar su frase, el ruido de dos disparos cortó su frase. Ambos levantaron la vista, si los dummys no podían moverse, ¿por qué empezaban a atacar? pero Lesya entendió rápido, no eran los dummys los que disparaban. Se asomó por el borde de la pared, observando a donde había antes dos dummys preparados para disparar al puente. Ambos estaban obsoletos, totalmente apagados. Corriendo por la avenida principal, al parecer venía desde una posición más al sur de la que ellos habían arrancado, Lesya llegó a ver a un hombre pelirrojo corriendo a toda velocidad, en dirección al Edificio Municipal.

Rodrigo Solari - Humano-Kiniano
Comandante de las Hordas de la Guerra

Lesya suspiró deprimida. Entre los otros cuatro comandantes con los que estaba entrenando, tenía a El Príncipe en el mismo turno. «Fantástico» pensó ella. El hijo de la ya retirada Jinete de la Guerra Abril Solari, el ahijastro del mismísimo Apocalipsis.

Si no se apuraba, no iba a tener ninguna oportunidad de hacerse valer.

«15 segundos»

Lesya observó a Windblum. Pese a que no era realista en una situación real, el concepto era cierto. Windblum estaba técnicamente en un área segura. Intentó convencerse de que estaba aplicando algún criterio correcto. Esperaba que así fuese. Pero la duda de último momento la asaltaba.


Si Lesya deja a Windblum en la 'zona segura' y va sola hacia el Boss

Con el rifle a la espalda, atravesando de salto en salto los techos, y usando su equipo para sortear las avenidas, Lesya se acercaba cada vez más al punto donde el jefe vigilaba. Bajó de los techos para no ser descubierta a una distancia prudente, y continuó corriendo por los callejones y calles, ya con el rifle en mano, esperando el lugar correcto.

Luego de que su contador comenzara a marcar los últimos 90 segundos, la oportunidad se presentó. Una torre de agua sobre uno de los techos. Menos de 15 segundos le tomó llegar hasta la punta, donde podía acostarse y plantar el soporte de su rifle.

Allí estaba, observando desde el techo. Se había desplazado a lo largo del lugar, pero seguía estando en la misma área. Lesya calmó su pulso, respirando. El tiro era bueno, pero no estaba segura de si un solo tiro iba a bastar para frenar al enemigo.

Sesenta segundos. Era ahora o nunca.

[Off: Lesya debe decidir si disparar un tiro seguro, o disparar dos veces. Si dispara una sola vez, tira 1d10 en el externo, si el resultado es 3 o superior, el tiro acertará. Si dispara dos, tira 2d10, cada disparo acierta si es 5 o superior.]


Si Lesya va con Windblum hasta el boss

El esperar al Sargento le costó a Lesya bastante del ya escaso tiempo para llegar a la zona del jefe. El hombre claramente era útil para muchas cosas, pero moverse con presteza no era una de ellas.

El contador de su V-Call llegó a los 60 segundos a una distancia aún demasiado grande como para ser segura. Pero ella lo sabía, no iba a tener tiempo para llegar hasta una posición más alentadora.

Lesya saltó, hasta alcanzar un techo lo suficientemente bueno, y apuntó con su arma al jefe. El robot se había desplazado a lo largo del techo, pero no había dejado el área. Tenía un solo tiro, y uno bastante mediocre, pero esa su mejor opción. Respiró con calma, intentando estabilizar su pulso, y se preparó para el tiro.


[Off: Lesya debe disparar un solo tiro a una distancia ineficaz del jefe. Para ello, en el Hilo Externo, tira 1d10. Si el resultado es 6 o superior, el disparo acertará.]


David

Actu

4 de Mayo
23:35 - Restaurant Les Champs

David aún estaba acostumbrándose a las diferencias entre Elyseum y la única otra urbe que conocía, Drid. Ambas eran transitadas y sus calles, aún a altas horas, tenían movimiento; pero había dos principales diferencias, al menos hasta lo que David podía notar en solo una breve caminata. La primera, era que Elyseum parecía vivir de noche casi con la misma intensidad que lo haría una ciudad de día. Había muchos negocios cerrados, pero una enorme cantidad de bares, librerías, clubes, restaurants, e incluso tiendas seguían abiertas a esa hora. Y lo segundo que destacaba, era que la gente no miraba a Shiro como lo miraban en Drid, y la razón era simple; no era el único Salvaje. Muchos eran pequeños, Deltas y quizás algún Gamma. Shiro destacaba, no por ser un Salvaje en medio de una ciudad, sino por lo enorme que era; y el enorme zorro parecía ser consciente de ello y andaba erguido. “Fanfarrón” llegó a decirle David acariciando su cabeza mientras iban hacia el parque.

Pero lo que más había impactado a David era el famoso “aero-tren”. Tardó en notarlo por la noche, pero había alguna especie de columnas traslúcidas en la rambla que pasaba por el centro de la avenida. Sobre esas columnas, con el mismo material, parecía haber una especie de riel. Si no se prestaba atención, podía parecer que los trenes volaban por el aire, que fue lo que ambos pensaron al ver el primero. Pero en realidad, la estructura que lo sostenía era prácticamente invisible. Velan le dijo que era para evitar la contaminación visual, pero lo que David se preguntaba era de qué se suponía que estaba hecha esa estructura.

Al llegar al restaurant, David rápidamente notó que también reflejaba la aceptación de los Salvajes, porque la misma carta ya tenía un pequeño apartado, escaso quizás, pero estaba allí, de comida para Salvajes. El ver que muchos de los precios estaban en décimos de crédito, le hizo sospechar nuevamente que sus noches eran efectivamente lujosas en el hotel, pero agitó la cabeza para olvidar el tema. No quería pensar en eso justo al cenar, por lo que se sumergió en la charla con Velan, haciendo planes para qué conocer durante la semana. Pese a que querían dejar el día siguiente libre para el museo, la realidad era que tenían toda la mañana libre. Podían aprovecharlo si lo deseaban para conocer el Coliseo, que según el mapa que les habían dado en el hotel estaba apenas a unos minutos en aero-tren. Pero finalmente Velan dejó la decisión en manos de David.

La camarera retiró los platos de la cena, mientras David le contaba a Velan por encima la historia de su entrenamiento con Kan durante el final del 2029. En su momento, había casi sufrido ese entrenamiento, en gran parte por el principio y, en mayor parte, por Enten. Pero ahora, con 10 años a cuestas, David sonreía al recordar ese tiempo.

—Ya veo —dijo Velan, pensando sobre lo que David le había dicho de Viola —. Entones, esa mujer ahora vive aquí en Elyseum, trabaja para las Hordas y fue la que consiguió las entradas.

—Así es, resumiendo —dijo David sonriendo. A veces se había preguntado cómo estaría Viola. Cómo había avanzado todo con Enten, recordando la vez que los había visto ligando durante la noche. Kan le había contado algo, la última vez que le había visto. Al parecer fueron padres hacía años. David no podía terminar de imaginarse cómo sería un cruce entre esos dos, pero la idea le causaba gracia.

