[ROL] Crann


Hilo Externo del Rol

Bien, marcamos el pistoletazo de salida del rol. Espero que estéis ready para empezar con la clasificación. En las siguientes actus tendréis que rolear vuestras actuaciones en el examen final de la formación de vuestros personajes. Acabados los preámbulos… ¡al lío!

Athena Keneth

Actu

http://www.youtube.com/watch?v=UONpiJhpa2A

Fresca como una rosa, despertaste poco antes de que sonara la alarma. Estabas acostumbrada a madrugar por los estudios y desde luego no estabas fatigada por el corto trayecto en aeronave desde Elyseum a Horizonte, menos aún con una de las rápidas aeronaves de tu padre. Tras desentumecerte un poco, saltaste de la cama y te dispusiste a asearte. El certamen de la clasificación estaba previsto a las 8:45h. Aún tenías una hora para prepararte, así que te diste una ducha rápida y seguiste tu rutina matutina. Con el cabello aún húmedo, pensaste en desayunar. Pusiste rumbo a la nevera para encontrarte con… nada.

—Maldita sea… —alcanzaste a murmurar. Apenas decirlo, escuchaste un golpeteo en la puerta de tu habitación.

—¿Señorita Athena? Servicio de habitaciones. Traigo su desayuno.

Con una ceja arqueada, caminaste hacia la puerta. Con un palmeo de dedos sobre la pantalla de control de la puerta, viste como un tipo con pajarita y chaleco rojo sonreía de forma socarrona a la cámara. No viste nada raro, así que pulsaste un botón holográfico y la puerta corrió, exponiendo al joven. Debía tener unos pocos años más que tú, y con delicadeza hizo avanzar un carrito al interior de la habitación. Sobre él se encontraban varios platos cubiertos, y un ramo de flores pequeño. Parecía que alguien lo tenía todo pensado.

—Que le sea de gusto, señorita —dijo el joven risueño, antes de marchar. Le agradeciste el gesto y cerraste a cal y canto, para llevar el carrito cerca de un asiento.

Tu atención se posaba sobre el ramo. Te hacías una idea de por donde iban los tiros, así que buscaste, con éxito, una etiqueta.

-Para una de las chicas que iluminan mi vida. Recuerda lo mucho que te quiero, Athena.

Y buena suerte en la clasificación. Sé que me enorgullecerás.

No pudiste evitar esbozar una sonrisa. Hoy era un gran día, y no muchos estudiantes de Elyseum van a las pruebas de acceso de las Academias Hermanas. Probablemente vieses a algún estudiante violeta, pero si los habían serían escasos. No le diste más vueltas y disfrutaste de tu desayuno sin más, mentalizada para lo que se advenía.


Viridian Weiss

Actu

https://www.youtube.com/watch?v=MkjDZIQHz6c

—¡Hmph! ¡Hmph! ¡Hmphh!

Tus puñetazos resonaban en la habitación al cortar el viento y hacer que la camisa se moviese. Esa noche habías dormido con el puto culo, y estabas más preparado que nunca para el gran día. Listo para demostrar de qué pasta estabas hecho, y de que serías digno hermano, compañero y operativo de Crann. Todo tu esfuerzo estaba a punto de salir a relucir en breve. Incluso recibiste un par de lecciones de combate cuerpo a cuerpo del mismo Director, y eso te daba aún más confianza en ti mismo.

Cerraste el puño y lo sostuviste al frente, mirándolo fijamente.

Sí.

Sin duda, éste era el día.

—¡Oe! ¡¿Estarás todo el día mirándote el puño, Viri?!

»Si sigues haciendo eso te vas a cansar antes de ir a la clasificación.

—Simplemente estaba descargando tensión… —murmuraste. Verdian negó con la cabeza y se sacó una lata del bolsillo de la chaqueta.

—Toma anda.

Una lata de color dorado voló hacia ti. La cogiste al vuelo, y le echaste un vistazo…

Has obtenido:

x1 Kinniku Yay Yay Green Powered. Con extracto de té, revitalizante a la par que relajante. Sin efectos prácticos.

Rápidamente consumes el Kinniku Yay Yay. Su sabor a té con miel, te vigoriza, como si hubieses podido descansar tranquilamente toda la noche. No sabes cuanto puede durar su efecto. Sin embargo, das por hecho que será duradero pues tu hermano no da puntada sin hilo.

Liberaste un suspiro, saciado y refrescado.

Tu mirada se cruzó con la de tu hermano, y conectaron un momento.

Tras unos segundos, ambos hermanos Weiss sonrieron y asintieron.

Así pues, pusisteis rumbo a los campos de la clasificación.


Krince

Actu

https://www.youtube.com/watch?v=0v8LRGdxVfo

—¡Ossstia puta! —exclamaste, pegando un brinco de la cama. ¡La puta clasificación era a las 8:45! ¡Y eran las 8:41!

Rápidamente corriste por tu pequeño cuarto de la Academia. En un momento, usando toda parte de tu cuerpo que fuese capaz de función prensil, incluso tus pies, recogiste todos tus bártulos, empezando por tus gafas de aviador, calcetines de ayer, una camiseta limpia pero sin planchar, y el uniforme deportivo de Crann. En un momento, te enfundaste de pies a la cabeza el horrible pero agradable y transpirable uniforme, te cepillaste los dientes con furia valkínea y te peinaste a manotazos, usando las gafas de diadema. Miraste tu E-Nex.

Sus muertos.

Eran las…

8…

¡¡¡¡¡¡¡¿¿¿¿44!!!

—¡Ay mi raza!—alcanzaste a espetar. Madre mía capullo. ¡Ibas sobrao de tiempo! Si lo llegas a saber, hasta te hubieses podido permitir quitarte los legañones. ¡Ya daba igual! Estabas corriendo por los pasillos como un loco desde hacía al menos medio minuto y apenas podías llevar tu pensamiento al mismo ritmo que tus piernas. Te quitaste las piedras de los ojos y las lanzaste con el dedo índice como si de piedras se trataran. Eso hizo más ruido del que te esperabas, y rezaste porque nadie te hubiese visto. El instructor te hubiese crujido el lomo.

¡A tomar por culo! Tenías que llegar a tope. Era tu oportunidad para librarte por fin de la Academia, comenzar a ganar pasta y hacer lo que te saliese de los cojones entre misiones. Un poco de sacrificio era necesario de vez en cuando. Con un poco de suerte, ni notarían que ibas tarde. ¿Porqué preocuparse, siquiera? Seguramente el único que se percataría de ello fuese Krex, que le daría un buen caponazo por llegar tarde. Tanto dar la vara con la clasificación, ¡como para repetir por perdérsela!

Corriste al máximo que daban tus piernas, que era un montón. Por suerte era como si hubieses nacido para estas cosas.


Lisa Acerola

Actu

https://www.youtube.com/watch?v=xUmDXyx1KLY

Te encontrabas sentada en el tranvía de Horizonte, rumbo a la zona de la clasificación. Se encontraba lleno de estudiantes, tanto pequeños como grandes, incluyendo a muchos que claramente iban a la clasificación como contendientes y que eras capaz de reconocer. Tú ibas a tu bola, mirando… el horizonte de la ciudad. El tranvía ofrecía unas magníficas vistas de la ciudad y las dos tonalidades azules que ofrecían el cielo matutino y el mar.

Había mucho ajetreo. Por lo general, aparte de algún espástico, se respiraba un ambiente jovial en el tranvía. Se trataba de una fecha señalada, casi como la feria de Horizonte. Año tras año, recuerdas haber visto preparativos intensos de mano de los jóvenes de las Academias tanto escolares como militares para organizar tenderetes y paradas de todo tipo en los alrededores de la zona de clasificación en un evento que duraba todo el día. Cuando estabas a una parada de tu destino, miraste tu E-Nex un momento. Surfeaste por la E-Net un poco, para repasar tu galería de fotos después. Pasaste varias imágenes en las que figurabas al lado de tu mejor amiga, y decenas de naves en las que habías trabajado y pilotado. Te daba una cierta sensación de realización el revisar tu galería, y ver todo lo que has hecho hasta el momento. Tenías muy claras tus metas, pero tenías curiosidad por saber qué esperaba al otro lado de las pruebas de clasificación. Cada vez tienen un enfoque distinto, y te intrigaba también el devenir de las pruebas de este año.

Suspiraste pesadamente.

¿Cómo sería si ahora estuviesen aquí papá y mamá?

Prefiero no pensar en esas cosas.

Es mejor centrarme en mi vida, yo sólo quiero vivir en paz.


Ekaitz Ariznabarreta

Actu

https://www.youtube.com/watch?v=xwrgP9ZeYxw

Te ajustaste las gafas con el dedo índice, risueño. Por fin había llegado el día de la clasificación, la única piedra en el camino para finalizar tu formación media y comenzar a pavimentar tu camino hacia los altos cargos gracias a la experiencia que obtuvieses en Crann.

Estabas en un sitio ligeramente apartado del bullicio de la entrada de la zona de clasificación, al otro lado del control de paso. Desde ahí podías ver a todos los contendientes. Como en la titulación, podías ver gran variedad de uniformes deportivos azules y verdes, incluso alguno violeta y blanco, de Elyseum y Drid respectivamente. El aire que se respiraba estaba cargado de anticipación. Si fueses tu abuelo, dirías que el espíritu de los jóvenes arde con pasión en el campo de pruebas que más adelante pasará a ser un campo de batalla. El asunto empezaba a las 8:45h, pero al llegar allí te dijeron que en realidad empezaba a las 9h porque siempre había tontos que llegaban tarde y así les hacían el favor. Sacudiste la cabeza en negación al escuchar eso de uno de los guardias del control de entrada, que se encogió de hombros y rió por lo bajo.

“Aún sois niños, es normal que no todos hayan madurado.” Fueron sus palabras explícitas.

Saliste de tu ensimismamiento y te colocaste bien los calcetines por debajo del uniforme deportivo. Tenías que tener una presencia impecable. Incluso tu madre te regaló unas deportivas justo un mes antes de la clasificación para que lucieran como nuevas a la par que ya estaban amoldadas y dadas de sí.

En realidad te estabas aburriendo como una mona. Llevabas un buen rato ahí, casi media hora, desde las 8:30h. Poniéndote las manos a la espalda, decidiste dar un paseo por el lugar para observar a potenciales competidores, aliados y reconocer el terreno.

Si tengo un buen rendimiento en la clasificación estoy seguro que mis actos quedarán archivados.

Debo dar lo mejor de mí en estas pruebas.


Kamoto Ren

Actu

https://www.youtube.com/watch?v=I5PTDZM_9ZY

—Vamos babe, te prometo que si haces equipo conmigo, no tendrás nada de qué preocuparte… tal vez de no enamorarte de mi, pero eso ya sería tu culpa…

—¿Pero qué dices, gilipollas? Desaparece de mi vista antes de que te hunda el esternón… —respondió la “chica” con una voz profunda. Estabas casi seguro de que era una tía, pero ahora dudabas. Tal vez fuese un hembro, tal vez una macha. ¿Quién sabe? Será que no hay mujeres. No le diste más importancia y te cruzaste de brazos. Estaba a punto de empezar la clasificación, y decidiste dejar de ser un putero por un momento. Te estaba costando.

El uniforme deportivo podía ser muy revelador. Veías muchos culos apretados en uniformes de colores chillones que te estaban poniendo un poco alterado. Las orejas se te estaban poniendo rojas, y las manos también, y no te habías tirado ningún pedo. Tuviste que mentalizarte duro para ello, hasta que notaste un contacto extraño por detrás.

image

—Oe. ¿Podrías apartarte? Me gustaría poder verles el culo a esas chicas también, amigo Kominiano. Estoy seguro de que seguro de que si me dejas pasar podrías mirar con más tranquilidad en el lugar en el que estamos estuvimos para poder clasificacionarnos amigueo.

