La primera gira americana del Madrid: tres meses fuera, multa de 1.000 pesetas, tiburones, peleas

Real Madrid cruzará el Atlántico en un cómodo vuelo de poco más de ocho horas. Hace 92 años, en 1927, la primera gira americana de los blancos tuvo un viaje bien distinto. “No ha sido nada grato. Hemos tenido frente a las costas uruguayas un feroz temporal. El Giulio Cesare han danzado con la furia epiléptica de un charlestón. Pero acostumbrados a esas cargas furiosas de un ataque a la portería hemos pasado el mal momento con filosofía y absoluta resignación. Al mal tiempo, buena cara”. Así contaba el 4 de julio a la prensa local Santiago Bernabéu , cabeza del Madrid en la gira, cómo había sido el viaje.

Atrás quedaban 18 de días en alta mar desde la partida del Giulio Cesare, nave que sería hundida por los aliados en la II GuerraMundial, del puerto de Barcelona. El 15 de junio llegó el Madrid a la Ciudad Condal. No pudo zarpar al día siguiente como estaba previsto aprovecharon para ir a Les Corts a ver a la selección Barcelona jugar contra la de Bruselas (9-0).

Bodas, un prófugo…

El padre de aquella gira fue Bernabéu. No era el Madrid el primer equipo español que cruzaba el charco. El Español , que atravesó Los Andes en burros, y el Guipúzcoa , habían sido pioneros. No fue sencillo que el plan de Bernabéu saliera adelante. El Madrid, que jugaría 15 partidos en seis países distintos (Argentina, Uruguay, Perú, Cuba, México y Estados Unidos) partió sin tener cerrados los amistosos. Es más, en pleno viaje se publicó en España que el promotor de su visita a Estados Unidos había tenido que huir del país de las barras y estrellas acusado de fraude.

El Madrid viajó sin su portero titular, Cándido Martínez , a causa de su inminente boda. Y sin su goleador, Juan Monjardín , que no logró que su familia cediera. Lo mismo pasó con Yermo, ariete del Arenas al que recurrió el Madrid para reforzarse. Sí pudo embarcar a jugadores de otros equipos como refuerzo, casos de Vidal o Travieso (Athletic) o Monchín Triana . En este caso, que era jugador del Athletic de Madrid, se acusó al Madrid de maniobrar para engatusar y fichar, lo que hizo, a un jugador del que Bernabéu decía que era el mejor que había visto y que moriría fusilado en Paracuellos en 1936.

Luto en Buenos Aires

Mientras en España el fútbol era un hervidero a causa de la creación de una Liga profesional y se sucedían dimisiones y conflictos, el Madrid desembarcó en Buenos Aires. La Federación le había impuesto una multa de 1.000 pesetas a causa de la gira y advertía al club de que quedaba como único responsable de lo que pudiera acontecerle en América.

Tras muchas discusiones, el 9 de julio el Madrid jugó en el campo del Sportivo Barracas su primer partido en América. Acabó 0-0 ante una selección de jugadores bonaerenses, entre los que estaba Raimundo Orsi , que ganaría el Mundial de 1934 con la camiseta de Italia.

Un día después, en el mismo escenario, se repitió el partido con victoria argentina (3-2). Antes de retirarse al descanso, los dos equipos guardaron un minuto de silencio por los 30 fallecidos en el accidente de tren ocurrido el día 7 en Alpatacal , camino de la frontera entre Argentina y Chile. La primera victoria americana del Madrid llegó el día 16 ante Boca : 1-2 con dos goles de Gurucharri . Menos de 24 horas después sufría la peor derrota de la excursión: 4-0 ante Newells en Rosario, en un partido al que los blancos llegaron fundidos.

La verdadera aventura

Tras pasar por Uruguay, Perú y Cuba, el Madrid llegó a principios de septiembre a México , el lugar que más impactó a los componentes de la expedición. Con la boca abierta miraban cómo los espectadores eran cacheados uno a uno antes de entrar al campo. Cada dos por tres estallaban trifulcas en la grada, pero también con los jugadores. En uno de ellos José María Muñagorri se hartó y se tomó la justicia por su mano.

El mismo Muñagorri tuvo que ser sujetado en la cubierta del barco cerca del puerto de Progreso cuando se quería lanzar a rescatar a su compañero Peña . Este, que se había tirado al mar a nadar, se resbaló de la cuerda que le lanzaron para subir y quedó en el agua muy cerca de un grupo de tiburones. La tripulación logró rescatar al vasco y evitar que Muñagorri también se pusiera en riesgo.

A tiros

Antes de viajar a Nueva York, donde jugaría un partido semiclandestino en Brooklyn ante el Galicia SC, los blancos empezaron a escuchar disparos. Creyeron que estallaba otra revolución como la de 1910. Pero no, eran los festejos del 16 de septiembre, día de la Independencia mexicana. “Jugamos casi en familia, se hizo poca promoción del partido. El Galicia tenía de todo menos gallegos: checos, irlandeses, italianos… Estos son los reyes repartiendo patadas”, explicaba Bernabéu al llegar a Madrid después de casi tres meses de aventuras y desventuras por América.

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¿como se mete un estadio en un barco?

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Hubo robos?

Era fácil, todavía no tenía techo retráctil.

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De aquella el fútbol sudamericano aún era bueno.