—Jefe —dijo Velan, bajando un poco el tono y mirando a sus costados, como si hubiese algo en su cabeza que no terminara de poder formular —. Cree… ¿cree que los hombres que estuvieron en… en Nejac, estarán mañana en el museo?

David la observó a Velan en silencio por un momento. ¿Estarían? David ni siquiera tenía en claro que tan importantes eran esos hombres dentro de la organización, y qué tanto podía esperar que estuvieran implicados con el museo. Y si estuvieran, ¿debía agradecerles por enfrentar lo que hubiese ahí abajo?, ¿debía enojarse por la situación a la que su subordinada se había enfrentado?

Quizás sólo lo sabría en el momento en el que tuviera a Kedare delante.

—Creo que estén o no, es importante también que veamos el Museo desde la óptica de los Curadores, en lugar de la personal —dijo el muchacho, intentando evitar que Velan se preocupara demasiado —. Que técnicamente no estamos de vacaciones, es un viaje de trabajo —dijo sonriendo.

Velan y David pidieron un postre, mientras ya se hacía la medianoche. Las luces del parque iluminaban gran parte del lugar, haciendo un efecto bastante curioso sobre el agua. Por un lado, luces bajas y cálidas se reflejaban por el parque, mientras que luces parpadeantes y brillantes se veían desde los altos edificios a la lejanía, como si fuego y hielo coexistieran. Velan le había dicho que el ingeniero que diseñó gran parte de la ciudad era el mismo que había diseñado una buena porción de El Crisol, Jake Myers. David no sabía si el gusto estético había sido parte de su diseño, pero fuera de quien fuera, definitivamente lo había hecho bien.

—Jefe, ¿por qué no dedicas alguna tarde a reunirte con esta mujer, Viola? —le preguntó Velan sacándole de su ensimismamiento —. No me molesta tener una tarde sola, puedo aprovechar para comprar algunos libros o ir al cine. O no sé, algo inventaré.

David la observó. Ver a Viola un rato en el museo era algo que daba por asumido, así que no había pensado en ello. Y sin saberlo, Velan estaba preguntándole también algo más. Si “él” no estaba en el museo, ¿debía intentar reunirse con él antes de dejar Elyseum atrás… o era preferible dejar que las cosas siguieran el curso que habían tomado esos últimos 10 años?


[Off: Puedes cerrar el día si lo deseas luego de esta escena. Velan aceptará el plan que David proponga para la mañana siguiente.]

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Gale

Actu

Al salir de la tienda de videojuegos, ocupaba mi mente trivialmente dándole vueltas a mi decisión. A pesar de mi afinidad por el género RPG, que sólo era desplazado del primer puesto por la estrategia, la temática oriental no era de mi gusto. Desde el primer día de mi estancia en Elyseum hasta entonces, había observado una extraña fascinación idiosincrática de allí por lo que antiguamente había constituido la cultura japonesa… Una fascinación que no sólo no compartía, sino que me descolocaba y se me hacía extravagante. En cierto modo, me recordaba a los poetas modernistas de hace más de un siglo, quienes hubieron evocado un París que nunca habían pisado sólo por el romanticismo de la idea.

En cualquier caso, aunque fuera una buena compra, no disponía del tiempo para poder sumergirme en un juego como aquel. Por otra parte, Le Dernier Survivant 2 parecía una experiencia más ambiental y con jugabilidad más activa que quizá fuera más apta para mantenerme distraído durante los permisos. Sólo esperé que la temática no me hiciera sentir como si me llevara el trabajo a casa.

A lo largo de todo aquel recorrido mental, sin embargo, y contra lo que solía preferir, me sentí un poco prisionero de mi mente. Ciertamente, era una criatura de costumbres solitarias, que disfrutaba de tardes a solas al abrigo de un libro, un videojuego, un rato de escritura, un documental o un artículo académico. Y, pese a ello, añoraba compañía. Se me hacía aburrido realizar aquel paseo por cuenta enteramente propia.

«Será, infiero, otro paso en la mutación a anciano que padezco. Deseo alguien que atienda a mis desvaríos seniles».

Cuando llegué a la librería, toda aquella cuestión se degradó al más profundo segundo plano de mi consciencia. Entré como siempre lo había hecho desde que el mundo moderno se había reconstituido de sus cenizas, permitiendo la apertura de tales negocios: con una ilusión tan intensa como intensamente contenida.

Era como un potro que entraba a un enorme prado verde, no cabía en mí el deseo de cabalgar y saltar, y tenía que dejarlo salir. Pero no podía: un cazador me apuntaba con su rifle, esperando a que me confiara para abatirme. En esta historia, el cazador era el instinto de autorepresión que el vejete me había inculcado con el paso de los años; el rifle, uno de sus sermones apelmazantes… O algo peor que no quería ni imaginar.

Saludé al dependiente, al que conocía de sobra, y me sumergí entre las estanterías. Busqué novedades; pero no por su reciente creación, sino más bien por ser antigüedades recién entradas. Aunque de vez en cuándo daba mi brazo intelectual a torcer cuando llegaban a mis oídos virtuales alabanzas de alguna novela de ciencia ficción, por norma general, me generaba inquietud leer a mis contemporáneos.

Hojeaba, mientras lo sujetaba en mis manos, un ejemplar magnífico, un antiquísimo libro de fina y cautivadora poesía de un poeta español —un tal Gustavo Adolfo Bécquer—, cuando me llevé otra sorpresa que no provenía de sus páginas, quizá algo que nunca hubiera sospechado encontrar en esas circunstancias: una conversación.

La muchacha comenzó entonces a contarme su conmovedora historia, y mientras la escuchaba no pude contener una sonrisa al pensar que el aburrimiento de aquella tarde-noche iba a ser debidamente paliado.

—Espera —la insté antes de que se alejara.

Entonces, la miré mientras sonreía, y con el tono de voz más cálido y amistoso que era capaz de producir, le dije:

—¿Estás intentando estafarme?

Observé el inmediato enrojecimiento de la joven con gran diversión. Resultaba realmente gratificante realizar aquellas jugarretas a individuos tan inocentes. Contuve la risa mientras se disculpaba, y esperé a que volviera a hacer el amago de irse.

—Ahora en serio, espera.

Me acerqué a ella y señalé a la bolsa en que llevaba los libros.

—¿Puedo verlos?

En cuanto se ofreció, la tomé y comencé a inspeccionar su contenido. El refrán decía que no se había de juzgar un libro por su portada, pero yo presumía de una perspicacia capaz de hacerlo, y comencer a analizar la selección literaria de la chica con lo que me sonaba de sus elementos. Había nombres que me sonaban aquí y allá, e incluso alguna novela que me hubo llamado la atención, pero por lo general no era una antología de mi gusto.

Metí el libro que yo mismo había tomado de las estanterías con los demás, y volví a mirar a la chica. Sonreí con una neutralidad burlona.