Arqueaste una ceja. ¿Pero que cojones?

¿Quien era ese emboliao? ¿Y cuantos años tenía?

¿26? Era viejo de cojones. ¿Cuantos años había repetido? ¿O era un instructor nuevo?..

¿Qué diablos?


Keon

Actu

https://www.youtube.com/watch?v=AZeyNVms7jw

Estabas sudando la gota gorda. Qué mal estaba el asunto una vez habíais llegado al campo. Estaba todo lleno de gente, y empezabas a tener calor dentro de la vestimenta de Kragr. Por suerte eras de sangre fría y eso no te molestaba en exceso. Lo que sí era extraño era que se había parado a hablar con alguien. Le pegaste un bocado en los serratos y rápidamente re-encauzó su trayectoria.

A veces podía ser difícil ir con Kragr. Se atascaba duro y actuaba como si alguien escribiese su destino usando una mala puntuación o usándola a duras penas, cosa que de algún modo conseguías atisbar pero sin acabar de comprender del todo, pues eras un salvaje y no sabías escribir.

Eso no importaba. Kragr debía usarte como demostración de su potencial como guerrero o algo así podías escuchar. Todo el mundo hablaba de lo mismo así que ataste cabos mientras rezabas porque no se tropezara y cayera de bocas, chafándote en el proceso.

Asomaste tu cabecilla. El rollo estaba a punto de empezar.

—Keon, me he enterado de que en la clasificación hay unas pruebas que hay que superar para superar la clasificación… necesi taremos poner todo nuestro esfuerzos en el devenir, digo sonriendo… habrá que hacer sudar a gordas para pasarlo.

Esto pinta mal…

¿¡Pero si Kragr le saca dos cabezas a todos los que hay presentes!?

¿Pero cuantos años tiene Kragr? Tal vez me haya equivocado al contar…


Kale Arkam

Actu

https://www.youtube.com/watch?v=TR_rO0QM-NI

—Heh…

No pudiste evitar reír con confianza al ver el panorama. Sólo habían niñatos. Avanzabas imponente entre la muchedumbre, con muchos dejándote pasar, pocos desafiándote, sin éxito. Notaste varias miradas clavarse sobre ti, pero le diste importancia 0.

Llegaste hasta la parte frontal del recinto de entrada. Ante ti se encontraba un gran portón. A tu alrededor, se encontraban miembros variopintos de las academias. Echaste un vistazo por encima, pero nada que te preocupase. En caso de que éste año las pruebas fuese eliminatorias, estabas convencido de que no tenías porque tener pensamientos erróneos sobre tus capacidades. Te cruzaste de brazos y esbozaste una gran sonrisa. Una cámara dron pasó volando frente a ti, para dar una rápida vuelta y volver a enfocar de frente a la multitud, contigo delante.

Tu mirada se afiló, así como tus dientes salieron aún más a relucir. Apuntaste con el dedo índice a la cámara, y hiciste un gesto imitando el disparo de una pistola mientras guiñabas el ojo. Volviste a cruzarte de brazos y pusiste tu mirada al frente, mirando a la gran puerta.

Detrás de esa puerta se encontraba tu pase a una vida de libertad y aventuras. Al fin, podías librarte del estigma impuesto sobre ti por tus padres. Serías un hombre hecho a si mismo.





TODOS
Actu general

Centenares de cámaras volaban por encima de los estudiantes como moscas a toda velocidad. Hubo un momento en el que se detuvieron al fin, tomando posiciones estáticas, aunque siguiesen rotando a placer. En ese momento, se proyectó una imagen sobre la puerta enorme que bloqueaba el paso a la zona de pruebas de Horizonte. Se trataba del Director de Crann: Kailen, quien lucía especialmente… perturbado ese día.

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—¡Queridos estudiantes! ¡La prueba de clasificación está a punto de comenzar! Este año se tratará de una prueba de supervivencia. Un simulacro imitando la hecatombe de 2015 será la única ambientación y prueba a superar. Como operativos, vuestra principal misión es llegar con vida al punto de evacuación, a cualquier coste. Se valorarán todos vuestros actos de forma individual durante esta prueba, y de ahí surgirá el resultado final de vuestra clasificación.

»Como de costumbre, los Directores de las Academias observarán y comentarán en directo la retransmisión del transcurso de la clasificación. Este año, excepcionalmente, tenemos el placer de tener al p… Director del Dojo de Elyseum, nada más y nada menos que Enten Keneth. Estoy seguro de que aportará muchos comentarios anodinos en el día de hoy y…

—Ignoraré esas palabras Kailen, como suelo hacer con gente como tú. Tal vez debas conciliar tus sentimientos contrariados…

—Diría que tienes una lengua afilada, pero tu mera esencia es filo…

—Sin duda que tengo muchos filos, pero por lo menos los uso para pelear y no para entrar en casas ajenas o mirarlos desde la ventana…

—Creo que te confundes mirando tan atrás, tal vez busques el fragmento de anti-materia…

—HOOOOLYYYY SHIIIIIIIIIIIIIIIIIIT

https://www.youtube.com/watch?v=9yHUSkyslMQ

»OOHHH MY GOOOOD

https://www.youtube.com/watch?v=70utG1L5bfU

»¡Idiotas! ¡Compórtense en la tele!

El viejo Director de Horizonte se llevaba la mano a la frente disgustado por el autismo de los dos principales presentadores. Tras unos momentos de interferencias, Enten Keneth y Kailen surgen de la cabina de comentaristas. Kailen monta una plataforma volante, su propio Hoverboard, mientras Enten flota en el aire. Sin previo aviso, alzan las manos, y se forma un remolino de colores negro y púrpura.

https://www.youtube.com/watch?v=rtehCVDEWzw

—¡Que inicien las pruebas!

Todos los estudiantes observan consternados sus alrededores.

¡Todo estaba cambiando! La puerta despareció. Se hundió en el suelo. De ella surgió un edificio altísimo, un enorme rascacielos. ¡La gente se empezaba a caer! ¿Se estaba elevando el suelo?

Se formó una plataforma que coronaba el círculo exterior de Horizonte. Una cámara ofrecía una vista de halcón: como una seta, el suelo se alzaba formando una platea de una vasta extensión. Al fondo se podía observar la base voladora de Crann descansando sobre el mar, y rivalizaba con ella en dimensiones. Multitud de naves sobrevolaban la plataforma, incluso con algunas de ellas con un rumbo peligrosamente fijo hacia ella.

Varias naves se estrellaron por el camino. Era imposible reparar tales daños, y era evidente, pero fue evidente que ocurrió aposta.

El rápidamente cambiante entorno tomó la forma de un entramado urbano complejo. Los edificios se alzaban sin control. Algunos estudiantes acababan en la azotea de un edificio, otros se hundían en el sistema de alcantarillado, pero nadie sufrió daños en el proceso.

Muchos estudiantes quedaron dispersos. Apartados de sus amigos de toda la vida. La confusión reinaba en el campo de pruebas. Toda conversación giraba en torno al estado de los compañeros. Sin duda alguna, eso habría descalabrado a cualquiera. Otros, se mantenían estoicos. También había algunos con miradas de zorro que escudriñaban el lugar con sus agudos sentidos e ingenio, pero algo captó la atención de todos…

Caían proyectiles del cielo.

Debíais encontrar un modo de salvar la vida. En estos momentos, premiaba actuar aprisa.


Recomiendo leer primero vuestras actus, y luego leer las demás en orden hasta el final. Pasaremos el roleo a este post, que servirá ESTRICTAMENTE para rolear. Preguntas y organización, así como discusion off-topic y on-topic, queda relegada al Hilo Externo del Rol.

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Viridian Weiss

Actu

https://www.youtube.com/watch?v=Fs6eUVHqBS4

El momento por fin había llegado.

El día de hoy, tanaparentemente distante en la fiesta de graduación, por fin estaba aquí. Y lo recibía inmerso en una dicotomía: Por un lado, con alivio e ímpetu, y por otro, con el nerviosismo e intranquilidad propios de un examen de este tipo. Había llevado bien las últimas semanas. Había sido como la cuesta abajo después de una larga, larga subida. Un descenso en el que me había centrado en dejarme llevar por la inercia, con la única preocupación de no salirme del camino en el último momento. Me había asegurado de seguir mi calendario de entrenamientos al dedillo, de descansar lo necesario, de evitar lesiones traicioneras, de no olvidar presentar mis papeles en fecha y, por supuesto, de trabajar las piernas. Sin embargo, a pesar de haber llevado este tiempo más o menos bien, el descontrol había hecho acto de presencia esta última noche. Y es que dormir con la adrenalina por las nubes es… muy difícil.

Por suerte, alguien había venido por la mañana para reconducirme al buen camino. Fue todo un alivio verlo aquí, pues había temido que le fuera imposible debido a alguna misión se le alargase de forma imprevista. Pero nada de eso ocurrió.

Verdian estaba aquí.

«¿Me pregunto si él estará viviendo el momento igual que yo viví su Clasificación?», pensé justo después de que compartiésemos una mirada y nos asintiésemos mutuamente, sonriendo. Aplasté la lata de rico refresco vacía justo antes de tirarla a la basura, y aun sonriendo, me comencé a poner la parte de arriba mientras buscaba a la vez una barrita energética que tenía en uno de los estantes, preparado para zampármela. La abrí y le di un primer bocado.

—¡Todo lishto!

Y, revitalizado y lleno de ánimos, salimos en dirección a donde la prueba.

«No os decepcionaré a nadie», añadí para mis adentros tratando de autoconvencerme. «Ni mucho menos a ti, Verdian».

(Stop music)

— — —

https://www.youtube.com/watch?v=uGlTNx6hD9E

Todo ocurrió muy rápido.

Apenas de un momento a otro, la situación cambió de estar viendo un pique jocoso y lleno de trapos sucios entre el Director y Enten Keneth —pique que, por cierto, había levantado los ánimos de casi todos los presentes frente a la puerta del examen—, a estar… todos varados en mitad de una ciudad copiada. Habíamos acabado, sin excepción, desperdigados por la ciudad, separados de nuestros conocidos. Mezclados. Y, por tanto…

Solos.

Y por si eso fuera poco, cuando nuestras jóvenes miradas se elevaron hacia al cielo tratando de atisbar las cimas de los edificios que habían crecido a nuestros lados, la situación empeoró de golpe. Empeoró de la misma manera que cuentan los libros de historia acerca de 2015…

Bombas.

En los primeros 30 segundos íbamos a tener la primera criba de estudiantes.

Como si un interruptor hiciera clic en mi cabeza, apenas vi los proyectiles, mi instinto se activó.

Si estoy a nivel del suelo

—¡A cubierto! —Grité por resorte al aire apenas identifiqué qué era lo que se nos venía encima para poner sobre aviso a aquellos que aún no lo estuvieran. Según el caos empezó a desatarse a mi alrededor [o no, no lo sé], dediqué un par de segundos a mirar la calle o cruce en el que estaba, con calma, identificando las posibles salidas que teníamos.

Si estas bombas fueran de verdad, que no lo son, el lugar más seguro de todos sería aquel al que no pueden llegar, es decir…

Bajo tierra.

Y por ello, mi mirada buscó rápidamente tres posibles “entradas” a algo que podría servirnos como refugio. Las tres primeras edificaciones subterraneas que se me vinieron a la cabeza: Una entrada de metro, como opción prioritaria gracias a su amplio acceso y gran conexión con el resto de la ciudad; una entrada a un garaje subterráneo; o una entrada al alcantarillado, siendo esta la peor opción por múltiples motivos.

Algo de eso debía haber cerca.

Cuando encontré una de ellas, me lancé a correr con todas mis fuerzas en su dirección, contando los segundos. "Cuatro… Cinco…Seis…". Sabía que no disponíamos de mucho más de medio minuto, así que no había tiempo que perder. No sería el único en pensar en la opción que había escogido, así que cuanto antes llegase al sitio, menos atoro encontraría a la entrada.

