Relatos Navideños [Perdón por el retraso]

Perdonar pero se me ha ido la olla completamente, sobre todo @momone y @Jowser, abro el hilo para dejar los relatos navideños que he recibido, en total han sido dos por lo que no han sido muchos a ver si para el año que viene la gente se anima más.


CUENTO FANTÁSTICO DE NAVIDAD

Quedan dos días para que Papa Noél deje sus regalos por todo el mundo y el Edificio Baxter está listo y decorado con motivos navideños: desde la recepción hasta hasta las habitaciones de sus habitantes, el Edificio Baxter presume este año de una decoración navideña programa mediante hologramas sólidos, que permite verse en algunas de sus instalaciones pasajes o detalles navideños de lo mas animado.

Susan Richards se despierta tras haber tenido un leve sueño en el cual ella se encontraba en el cohete en el cual tanto ella, como su hermano Johnny, Reed y Ben, obtenían sus poderes por los rayos cósmicos que se colaron por el cohete. Al salir del dormitorio, Susan ve una gran luz en el cuarto de Franklin, lo cual la hace ir a toda prisa al dorrnitorio de su primogénito: varias criaturas, similares a pequeños duendecillos, con orejas puntiagudas, cargan a un dormido Franklin sobre sus hombros, mientras otras dos tienen abierto un portal que lleva hacia un paisaje donde la nieve hace acto de presencia.

—¡Soltad a mi hijo!

—¡Es la madre del humano, vámonos!

Las criaturas corren hacia el portal llevándose al pequeño Franklin consigo, pero uno de ellos no puede unirse a la comitiva, la cual desaparece al cerrarse el portal por donde se marcharon. Usando un fuerte y potente campo de fuerza, Susan retiene a uno de esos seres, que forcejea en vano buscando zafarse de ella.

¿Va todo bien por aquí? ¡Por el sombrero de mi tía Petunia, Franklin no está!

Ben llega al cuarto de Franklin tras oir a Susan gritar, y tras él, aparece volando y envuelto en llamas Johhny Storm, mas conocido como la Antorcha Humana.

Al menos has atrapado a alguien. Bien hecho, hermanita .

—Suéltame, humana, o tu hijo lo pagará.

Susan aumenta la presión sobre la criatura de orejas puntiagudas, llegando a hacerle daño en brazos y piernas, por no hablar de una vistosa y resbaladiza sangre verde que sale de lo que parecen sus fosas nasales. Sangre que es recogida y analizada por Reed y sus instrumentos manejados por brazos elásticos en pequeñas máquinas que él maneja mediante un visor similar a los de realidad virtual.

—Fascinante, su sangre no se parece a nada conocido. No parece que sea de la Zona Negativa.

Eh, cuñado, Franklin no está, ha desaparecido .

—Soy consciente de ello, Johnny. Además, Susan tiene a quien nos va a llevar hasta él.

La criatura de orejas puntiagudas mira con terror a Reed, el cual toca un tirante del camisón de Susan, tranformándose rapidamente en el traje o uniforme habitual de los Cuatro Fantásticos.

—¡No, no os llevaré, antes muerto!

—¿Seguro? Tengo dos voluntarios que podrían darte ese gusto.

Reed le hace una señal al ser de orejas puntiagudas, señalándole a Ben y a Johhny, quienes están esperando un gesto o instrucción de Reed para prenderle fuego al misterioso asaltante o apalizarlo a golpes si se da el caso. Tras pensárselo dos veces, el asaltante confiesa:

—Santa lo tiene, Santa Claus lo tiene.

Sí, claro, y Santa secuestra niños por las noches .

Ben Grimm, mas conocido como la adorable Cosa de ojos azules, se dispone a golpear a la criatura cuando Reed frena su puño con una gran mano elástica.

—Calma, viejo amigo. Por sus orejas, tiene pinta de elfo, y si hurgamos en sus cosas, puede que tengamos materiales que nos permitan ir a donde se hayan llevado a Franklin.

Oh, eso también me gusta, Estirado. Suzie , ¿Haces los honores?

Susan baja la densidad del campo de fuerza del elfo para que Ben, con sus grandes y rocosos brazos narajas, coja de las piernas al ser de orejas puntiagudas y lo pone boca abajo, haciendo que múltiples cosas caigan, siendo observadas y analizadas por Reed y su visor.

—¡Para yá, gigante naranja!