—Enhorabuena por matar al padre —mostré el V-Call en decir aquello—. Permíteme recompensarte por tu virtud.

Me llevé la bolsa al mostrador.

—Hola, qué hay. Gracias. Hasta luego —fueron las rutinarias palabras que, como siempre, intercambié con el dependiente al pagar todo el lote.

Caminé de nuevo hacia la chica, ahora de mirada atónita; y tras sacar las Rimas de la bolsa, se la devolví. El día empezaba a ponerse interesante, y aunque no me habían fascinado sus nuevas adquisiciones literarias, pensé que aún cabía la posibilidad de recrearme en el tiempo explorando aquella mente desconocida para mí.

La expresión de su rostro despertó ciertos recuerdos en mi memoria. Suspiré, con mezcla de nostalgia y satisfacción.

—Nada más gratificante que promover la literatura como hábito. Puedo llevarte a la estación, pero primero me gustaría comer algo. Si tienes prisa, te puedo dar indicaciones.

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Víctor

Haktu

—No te comas el coco, Magliano —dijo Víctor, echándose el rifle al hombro—. Trabajar en parejas es más difícil de lo que parece. Gracias por cubrirme. Sea como sea, aún te quedan dos tiros de sobra, y dudo que los acabes recibiendo. No contaba con que hubiesen enemigos dando tumbos por aquí, la verdad. Eso quiere decir que estamos cerca. Seguramente salgamos en la zona de la iglesia, más que nada porque parece que el falso río drena de algún modo aquí, no sé si mediante esclusas o cómo. De un modo u otro no sé si los dos objetivos estarán allí. Seguro que el líder estará con la bomba o los rehenes, así que prepárate para cualquier cosa. Iremos a por la bomba ahora.

»Antes de subir inspeccionaremos los Dummy. Tal vez tengan algo relevante para la misión. Si más no, arrancaré uno de su sensores visuales y trataré de empalmarlo a los sistemas del V-Call para asomarlo antes de salir de la alcantarilla. Si no funciona, pues habrá que sacar la cabeza con cuidado. Lo que está claro es que habrá resistencia dentro de poco.

»Aunque espero que no haya ninguna sorpresa en el punto de fuga. Échale un vistazo con la linterna mientras yo saqueo los Dummy, Magliano.

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David Acevedo


(loop)

Actu

—Jefe, ¿por qué no dedicas alguna tarde a reunirte con esta mujer, Viola? —Había dicho Velan—. No me molesta tener una tarde sola, puedo aprovechar para comprar algunos libros o ir al cine. O no sé, algo inventaré.

Le sonreí mientras desviaba un segundo la mirada.

—Lo cierto es que lo había pensado. Me gustaría verla un día más tranquilos. Me da la impresión de que mañana apenas podremos charlar unos minutos. Media hora a lo sumo. Es un acto público, al fin y al cabo. Supongo que tendrá que atender a la prensa, inversores… no sé —dije, chasqueando la lengua—. Pero no tengo ni idea de cómo de apretada será su agenda. Parece alguien con demasiadas responsabilidades, ¿no crees?

Lo cierto es que siempre fue así: Secretaria de Josh, de los representantes del consejo, estudiante de Kan…

Velan se llevó la cucharilla de postre vacía hacia el reborde del labio inferior, y en él se dio un par de golpecitos suaves, pensativa.

—Sin duda —dijo, dejando después un segundo de silencio antes de continuar—. Pero… no creo que eso sea un problema.

Me llevé la mano al mentón, acariciándomelo, en gesto similar al que ella había hecho.

—… Supongo que tendré que preguntarle mañana… —Era lo que había pensado hacer desde un principio, pero me alegraba ver que Velan no tenía problema con que la dejase sola una tarde.

Aunque no era eso en sí lo que me preocupaba. Sino la parte que le concernía a “Él”. Si quedaba con Viola era casi seguro que iba a volver a verlo. E internamente, no sabía si quería… o si no. Porque con el tiempo había olvidado casi todo lo malo de nuestra historia, y solo lo bueno había quedado. Lo que había influido en mí, lo que me había marcado. A mí, y a mi vida. En el fondo él me había influido mucho más que ninguna otra persona, y me gustaba la forma deformada en que lo recordaba justo ahora… ¿Estaba preparado para enfrentar la posibilidad de que un encuentro con él me enseñase que seguía siendo el mismo individuo que tanto disfrutaba jodiéndome?

Desde hacía años sabía que la decisión que tomé de no energizarme había sido la “equivocada”. Pero creer en el motivo por el que la había tomado me daba fuerzas de sobra para seguir adelante con ella. Y por eso no quería dejar de creer en el principal artífice de ese motivo.

Me gustaba el hombre que recordaba, porque en base a él me construí.

Y… ¿Sobreviviría esa imagen a un encuentro con el susodicho?

Lo cierto era que no sabía si quería saberlo. Una parte de mí quería verlo. La otra no. ¿Qué es lo que haría? No tenía ni idea. Aunque conociéndome, probablemente iría a verlo. Nunca me he echado atrás.

Con barandilla o sin ella.

->

Con flor o sin flor.

->

Rechazado una vez, o rechazado 500.

->

Respiré hondo. Velan se quedó un segundo observándome dilucidar en silencio, pero decidió no decir nada. Lo cierto era que ella también estaba pensando en algo. En la ciudad. Era fascinante. Lo del aero-tren ya había sido la gota que colmaba el vaso de júbilo. “Hablando de fanfarrones”, había dicho yo entre risas. Pero lo cierto era que ambos habíamos quedado boquiabiertos. Y eso sin contar la vida nocturna de la ciudad.

«Siglos después, Roma sigue siendo la ciudad que nunca duerme», había dicho ella.

Y así, tras pensar en la ciudad, centró su atención en el lugar en el que estaba. Habíamos elegido buen restaurante. Aunque quizás mañana le apetecería algo más exótico. ¿Comida asiática quizás? ¿O árabe? ¿O a lo mejor…?

—Por cierto, retomando el tema de antes —dije interrumpiendo sus pensamientos después de acabar con mi debate anterior—. Me parece perfecto ir al coliseo por la mañana. Cuanto antes vayamos mejor. Al fin y al cabo, es visita obligada, y además… sería un delito irme de Roma sin haberlo fotografiado.

—¡Bien, maravilloso! ¡No puedo esperar a mañana! —dijo dejándose llevar un poco, aunque rápidamente recuperando la compostura y seriedad. Había pasado casi un año, pero aún se comportaba muy formal conmigo. Incluso, seguía llamándome jefe todo el rato. Kormin llevaba bastante razón en todo lo que me dijo. En todo. Incluyendo su seriedad, su talento…

…su independencia.

¡Apenas había tardado una hora en decirme que quería un día para irse a su bola! Era imposible no reírse.

Y, por supuesto, su exceso de autoexigencia. Aún seguía la pobre dándole vueltas a lo de hacía cuatro meses.