En caso de que sí que haya atasco y/o que este fuese debido a que el lugar está cerrado a cal y canto, como por ejemplo un metro con las persianas bajadas o un garaje privado con el portón echado, aprovecharía mi tamaño y rocosidad atlética para forzar mi paso cual asesino de Ubisoft entre los participantes hacinados y, allí, en caso necesario, trataría de forzar la entrada. Haría uso de Reforzar Extremidades si hace falta.

Eso sí, me aseguraría de dejar la entrada bien abierta para que quepan todos los posibles por ella. Al fin y al cabo, aunque había llegado a la prueba con la idea de que todos iban a ser contrincantes, al ver la reacción de todos a las bombas me había dado cuenta de que este examen no iba a ser así esta vez.

Esta vez, estábamos todos juntos en esto.

Si inicio en una Azotea

—¡Al sótano! —Grité por resorte en cuanto identifiqué qué era lo que se nos venía encima a aquellos que habían a mi alrededor, en caso de que los hubiera. En una posición tan mala, con el poco tiempo que teníamos, no íbamos a tener oportunidad de llegar a ningún lugar mejor que el sótano o garaje de este edificio, si es que tenía.

Salí disparado hacia el acceso de la azotea y comencé a buscar la puerta del ascensor, bajando un primer tramo de escaleras si era necesario. Una vez llegué a la puerta, la abrí, forzándola —usando Reforzar Extremidades en caso necesario—, dejando a la vista el hueco del ascensor. Y en mitad de tal hueco, los cables del susodicho. Daría un paso atrás, asegurándome inercia, y saltaría hasta estos, agarrandome a ellos. Una vez los tuviera entre mis manos, bajaría deslizándome lo más rápido que pudiera, pero sin matarme ni echar a arder mis guantes. Si el ascensor estaba parado en un piso intermedio, continuaría la bajada por los cables del contrapeso si eso era viable.

Si había alguien conmigo intentándolo… señor, más le valía tener buenos brazos para esta bajada.

El objetivo era llegar abajo del todo y allí, forzar la puerta del piso más bajo, con suerte, bajo tierra. Eso si, fuera como fuese, me asegurarí de estar fuera del hueco del ascensor cuando las explosiones iniciaran.

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Ekaitz Ariznabarreta

Actu 1

Tras un largo, tedioso y considerable tiempo esperando impaciente a que los rezagados llegaran lo más puntuales posibles, el Director Kailen comienza su discurso explicando que la prueba recrearía la hecatombe de hace 35 años, y no puedo evitar recordar las historietas que me contaban mis abuelos de pequeño. Historias de miedo, fuego, tensión… y sufrimiento…

«¿No se supone que la prueba es puro trámite? Cómo van a recrear algo así, ¿destruyendo Horizonte?», pienso con una ligera incredulidad.

Tras un pequeño cruce dialéctico entre el Director Kailen y el Director Enten, solventado con una reprimenda del Director de mi academia, se escucha la clásica orden que pone en marcha la prueba.

—¡Que inicien las pruebas!

Espero observando a mi alrededor, sin saber que hacer, pues se supone que hay que llegar al punto de extracción, pero nadie nos ha dicho cual es… cuando todo empieza a temblar. Noto una aceleración contraria al sentido habitual de la gravedad y apoyo una rodilla en el suelo para mantener el equilibrio mientras todo a mi alrededor comienza a temblar y cambiar para convertirse en una ciudad nueva, alejada de Horizonte.
Cuando todo parece calmarse, me pongo en pie y me fijo en como ha quedado la zona, con todos los compañeros desperdigados y en diferentes zonas. Y antes de que pueda pensar en nada más, oigo como unos proyectiles empieza a caer desde arriba…

«Tiene que ser una broma…»

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Con la máxima presteza posible, e intentando replicar las viejas historias de mis abuelos, busco alguna tapa de alcantarilla cercana que esté lo más solitaria posible la levanto y me meto en el interior mientras aviso a cualquier estudiante cercano que bajo tierra deberíamos estar salvo.

«Ya decía mi abuelo que las ratas sobreviven por algo… son lo bastante listas para esconderse debajo del material más duro jamás creado, aquel que lleva años y años aguantando golpes sin parar… la propia Tierra»

Espero a buen recaudo hasta que escuche que deja de haber explosiones en la parte de arriba, en solitario, o comentando la situación con algún estudiante que haya conseguido colarse por aquí.

Off: En caso de que mi fuerza medio valiniana sea insuficiente para levantar la tapa, pido ayuda a cualquier estudiante/estudiantes cercano para levantarla. Si tampoco podemos, intento meterme bajo tierra por cualquier otra zona disponible (alcantarillas, alguna grieta gorda en el suelo que deje a la vista las alcantarillas, metro si hubiese…). Si no hay nada de los dicho anteriormente disponible, pues me acerco corriendo al edificio más cercano rezando para que no se derrumbe con las explosiones.

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Keon

Actu
Estaba oculto en la vestimenta de Kragr mientras él hablaba con sus congéneres sobre hembras. Ya estaba acostumbrado, en la Academia lo hacía todo el tiempo y parece que aquí no iba a ser la excepción. A decir verdad, el ambiente no parecía tan malo, los humanos eran buena compañía —claro, cuando no intentaban meterte un disparo o partirte el cráneo—. Y creía que todo estaría bien, que todo seguiría así… hasta que comenzó.
Dos seres poderosos —cuya energía hacía que me estremeciese con su simple presencia—, comenzaron a hablar. Uno de ellos, especialmente, me causó una sensación extraña cuando su mirada se clavó en mí. Me estremecí. Su cabello era del mismo color que mis escamas, me observaba, sabía que estaba ahí a pesar de que estuviese oculto. Y me sonrió. Por un momento me quedé perplejo, ese hombre me transmitía paz con una simple mirada. Entre mi especie, nosotros llamábamos a eso… un Alfa. Qué extraño, no solo no era un Salvaje, sino que también, la mayoría de alfas que había conocido eran violentos, no me agradaban. A Kragr le pasaba lo mismo, así que preferíamos no juntarnos con los de mi especie… eran tontos. Bueno… sí, un poco más que él.
En fin, después de la sorpresa que me llevé al ver al Alfa humano, seguí olisqueando mis alrededores, cuando de pronto, la tierra comenzó a temblar. Me asusté. Mis patas vibraban en conjunto con el suelo mientras que, aterrado, veía como una gigantesca ciudad se levanta ante mis ojos.
Me quité las prendas de Kragr y lo miré con incertidumbre, pero él sonreía. ¿Estaba loco acaso? ¿Qué tenía de divertido todo esto? Fue peor aún cuando comencé a escuchar explosiones que me pusieron los nervios de punta. Miré al cielo y vi un resplandor rojo. ¡La muerte! ¡Estaba lloviendo fuego!
Lo único que yo podía pensar era que estábamos a punto de morir por alguna razón que no comprendía y a Kragr no le importaba. Sabía que era tonto, pero no podía abandonarlo así… ¡Tenía que hacer algo!
Con un ágil movimiento, me lancé sobre Kragr y lo pesqué del cuello de su camisa.
—Oye Keon, qeu e stas haciendo, que esta prueba es para probarme para sobrevivir.
Alcancé a escuchar que gritó algo, pero no le di importancia, teníamos que salir de aquí lo más pronto posible.
Pensé en extender mis alas, pero no me atreví por el terror del sonido y las explosiones. Mi cuerpo se movía por sí solo, tratando de buscar un lugar en el qué ocultarme. Escuchaba el cuerpo de Kragr golpeteando por el suelo mientras lo arrastraba, pero cualquier daño sería menor comparado a recibir cualquiera de esas bolas de fuego.
La ciudad recién creada comenzaba a colapsar. Escuchaba las edificaciones crujir y caer cerca de donde estaba. Había gritos, explosiones y fuego… resplandecía por doquier. Respiraba agitado, sentía como mi cuerpo se ponía tenso con la idea de escapar, fortaleciendo mis sentidos. Y entonces la vi. Una entrada hacia eso que los humanos llamaban subterráneo. Recordé que una vez visité un lugar así con Kragr, estaba bajo tierra. No sabía si era más seguro, pero al ver mi alrededor colapsando actué por puro instinto. Corrí hacia ese lugar y me interné en la oscuridad de su interior.
Una vez adentro me detuve jadeando y solté a Kragr en el suelo. Aún escuchaba la destrucción en el exterior, pero parece que el lugar era seguro. Mi corazón poco a poco se tranquilizaba. Presté atención a mi alrededor y escuché a Kragr. Estaba oscuro, pero mi visión me permitía ver mejor que él. Fijé mi mirada hacia la entrada, preparando mi aliento energético para disparar en cualquier momento en caso de que pudiese quedar bloqueada. Sin darme cuenta, un escudo energético —materialización de mi voluntad por protegerme a mí y a Kragr—, comenzó a rodearme. No lo permitiría, tendría que mantener abierta la salida e impedir que la posible caída de escombros nos aplastasen.

Utilizo Imma firin ma’lazor para disparar a la salida y asi evitar que quede bloqueada por escombros o algo.

Utilizo Protección para proteger a Kragr (y lo que esté a mi alrededor, si es que hay más gente).

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Lisa Acerola

Actu

Estaba algo nerviosa, no lo iba a admitir en público y mantenía mi mejor cara de poker posible delante del resto de estudiantes, pero la incertidumbre de como sería la prueba para graduarme era algo que me inquietaba y me emocionaba al mismo tiempo, sobretodo conociendo a los dos anfitriones, dos condecorados guerreros de este mundo, pero que no se les conocía precisamente por ser lo más estable precisamente.

Si al menos estuviera “ella” conmigo, podríamos bromear de la situación y las puyas que se estaban lanzando, pero tenía que estar en otro grupo para unas clases extra, y no se graduaba este año por ello, así que estaba sola.

Cuando dijeron de que se trataba la prueba, hice una mueca de incredulidad.

—No pueden hablar en serio…

Fue lo que alcancé a decir antes de que la prueba empezara oficialmente.

Pero una vez supe de que iba, todo mi nerviosismo se disipó, aunque poco disciplinada, eso no hacía que tuviera una capacidad de actuación bajo presión encomiable, al fin y al cabo, vivir bajo presión es un hábito para los pilotos entrenados, y ya desde pequeña supe como permanecer calmada durante momentos de peligro.

Esto no era lo mismo exactamente, pero dio resultado, eran 30 segundos, y se estaba haciendo honor a cierto momento histórico que ocurrió aquí. Repasé las lecciones de historia mentalmente, mientras observaba al resto de estudiantes y la solución pareció evidente gracias a ambas informaciones.

Algunos estudiantes estaban presa del pánico, pero había dos grupos muy diferenciados entre ellos, los que buscaban una salida rápida huyendo de frente, y los que miraban a su alrededor buscando algo en concreto. Como la mayoría de supervivientes de esa catástrofe, los que encontraron cobijo bajo el suelo o en los sótanos eran los que más posibilidades tenían de sobrevivir.

Si encuentro alguna forma de ir bajo tierra, Lisa llega al punto más cercano para llegar, pega un grito a los más agitados para que la sigan, si en 20 segundos no han llegado, ella entra y no mira atrás.

Si por el contrario no existe manera de ir bajo tierra de forma que no sea gracias a elementos externos, primero busca a algún estudiante que si tenga capacidad para abrir un boquete o excavar la zona, si esa opción no existe, tocará correr hasta el borde buscando algo donde poder cubrirme, o telas para en caso de no existir nada para salvarme, usarlo de paracaídas improvisado y tirarme por el borde.

