Los vigilantes del Louvre están hasta los cojones

Cuando el museo se ha convertido en una atracción turística con esa cantidad de visitantes y hace que la propia conservación de sus obras esté en entredicho pues es cuanto menos preocupante. Es muy triste, por ejemplo La Giocconda necesita una limpieza hace años, pues no hay cojones a quitarla porque claro, todo el mundo quiere verla, y así. Es muy triste.

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