—Ah, y Velan… respecto a lo de Najac… estate tranquila. Recuerda que esta vez no estás sola —le dije sonriendo y ladeando un poco la cabeza—. Si tienes algo que quieras decirles, o que te apetezca hacerles saber cuándo los veas, incluso si estás enfadada, que es lo normal después de lo ocurrido, que sepas que tendrás mi absoluto respaldo. Más que nada porque llevarás razón. Y además, sé que si lo haces utilizarás las palabras apropiadas. Sé que puedo confiar en ti con eso.

»Por eso fue a ti y no a otro a quien le ofrecí acompañarme en este viaje tan… “diplomático”.

— — —

Cuando cayó la noche y volvimos al hotel, me tiré a la cama nada más terminar de lavarme los dientes. Y, sin embargo, tardé un rato en dormirme. Un viejo recuerdo —una parte de una vieja memoria más bien—, se empeñaba en aparecer ante mis ojos cerrados. Un pequeño fragmento de aquella conversación que tuve con Alex en su casa el día después de que “Él”… Enten, me visitara por última vez. Aquella conversación en la que prácticamente decidí lo que sería de mi vida durante el resto de esta:

[…]

—… Creo… creo que no quiero energizarme —continué, hablando lentamente. Alex frunció el ceño, sin creer lo que oía—. Es cierto, hace años deseaba que algo así ocurriera. Quería ser más fuerte. No quería quedarme atrás. Y no quería ser menos que otro individuo simplemente por haber nacido de una raza diferente.

»Pero entonces… apareció él.

—¿Enten? —Me preguntó Alex, extrañándose de nuevo.

Le asentí.

—Él era capaz de hacer cualquier cosa, y no dejaba que la falta de afinidad energética lo refrenara. Era un mierda conmigo, sí. Pero al verlo, por primera vez pude empezar a creer que aún me quedaba alguna oportunidad real de estar a la altura de los demás sin ser energético. Que no era necesario tener el don para ello. Y que eso que siempre había querido, en realidad, no me era necesario —Tras decir esto, como por resorte, devolví por fin la mirada hacia mi compañero. Un pequeño destello de decisión brilló en mis pupilas cuando continué.

»No soy energético, vale, ¿y qué? Me di cuenta de que en el fondo no necesitaba serlo —concluí.

La cara de Alex al escucharme decir eso cambió de forma radical. En retrospectiva, creo que nunca en mi vida lo había visto tan sorprendido como en ese mismo momento. Estaba hasta boquiabierto.

—Guau… —dijo, completamente superado—. No sabía… nunca me habías dicho que te sentías así.

Bajé la mirada al escucharlo decir eso, volviendo a centrarla una vez más en el café frío.

—Tampoco es que quisiera decirlo —, le confesé.

«Pero es complicado estar siempre rodeado de gente con talento y éxito, y ser siempre el último, Alex. Teneros cerca durante toda la vida a Rose, a Kyuna y a ti ha sido lo mejor que me ha pasado nunca… pero también ha sido duro. Muy duro.».

Nunca le dije todo eso. Habría sido muy injusto con él. Con todos. Pero el chico de pelo castaño tuvo que entenderlo de algún modo. Incluso sin palabras. Él era bastante perspicaz. Y me conocía bien. Puede que incluso en el fondo siempre hubiera sabido que algo así podía estar ocurriendo en mi interior. Sonrió, orgulloso para sus adentros.

—Yo… —comenzó a hablar, pero se detuvo un segundo, como arrepintiéndose—…. Creo que esa es una buena razón para no energizarte. —me dijo, mirándome fijamente a los ojos. El muchacho no sabía lo que sentir: si culpa, por no haber estado ahí para evitar que me sintiese así; si sorpresa, por todo lo que le había dicho de sopetón; o si orgullo, por la forma en la que había hablado sobre la Humanidad. De hecho, justo eso último fue lo que más le asombró de todo—. Heh. ¿Sabes? Por un momento me has recordado a… otra persona. Curioso.

—¿A quién? —Pregunté

—Un viejo hombre al que apenas conocí en persona. Josh habla mucho de él: el Big Metal Boss.

—Anda, deja de decir tonterías —le sonreí. Sabía que era mentira, pero aún así, esa comparación me alegró. Alex sonrió de vuelta.

—En cualquier caso, aún más curioso si cabe es que Enten haya calado tanto en ti, y además de esa manera tan específica. Sabes que él sí ha aceptado la energización, ¿verdad?

Le asentí.

—Ya… No sé. Quizás él pensaba como yo en el fondo: que la humanidad tenía menos posibilidades. Y que es la energía lo único que nos permitiría igualarnos al resto. Quizás por eso en cuanto tuvo la solución a su alcance, la tomó. Pero…

—Pero tú eres más cabezón, ¿no?

—Nnn-Sí — le respondí sonriendo, remarcando el “sí”.

Alex respiró algo más aliviado. No es que quisiera que su amigo tomase la Energización por ningún motivo en específico, pero que no me hubiera sometido a ella lo había dejado muy descolocado y preocupado.

—O también puede ser —continué—, que simplemente necesite que pase algo más de tiempo antes de tomar la decisión. Como te he dicho, ni yo mismo lo sé con seguridad.

Alex sonrió aún más, no solo divertido por mis dudas, sino también comprensivo. Fue en ese momento cuando entendió al cien por cien por qué yo había recibido a Enten de buena gana en mi negocio a pesar de todo lo que había ocurrido entre nosotros.

—Es increíble, David, que a pesar de todo, en cierto modo lo admiras —dijo.

«Es increible… que a pesar de todo… en cierto modo lo admiras…»

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Lesya

[Off: Esto es antes de decidir avandonar al comandante]
— Muy bien comandante, te quedarás aquí. Lamento haberte puesto en esta situación. Espero que si algún día estamos en una misión juntos las cosas no vayan tan mal. — Lesya rió entre dientes al decir eso, luego trepó un edificio en busca de su objetivo.

Una vez en el techo ya podía ver de serca al líder enemigo. Aunque ella sabía que era solo un robot de entrenamiento no podía evitar sentirse intimidada por él. Estaba nerviosa, ya había cometido un error y no podía cometer otro. A pesar de eso estaba bien entrenada y sabía calmarse. Además era un tiro sensillo, eso la aliviaba.
«Debo meter este tiro, si no nada de lo que hice habrá servido. Aún así no estoy segura de que pueda bajarlo con un tiro… Creo que lo mejor será arriesgarme a pegarle dos.»
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Gale

Actu

Gale observó la mirada extremadamente confundida de la chica. Una de sus manos enguantadas estaban en su bolso, mientras que con la otra sostenía la bolsa de libros casi con desagrado.

—N-no te preocupes… —dijo la chica retrocediendo sin quitarle los ojos de encima a Gale.

En cuanto notó que estaba ya contra el marco de la puerta, la chica dejó rápidamente la librería, sin mirar atrás; rápida como si estuviese acostumbrada a pasar de la caminata a correr con todo lo que le daba el cuerpo. Gale suspiró.