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Krince

Actu

«Valiente coñazo…» fue todo cuanto cruzó mi mente mientras todos se agitaban y los jerifaltes se tiraban mierda entre ellos. Con los brazos en la nuca, mi pensamiento flotó a la deriva por mi consciencia mientras recreaba un gif gracioso de un dinosaurio que había visto la tarde anterior. Así seguí, hasta que Kailen dio comienzo a las pruebas… Y Horizonte hacía cada vez más honor a su nombre.

—Será hijo de…

Observé cómo la figura del Director se alejaba en un instante conforme los estudiantes acelerábamos hacia arriba. Ante las sacudidas, bajé mi centro de gravedad de forma instintiva para mantener el equilibrio y contemplé cómo una ciudad se alzaba a mi alrededor.

Tan pronto como di cuenta de la situación, reforzé con energía las patas y salí por ellas. Mantuve los reflejos agudos, intentando esquivar cualquier plataforma saliente. Acabar en una azotea era tiempo perdido en bajar escaleras; sin contar el aumento de las probabilidades de abrirme la crisma y partirme las putas piernas. El subsuelo podía ser menos problemático —y más acogedor—, pero traté de mantenerme en las calles de momento.

Continué moviéndome a toda hostia hasta que noté algo de estabilidad bajo la suela del zapato. Entonces, me detuve.

—Llegar vivos al punto —me repetí sardónicamente—. Me cago en su nación.

Llevé la mirada al reloj analógico de pulsera que llevaba. No daba la hora: estaba roto desde que lo encontré, y nunca quise arreglarlo. Sin embargo, me reconfortaba mirar cómo el segundero martilleaba incansable el número diez. Convenientemente, observé un reflejo sobre la esfera que llamó mi atención. Alcé la cabeza… Y los vi caer.

Ni siquiera tuve tiempo a acordarme de todos mis honorables antepasados antes de que mis piernas decidieran que era momento de salir de allí. Lancé la mirada de un lado al otro mientras la intuición me movía por entre las calles, vigilando tanto las edificaciones que veía como la gente que me cruzaba —e intentando mantener la unilateralidad en esto en la medida de lo posible—.

«Nunca pensé que desearía haberme caído en una cloaca…».

El silbido de los proyectiles en crescendo apremiaba. Busqué una boca de alcantarilla que mandar al carajo para colarme dentro, o el ventanuco de algún sotano en el que refugiarme. Si no encontraba manera alguna de poner tierra entre las bombas y yo, podría buscar algún edificio de una planta que diera cobertura y cuyo potencial colapso no me sepultase vivo del todo. En caso extremo, siempre podría intentar ciclarme al máximo energéticamente para intentar abrir un refugio a mazazos desesperados.

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Kale

(OFF: no sé cómo coño va lo de los colores :joy:)

Actu

Bang.

El drone se alejó para enfocar a la tremenda multitud, que rugía, ansiosa de emociones fuertes, impaciente, vibrante. Expectante por ver lo mejor que tuvieras para enseñarles. Qué momentazo. Ojalá padre y madre tuvieran puesta la tele.

-Mira qué eres chuloplaya, macho.

Una voz femenina, la de Valirye, te devuelve al mundo real por un momento. Ella siempre tuvo ese efecto sobre ti. Sobre tu personalidad. La de poner las cosas en perspectiva… la de proporcionarte una cierta humildad.

-¿Has visto la gresca que se traen los jefazos?

Valirye, Valirye, Valirye. Como si el perro y el gato se hicieran mejores amigos. Ella, una máscara de desapego sobre un corazón de bondad pura, y tú, el que convirtió su sinsentido existencial en un ruidoso traje de luces, condenados a entenderos, a encajar como dagas en su funda.

-Menudo espectáculo.

La impaciencia te puede. Ya está bien de tanto monólogo interno… ¡que empiece el show!

https://www.youtube.com/watch?v=dvgZkm1xWPE

Y vaya si empezó. Aquello era mejor que cualquier fantasía que tu alocada imaginación hubiera podido tener al respecto. Edificios apareciendo de la nada… destrucción… como una de esas viejas pelis de los robots gigantes que te encantaban de chaval -y ahora también, no te engañes-… ¡qué subidón, la leche!

¡Y qué puto miedo! Tienes que reconocerte a ti mismo que lo de las bombas… fue demasiado. La sangre te corría a raudales por todos los rincones del cerebro, demasiado rápido para pensar algo coherente… A tus pies, se erguía el skyline de una ciudad inexistente, mutante bajo el peso de las opresoras bombas. Tú, con tu eterna gabardina roja ondeando al viento… tratando de mantener el equilibrio…

“Mira que eres chuloplayas”

Bendita Valirye.

Mierda. ¡Valirye!

¿Dónde coño estaba? ¿sería una de las hormiguitas que corrían despavoridas por las calles de la ciudad?

-¡Eh!

Un grito te llegó desde una azotea cercana, varios metros más abajo. Un chaval, algo más joven que tú, dejándose la voz, literalmente. ¿Qué esperaba que hicieras?

La bomba que le cayó encima no dejó lugar a dudas. Despedazado… rogaste porque Valirye no estuviera en ese edificio… casi te vienes abajo… ¡y una mierda! Recondujiste todo ese miedo y esa adrenalina y la empleaste para ponerte en marcha.

Más fuerte, más fuerte, ¡VAMOS, MIERDA! Pensaste mientras tu musculado, pero espigado cuerpo golpeaba el ventanal de un ático a buen seguro carísimo (si es que en esa ciudad de cartón piedra existía algo parecido al mercado inmobiliario, claro) que coronaba el enorme edificio.

Nada. Nada. ¡NADA!

BOOOOOM

La onda explosiva de una de las bombas hizo su trabajo. Tu viejo ángel de la guardia seguía funcionando. Corre, Kale, corre. Porque te están viendo, y tienes que estar a la altura. Y porque quizás seas la única esperanza que Valirye tenga para sobrevivir…

Saliste del enorme apartamento. Moqueta, madera. Y un ascensor con una puerta rematada en mármol.

Comprobaste si seguía habiendo luz eléctrica. En efecto.

Era todo tan irreal, tan insólito, que la más absurda de las soluciones acabó siendo la más lógica.


Epílogo

https://www.youtube.com/watch?v=yXQViqx6GMY

El hilo musical -un estúpido villancico subido de octavas por una cantante que, a buen seguro, acabó con una seria lesión en las cuerdas vocales- sonaba a volumen muy bajo, casi a tempo con el eco de las bombas que arrasaban el exterior. Tú, aislado del mundo en tu ataúd de acero con remaches de mármol. En el espejo, tu propio reflejo. Respirabas tan rápido que cada planta parecía una eternidad.

Valirye tenía razón. Sólo eras un pobre malcriado.

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Athena Keneth

Actu

En la sala

Con cuidado, observé el ramo, sonriendo. Papá siempre había estado presente en los momentos importantes de sus hijos, y me alegraba ver que al llegar mi hora, también lo estaba para mí.

«Papá, Mamá, Cronos, todos en casa… les prometo que me irá bien.»

«Y papá, prometo intentar lo que le comentaste a mamá mientras cocinaban. Si la cosa se complica y me equivoco, lanzaré algo brillante frente al director Kailen; cuando se lance a robarlo porque “sus genes gitanos” lo obligan, podré pasar desapercibida.»


En la prueba

«¿Van a usar Horizonte como zona de la prueba?, ¿no es eso un poco peligro…?» mi línea de pensamiento se interrumpió con un temblor, mientras mi padre y el director Kailen usaban sus habilidades para levantar una plataforma y empezar a llevarla hacia el cielo. Me senté rápido para evitar el riesgo de la caída, mientras observaba hacia dónde estaba siendo elevada. En una situación así…

«“Cierra los ojos, respira. Calma tus emociones y analiza. Abre los ojos, absorbe tu entorno con todos tus sentidos. Comprende lo que ocurrirá en los próximos segundos y anticípalo. Encuentra las soluciones convenientes y créalas. Domina el próximo momento, y dominarás cualquier crisis.”» pensé, recordando las enseñanzas que la profesora Velázquez nos había dado la primera vez que empuñamos armas. No podía aterrarme ahora.

[Athena usa Sentido de Tirador para tratar de leer la trayectoria de los proyectiles]

Si Athena está en un techo o en una posición elevada

«Perfecto…»

Respiré, almacenando energía en mi brazo derecho. Nunca había sido una usuaria tan poderosa como el mayor de todos mis hermanos, Aleph, pero seguía siendo una Keneth. Capaz de absorber energía de mi entorno y además usar mi energía interior. Por poco tiempo, pero tenía que alcanzar el poder suficiente. Si esta representación era una del viejo mundo, eso quería decir que los proyectiles eran también antiguos. Y si lo eran, no tenían protección contra energía ni nada que los Kinianos supiesen hacer. Ahora sólo quedaba saber… si yo estaba a la altura del plan.

[Athena evalúa la probabilidad de hacer un Aim to Win usando su Sentido de Tirador contra el proyectil más cercano a su edificio, intentando hacer una reacción en cadena en el aire que deje una zona libre de bombardeos.]

Si Athena cree lograrlo.

«Confío en sus entrenamientos…»

Disparé desde mi dedo una única línea violeta, atravesando el cielo. Un ataque en barrida sólo funcionaría cuando los proyectiles estuvieran demasiado cerca, y me vería envuelta en la explosión. Esto debía ser antes, o de lo contrario, estaba frita. Y si mi disparo fallaba, también lo estaría.


Si Athena no cree que pueda hacerlo

Sin perder más tiempo, comencé a descender rápidamente por el edificio. No sabía usar la Forma para volar, y no podía arriesgarme. Debía bajar manteniéndome cerca del eje central del edificio, y rezar porque el acceso más cercano a una alcantarilla o metro fuese cercano.

«Maldición, maldición, maldición, maldición…»



Si Athena está a la altura del piso

«No es una buena posición. Tengo que esperar.»

Busqué rápidamente la estructura que más señales tuviese de soportar la carga explosiva de las bombas. Necesitaba tomar terreno elevado pronto para encontrar el punto de evacuación, antes de que el humo de las explosiones bloqueara la visión general.

[Usando Conocimientos Avanzados para identificar si ese tipo de edificio soportaría una explosión cercana sin derrumbarse]

Si el edificio soporta la explosión

Comencé a correr escaleras arriba. Para el momento del impacto, debía intentar encontrarme lo más cerca posible a la columna central. No podía detenerme, pero no podía ser descuidada tampoco. Un error implicaría escombros, y ese error podría salir caro.

«Puedo hacerlo. Calma y concentración… respira…»


Si el edificio no parece que fuera a resistir

Bufé antes de buscar un acceso al metro o alcantarillado inferior. Si no iba a arriesgarme, era viable intentar juntar a más practicantes en los segundos que quedaran.

En cuanto hallara la primer alcantarilla o entrada de metro, haría un disparo energético hacia la pared más cercana o al propio suelo, para llamar la atención de cualquiera que pudiese ver en mi dirección, esperando por su bien a que me imitaran.



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Viridian Weiss

Actu

—¡Al sótano! —exclamaste antes de salir despedido a la salida de la azotea. Saliste despedido en dirección a la puerta que parecía conectar con el interior del edificio. Con el hombro por delante, hundiste la plancha metálica que la formaba, echándola al suelo y abriéndote paso. Bajaste unas escalerillas y abriste por la fuerza la puerta del hueco del ascensor. Miraste al vacío, y sin pensártelo dos veces tomaste impulso y saltaste al cableado. El engrasado del cable hacía difícil mantener el agarre pero facilitaba en gran medida tu descenso, que fue largo. Gran parte de que acabases en la azotea fue que el edificio era bastante alto, por lo que se alzó de los primeros, amén de que lo hizo con mucha rapidez. Ibas bajando sin noticias del ascensor, hasta que te lo encontraste al final del tramo, como evidenciaban los cables del contrapeso que tenías presentes en tu plan.