Una piruleta, un poco de polvo de hierro, un láser en miniatura, un poco de esencia concentrada de fantasía… todo eso va cayendo de los bolsillos del elfo, mientras Reed recoge todo y lo analiza.

—Fascinante, así que con esto se hacen los portales… Johnny, necesito tu ayuda.

¿Has encontrado la manera de ir a donde tienen a Franklin?

—Sí, pero necesito que cuando se junten el polvo de hierro y la esencia de fantasía, despliegues una buena llamarada, la mas grande que puedas.

¿Y no quemaré la habitación?

—Bueno, es algo que podría pasar si me equivoco.

Johnny sonrie y le dice:

Reed, eres la voz de la esperanza .

Reed lanza en el aire a la vez el polvo de hierro y la esencia de fantasia, y en el momento de juntarse, él dice:

—¡Johnny, ahora!

Dos grandes ráfagas de fuego de sus brazos impactan justo a tiempo, provocando una gran explosión primero y después, un gran y enorme portal hacia un mundo nevado

—Aprovechemos que está abierto. ¡Vamos!

Así, Reed, Sue, Johnny y Ben, sujetando al elfo por las piernas, llegan a un lugar o mundo similar a la Tierra, solo que con mucha nieve y unas grandes instalaciones con emblemas o detalles de que Santa Claus es el dueño del lugar.

Así que esto es el Polo Norte… pues no me parece gran cosa .

Apuesto 50 pavos a que no te traía nada de lo que le pedías por Navidad .

¡Mas que a tí, Cerilla !

Sue se acerca a Reed, el cual mira preocupado una señal de su guante.

—¿Ocurre algo, Reed?

—Debemos darnos prisa, algo le pasa a Franklin.

Usando sus poderes flamingueros, Johhny se dispone a volar tras decir “ ’¡Llamas a mí! ” y destroza las puertas de madera de la entrada de la instalación, haciéndolas arder en segundos. Pronto suenan unas sirenas y de una gran nave central aparecen unas minicabezas… ¿de Galáctus?

—Oh, no. El chico ha despertado.

Ahora no, elfo de las narices. Vas a ser útil por segunda vez, para variar .

Ben enseña al elfo a una de las minicabezas de Galáctus, y al reconocerle con sus visores ópticos, lo primero que hace es disparar un láser que fríe en segundos la cabeza del elfo.

¡Ey, tampoco es para hacerle eso!

La Cosa lanza el cuerpo del elfo a la minicabeza de Galáctus haciendola bajar un poco, lo suficiente para golpearla con fuerza y lanzarla contra otras 4.

¡Es la hora de las tortas, Santa Claus robaniños!

Por su parte, Johnny va quemando toda minicabeza de Galáctus en vuelo, despejando parte del camino a Reed y Sue, los cuales mediante puños elasticos y campos de fuerza, van debilitando a cabezas que quedan dañadas lo suficiente para que Ben las remate. Una vez que llegan todos a la nave central, se encuentran a todo un ejercito de elfos armados con armaduras similares a las del Doctor Muerte, pero sin la cabeza cubierta por la armadura.

¡Muerte! ¡Solo él podría estar detrás de ésto!

Johnny sobrevuela la estancia fundiendo a los elfos con la armadura lanzando llamaradas de puro fuego sobre ellos, mientras Reed y Sue buscan desesperados a Franklin, al cuan consiguen ver tumbado en una camilla y conectado a una máquina de la cual van saliendo todo tipo de creaciones, desde piezas de las armaduras de Muerte, hasta minicabezas de Galactus, pasando por pequeños muñecos plateados con una tabla de surf.

—¡Hay que desconectarle de la máquina! ¡Johhny, ayuda a Ben con los elfos!

¡De acuerdo, cuñado!

Así, la Antorcha Humana ayuda a la adorable cosa de ojos azules a pelear contra más elfos, mientras un estiradísimo Reed Richards y una Susan que se eleva hacia la plataforma donde Franklin esta tumbado y con la cabeza conectada a una especie de máquina. El pequeño tiene los ojos llorosos, pero sonríe al ver el rostro de su madre.

—¡Mamá, has venido, lo sabía!

—Hemos venido todos, hijo. Hemos venido a por tí.

Reed recibe un disparo eléctrico de un bastón, un bastón empuñado por el mismísimo Santa Claus. En respuesta a la agresión, Susan usa su campo de fuerza para romper el bastón a Santa, y de paso, acercarle hasta ella.