Al menos no había llamado a los guardias ni nada similar.

***

22:35 - Acceso de Aero-Tren del Magna Rosarias

(Como un detalle menor, los rieles son invisibles, así como las estructuras que los sostienen)

Mucha gente comenzó a subirse al aero-tren, dejando atrás el centro comercial. El hub estaba apenas a trescientos metros del edificio, pero Gale ahora que prestaba atención, podía entender que alguien que no conociera la zona no lo hallara, la señalización era sorprendentemente escasa. «Algo para agregar que no sea el dibujo de un mandril en la encuesta anual de mejoras para la ciudad» pensó Gale.

Finalmente Gale se subió al tren de las 22:35, una vez que tuvo el estómago lleno y su bolsa con un nuevo juego y un libro de poemas. El tren no estaba lleno, pero sí tenía sus asientos ocupados. Los pocos que viajaban de pie miraban sus V-Call sin mayores preocupaciones, y Gale hizo lo mismo. Su departamento estaba a sólo una estación, no tenía razones para haberse tomado el tren más que para usar su subvención de transporte público y así conseguir que Kancerberus lo llevara a la mitad de las reuniones. El aero-tren de la mañana apestaba a trabajo.

Cuando bajó del transporte, Gale caminó las escaleras con total calma, pensando en si leer un rato a la noche, jugar un poco, o simplemente irse a dormir y ser responsable para la reunión. Miró por la barandilla a la ciudad durante un momento antes de continuar bajando.

Así y todo… ¿quizás se estaba acostumbrando a pensar en que este era su hogar ahora?

***

23:10 - Departamento de Gale

Luego de acomodar sus recientes compras, asegurarse de que ni Kastor ni su progenie estaban allí de sorpresa, y que todo estuviese donde teóricamente debería estar, Gale se cepilló los dientes con calma, observando las noticias en el televisor. Nada fuera de lo ordinario más que promociones al Gran Torneo de Kendo, que se celebraba en unos días. Varios deportistas eran entrevistados, mientras las noticias dejaban ir un pequeño resumen de sus vidas.

“Jaime Dallenis, nacido en Andorra y criado en Elyseum, con tan solo 22 años se suma al grupo de los clasificad…” Gale apagó la tele, aburrido, mientras terminaba de cepillarse los dientes. Dejó el cepillo en el pequeño baño y se dejó caer sobre su cama, mirando al techo. Una pequeña vibración en su mano le avisó de un mensaje, y observó su dorso, con algo de curiosidad. Era un mensaje de Kancerberus.

“Gale, Adrián m envio 1 copia q una chica d su esc hizo a las entrevistas d la tarde. Parece ser q una d las chicas q estaban en la charla d hoy ya confirmo su dseo de registrarse cmo miembro d las azules si asciende. Parece q nstro magnetico discurso funciona, huahaha. No m acuerdo bien el nombre, creo q era Kena o Kana. Quien sabe? Puede q tengamos una novata en el esc dentro d poco. Cuidate, ns vmos mañana.”

Gale suspiró luego de terminar de descifrar el mensaje de su amigo. ¿Habría escrito todo eso en sus gigantes dedos o estaría en casa usando el Bio-C humano? Sacudiéndose la cabeza para cortar en ese punto su hilera de pensamiento, Gale se sentó. Podía jugar o leer un rato antes de acostarse, o directamente irse a dormir.

***

5 de Mayo
09:30 - Departamento de Gale

Gale despertó finalmente, sorprendido de que la hora todavía estuviera en un dígito. Era una de esas mañanas que tenía libre, cosa no usual en el escuadrón del viejo Kastor, y justo esa mañana no había podido evitar levantarse temprano.

Suspiró, mientras se revolvía en las mantas para salir. Se colocó la pulsera del V-Call en medio de un bostezo, cuando notó el pedido de una llamada entrante. El código era de su propio escuadrón, y el tag aparecía como una de sus subordinadas. Suspiró.

Vilena - Valiniana
Sargento de las Hordas del Hambre

—Comandante —dijo la chica con un saludo militar de su mano libre antes de continuar —. Lamento molestarlo tan temprano. Pero Nigel me informó que no va a poder retirar a tiempo el informe meteorológico de El Cairo que el Capitán le pidió; su padre está en el Hospital por una recaída y no tuvo tiempo de organizarse para el briefing de hoy.

La muchacha dejó ir el aire por la nariz, molesta pero no enojada al parecer.

—Lamento mucho molestarlo señor, pero yo estoy haciendo los chequeos para el despegue de mañana y la verdad es que no me saben decir hasta qué hora estaré aquí. Si no le molesta, nos serviría mucho que retire el informe, señor.

La muchacha bajó la cabeza. Gale recordaba cómo el viejo mandaba a los jóvenes de su escuadrón a organizar todas las tareas que pudiese asignarles, y más también. Muchas cosas no eran realmente necesarias, o incluso algunas eran cosas que el propio Kastor ya sabía. Pero darle responsabilidades a los novatos era la manera del viejo para prepararlos, y el control meteorológico de El Cairo era muy probablemente una de esas cosas que él ya sabía.

Pero, Vilena lo miraba comprometida. Probablemente la chica había tenido que reunir valor para pedirle a un superior que hiciera algo que su compañero había olvidado. Gale había estado ahí, y conocía la furia de Kastor cuando se olvidaban de una de las precondiciones para las misiones.

Gale observó a Vilena pensando, si valía la pena usar una buena parte de su mañana en cumplir con un requisito irrelevante.


David

Actu

5 de Mayo
11:00 - Coliseo de Elyseum

David había pasado una gran noche con Velan en el Restaurant, y en su cabeza, muchas preguntas de la última noche aún rondaban. En horas al menos, tendría el principio de algunas respuestas. Así como saber, si quizás los años le habían hecho platonizar demasiado a la figura del fundador de esa ciudad.

Pero tal y como habían acordado, la mañana sería visita al Coliseo. El desayuno del hotel comenzó a las 9, y ambos estuvieron en su apertura para organizarse y salir cuanto antes. Luego de indicaciones del recepcionista para saber cómo llegar, conseguir una tarjeta de transporte y experimentar el viaje en el Aero-Tren; David, Velan y Shiro estaban finalmente en el Coliseo.

—Las vistas que había, ¿pudiste sacar fotos jefe? —dijo Velan mientras dejaban la estación del aero-tren. David le sonrió, no se había despegado de la cámara mientras sacaba fotos de la vista aérea de la ciudad. Luego eliminaría las que el movimiento hubiesen complicado, pero a priori, tenía casi 100 fotos en un simple trayecto de tren. Y David supo que las posibilidades de quedarse sin espacio eran muy, muy reales, en cuanto vio el coliseo con sus ojos por primera vez. Sólo verlo desde afuera, ya era imponente.