Aterrizaste dentro del ascensor por el hueco de servicio, destruyendo un plafón. Una vez abajo, te diste cuenta de que el edificio no tenía garaje alguno. Corriste a la salida y comprobaste ambos lados con rapidez. Te pareció ver dos tapas de alcantarilla, pero en realidad era una tapa, con el agujero expuesto. El tiempo premiaba, y en instantes te encontrabas tirándote casi de cabeza al boquete, con pestilentes resultados.


Krince

Actu

Adaptarte al terreno cambiante fue más difícil de lo que esperabas. Comenzaste a deslizar por decenas de texturas diferentes, así como por varios grados de desnivel a medida que la morfología del suelo cambiaba radicalmente. Con la adrenalina bombeando a tope por tu organismo pudiste seguir el ritmo, pero eso no le quitaba dificultad al asunto. Cada paso podría ser en falso y acabar atrapado entre paredes, incluso peor que en una azotea.

Cuando se estabilizó el lugar, perdiste momentáneamente el equilibrio. Te tambaleaste un poco y te empezaste a agachar hacia delante. Al hacer esto, tuviste la suerte de ver a un tipo con gafas a lo lejos hacer señas para que le siguiesen. Casi arrancas el pavimento del suelo al comenzar a correr en su dirección. Apenas se metió dentro, seguiste sus pasos, saltando con los pies por delante en la alcantarilla.

El ambiente estaba, cuanto menos, turbio…


Ekaitz Ariznabarreta

Actu

Actuaste con presteza ante la situación. Tuviste la suerte de que la zona en la que te encontrabas no sufrió ningún cambio drástico, y apareciste en medio de una calle. En un primer momento, la fantasmagórica ciudad falsa te descolocó ligeramente, pero sacudiste las dudas de tu cabeza en un momento y con la anteriormente mencionada presteza te dirigiste a una tapa de alcantarilla. No encontrabas manera de abrirla sin herramientas, así que le pegaste un pisotón en medio, chafándola. Al quedar como una moneda que ha pasado por debajo de las vías del tren, la levantaste cogiéndola por los bordes y la apartaste.

Buscaste a gente a tu alrededor, indicándoles el camino seguro. Estaban casi todos bastante lejos, pero si se daban prisa podrían llegar. Miraste arriba y te diste cuenta de que las bombas se estaban acercando a una velocidad preocupante… por lo que consideraste que era el momento de entrar. A esas alturas, ya no serviría de nada quedarse en la entrada, y entraste en el refugio.


Kamoto Ren

Actu

—¿Qué coño está pasando? —murmuraste mientras todo a tu alrededor cambiaba y te precipitabas hacia el cielo. Tú te mantuviste impasible ante el cambio súbito de tu entorno, sudándote el nepe como si de un aspersor se tratara. Tu capacidad de aguantar la presión parecía infinita, con una estoicidad nunca vista.

Cuando todo se estabilizó miraste a tu alrededor, bastante confuso. Luego arriba, y viste como caían grandes bolas de energía destruyemundos que, de tocarte, probablemente te reducirían a cenizas de putero en potencia. Por desgracia, aún no habías podido culminar y era una hijoputada que tu carrera apenas despegase y ya fueses calcinado en un shock espectacular y explosivo. Por suerte, mientras estabas ensimismado en tus pensamientos, notaste un tirón de la camisa.

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—¡No te quedes ahí parado estúpido! ¡Vamos! —dijo la chica, tirando de ti. Estábais en un cruce, y a lo lejos había un tipo peleándose con una tapa de alcantarilla, pegándole pisotones como si fuese un martillo pilón. Se le veía bastante rocoso, pero de momento la chica tiraba de ti, mientras tu arrastrabas las suelas de los zapatos. Por suerte nunca hacías gimnasia y no le era difícil tirar de ti. De hecho, seguramente podría pegarte. Y además estaba buena. Parecía de la academia de Horizonte, juzgando por su traje azul…


Lisa Acerola

Actu

Rebajaste el centro de gravedad para adaptarte a la subida del nivel del suelo. Tuviste que dar algunos saltos para bajar de los bloques que se comenzaban a alzar. Algunos subían a velocidades impresionantes, pero tu estabas en una zona con pocas elevaciones. Cuando todo acabó, rápidamente analizaste la situación a tu alrededor. Ya habían algunos patosos que se habían caído y se habían hecho daño, o que directamente se habían quedado en techos.

Algunos se ayudaban entre ellos, otros dejaban tirados a sus colegas, pero tu te dirigiste a la entrada del Metro que había en la esquina del cruce (a unos 300m) y rápidamente pusiste orden y ayudaste a muchos a decidirse a actuar. Cuando viste que las bolas de energía estaban cerca, te metiste en la boca de Metro y no miraste atrás. No todos podían espabilarse… era una prueba al fin y al cabo.


Kale Arkam

Actu

No dabas crédito a lo que veías… una bomba cayó de pleno sobre uno de los desgraciados… fue impactante… hasta que viste que el tipo simplemente estaba tirado en el suelo con el culo en pompa. No le había pasado nada aparte de quedar como (y con) el culo. Desapareció en un chispazo rojo. Habías visto eso antes. Se trataba de Energía Espacial, la misma que se usa para las Space Sphere, pequeñas esferas cuyo interior desafía el concepto del espacio, con un interior en el que caben decenas de objetos.

Fuese como fuese, debías salir de ahí a toda castaña. Tras una bajada rapidísima -tu entrenamiento te permitía subir paredes corriendo, así que no tardaste mucho-, viste que las bombas estaban a punto de caer. De un vistazo rápido, viste a un montón de peña corriendo hacia lo que parecía una puta entrada de Metro. La verdad es que los Directores eran harto detallistas.

Tú no fuiste menos y te lanzaste hacia la entrada. Las bombas estaban a punto de caer, y de hecho ya estaban cayendo las primeras. Un pedazo de cemento enorme se precipitaba sobre la entrada, pero fue desintegrado con un proyectil energético que había disparado… ¿un dragón?

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No era muy grande que digamos, pero estaba claro que era un salvaje. ¡Un kiniano salvaje! Era un puto animal, ¿qué hacía aquí? Parecía entrenado, y sabías que había gente que los tenía de mascotas… pero nunca habías visto uno de tipo draconiano en acción, y ni siquiera estaba volando. Parecía cuidar de un tipo con pinta de retrasado mental que no era Kane Galahad, y ambos se dirigieron al agujero del Metro.

Off-rol: La “ciudad” carece de electricidad.


Athena Keneth

Actu

Tu dedo apuntó a las bombas. Con tus conocimientos, sabías que desde tu posición actual podrías probar suerte, pues tenías tiempo para hacerlo y si no funcionaba, salir por piernas. Caían lentamente para lo que eran, y tu te encontrabas en un punto bastante elevado, ya que fue uno de los primeros en subir, y por lo tanto, de los más rápidos, cosa que te pilló de improvisto. Un disparo energético surgió del mismo. Trataste de crear una reacción en cadena desde una distancia prudente, pero no pasó nada. Achicaste los ojos. No es que el disparo no llegase. Atravesó limpiamente todas las bombas, sin efecto alguno. No entendiste que pasaba en un primer momento, pero pensaste en dos cosas:

  1. Eran hologramas.
  2. Eran bolsas de energía, en pero no explosivas, por lo tanto, no era energía densa y/o como la de un ataque energético común.

Eso podía significar varias cosas, pero en esos momentos no tenías tiempo de darle muchas vueltas. Con una mirada abajo, viste que había un grupo que estaba entrando en lo que parecía una boca de Metro. Corriste por el bloque, saltándote rellanos de escaleras enteros, pues el ascensor no iba. Por suerte no eras muy grande y tu agilidad te permitió moverte con presteza suficiente para llegar en los últimos momentos. Presenciaste como una criatura hizo explotar un derrumbe mientras llegabas, incluso. Fue muy curioso, pero tendrías más tiempo para darle vueltas dentro…


Keon

Actu

SHOOP DA WHOOP

Disparaste un misil energético desde tu boca a un derrumbe que se precipitaba sobre la entrada de Metro, tal como estabas preparado para hacer, con unos efectos espectaculares, y además fue un gesto de gran ayuda para todos. El primer proyectil fue el causante de ese derrumbe, y desde luego, eso significaba que ibais con el tiempo justo. Llevar a Kragr era un lastre, y tal vez debiste dejarle ir andando. Físicamente no tenía ningún problema, lo malo vendría si te perdía de vista.

Sin saberlo, cubriste la entrada de varios rezagados más, e incluso proyectaste un escudo de forma instintiva sobre Kragr, un par más y en ti mismo. Una vez dentro, te viste rodeado de gente, para entrar poco después una última chica, antes de que comenzara todo de veras…


Actus generales. Os encontráis divididos en dos grupos. Cada uno sabe en cual está.

Grupo A (Alcantarilla)

Actu

En la alcantarilla no erais muchos. Más bien al contrario. Sólo unos pocos habíais entrado en ese sector del alcantarillado, y con razón. El sitio no olía a nada, sólo a materiales nuevos de forma sofocante. Estaba claro que era imposible que hubiese un sistema funcional de cloacas en una ciudad maqueta.

Fuese como fuese, el suelo comenzó a moverse. Un gran estruendo se formó fuera y todo se sacudía, con partículas de cemento desprendiéndose del techo de la cloaca. El cataclismo continuó un par de minutos, hasta que regresó la calma.

Os mirásteis entre vosotros.

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La chica peliazul parecía molesta.

—Tsssk… Casi me vuelan por los aires esas bombas por tu culpa, inútil… —le dijo al chico que trajo con él, de cabellos morenos y ojos marrones—. En fin… yo soy Vestadia. Mi especialización es piloto, y no niñera como pueda parecer en un primer momento… aparte de a ti, cuatro ojos, no tengo visto a nadie… ¿sois de Crann, cierto…?

Apenas tuvisteis tiempo de presentaros. Vuestros E-Nex comenzaron a brillar. Teníais una comunicación entrante.

Grupo M (Metro)

Actu

El cataclismo comenzó apenas entró la última chica. El sonido era atronador, y todo se movía. Bajo vuestros pies, por encima vuestro, las paredes… algunos caían al suelo por el traqueteo, incluso. El Metro estaba bastante lleno, puede que fuéseis unas quince personas en total. Quince, y…

Y un pequeño salvaje de tipo draconiano que estornudaba por la polvareda de los desprendimientos. Os mirásteis entre vosotros, confusos. No había muchas caras conocidas, pero sí algunos que destacaban entre los demás… su firma energética estaba por encima de la media.

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El último parecía padecer un retraso grave. Estaba empanado mirando una piedra que se había clavado en el suelo, y con algo de dificultad, clavó un codo en el suelo y comenzó a murmurar algo…

https://www.youtube.com/watch?v=HXL-7ZoxsQI

¡Estaba cantando! ¡Y cantaba como los ángeles!

Nadie se esperaba este giro de los eventos. Todos quedasteis encandilados por su maravilloso tono. Keon se tranquilizó, incluso. El pobre Kragr, luchaba cada día contra sus demonios internos, pero era un cacho de pan en realidad.

Kragr se puso en pie y sonrió.

—Espero que os espero que tran quilizado a todos mis amigueos. Tiempos están difíciles y debemos ser fuertes para fortalecer nuestra fuerza, fuerza, digo sonriendo.

Vuestros E-Nex se iluminaron al unísono. Os llegaban comunicaciones de la organización.

Todos

Actu

Contestásteis a la videollamada.

—¡Hola chicos! Mi nombre es Akasha, y estoy segura de que los estudiantes de Crann me conocéis de sobra. Soy la Coordinadora y me encargo de que todas las operaciones que llevamos a cabo salgan bien, y e esta ocasión soy la supervisora en jefe de este examen. Estáis a mi cargo, y me alegra comunicaros que habéis superado con éxito la primera fase de la Clasificación.

