Hilo oficial Relatos Eróticos

La fiesta de pacotes.

Hola a todos.

Me veo obligado a desvelar unos desagradables sucesos que atañen a esta comunidad. Es tal la gravedad del asunto, que ahora mismo temo por mi seguridad y la de otras personas. Pido a los admistradores de esta web que no cierren este thread, puesto que es necesario que se conozca la verdad.

Recibo amenazas constantemente, y me he visto obligado a cambiar de domicilio, pero esto no me frenará.

Hace más de una semana, recibí un enigmático mensaje del usuario Memphisto, con el cual no había tenido correspondencia antes. Me daba una dirección de Madrid, zona de Hortaleza, y me citaba para un sábado por la noche. Ni un dato más. He estado en otras quedadas y confiaba en la persona, así que imaginé que el secretismo consistía en algún tipo de juego de rol o algo por el estilo. Como me encontraba esos días en Madrid, decidí acudir.

Llamo al portal y subo a un sexto piso. Cuan fue mi sorpresa cuando Penele, vestido de mujer, me abrió la puerta. No solo, eso, el ruido, un olor desagradable y una atmósfera de humo y de degradación me embriagó por completo. “Bienvenido. Disfruta”

No me lo podía creer, había personas desnudas andando por los pasillos, otras disfrazadas y varias en el suelo, manteniendo relaciones sexuales. Otras mantenían disparatados diálogos consigo mismas, o dormían acurruados en una esquina.

Comencé a caminar, completamente desorientado, como Tom Cruise en Eyes Wide Shut, mirando disimuladamente lo que ocurría en cada habitación. Cada una de ellas tenía una temática diferente. En una, contemplé horrorzado como Cut My Neck y Melon, a la que reconocí por su prominente pecho y unas bragas con motivos frutales, azotaban a un grupo de personas. Alguno de ellos sangraba y gemía de placer. En otra de las estancias, dos personas que parecían sin lugar a dudas Maxylobo y Lordmenbrillo, recibían un masivo bukake. Había hasta un colgado que tocaba la batería.

Me crucé en mi camino con Trolleblanca y el propio Memphisto, que llevaban ambas pollas al aire y con un lacito. Quise preguntar que ocurría, pero me dijeron que tenían un regalo que entregar.

Completamente aturdido, me senté en un diván en el medio del pasilo y enterré mi cabeza entre mis brazos. ¿Qué debería hacer? Por un lado me sentía excitado y contento de ver a viejos amigos y caras conocidas entregados a la lujuria. Por otro, había algo tóxico en todo aquello, algo peligroso.

Alguien me llamó tocándome el hombro. No me lo podía creer, pero supe al momento que tenia enfrente a Argos, puesto que tenía puesta una máscara de perro, y era conducido con una correa, orgullosamente manejada por Timey.

“Tienes que ir al salón”.

Se trataba de una vivienda de grandes dimensiones. Me condujeron presurosos y me dejaron en la puerta.

Era el espectáculo por grotesco, sucio y estimulante que había presenciado nunca. Hombres y mujeres copulando, drogándose y riendo. Sin límites. Al lado de la puerta, reconocí por sus tatuajes a Tarkowsky, que destrozaba el tren inferior de una chica pelirroja, sin escrúpulos.

En una de las mesas, Achotoni, Juez y Oscar dibujaban un mural de toda la escena mientras recibían sexo oral debajo de la mesa.

También estaba Karolus, con quien intercambié señas para citarnos justo después.

Coronando la sala, había una mesilla con un gran cuenco de cristal, dentro de ella había varias papelinas. ¿Debía elegir una de ellas? Supe que sí cuando fui conducido a un posible premio. Para mi sorpresa, Bayonetta era el encargado de custodiar el lugar. Estaba en el suelo, brutalmente sodomizado, jadeando de placer.

“Mete la mano y coge una”

Y así lo hice. EL padre del diablo, ponía.

Se lo mostré intrigado y comenzó a temblar, a agitarse, a gritar fuera de sí. En ese momento, uno a uno de los asistentes fueron dejando lo que estaban haciendo, para volverse y mirar, igual de intrigados que yo. Se volvió un silencio sepulcrak, sólo interrumpido por los ruídos que provenían de otras habitaciones.

“EL ES EL PADRE DEL DIABLO!!!”

Todos comenzaron a gritar, a reír. Incluso a llorar y dar gracias a dioses. Cualquiera que fuesen. EN ese momento sentí pánico, pues comprendí la enfermiza naturaleza del lugar dónde estaba, y por primera vez en mi vida, temí por mi integridad física.