—Ver de pie el Coliseo —dijo Velan con una gran sonrisa en su cara —. La restauración del edificio fue de las primeras cosas que realizaron aquí al parecer…

David continuó caminando mientras Velan lanzaba todo el conocimiento que había adquirido en el libro que, por lo que dijo, ya había terminado. Él suspiró mientras llegaba al fin a una de las cajas en la base del edificio, para poder comprar las dos entradas,ya que Shiro pasaba gratis. Luego de hacer la transacción, el hombre detrás de la tarima les indicó cuál guía tenían asignado; para salir en 15 minutos.

Velan y David observaron cómo unas diez personas se juntaban finalmente en el área de espera, y una mujer joven salía desde detrás de una puerta, observándolos a todos.

—Buen día a todos. Mi nombre es Selina, y seré su guía por la siguiente hora. —Dijo la muchacha con una sonrisa. David se sonrió, observando a la chica; probablemente una universitaria que estudiaba historia o similar. No era un experto, pero conocía lo suficiente de la historia de Roma como para sospechar que una gran parte de la explicación de la mujer iba a ser sobre cosas que ya sabía.

Velan se mantuvo cerca de David, mientras ambos seguían al grupo. La mujer comenzó a narrar los orígenes del Coliseo, desde quién lo había mandado a construir así como los materiales usados y el tipo de diseño que se buscaba. Durante un buen rato, el grupo estuvo caminando entre los arcos de las tribunas internas. Había algo puntual que a David le había llamado la atención desde que estaban fuera del edificio, y Selina finalmente fue al punto.

—Se preguntarán cómo es posible que el Coliseo esté en perfecto estado, ¿verdad? —dijo señalando las arcadas, así como el techo del edificio.

»La restauración del coliseo fue posible por un trabajo en equipo entre la Doctora Kirina Tablones, la Diputada Sona Uth-Matar y el Jefe del Ejército, Enten Keneth.

David frunció levemente los labios al oírlo, pero no dijo nada, mientras observaba a la mujer hablar.

—El coliseo fue ampliamente destruido durante la Crisis del 2015. El Vaticano recibió tres bombas, haciendo que la zona se convirtiese en un erial. El coliseo, entre muchas otras estructuras, no resistió —dijo la mujer, perdiendo durante un momento la sonrisa mientras observaba la gran estructura, pero rápidamente volvió a sonreír al mirarlos —. La doctora tablones utilizó sus poderes para observar y analizar el coliseo, no sólo antes de la crisis, sino durante su momento de mayor gloria en el Siglo II después de Cristo. Considerando todos los factores que implicaban la gran cantidad de destrucción de arquitectura y arte alrededor del mundo, en el 2031, apenas cuatro meses luego de la fundación de la ciudad, se firmó el “Acta de Restauración Cultural”.

David conocía el acta, era parte de lo que él y muchos miembros de los Curadores habían debatido durante días y días. Restaurar las obras de arte y arquitectura hasta el punto donde parezcan recién creadas, y luego conservarlas; utilizando las energías universales. Ya Valhor lo había mencionado con el Teatro Chino, pero ahora lo estaba observando con sus propios ojos.

—Debido a los estudios de la doctora —continuó Selina mientras el grupo caminaba detrás de ella —, fue posible clonar la piedra utilizada para el coliseo, observar su arquitectura de hace casi dos milenios, y restaurarla hasta el día de hoy utilizando todos los materiales originales que se pudieron rescatar.

»El Coliseo no es el único edificio que se ha restaurado en la ciudad no obstante, podrán observar con tiempo que hay incluso múltiples edificios de a lo largo del mundo, ahora reunidos en la ciudad. Hay un debate dentro de la Cámara de Senadores, probablemente lo conozcan, sobre si la Torre Eiffel debería ser trasladada a Elyseum, o París debería ser la próxima ciudad a restaurar.

David sonrió a medias. París fue la primera tierra de nadie en términos de recuperar artefactos culturales. Elyseum apostó muy fuerte por ello, invirtiendo centenares de operativos; por lo que Drid apenas tuvo participación en el proceso de recuperación. Ese era otro debate que había escuchado demasiadas veces en los cuarteles de los Curadores: si los de Elyseum habían abusado de su operativo en París, o si la culpa recaía en Drid por no haberse preocupado por viajar a París durante catorce años.

Finalmente, detrás de Selina, todos salieron hasta el centro del mismo. A diferencia de la imagen clásica que David recordaba de cuando era niño, el suelo del Coliseo estaba completo, así como todas las arcadas laterales. Era más que posible, si uno se descuidaba, pensar que hombres y mujeres con toga iban a pasar caminando junto a ellos.

—El coliseo no está en uso, pero se rediseñó dentro del distrito un nuevo coliseo, el cual se usa para muchas de las actividades deportivas de la ciudad. —Dijo Selina sonriendo mientras mostraba un proyector detrás de ella, contra una de las paredes, que digitalizaba el coliseo actual de Elyseum.

»Si su estadía en Elyseum se extiende hasta el 10, el torneo nacional de Kendo inicia en esas fechas, y se celebran en el Nuevo Coliseo. Es una buena oportunidad para conocer el edificio —concluyó sonriendo.

***

12:30 - Afueras del Coliseo Romano

Una vez terminada la guía, David observó la hora en su E-Nex. Probablemente debían estar en el hotel para las 14:30, por lo que tenían dos horas para matar.

Shiro le acarició la mano con su cabeza, un gesto claro de que quería comer algo. Velan por su parte había comentado que tenían una biblioteca relativamente cerca según el mapa.

Pero como venía siendo hasta entonces en el viaje, David decidía.


Víctor

Actu

Isaías asintió a las órdenes de Víctor, acercándose al borde de la escalera que descendía, mientras Víctor inspeccionaba un Dummy cercano. El robot era igual a los que había enfrentado múltiples veces en los entrenamientos.

Tenían muchos comandos posibles, en realidad eran capaces de moverse y disparar, y mucho más duros de lo que parecían a simple vista. Pero los habían limitado a ser torretas durante este entrenamiento. El impacto de su rifle había “apagado” al Dummy, aunque no estaba roto ni dañado por la bala de fogueo. Víctor tampoco pudo notar ningún mecanismo extra, se había enfrentado a una versión debilitada de los robots clásicos.

Mientras Víctor cavilaba, Isaías pudo poner en marcha la linterna y apuntó por la escalera, guardando la espada pero manteniendo el escudo en su mano. Durante un par segundos no hubo nada, más que el ruido del agua cayendo.

—¡Señor! —gritó Isaías, poniendo su escudo frente a su rostro. Un flash rojo golpeó el escudo e Isaías salió despedido varios metros, aterrizando sobre su espalda.

—Ya veo… basuras…

Víctor comenzó a mirar la sala en la que estaba, las arcadas que sostenían la plaza, los accesos a diversas calles. La falta de columnas que soportaran los túneles.

—Já —dijo Víctor agarrando el dummy frente a él y abriendo su caja de circuitos —. ¡Magliano, ¿llegaste a ver cuántos de esos había?!