—Vistes como él, pero no eres él, no eres Santa Claus ni por asomo.

Susan hace presión con su campo de fuerza en el cuerpo de Santa Claus.

—Susan, yo… lo… lo… siento, lo siento mucho.

Reed se va recomponiendo y soltando a Franklin de la máquina que hacía realidad los objetos o pesadillas que Franklin imaginaba a través de sus recuerdos, viendo como Johnny se acerca volando hacia donde están, y tras subir varios escalones, Ben. Tras afojar el campo de fuerza, Susan deja caer a Santa Claus, el cual cae violentamente al suelo.

—¿Por qué querías a Franklin?

—Franklin… es … es muy especial. Tiene mucho potencial, es capaz de crear hasta… universos, algo que sabéis por propia experiencia.

Cierto: todos ellos, junto con otros héroes y algún que otro villano, estuvieron un año viviendo en un mundo, una tierra… que Franklin creó de la nada.

¡Eso no justifica que te llevaras a mi ahijado!

—Verás, Ben: este año he tenido problemas a la hora de fabricar juguetes para todo el mundo este año, y pensé en “pedir prestado” a Franklin para crear, con su imaginación, juguetes únicos e impresionantes para poder llegar a todos los niños del mundo a tiempo para Navidad. Un detalle feo, lo sé.

—Pues tus elfos están hechos papilla, así que si necesitabas mano de obra para los juguetes… me temo que no te queda ninguno sano.

Santa Claus se lleva las manos a la cabeza, y mira suplicantes a los Cuatro Fantasticos.

—¡Lo siento mucho, de verdad, ayudadme y os compensaré, lo prometo!

Oye, Reed, ¿No crees que hemos sido muuuy buenos este año?

Reed guiña un ojo a Johnny y dice:

—Sí, Johnny, hemos sido muuuy buenos.

Así, Reed, Sue, Johnny y Ben, con colaboración especial de Franklin, ayudan a Santa Claus a hacer varios cientos de miles de toneladas de juguetes, para que en unos días, Santa vaya repartiéndolos en un trineo específicamente modificado para recorrer distancias subsónicas sin que los renos noten fatiga o alojamiento.

Con ayuda de Santa y algún que otro elfo sobreviviente, los Cuatro Fantásticos llegan a su hogar en el Edificio Baxter, y al llegar el día de Navidad, Franklin encuentra un regalo muy especial: una bola de nieve donde ve a sus padres, a su tío Johnny y a su tío Ben, vestidos de Papa Noel con trajes de color azul y con una leyenda escrita en su base:

Para la mejor familia del mundo y su hijo, Santa ”.


Ludo y la Estrella Polar (Cuento de Navidad)

La Navidad en casa de Ludo no era como la de los demás niños. Mientras las demás familias se reunían en estas fechas, cenaban juntos al calor de las chimeneas y disfrutaban en compañía de un montón de regalos, el padre de Ludo se marchaba a trabajar y no volvía hasta varios días después. Ludo cenaba a solas con su madre, se iba a dormir temprano y a la mañana siguiente su padre no estaba con él para verle abrir sus regalos de Navidad. «No puedo dejar de trabajar: es una responsabilidad muy grande», decía su padre cuando Ludo, con ojos llenos de ilusión, le preguntaba cada año si esta vez podía quedarse en casa.

Aquel año no iba a ser una excepción. Cuando Ludo despertó el 24 de diciembre, bajó las escaleras y se dirigió a la cocina. Su madre le esperaba con su desayuno favorito, lo que significaba que su padre, otra vez, se había marchado para trabajar hasta la primera semana de enero. Por delante tenía otras dos semanas en las que compartiría la «felicidad» de las fiestas navideñas únicamente con su madre. Una expresión de tristeza se apoderó de la cara de Ludo mientras desayunaba, la misma que duraría hasta el regreso de su padre.

Por la tarde, la madre de Ludo le pidió que la ayudara a preparar la bandeja de dulces que siempre compartían tras la cena de Nochebuena. Al igual que otros años, su madre había preparado galletas con forma de abeto, bastones de caramelo y dulces de almendra y chocolate. Cada vez que colocaba uno de ellos en la bandeja plateada, más se acordaba de su padre, que estaría trabajando sin descanso. Una lágrima escapó de los ojos de Ludo, que lleno de rabia y disgusto, salió de casa y echó a correr. Su madre no pudo detenerlo y miró angustiada cómo Ludo se internaba en el bosque de abetos cercano a la cabaña donde vivían.

