Hilo Expositor - El Expositor de Pacoteria - Sólo exposiciones, comentarios en el otro hilo

EXPOSITOR ACTUAL

Semana del 9 al 15 de Noviembre 2020

COSAS DE FRIKIS de Padre de Familia de @momone

Colecciónas figuritas y posters de Star Trek,
te conoces las medidas del casco de Boba Fett,
y sabiendo todo eso no ligas ni a la de tres…
¡Somos frikis, hacemos cosas de frikis!
¡Nuestro mundo no pretende ser normal!

Ediciones coleccionistas, libros de arte a tutiplen,
dados de 20 caras de colores del mas “chic” al mas “cool”,
y con todo y con eso pifias sacas sin parar…
¡Somos frikis, hacemos cosas de frikis!
¡Nuestro mundo no pretende ser normal!

Cuando una chica te mira y te dice “Hola, que tal”…
…un estremecimiento en el pantalón hace que ella diga “Ey, eres un cerdo”

Sabes star wars de memoria y de paso Dr. Who,
tienes libros de personajes y juegos a mogollón,
pero las chicas te ignoran aunque las hables en klingon…
¡Somos frikis, hacemos cosas de frikis!
¡Nuestro mundo no pretende ser normal!

Ganador del Evento Especial de Navidad 2020

Ludo y la Estrella Polar (Cuento de Navidad) de @Jowser

La Navidad en casa de Ludo no era como la de los demás niños. Mientras las demás familias se reunían en estas fechas, cenaban juntos al calor de las chimeneas y disfrutaban en compañía de un montón de regalos, el padre de Ludo se marchaba a trabajar y no volvía hasta varios días después. Ludo cenaba a solas con su madre, se iba a dormir temprano y a la mañana siguiente su padre no estaba con él para verle abrir sus regalos de Navidad. «No puedo dejar de trabajar: es una responsabilidad muy grande», decía su padre cuando Ludo, con ojos llenos de ilusión, le preguntaba cada año si esta vez podía quedarse en casa.

Aquel año no iba a ser una excepción. Cuando Ludo despertó el 24 de diciembre, bajó las escaleras y se dirigió a la cocina. Su madre le esperaba con su desayuno favorito, lo que significaba que su padre, otra vez, se había marchado para trabajar hasta la primera semana de enero. Por delante tenía otras dos semanas en las que compartiría la «felicidad» de las fiestas navideñas únicamente con su madre. Una expresión de tristeza se apoderó de la cara de Ludo mientras desayunaba, la misma que duraría hasta el regreso de su padre.

Por la tarde, la madre de Ludo le pidió que la ayudara a preparar la bandeja de dulces que siempre compartían tras la cena de Nochebuena. Al igual que otros años, su madre había preparado galletas con forma de abeto, bastones de caramelo y dulces de almendra y chocolate. Cada vez que colocaba uno de ellos en la bandeja plateada, más se acordaba de su padre, que estaría trabajando sin descanso. Una lágrima escapó de los ojos de Ludo, que lleno de rabia y disgusto, salió de casa y echó a correr. Su madre no pudo detenerlo y miró angustiada cómo Ludo se internaba en el bosque de abetos cercano a la cabaña donde vivían.

La luna ya iluminaba los pequeños claros del bosque entre las copas de los abetos nevados. La nieve crujía bajo los pies de Ludo como la base de galleta de su tarta favorita. Y las lágrimas del niño caían casi congeladas sobre la alfombra blanca. Ludo llegó hasta una roca y se acurrucó, abrazándose a ella.

Pasaron unos minutos hasta que un fuerte destello iluminó la roca y a Ludo. El chico dejó de llorar un momento y miró hacia el cielo, donde vio una estrella iluminarse mucho más de lo que había visto jamás iluminarse a un astro. Al instante, escuchó una voz dulce, que no pudo identificar ni como masculina ni como femenina; parecía proceder del rayo de luz que lo iluminaba.

―No tengas miedo, Ludo. He venido a ayudarte.