—Como… tres —dijo tratando de calmar el dolor en la cabeza por el impacto. El muchacho recuperó la linterna y la guardó en su traje, mientras desenvainaba, esperando una señal de Víctor. Víctor observaba al dummy, recordaba bien las cosas que podía hacer para los entrenamientos, entre ellas, la modalidad kamikaze.

Isaías observaba la entrada a la escalera, vigilando, pero no pudo evitar arquear una ceja cuando vio a Víctor levantando al dummy sobre su cabeza, caminando hacia el pozo.

—Eh… ¿comandante? —dijo Isaías mirando la escena.

—La bomba está en el punto central del circuncentro de los caminos —dijo parándose triunfal junto al borde —. Eso significa que esta explosión no debería llegar hasta la bomba por un par de centímetros.

—Eh, comandante, ¿está seguro de que…?

—¡MUERAN! —gritó Víctor lanzando al dummy por el agujero.

Se escucharon varios disparos y el sonido sordo del dummy golpeando el suelo. Entonces, los rostros de ambos se iluminaron de rojo, al ver la explosión subterránea. Víctor sonrió y saltó, ignorando el grito de Isaías. Aterrizó usando ambas manos para darse estabilidad y observó. Cuatro dummys estaban en el suelo, inertes. Una gran cascada de agua caía frente a él, pero la cruzó de un salto. Lo que estaba buscando, estaba del otro lado, en una pequeña plataforma.

Víctor se arrodilló junto a la bomba y comenzó a revisar el chasis. Si la bomba tenía el objetivo de hundir la ciudad, podía hacerse una idea del nivel de carga que debía tener, así como del tipo de circuitos. Le tomaría unos minutos, pero, este era su campo después de todo. Isaías apareció unos segundos más tarde, saltando también a través de la cascada. El muchacho rubio observó la situación.

—No sabemos si el Líder puede aparecer, así que me quedaré montando guardia, comandante —dijo Isaías, vigilando el pequeño perímetro en el que se encontraban, rodeados de una cascada de agua.

Isaías vigilaba el tiempo cuando podía. Quedaban menos de cinco minutos. Víctor ya había deshabilitado el timer de la bomba, por lo que como mínimo, esta no estallaría nunca. No dejaba de ser una solución a corto plazo, porque la bomba seguía siendo perfectamente funcional si un suicida decidía activarla.

Con un par de tornillos entre los dientes, y moviendo unos cables, Víctor pudo notar al fin el circuito completo que iba desde el tablero hasta las cargas. Pero no podía cortarlo, ni podía retirar el tablero. Sólo podía intentar liberar las cargas.

—Eh, Magliano, necesito que sostengas la bomba —dijo Víctor pasándole el armatoste de veinte kilos. Isaías la levantó, mientras Víctor miraba la base con vehemencia. No iba a contentarse con una solución a medias. Iba a desactivar esa mierda.

—Señor… —dijo Isaías mientras sostenía la bomba —, quedan dos minutos.

—Lo sé, quédate quieto. —Respondió mientras abría el circuito que necesitaba. Dos cables. Víctor tomó una navaja de las herramientas que llevaba y se preparó. Estaba casi seguro, pero no era absoluto; si se equivocaba, probablemente la explosión contara para llevarlos a ambos a 0 vidas y fallar el entrenamiento. Pero si así debía ser, que así fuera.

Víctor cortó el cable azul.


Lesya

Actu

Teniendo que actuar rápido en los pocos segundos que quedaban de la prueba, Lesya apoyó el torso en el techo y disparó hacia el líder. No tenía tiempo de apuntar como le habría gustado, por la cuenta atrás; y se notó en los disparos.

El primero pasó junto a la cabeza del robot, alertándolo. Automáticamente, el robot Líder observó en la dirección a Lesya y abrió fuego, pero Lesya disparó una vez más, golpeándolo esta vez en el pecho. Ella vio el brillo rojo, y cómo el líder retrocedía, pero no se apagó. Apuntando al suelo, el robot lanzó una granada de humo, para escapar de la francotiradora.

«Maldición… yo…»

La muchacha apretó los dientes, quedaban diez segundos y el humo no le dejaba ver al robot. Había fallado.

Una rápida sucesión de disparos a sacó de su ensimismamiento. Cayendo a través de la cortina de humo, hacia el suelo, como un trozo de metal inerte, estaba el Líder. Una figura pasó entre el humo, con una pistola en cada mano. Miró en dirección a Lesya, y ella pudo notar al muchacho que había rematado al Líder.

Con el sonido de una campana, los contadores de todos los presentes llegaron a cero. El ejercicio había terminado.


Víctor y Lesya

Actu

09:00 - Pergamino - Sala de Reuniones del Área de Práctica Nv.4

Los cinco grupos que habían entrenado estaban finalmente reunidos para el briefing de la misión. Algunos estaban desanimados, mientras que otros estaban satisfechos a simple vista. Con el sonido de la puerta abriéndose, Vion Kai entró en la sala con una tablet en su mano.

—A todos los Sargentos de Victoria, les agradezco su colaboración. Pueden retirarse. Se les enviará un resumen a sus respectivos capitanes por su trabajo.

Los cinco sargentos fueron dejando la sala, saludando a los comandantes con los que trabajaron, hasta que sólo los cinco miembros de rojo quedaron junto al Espada de la Guerra. El muchacho los observó, mientras proyectaba los resultados de su tablet.

—Hay rendimientos extremadamente diversos —dijo Vion Kai, con un leve tono de reprobación —. Empecemos por el primer puesto. Sin recibir ataques ninguno de los dos, con un total de 240 rehenes a salvo, 19 dummys neutralizados y el líder neutralizado, Comandante Solari.

Rodrigo Solari - Humano-Kiniano
Comandante de las Hordas de la Guerra

Víctor rechistó entre dientes. Claro, El Príncipe, el ahijastro de Apocalipsis, había sacado el primer lugar. Novedad.

—Gracias, Sir Kai —dijo Rodrigo con una leve sonrisa —. Pero Vintar fue tan responsable del éxito como yo.

Vion Kai ignoró el comentario, volviendo su mirada a la tableta.

—Con un solo disparo al sargento, cero rehenes rescatados, cinco dummys neutralizados y la bomba totalmente deshabilitada, Comandante Ordóñez.

Víctor Ordóñez - Humano-Kiniano
Comandante de las Hordas de la Guerra

—Pssst… segundo lugar…

Vion Kai continuó.

—Dos disparos al comandante, con 110 rehenes rescatados y 30 dummys neutralizados. Comandante Alenco.

Maxeidas Alenco - Humano
Comandante de las Hordas de la Guerra

—Shit. Sabía que ir al mercado era casi una trampa. Puff… —comentó cruzándose de brazos.

Vion Kai hizo una pausa, observando a los tres.

—Pese a que luego en un debriefing personal tendrán detalles específicos de su rendimiento, los tres tuvieron un desempeño apto para la misión —observó a los otros dos comandantes —. Respecto a ustedes dos…

»Con su Sargento en estado crítico, un tiro propio, cero rehenes rescatados y diez dummys neutralizados, Comandante Apollo.