Entre muchos me llevaron en volandas a mi destino. Varias personas me besaban al pasar, se frotaban con mi cuerpo o me decían obscenidades.

Pronto entendería todo. Entre en cuarto iluminado únicamente con luz natural. Había velas, imágenes violentas en las paredes. Una cama negra enorme. De pronto la vi, una mujer atada, en ese momento en penumbra. Era Lavernne.

“No pienso violar a nadie”, me dije para mis adentros. Pero en cuanto me vio, soltó una carcajada y me dijo, burlona, “ven aquí, hijo de puta”.

Poco a poco la habitación se fue llenando de personas. Era evidente cual era el premio de aquella locura que ha había infectado la mente de todos los presentes. Pudieron sentir mis dudas, así que comenzaron a jalearme, a animarme, a vitorearme. a aplaudir. Casi me tiraron a la cama.

Laverne me escupió a la cara nada más mirarla. LLevaba unos cuernos terribles en la cabeza, y una marca en el pecho, con un mensaje en un idioma que no reconoci.

“!Qué se haga el sorteo otra vez, éste no vale para esto!”

Sus palabras me excitaron e irritaron a partes iguales, así que cumplí con mi deber. La embestí con fuerza mientras el resto de la sala estaba cada vez más entusiasmado. Nadie perdía detalle.

Y empezé a disfrutar, a sentirme fuerte, importante. Varios se maturbaban a mi alrededor, y pude notar como Forista acercaba su enorme polla a las tetas de mi concubina para terminar. Le golpré con todas mis fuerzas en las costillas mientras lancé una mirada retadora y feroz al resto. Varios rieron y aplaudieron mi ataque de rabia. Onamu y Burney entraron en ese momento con una bandeja llena de coca que corrió como la polvora en escasos segundos.

Pude correrme enseguida y en ese momento la música los gritos y las celebraciones se elevaron todavía más. Varias chicas cubrieron de cuidados a mi fugaz compañera, y yo me volví invisible.

En ese momento me senti fatal. Cogí mis pantalones y me encerré en un baño contiguo. Tenía ganas de vomitar. “¿Dónde cojones me he metido?”.

Miré a la ventana casi instintivamente y reparé en que daba al patio de luces. Miré y entonces lo vi, alguien me hacía señas desde el piso de abajo. ¿Estaba soñando? Era Rayzen, quien me tendía la mano. Sin nada más que mis pantalones, mi verguenza y mi miedo, me jugué la vida mientras la puerta del baño era aporreada cada vez con más puños y más intensidad.

Ya a salvo, miré a los ojos a mi compañero y le besé. “Ahora no, sígueme”. Bajamos las escalaeras del edificio a toda prisa y salimos a la calle, a un coche que estaba esperándonos en doble fila. Otra sorpresa, Nisi conducía.

Estamos lejos, pero en una situación delicadísima. Pedimos ayuda.

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¿Y que te pareció? Llevo semanas practicando.

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Ese nuevo camello tuyo es oro puro, no lo cambies por nada del mundo :joy::joy:

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No salgo

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Así nos salió el dibujo, vaya desastre…

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Me siento poco integrado en la comunidad.:sob:

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¿Y como te crees que llegó a Madrid? Eres el tipico membrillo que se pone en el coche para el olor.

Festines opíparos

Ni yo. Por eso es realista. No me van las fiestas.

Los festines opiparos preparados por Padre Hermosidad, amo y señor de pacotes y Meri, son un trillon de veces mejor que tú orgía llena de lunáticos.

Amén.

Buen relato. Un poco falto de mostachos y Chiquiza pero buen relato.

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Un trillón no hace justicia a los veinte sextillones de tinajas de aceite de colza que se requerían para celebrarlos

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Hoy me he arrascado el ano y el dedo ha salido marroncito :sisi:

Y luego te pusiste a pensar tal que así

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Lo peor fue cuando me lo introduje en la cavidad bucal :nauseated_face:

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Lo pasamos bien aquel día, pero se escribe Memphisto, que luego la gente se confunde.

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Me fue casi imposible citarte porque el nick de los cojones empieza por MEM. ¿Cómo qué MEM? Mephisto, o Mefistófenes, pero macho MEMphisto laaaaaal :roto2:

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Lo hice para joderte la vida…y por esto:


Que no le va mal al relato como banda sonora.
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Espero no me ataques con una Katana que corta el viento.

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No tengo nada que ver con ese impío.

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