»Según el Centro de Control, 47 de 129 estudiantes han sido incapaces de superar la fase preliminar de la Clasificación. Los afortunados restantes os encontráis dentro del sistema de alcantarillado, del de metro, o en refugios diversos, con un opositor ubicado en la cima de un edificio intacto. Puede que os hayáis percatado antes. Varias naves con suministros han sido desplegadas en el Campo de Pruebas, pero por desgracia, han tenido un aterrizaje forzoso y como tal se han iniciado sus balizas…

»No podemos proporcionar cartografía del lugar debido a que los impactos han deformado la faz del Campo. Los mapas de las infraestructuras deberían estar disponibles dentro de las redes mismas. Seréis capaces de encontrarlos con facilidad. Dejando eso de lado, un operativo de evacuación se está desplegando en el centro de la ciudad. Dentro de 2:30h regresará a la base móvil, sin esperar a rezagados.

»No os entretendré más, chicos. Dentro de aproximadamente treinta minutos dispondréis de un marcador de destino a la extracción en la brújula holográfica de vuestro E-Nex, cortesía del TriSys de Crann.

»¡Buena suerte!

A partir de aquí debéis decidir vuestros cursos de acción. Considerad toda la info del post, y vuestras situaciones. No estáis confinados al subsuelo. Tampoco sabéis que hay fuera.


Os dejo aquí los códigos de color:

[color=#7B18F9]Athena Keneth[/color]
[color=#06A051]Viridian Weiss[/color]
[color=#FF0B0B]Krince[/color]
[color=#CBBF00]Lisa Acerola[/color]
[color=#4A60B0]Ekaitz Ariznabarreta[/color]
[color=#7C4214]Kamoto Ren[/color]
[color=#56A5FF]Keon[/color]
[color=#FF5100]Kale Arkam[/color]
[color=#F45691]Grupo A (Alcantarilla)[/color]
[color=#G3445988333999]Grupo M (Metro)[/color]
[color=#azul, coño, azul ostia puta]Todos[/color]

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Keon

Mini Actu: Master

El desastre pasó y hubo una breve calma. Escuchaba voces a mi alrededor, respiré profundo y me tranquilicé. Aun estaba agitado, y el polvo me causaba estragos. Escuché a Kragr hablar con alguien, pero no presté demasiada atención. Lo habíamos logrado, y eso era lo importante. Ahora, ¿Con quién estaba?

Tendría que averiguarlo, y para eso, me acerqué a Kragr. Le dirigí una mirada que él comprendía a la perfeccion. Quería que me dijese qué estaba sucediendo.

Off: Cuando Keon interactúe con otros jugadores lo hará desde una perspectiva en tercera persona, ya que es un Salvaje y se supone que nadie puede hablar con él. Para ti, estará traducido, claro.



Mini Actu: Grupo Metro

El salvaje draconiano se acercó a Kragr con timidez. Rozó su mano con la cabeza, era como si le dijese algo. El kominiano se levantó —abandonando su posición con el codo en el suelo— y habló.

—Ya, ya, Keon —dijo—. Estamos bien todos, te pusiste bestia alla arriba que si no lo hacias salvaba a todos. Mira cuantos amigos tenemos ahora, porque estamos aqui son familia.

Kragr dirigió su mirada al resto de personas que lo acompañaban. Keon parecía ser el nombre del Salvaje, ambos parecían preguntarse quiénes más estaban en el lugar.

—Yo soy Kragr, el kominiano, digo kinomiano, kiniano… —Señaló al Salvaje que lo acompañaba—. Él es Keon, se supone que no sabe nadie que esta aquí esta cono sotros, así que guardaos el secreto. ¿Quiénes sois, amigos?

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Lisa Acerola

Máster

Adrenalina bajando tras este inicio de prueba, pero ganas de matar al que la ideó aumentando de manera exponencial, está bien tener una prueba de campo más o menos real, pero por la trayectoria y el peso de los proyectiles que nos habían lanzado, tenían mucha pinta de ser reales o imitaciones la mar de eficientes. Estaba segura que había examinadores cerca para proteger a los alumnos que no estuvieran suficientemente rápidos para llegar a un punto seguro, pero la puta madre, no hacía esto mejor.

Miré a mi alrededor… Espero que al menos estas personas aparte de avispadas para encontrar refugio, sean lo suficientemente hábiles para ayudarme a pasar el examen sin demasiada dificultad… Ojala me dieran una nave pronto…

Grupo M (Metro)

Tras escuchar el mensaje de Akasha, la prueba quedaba clara de que se trataba, una simple supervivencia buscando el lugar de recogida. Pero conociendo quienes estaban al cargo, seguro que de simple no iba a tener nada, apenas teníamos lo puesto para realizar alguna acción y nuestro grupo estaba formado por el azar, por lo que no sabíamos si iba a estar equilibrado o no.

La canción del muchacho de pelo azul hizo que todos los reunidos en el metro se calmaran, lo que hacía que al menos se pudiera plantear situaciones sin histeria, aunque no esperaba al salvaje por aquí, pero mientras nos fuera útil, a mi no me iba a molestar y tampoco sentía que ganara nada relevando su existencia… Otra cosa es que me pareciera harto improbable que nadie en la academia no se hubiera cruzado nunca con él, pero eso sería una pregunta para otro momento.

Pero era de poco tacto no presentarse después de que alguien rompiera el hielo, aunque realmente una presentación de amigos no era lo estrictamente necesario, si se podía usar para dar una información que sí podía ser útil.

—Mi nombre es Lisa, Lisa Acerola, pero en vez de solo decir nuestro nombre, es mejor también que compartamos nuestra clase, así podemos saber para que podemos ser útiles en esta situación—. Miré a mi alrededor para cercionarme que todos escucharan y supieran después presentarse de la manera adecuada—. Soy piloto, dadme cualquier cacharro que aun pueda conducirse y os llevaré a donde haga falta, tengo conocimientos básicos de múltiples ramas, así que puedo hacer el apaño en otras situaciones, pero principalmente puedo conducir y hacer cálculos de trayectorias.

»En mi modesta opinión, me gustaría encontrar alguna de esas naves de suministros de las que nos ha avisado la coordinadora, a lo mejor con un poco de maña podemos hacerla funcionar, y como igualmente nos van a decir por E-Nex a donde ir, podemos ir ahorrando tiempo asegurándonos un transporte o suministros.

Paré un momento y luego dirigí mi mirada hacia Kragr.

—¿Has dicho que se llamaba Keon? ¿Crees que podría ayudarnos a hacer un reconocimiento del terreno una vez nos aseguremos que han dejado de tirarnos cosas del cielo? Como piloto se lo extremadamente valioso que son los barridos para una misión en terreno hostil y con poca información de base.

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Ekaitz Ariznabarreta

Grupo A (Alcantarilla)

Mini-Actu

Una vez sin la urgencia por salvar la vida, recupero mi semblante serio de costumbre.

—Tsssk… Casi me vuelan por los aires esas bombas por tu culpa, inútil… —le dijo al chico que trajo con él, de cabellos morenos y ojos marrones—. En fin… yo soy Vestadia. Mi especialización es piloto, y no niñera como pueda parecer en un primer momento… aparte de a ti, cuatro ojos, no tengo visto a nadie… ¿sois de Crann, cierto…?

Me sacudo un poco las manos con el pantalón, tratando de quitar la poca suciedad que haya podido coger bajando hasta aquí abajo, ya que la zona ha sido creada hace unos minutos y no parece que hayan recreado la suciedad que suele acompañar a estos sitios, y voy ofreciendo la mano a cada uno de ellos mientras me presento:

—Encantado, Vestadia. Yo soy Ekaitz, especialidad: Tirador— digo mientras le ofrezco la mano a Vestadia y me fijo en ella, intentando recordar si he visto a la muchacha alguna vez en la Academia—. Creo que no coincidimos mucho en la Academia de Horizonte.

«Definitivamente, me acordaría. No pasa muy desapercibida… supongo que su clase estaría a la otra punta de la Academia»

—Soy Ekaitz, encantado—digo mientras le ofrezco la mano al chico de pelo verde.

—Ekaitz, muy buenas—le digo al chico de pelo ¿rojo/rosa/naranja?

—Ekaitz—le digo al último, que parece ligeramente aturdido y al que directamente saludo con un gesto con la cabeza sin ofrecerle la mano, evitando el momento incómodo de quedarme con la mano tendida mientras el chico no reacciona.

Al momento, recibimos la comunicación de la tal Akasha, informando del éxito al superar la fase preliminar y de las nuevas órdenes.

«Excelente, 47 estudiantes con peores resultados que nosotros, ya estoy por encima de un 36% de los alumnos. Quedan 82, y nuestro grupo es de 5… tenemos que ser mejores que los 77 restantes»


—Bueno, parece que habrá que dirigirse a una de esas balizas a poco tardar. ¿Alguien se ha fijado si se han estrellado dentro de la ciudad o en las afueras?

Mientras, mi mente sigue recordando las historias que me contaban mis abuelos de pequeño sobre el primer Fin del Mundo.

—Si de verdad se están esmerando en recrear fielmente los hechos, cosa que parece probable después de bombardear la ‘ciudad’, las afueras deberían ser peligrosas, puede que haya derrumbamientos aleatorios, fuego y salvajes que intenten matarnos, aunque podríamos echar un vistazo…

—Al menos las alcantarillas deberían ser más seguras, o al menos lo fueron para mi Aitite y mi Amama en su momento. Toda la ciudad debería ser accesible (salvo derrumbes) desde aquí abajo, mientras haya algo de luz (supongo que algo de luz se filtrará entre grietas, tapas de alcantarilla, y tapas de alcantarilla sin tapa) podríamos movernos por aquí. Si han recreado esto del todo, las alcantarillas deberían tener mapas cerca de los accesos…


Espero respuestas, opiniones, planes… conversación a fin de cuentas. :joy:

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Perdón por el retraso. Iba a dejarla ayer, pero me olvidé por completo.

Kamoto Ren

Resumen

Observé al tipo extrañado. ¿Era un instructor? No me creo que un alumno haya repetido tantas veces. En cualquier momento este viene un un hijo al instituto.

—Kamoto Ren, un gusto. —Dije al extraño ¿viejo? estrechándole mi mano. —Empecé hoy aquí.¿Y tú? Me atrevo a pensar que eres un instructor, si no un alumno mayor.


“Ignoraré esas palabras Kailen, como suelo hacer con gente como tú.”

—¿Quién coño es este tío? Parece fuerte, pero menudo soberbio. —Pensé, observando la proyección.


Quedé impactado ante lo que acababa de suceder. ¿Ya empezaban las pruebas? Ni enterado.

Tengo que hacer algo, pero no sé que puta hacer. No estaba preparado para esto. En casa no hago nada de ejercicio…

Observé la situación general. Esos proyectiles van a dejar humo en toda la puta calle y no voy a ver un carajo. Mejor irme a un lugar donde no lleguen. Edificios no, en cualquier momento se caen. Mejor voy al metro.

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Viridian Weiss

Actu (Master)

Los temblores y las explosiones atenuadas duraron un par de minutos.

Sabía que las bombas no eran reales —no podían serlo, ¿verdad?—, pero a cada nuevo estallido mi seguridad en ello se tambaleaba. Desde luego, los directores habían conseguido que este inicio fuera muy, muy creíble. Tenía curiosidad por saber qué les ocurriría a aquellos estudiantes que no alcanzasen a ponerse a salvo. Definitivamente debían protegerlos de alguna manera, pero quién sabe exáctamente lo que habrían planeado, la verdad.