Virgel Apollo - Valiniano
Comandante de las Hordas de la Guerra

—Yo… lo siento señor.

Vion Kai cerró los ojos, expulsando el aire antes de continuar leyendo.

—Con su Sargento en estado crítico, dos tiros, cero rehenes, cero dummys neutralizados y sólo habiendo marcado un tiro contra el líder, Comandante Silin.

Lesya Silin - Humana
Comandante de las Hordas de la Guerra

Vion Kai bajó su tableta y los miró a todos.

—Este tipo de entrenamientos, aunque no se cobren vidas reales, reflejan qué tipo de misiones consideraremos enviarlos, señores. Como parte de las Hordas de la Guerra, nuestra responsabilidad es efectuar planes que puedan ser llevados adelante por todos nuestros compañeros en el ejército. Eso es lo que se juzga aquí.

Apoyó la tablet en el escritorio detrás de él, mientras se cruzaba de brazos y se apoyaba en el escritorio.

—Si carecemos de la capacidad de realizar planes bajo presión y organizarnos, no somos capaces de llevar los colores. Esto es simple. Muchas vidas contarán con nosotros, no podemos darnos el lujo de fallarles.

Vion Kai se irguió.

—Pueden retirarse. Mañana les llegará un debriefing completo de su rendimiento.


Sólo Víctor

Actu

17:00 - Pergamino - Sala de Mantenimiento Nv.5

—Víiictooooooor.

Vanessa - Valiniana
Teniente de las Hordas del Hambre

—Oe, ten. —Dijo Víctor pasándole el registro de equipo que necesitaba. Control de sus armas, su armadura, y un cinturón de granadas nuevo. Parecía ser que iban a asignarlo a una misión en Chennai.

—Vaya, ¿ya tienes un capitán asignado Víctor? —dijo la muchacha sonriendo mientras cargaba en una computadora el registro.

Sólo iba a estar de consultor en la misión, no lo habían asignado al escuadrón como miembro activo. No era exactamente un candidato entre los capitanes para trabajar en equipo, pero Víctor lo prefería así.

—Bueno, el equipo estará todo listo mañana, a eso de las 16:30. Pásate por aquí a retirarlo, ¿de acuerdo?

Víctor bufó. Todavía el mensaje que había leído a la mañana pasaba por su cabeza. Manuel y algunos chicos iban a reunirse mañana a la tarde. ¿Debía intentar ir un rato antes de pasar a recoger su equipo?, ¿o no valía la pena perder tiempo en ello?

Víctor dejó la oficina, pensando qué iba a hacer con el resto de su día.


[Off: Víctor puede concluír el día haciendo lo que quiera, desde irse a dormir, ir al cine, salir a comer, crear NPCs con los que reunirte. As you wish. Agregaré algo de contexto si es necesario, pero la siguiente actu ya será al 5 de Mayo y deberás decidir si Víctor quiere o no reunirse con sus ex-compañeros]


Fichas

Espada de la Guerra Vion Kai

Ficha

  • Respeto: 3/30
  • Aprecio: 9/20
  • Entendimiento: 0/15

Sargento Isaías Megliano

Ficha

  • Respeto: 5/15
  • Aprecio: 1/20
  • Entendimiento: 0/5


Sólo Lesya

Actu

16:00 - Café Imperae

—Ya veo, así que fue un desastre la prueba.

La capitana Vissas bebía un sorbo de café mientras tomaba en cuenta lo que Lesya le había contado.

—Haber estado trabajando mucho tiempo en un entorno civil definitivamente debe haber complicado tu respuesta a casos de crisis, en ese campo, lo siento Lesya —dijo terminándose su café —. Pero me temo que tengo que adherir con algunas de las críticas que me llegaron de parte de Sir Kai.

La capitana suspiró.

—Mañana tendremos un trabajo de vigilancia dentro de la ciudad, para corroborar las defensas locales. Te vendrá bien.

La mujer se puso de pie, observando a Lesya.

—No te vengas abajo por esto, pero tómatelo en serio, ¿de acuerdo Lesya? Tienes que trabajar en esto.

Luego de pagar su café y el de Lesya, Vissas tomó su abrigo y dejó el café, subiéndose a su motocicleta. Lesya suspiró. Tenía toda una tarde libre, para pensar y reflexionar sobre qué debía hacer.


[Off: Puedes terminar el día con lo que quieras. Desde ir a dormir, a ir al cine, salir a comer, pasear por ahí, inventar NPCs con los que charlar. La siguiente actu continuará el 5 de Mayo. Es útil, para caracterizar a Lesya, que reflejes cómo piensa respecto a lo sucedido en la prueba]


Fichas

Espada de la Guerra Vion Kai

Ficha

  • Respeto: 1/30
  • Aprecio: 2/20
  • Entendimiento: 0/15

Capitana Vissas

Ficha

  • Respeto: 5/20
  • Aprecio: 5/25
  • Entendimiento: 0/10

Sargento Kent Windblum

Ficha

  • Respeto: 1/15
  • Aprecio: 2/15
  • Entendimiento: 0/5



Trivia

Torre Olimpo

Localización: Centro de Elyseum
Función: Sede del Gobierno de Elyseum.

La Torre Olimpo fue construida desde cero, apenas a cientos de metros de donde antiguamente se hallaba el Vaticano, junto a los restos del Palazzo del Quirinale, que fue restaurado en gran medida para convertirse en el Castrum.

La Torre Olimpo es el principal y casi único edificio estatal, al concentrar cientos de trabajos dentro del mismo; y debido a esto es prácticamente el corazón de la ciudad. Para evitar la sobredimensión de vehículos, los tres principales métodos de transporte público (Aero-tren, Bus y Naves de Salto) tienen hubs alrededor de la Torre para evitar que la zona sea intransitable.

Muchos sistemas de defensa, de comunicación y de la vida cotidiana están instalados en la Torre Olimpo. Es el principal punto de distribución eléctrica de todas las plantas energéticas de la ciudad, así como el centro logístico de muchas de las funciones civiles.

La cámara de Diputados se encuentra dentro de la Torre, siendo un espacio público donde cualquiera puede observar las sesiones. La cámara de Senadores, análogamente, se encuentra apenas un par de pisos más arriba.

El Dodekatheon tiene sus respectivas oficinas a lo largo de los siguientes pisos, justo antes del Despacho Presidencial. Las Hordas controlan la seguridad del edificio y las inmediaciones; al tener su cuartel público frente al edificio.

No obstante, no todo el espacio de la Torre Olimpo cumple funciones estatales. Residencias para diplomáticos extranjeros, zonas de esparcimiento para los empleados, centros culturales, así como simples espacios para conferencias o charlas.

Si bien cada uno de los cuatro partidos políticos de Elyseum tiene sus sedes fuera de la Torre, todas cuentan con oficinas dentro de la misma.

La torre cuenta con un perímetro en la base de casi un kilómetro, elevándose un total de 842 metros.


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