La luna ya iluminaba los pequeños claros del bosque entre las copas de los abetos nevados. La nieve crujía bajo los pies de Ludo como la base de galleta de su tarta favorita. Y las lágrimas del niño caían casi congeladas sobre la alfombra blanca. Ludo llegó hasta una roca y se acurrucó, abrazándose a ella.

Pasaron unos minutos hasta que un fuerte destello iluminó la roca y a Ludo. El chico dejó de llorar un momento y miró hacia el cielo, donde vio una estrella iluminarse mucho más de lo que había visto jamás iluminarse a un astro. Al instante, escuchó una voz dulce, que no pudo identificar ni como masculina ni como femenina; parecía proceder del rayo de luz que lo iluminaba.

―No tengas miedo, Ludo. He venido a ayudarte.

―¿Quién eres? ―preguntó el niño―. ¿Y cómo sabes mi nombre?

―Soy la Estrella Polar ―contestó la luz―. Te conozco desde que naciste; a ti y a toda tu familia. ¿Por qué estás aquí llorando, en lugar de estar en casa calentito?

―Mi padre ha vuelto a irse por Navidad. Nunca se queda con mi madre y conmigo. Nunca podemos estar los tres juntos.

Ludo sollozó y se limpió la nariz con la manga del suéter que le regaló su madre el año pasado. Luego continuó:

―¿Por qué tiene que trabajar tanto? Yo quiero que se quede con nosotros. Quiero pasar la Navidad con él como todos los demás niños.

―Ludo, tu padre tiene un trabajo muy importante que hacer ―contestó la Estrella Polar―. ¿Sabes qué? Puedo ayudarte a verle, si quieres.

El niño miró hacia el cielo con interés y asintió con una sonrisa. En ese momento, la Estrella Polar creó una visión para Ludo. En ella, pudo ver a su padre vestido con el traje rojo que se ponía siempre en Navidad. Estaba entrando a escondidas en una casa con un saco muy grande. Por un momento Ludo pensó que su padre era el Hombre del Saco y que se llevaría a los niños que había en la casa, pero vio que lo que realmente estaba haciendo era dejar regalos al pie del árbol que la familia había colocado en el salón. Luego salió de la casa y se dirigió a la siguiente. La visión terminó al cabo de un rato.

―¿Ves, Ludo Noel? Tu padre tiene el trabajo de llevar regalos a todos los niños del mundo. Y antes de tu padre, lo hacía tu abuelo. Y antes que él, el padre de tu abuelo. Y un día, tú también lo harás.

Ludo comprendió, pero no podía evitar sentirse triste por no poder estar con su padre durante las dos semanas que tardaba en entregar regalos alrededor del mundo.

―Ahora tengo que irme ―dijo la Estrella Polar―. ¿Sabes lo que dicen sobre nosotras, las estrellas? Cuando veas una estrella fugaz, puedes pedirle un deseo. Si quieres, puedo liberar a tu padre de ese trabajo: así lo tendrás en casa todos los días. Buena suerte, pequeño, y recuerda sonreír todos los días.

El destello provocado por la Estrella Polar se fue apagando, para finalmente desaparecer en el cielo dejando una estela tras de sí. Era una estrella fugaz. Ludo pensó que si pedía su deseo, todos los niños del mundo se quedarían sin regalos a partir de ahora, por lo que no pidió nada a la Estrella Polar y se marchó a casa.

A la mañana siguiente, Ludo despertó cansado y soñoliento. Bajó las escaleras, como cada mañana, y se dirigió a la cocina. El chico se sorprendió al ver que junto a su madre, su padre también le esperaba con un regalo en las manos. Ludo se lanzó a abrazarlo.

―¿Qué haces aquí, papá?

―Ya he terminado el trabajo por este año ―contestó Noel.

―¿Pero cómo…?

Ludo miró por la ventana y, a plena luz del día, pudo ver a la Estrella Polar sonriéndole desde el cielo. Al despedirse la noche anterior, la estrella vio el acto de bondad de Ludo renunciando a su deseo más preciado para que el resto de niños no se quedara sin regalos, y modificó el tiempo de Papá Noel para que no se hiciera de día hasta que terminara su trabajo.