―¿Quién eres? ―preguntó el niño―. ¿Y cómo sabes mi nombre?

―Soy la Estrella Polar ―contestó la luz―. Te conozco desde que naciste; a ti y a toda tu familia. ¿Por qué estás aquí llorando, en lugar de estar en casa calentito?

―Mi padre ha vuelto a irse por Navidad. Nunca se queda con mi madre y conmigo. Nunca podemos estar los tres juntos.

Ludo sollozó y se limpió la nariz con la manga del suéter que le regaló su madre el año pasado. Luego continuó:

―¿Por qué tiene que trabajar tanto? Yo quiero que se quede con nosotros. Quiero pasar la Navidad con él como todos los demás niños.

―Ludo, tu padre tiene un trabajo muy importante que hacer ―contestó la Estrella Polar―. ¿Sabes qué? Puedo ayudarte a verle, si quieres.

El niño miró hacia el cielo con interés y asintió con una sonrisa. En ese momento, la Estrella Polar creó una visión para Ludo. En ella, pudo ver a su padre vestido con el traje rojo que se ponía siempre en Navidad. Estaba entrando a escondidas en una casa con un saco muy grande. Por un momento Ludo pensó que su padre era el Hombre del Saco y que se llevaría a los niños que había en la casa, pero vio que lo que realmente estaba haciendo era dejar regalos al pie del árbol que la familia había colocado en el salón. Luego salió de la casa y se dirigió a la siguiente. La visión terminó al cabo de un rato.

―¿Ves, Ludo Noel? Tu padre tiene el trabajo de llevar regalos a todos los niños del mundo. Y antes de tu padre, lo hacía tu abuelo. Y antes que él, el padre de tu abuelo. Y un día, tú también lo harás.

Ludo comprendió, pero no podía evitar sentirse triste por no poder estar con su padre durante las dos semanas que tardaba en entregar regalos alrededor del mundo.

―Ahora tengo que irme ―dijo la Estrella Polar―. ¿Sabes lo que dicen sobre nosotras, las estrellas? Cuando veas una estrella fugaz, puedes pedirle un deseo. Si quieres, puedo liberar a tu padre de ese trabajo: así lo tendrás en casa todos los días. Buena suerte, pequeño, y recuerda sonreír todos los días.

El destello provocado por la Estrella Polar se fue apagando, para finalmente desaparecer en el cielo dejando una estela tras de sí. Era una estrella fugaz. Ludo pensó que si pedía su deseo, todos los niños del mundo se quedarían sin regalos a partir de ahora, por lo que no pidió nada a la Estrella Polar y se marchó a casa.

A la mañana siguiente, Ludo despertó cansado y soñoliento. Bajó las escaleras, como cada mañana, y se dirigió a la cocina. El chico se sorprendió al ver que junto a su madre, su padre también le esperaba con un regalo en las manos. Ludo se lanzó a abrazarlo.

―¿Qué haces aquí, papá?

―Ya he terminado el trabajo por este año ―contestó Noel.

―¿Pero cómo…?

Ludo miró por la ventana y, a plena luz del día, pudo ver a la Estrella Polar sonriéndole desde el cielo. Al despedirse la noche anterior, la estrella vio el acto de bondad de Ludo renunciando a su deseo más preciado para que el resto de niños no se quedara sin regalos, y modificó el tiempo de Papá Noel para que no se hiciera de día hasta que terminara su trabajo.

Y así es cómo, desde entonces, Papá Noel tiene un tiempo alargado durante la noche del 24 de diciembre, tiempo que ninguno del resto de humanos podemos notar, para poder llevar regalos a todos los niños del mundo en una sola noche.

P.D.: Este hilo es sólo para exponer las aportaciones semanales elegidas. Comentarios y Aportaciones creativas en el otro hilo, por favor. Gracias :slightly_smiling_face:

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Actualizado el expositor con el ganador del Evento Especial de Navidad de 2020, enhorabuena a Jowser nuestro flamante ganador :smile:

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