Aquí abajo, en las alcantarillas, apenas entraba luz, apenas corría el aire, probablemente hacía frío, y, por cierto, olía de forma opresiva. No diría que el aire estaba viciado, pero se notaba que no era un lugar al uso. Se notaba artificial. Era, literalmente, una ciudad copiada. Una en la que al menos, eso sí, no habíamos acabado nadando en heces, por suerte.

Mis ojos tardaron unos momentos en irse acostumbrando al lugar, y mi nariz más o menos lo mismo. Me mantuve en silencio mientras duraron los temblores. Los primeros segundos fueron de tensión, pero de cara al final, reposé la espalda en uno de los muros y dejé ir un suspiro liberador. Desde ahí, restregué las palmas de mis manos contra la pared, limpiando parte de la grasa del ascensor que se había quedado en mis guantes, y una vez estuvieron más o menos limpios, abrí y cerré los puños un par de veces, estirando los dedos. Ya fue mala suerte acabar en un edificio así de alto, por cierto.

Cuando dejaron de escucharse explosiones, solo entonces, pasé a mirar al resto de los presentes. Éramos unos cinco. La única chica tomó la palabra con cierta brusquedad, molesta con la actuación de su compañero.

—…En fin… yo soy Vestadia —continuó dirigiéndose a los demás—. Mi especialización es piloto, y no niñera como pueda parecer en un primer momento… aparte de a ti, cuatro ojos, no tengo visto a nadie… ¿sois de Crann, cierto…?

«¿Los pilotos también están con nosotros en este examen?», me comencé a preguntar en cuanto la chica mencionó su ocupación, bajando la cabeza levemente y llevándome el puño a la barbilla, sin llegar a rascármela. «Pensaba que tendrían algo más específico para ellos. Pero, si están aquí… probablemente sea inteligente mantenerse cerca de uno de ellos. Ha sido una suerte cruzarse con una así de pronto».

Grupo A (Alcantarilla)

Actu (Grupo A)

El chico de gafas habló, presentándose a todos de forma individual.

—Viridian —le respondí cuando se acercó a mí. Antes de corresponder a su apretón, limpié mi guante derecho una vez más, restregándolo contra mi pantalón esta vez, y después, le di la mano.

Cuando el chico dejó de presentarse iba a hacer yo lo propio, pero nos interrumpió la comunicación de Akasha. Dejamos a un lado todo lo demás para centrarnos en lo importante. Escuché con atención lo que la mujer tenía que decirnos.

«Mmmmm… Han caído más de los que esperaba en un primer momento. Y por otro lado, está ese individuo que ha sobrevivido en la superficie…», pensaba mientras escuchaba a la mujer. Probablemente ya había varios que me habían cogido la delantera en la clasificación, en especial ese. «Empezamos mal».

El comunicado acabó, y el joven Ekaitz volvió a tomar la palabra, construyendo un plan de movimiento inicial y unas pautas bastante convincentes. A todo eso había que sumar lo más importante: Estaba dispuesto a trabajar en equipo.

—Al menos las alcantarillas deberían ser más seguras —decía él—, o al menos lo fueron para mi Aitite y mi Amama en su momento. Toda la ciudad debería ser accesible (salvo derrumbes) desde aquí abajo, mientras haya algo de luz (supongo que algo de luz se filtrará entre grietas, tapas de alcantarilla, y tapas de alcantarilla sin tapa) podríamos movernos por aquí. Si han recreado esto del todo, las alcantarillas deberían tener mapas cerca de los accesos…

—Hm —asentí al mismo tiempo con la cabeza y con un sonido afirmativo—. Yo también creo que juntos tenemos más posibilidades, y tu plan suena bien en mi opinión. Apoyo la idea de ir a por uno de esos paquetes de suministros antes de que el resto se haga con ellos —dije mientras volvía a sacar mi E-Nex y comenzaba a trastear con él—. Akasha no ha informado de qué tipo de baliza eran, ¿verdad? Si las balizas no nos aparecen en la brújula, serán de humo y nos tocará salir a la superficie para encontrarlas.

»En tal caso, propondría priorizar el conseguir los suministros antes que andar por aquí abajo a la espera del rescate. Lo que encontremos en esas cajas probablemente marque la diferencia. Además, son naves accidentadas, ¿verdad? No dudo que habrán utilizado drones en piloto automático para el examen, pero… si esto fuera una situación real, quizás esas naves podrían haber sido conducidas por personas. Y eso es algo a tener en cuenta.

Quizás esas naves de suministros podrían aportarnos para este examen algo más que simplemente armas o recursos. Cosas que, por cierto, también necesitábamos. Un tirador de Horizon desarmado es útil, pero lo es mucho más si tiene un arma.

—En caso de que las balizas nos aparezcan en el móvil, apoyo lo de movernos por las alcantarillas todo lo que podamos. Como has dicho, Akasha nos ha confirmado que hay mapas aquí abajo. Y respecto a la luz… —comencé a añadir finalmente, trasteando una última vez con el E-Nex. De un momento a otro, una luz potente me iluminó la cara, cegándome al contraste con la relativa poca iluminación del lugar. Era el flash de la cámara del dispositivo. Apreté los ojos con fuerza y arrugué la cara mientras apartaba el foco de luz que provenía de mi muñeca, redirigiéndolo a la pared—. Joder… Bueno, respecto a la luz, podemos usar el flash como linterna en caso de que lleguemos a algún lugar en el que no veamos nada.

»Por cierto, creo que antes no he podido presentarme correctamente —dije apagando temporalmente el flash (pues aquí podíamos vernos sin problemas) antes de inclinar el torso hacia delante— Soy Viridian, especializado en lucha cuerpo a cuerpo. Y soy de Crann, efectivamente —añadí como apunte final dirigiendo la mirada hacia la chica de pelo azul, respondiendo a su pregunta anterior—. Puedo serviros de carro mientras nos hacemos con un arma o una nave.

Tras decir esto, me volví a enderezar y me mantuve en silencio, a la espera de respuestas, sobre todo, de aquellos que todavía no habían hablado.

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Bueno, la actu que cuenta.

Kamoto Ren (Grupo A)

Resumen

Observé a la peliazul. Pfffff, menudo par de tetas se gasta. Madre mía. Y esa musculosa las levanta aún más.

—Hola! Yo soy Makoto Ren, aunque suelen llamarme por mi apellido. Un gusto. —Le dije con mi mejor voz de macho, dando una disimulada relojeada al pedazo de tetas que me llamaban la atención desde que apareció. Somos todos de Crann.

Observé a los demás. Meh. Algunos andan con una bonita cara de virgen. Yo soy el que más chance tiene de meterle el pito.

Noté como mi E-Nex brillaba.


¿Sólo 82 estudiantes quedan? Bufff. Apenás terminó la comunicación, me dirigí al grupete.

—Bueno, muchachos, y bella señorita… —Dije con un tono serio, echando otra mirada al único par de tetas en el grupo. —Lo mejor sería encontrar el mapa de este lugar, y salir de aquí como podamos. Síganme los buenos.

2da actu (Grupo A)

Resumen

Me enfrasqué tanto en la tía, que ignoré al tío de pelo verde que estaba hablando. Creo que dijo algo de salir de aquí, como yo.

—Perdona tío, estoy distraído. Un gusto, Makoto. —Le dije, estrechándo mi mano. —Bueno, como habrás escuchado, te apoyo. Busquemos los mapas aquí abajo y salgamos de aquí.

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Krince (Grupo A)

Actu

Me apoyé sobre el muro junto a la entrada de la alcantarilla mientras recuperaba el aliento. Esquivar edificios en formación quedaba ligeramente por encima de las posibilidades de mi adiestramiento, y la tensión sobre los músculos de mis piernas lo delataban.

«Puto Kailen… Imaginaba que era sádico, pero no a este nivel».

Contemplé a la gente que me rodeaba. Mi primer instinto fue alejarme del grupo, incluso salirme del lugar, pero me contuve. Pensé en cuanto debía acechar en la superficie viendo los derroteros de la prueba. Si los del Consejo de Drid sobrevivieron a duras penas pudiendo manipular las energías universales, no me esperaba un futuro brillante si tenía que depender sólo de mí. El sentimiento de molestia ante la necesidad de cooperar impidió que me quedara con los nombres de ninguno.

Noté las miradas clavárseme cuando todos se hubieron presentado. Era mi turno. Gruñí levemente. No me moví del sitio.

—Krince. Sibilino. De Crann.

Advertí que esperaban que cada uno diese un informe personal sobre la situación. Me aclaré la garganta antes de compartir mi visión, y me erguí. Llevé la mano al bolsillo y me aferré a una pequeña piedra que guardaba. Todavía seguía poniéndome nervioso al hablar con mucha gente.

—Buscar esas naves será la mejor forma de hacer tiempo hasta que nos extraigan. Aquí abajo estamos a salvo, pero yo no contaría con poder dar con las balizas desde aquí. Eventualmente, tendremos que salir a localizarlas de un modo u otro.

»Quizá yo sea capaz de husmear por fuera, si no hay demasiados peligros mortales alrededor. Pero si se os ocurre alguna idea mejor, bienvenida sea. Tú mismo pareces bastante capaz, peliverde…

«No seré yo el tonto que se ofrezca alegremente a jugarse el cuello», pensé, pero no lo dije por cómo pudiera puntuarlo quien nos observase.

Aguardé a que alguno tomara el liderazgo antes de hacer nada más. Por el momento, supuse con resignación, tendría que aferrarme a la piña.

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Athena

Máster

«¿Pero… qué…?»

Mi disparo había atravesado los proyectiles, eso era lo único que podía comprender de la situación por el momento. Mientras mis pupilas se dilataban suavemente, comencé a correr escaleras abajo.

«Energía concentrada. El impacto será sin una bomba. Eso significa que… que…»

Cerré los ojos en medio de un salto para tratar de concentrarme. Matrona Abril nos había explicado sobre el funcionamiento de las bombas energéticas. Extendí mis sentidos energéticos, tratando de rastrear la caída del proyectil más cercano, para encontrar un escondite seguro.

«Si Kailen y mi padre no intentan matarnos, entonces a… ¿tres metros? de profundidad deberíamos estar a salvo… siempre y cuando el suelo sea de concreto»

«Y no pretendan matarnos»
«Van a matarnos»

.

Grupo M

«¡Ya llegoooooooooooooooooooooooooooooooooo!»

Me lancé dentro de metro, escuchando explosiones detrás. Un salvaje reventó la entrada detrás mío, bloqueando el paso. Giré sobre mí misma, desplazándome de más por los temblores. Me había golpeado un poco las rodillas en el aterrizaje, pero nada que pareciera grave. Apoyé ambas manos sobre ellas para comenzar a curarlas, como Matrona Keisse nos había enseñado a varios cuando éramos niños y nos lastimábamos jugando. Mientras lo hacía, los observaba a todos los que estábamos en el metro. Primero habló un muchacho de cabello claro, pero no entendí una sola palabra, aunque me caía simpático. Luego habló una mujer rubia. Mi energía terminó de fluir para cuando concluyó, poniéndome de pie al fin y observándolos a todos con una sonrisa.

—Un gusto. Mi nombre es Athena, vengo del Dojo Elyseum. No somos muchos este año, y veo que no hay ninguno de mis ex-compañeros por aquí; pero no importa, es un placer conocerlos —dije haciendo una reverencia.

»Me temo que soy una tiradora, así que no podré hacer mucho más que disparar mi propia energía si no conseguimos armas, pero se me ocurren algunas ideas.

Me acerqué a la boca del metro, observando el camino oscuro.

—Las bombas que dispararon no fueron las mismas que se dispararon durante el Cataclismo del '15. Estas bombas fueron energéticas, por lo que en la superficie no hay radiación, así que salir al menos es seguro… pero, no creo que sea tan fácil como buscar un edificio alto desde ahora.