Y así es cómo, desde entonces, Papá Noel tiene un tiempo alargado durante la noche del 24 de diciembre, tiempo que ninguno del resto de humanos podemos notar, para poder llevar regalos a todos los niños del mundo en una sola noche.


Un saludo!

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Abro ya mismo la encuesta de votación, los resultados se sabrán el 1 de Enero, en Año Nuevo:

¿Quién crees que debería de ganar el relato de Navidad?
  • Cuento fantástico de Navidad
  • Ludo y la Estrella Polar

0 votantes

Vaya… Qué poco éxito ha tenido lo de los relatos navideños… Y qué vergüenza de resultado, votando por mí mismo. Qué poco elegante por mí parte, y encima con sólo nuestros votos se ve más feo aún. ¡Ni siquiera ha votado Zollkron!

Bueno, lo importante ha sido leer un par de relatillos muy entretenidos y que momone y yo lo hayamos pasado bien escribiendo.

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Enhorabuena a @Jowser por su relato Ludo y la Estrella Polar. Siento que este evento no haya tenido mayor repercusión, y mis posibles fallos organizativos, tenía que haberlo hecho con mayor antelación y atención. Aún así os quiero agradecer profundamente vuestra participación, pero sobre todo vuestro trabajo e implicación no sólo escribiendo los relatos sino con el espíritu navideño. Para mí sois los auténticos ganadores. Como organizador esta vez he querido mantenerme al margen y no participar en nada, pero tal vez debería de haberlo hecho visto la poca participación. A ver si este año 2021 hay más suerte.

Feliz año 2021 y, por supuesto, feliz navidad.

Os lo agradezco mucho a los dos, de verdad. No he votado para no influír en el resultado, pero tal vez viendo la poca participación debería haberlo hecho.

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Yo he votado por dos razones: la primera es que me ha gustado el relato de @Jowser y por que es feo votarse a si mismo.

No obstante, esperemos que este 2021 nos traiga nuevos y mejores relatos, sean o no fanfics, y anuncio mi intencion de hablar la semana que viene de una novela que me estoy leyendo y que es polémica por cómo se ha vendido o mejor dicho, de la manera en la cual se vendió al público.

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Me ha parecido un gesto muy bonito por tu parte la verdad, aunque votarse por uno mismo estaba permitido como ya sabes. En caso de empate me habría tocado decidir, pero vamos no ha hecho falta, has demostrado un gran espíritu navideño :rofl:

Pues nada chicos, a ver si para la navidad de 2021 hay más participación porque por muy bien que lo organices si sólo somos tres poco más vamos a hacer la verdad. Así que pues nada ya veremos que pasa de aquí allí la idea creo que no ha sido mala. Pero habría que haberle dado más tiempo y forma a lo mejor. Una vez más muchas gracias a los dos chicos :smile:

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Para la próxima citad a los pacoescritores porque yo creo que no se ha enterado casi nadie.

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Ostias tienes razón hija, no se me ocurrió. También pensaba que como lo organizaba yo y había ciertas tiranteces pues se me estaba haciendo también un poquitín el vacío, pero por tu comentario veo que no era así. Siento no haberos informado mejor porque me habría gustado que hubiéseis partipado todos los que hubiéseis querido, y todos son todos sin excepciones.

De todos modos @PacoEscritores podemos hacer un “extended” de Relatos de Belenes por los Reyes Magos si queréis. A mí no me importaría organizarlo y aún hay tiempo.

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Pevi abandono los relatos hace años. Ahora se dedica a buscar fortuna en el salvaje mundo de las novelas.

Y no. No habia visto el post, porque tampoco entro al subforo de literatura. Odio a los escritores. A los libros. Y a lyn. Sobre todo a lyn.

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Pues te deseo suerte, mi récord personal está en 50 libros, si con el segundo libro logro superar esa cifra ya puedo darme por contento.

Misa no entiende tusa.

¿No habías dicho que te dedicabas a escribir novelas?

Si. Pero no entiendo tus numeros de libros

Las ventas del primero, vendí 50 de 100, la mitad, fue la primera y única intentona sobre publicar un libro, así que te comprendo cuando dices el salvaje mundo de la novela, es un mundo muy acotado y difícil, sobre todo si no llevas padrino. Y es por eso que te deseo mejor suerte que la mía.

Ah. A mi con que me lean me basta.

Por ahora estoy lanzando las novelas a concursos. Luego ya vere.

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