»Como sugerencia —dije dándome vuelta y observándolos —, si estos túneles de metro simulan los de la antigua Madrid, eso quiere decir que existen estaciones que conectan a la mayoría de los trenes que iban bajo tierra. Si realmente recrearon todo, quizás hayan dejado como pista algún mapa —moví mi mano, apuntando a la boca del túnel —. Podemos buscarlo para intentar llegar a una de esas estaciones, subir a la superficie, encontrar las naves de suministros y luego buscar el punto de evacuación, y dirigirnos hacia allí a través de los túneles de metro o haciendo funcionar las naves de ser posible. Es extremadamente probable que la superficie aflore con trampas, ¡pero no importa! Algo me dice que el metro contiene pruebas pensadas para grupos, sabiendo que era el lugar al que casi todos los ingresantes huirían. Si trabajamos juntos, podemos ir por los túneles sin mayores problemas.

»Confío en que podremos lograrlo, ¿les parece bien?

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Ekaitz Ariznabarreta

Grupo A (Alcantarilla)

Mini-Actu

Tras escuchar a Viridian opinar sobre la situación, no puedo evitar toquetear mi E-Nex y probar la luz de la cámara mientras los otros dos chicos, Makoto y Krince, exponen su punto de vista.

«Buena idea, no se me había ocurrido…»

En cuanto terminan , vuelvo a tomar la palabra:

—Humm… bien, entonces deberíamos localizar cuanto antes los mapas del alcantarillado. Vestadia—añado girándome hacia la muchacha—, supongo que como piloto estarás habituada a rastrear las señales de distintas naves… ¿crees que desde aquí abajo y con el E-Nex podrías localizar alguna de las Balizas? Porque si sólo han activado las Balizas visuales (de luz o humo, como señala Viridian)… nos tocará salir al exterior, pero va a ser díficil localizarlas a plena luz del día y con la ciudad humeando por el efecto de las bombas.

Me tomo un momento para reflexionar sobre la situación de esta pequeña prueba y las posibles reacciones y fortunas del resto de participantes. (Y por si alguien añade algo más).

«Bueno, podría haber sido peor… somos pocos, eso nos da ventaja a la hora de organizarnos y cierta velocidad a la hora de movernos, tenemos variedad de especialidades, lo que nos da ventaja a la hora de realizar acciones específicas… y además parecen bastante dispuestos a colaborar, o al menos a no complicar más las cosas…»

—Bien, creo que hemos salido bastante bien parados en la primera parte de la prueba… No sabemos la situación del resto de alumnos, ni como estarán organizándose, pero espero que el resto de alumnos hayan decidido cumplir las órdenes de supervivencia, pero no deberíamos descartar que haya grupos que decidan dedicarse a entorpecer a la competencia una vez empiecen a conseguir los suministros… Tendremos que ser rápidos, y quizás deberíamos intercambiar nuestros contáctos de E-Nex, por si en algún momento estamos obligados a dividirnos—digo ofreciendo mi número al resto.

—¿Nos ponemos en marcha? El TOP 5 en las clasificaciones no nos esperará eternamente— añado con una sonrisa intentando crear algo parecido al ‘Espíritu de Equipo’.

«Espero que estén monitorizando todo esto, organizarse y colaborar para cumplir una misión es algo que deberían valorar positivamente… solo falta que todo salga bien»


Off: Creo que en el plan estamos los 4 de acuerdo, ¿no?
Buscar mapa de Alcantarillas (y de la ciudad también, si lo encontramos por aquí abajo), intentar localizar las Balizas arriesgando poco (si Vestadia puede desde abajo, mejor que mejor, si no, pues habrá que asomar la cabeza con cuidado), moverse lo máximo posible en la seguridad de las Alcantarillas y acercarse a esos suministros, salir a por ellos.

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Bueno, pues ya no quedaba mucho más que hacer.

Keon

Grupo M

La salida al exterior estaba abierta gracias a mi disparo energético, de lo contrario, estaríamos atrapados aquí abajo. Podíamos salir, pero quién sabe que nos esperaba allá afuera. Escuché las palabras de los bípedos. Nombres, daban sus nombres. Hace tanto que no estaba libre entre tantas personas, pero me sentía bien, estar acompañado me hacía sentir tranquilo.

Kragr ya había dicho mi nombre, por lo que intuí que la compañía sabría que no era peligroso. Tras esto, le dirigí una mirada a mi compañero para que supiese que contaban conmigo para lo que fuere.

Off: Como nota, lo que Keon hizo fue evitar que la entrada colapsara (destruyendo el derrumbe), así que el acceso hacia el exterior está libre. Como digo en mi actu, Keon hará lo que le digan ya que no puede comunicarse abiertamente.

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Bien, visto que todos estamos actualizados, procederemos con la siguiente actualización.

OST general.

Grupo M (Metro)

Actu

Cuando Kragr preguntó por los nombres de los demás, con presteza los presentes vocalizaron sus nombres. La mayoría no destacaban mucho, y hacían presentaciones secas, exceptuando a la chica rubia, la que llegó última, y el mismo Kragr. Por otro lado, surgieron un par de figuras destacadas.

Un joven castaño avanzó con decisión entre el grupo para presentarse. Se le veía seguro de si mismo, y hablaba con contundencia. Os llamó la atención su singular vestimenta.

—Mi nombre es Kairn, y entraría en lo que Crann y Horizon califican como “Luchador”. Provengo de la Academia de Formación de Ciudad Drid y me gustan todas vuestras ideas. Creo que tenemos la gran ventaja de que podemos llevarlas todas a cabo. Somos muchos.

—Así es. Estaba pensando lo mismo… Kairn. Esperad, yo aún no me he presentado… mi nombre es Dana.

»Podríamos formar diversos escuadrones, de cuatro, o cinco integrantes. Creo que si los hacemos de cinco, podemos formar tres. Tal vez, repartiéndonos, podríamos hacerlos de modo que todos tengan especialistas… hablando de eso, ¡yo soy piloto! Así que espero que podáis cubrirme hasta que consiga algo que pueda pilotar —dijo Dana, rascándose el cogote. Parecía un tipo tranquilo, incluso algo pasmarote, pero tenía las cosas claras. Su uniforme era extraño. No lo habíais visto antes, pero por su color caqui, podíais intuir que era de la pequeña polis de Nueva Mónaco.

Rápidamente se hizo evidente la formación una jerarquía. Una minoría vocal discutía sobre qué hacer, mientras los demás escuchaban atentamente.

—Hablando de pilotar —Kairn volvió a interferir—, tras toquetear mi E-Nex recibo varias señales de proximidad. Como si se tratara de un Sonar. No sabría deciros en qué dirección están las naves, pero por cercanía lo podríamos averiguar, o por la humareda del sitio. Creo que ese salvaje facilitará mucho las cosas; los que vayan al exterior no tendrán grandes problemas.

—Entonces… ¿como lo hacemos? —dijo Dana, mirando a su alrededor.

—El Salvaje irá fuera, eso seguro. A mi no me importa ir: necesito equipamiento.

—Muchos aquí lo necesitan.

—Entonces deberíamos crear un punto de reunión. Un grupo muy grande en el exterior será fácilmente detectable, ergo, lo más sensato sería salir lo justo, y hacer los desplazamientos importantes por el metro… pero como ha dicho la chica Violeta, seguro que será igual de peligroso.

—Vale, ahora que sabemos todo esto, ¿qué? —dijo Lisa.

—Formemos escuadrones —dijo Kragr, de forma totalmente comprensible. ¿¿??

—¿Quién irá fuera? Luego, necesitamos gente que busque el mapa del metro. ¿Algo más? —dijo un fornido joven pelirrojo con perilla.

—Puede que necesitemos transportes. O a lo mejor, si se han molestado en poner el mapa, haya algún tren —dijo Athena.

Debíais moveros deprisa.

Off: Explayáos como queráis, rolead vuestra salida al exterior. Os pido pronta acción, la actu requiere otro paso, y formar vuestros escuadrones es importante, así como el sitio al que vais.

Recuento de fuerzas

Athena.
Kragr y Keon (indivisible).
Kale Arkam (sibilino)
Lisa
Kairn (Luchador: arma cuerpo a cuerpo)
Dana (Piloto)

Sin nombres (peones):
Piloto x1
Luchador x3
Tirador x2
Usuarios energéticos x2
Sibilino x1

Grupo A (Alcantarilla)

Actu

—Como me alegro… he conseguido encontrar un grupo competente —dijo Vestadia—. Entonces… ¿exploramos las alcantarillas? Yo puedo quedarme en la retaguardia. Cuando entrenaba, normalmente me emparejaban con mi hermano, así que soy capaz de defenderme a distancia, disparando proyectiles energéticos. No soy muy buena, pero lo haré lo mejor posible.

Os pusisteis en marcha sin más dilación. Avanzábais por los pasillos con cautela. Entre Ekaitz y Krince, que iban delante, pudisteis sortear unas cuantas trampas. Seguramente, de haber ido por vuestra cuenta, hubiéseis caído. Pero la combinación de las aptitudes sibilinas y tiradoras hacían buen caldo para reconocer el terreno, y os disteis cuenta de que podría seros muy útil cuando subiéseis al exterior.

Así, sin muchos inconvenientes, estuvisteis un rato caminando, sin deteneros, pero con extrema cautela, especialmente después de que Veridian tuviese que tirar de la camisa a Krince cuando este se paró en seco y empezó a hacer equilibrismos para evitar rozar un cable que no había visto con suficiente antelación.

Kamoto se encontraba en el centro, cubriendo la retaguardia con Vestadia. No había que dejar nada al azar, y el simple hecho de cubrir la espalda era bastante vigorizante para el grupo. De hecho, os venía de una forma casi natural actuar de este modo: era como os habían enseñado a operar.

—Entonces, según el E-Nex hemos caminado unos setecientos metros… ¿creéis que tardaremos mucho más? Sin luz, y con las trampas, el tiempo podría pasar demasiado rápido… —dijo Vestadia.

—Sin duda. Pero no os preocupéis todavía… Ahí delante. ¿Lo veis? —dijo Ekaitz.

—Una puerta —dijo Viridian.

—Es un sitio en el que yo, al menos, pondría una trampa —sentenció Krince.

—Pero seguro que es importante —dijo Kamoto—, creo que debe ser lo que andamos buscando.

Así pues, os acercásteis a la puerta. Estaba empotrada en la pared, hundida un metro, con unas escaleritas para facilitar el acceso. Como dijo Krince, había una trampa: un haz de luz que cubría la puerta. Con cuidado de no activar la trampa, echásteis un ojo por la cerradura.

No se veía mucho, pero Krince indicó a Ekaitz que mirase. Tras una rápida inspección, comenzaron a murmurar. Formásteis un círculo.

—Hay salvajes ahí dentro… —dijo el chico con gafas.

—¿¡Salvajes!? —exclamó susurrando (?) Vestadia— ¿De que tipo?

—Parecían ratas.

—¿Ratas? ¿Cuantas eran, Krince?

—Unas seis. No sabría decir qué tan fuertes son. Pero se ven peligrosas.

—¿Qué hacemos? —dijo Kamoto.

Os mantuvisteis en silencio. Esta vez teníais la ventaja del ataque. ¿Cómo afrontaríais la situación? ¿Pasaríais de largo? Las ratas estaban en forma etérea, así que tras un rato de deliberar…

Enemigo

Rata de fuego (x6)

FIRA: 100

Total: 600 FIRA

Off: Vestadia posee un poder efectivo de 100 FIRA.

Si conseguís hacerlo bien, podéis evitar pelear con dos de ellas, dejándolas en 400 FIRA.

Mecánica de Escuadrón

Resumen

La mecánica es sencilla. Los escuadrones irregulares reciben un 5% adicional a la suma de sus FIRA. Aquellos escuadrones que posean al menos un integrante de cada especialización, cambian su multiplicador a un 8%. Aquellos grupos de 3 o menos personas no reciben bonificación, igual con aquellos de 7 o más personas.

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