[Hilo de partida] Campaña "En busca del camino"

Drarlier.

Pues la verdad imperius es que no se a quien más esperamos, solo se que somos la mitad. Le digo.

De momento tu, Solsjaer y yo. Bueno, el señor y su… ¿Guardia? No se quienes son. Aquí estamos, esperando y bebiendo. Le digo.

-La verdad es que prefiero pagar mi propia comida, no es propio de mi conducta de paladín aceptar cosas que puedo pagarme por mí mismo. -me levanto de la mesa y grito- ¡Tabernero, trae un buen lechón y una jarra bien cargada de hidromiel!- vuelvo a sentarme.

Drarlier:

Así que un bruto brillante, bueno, dentro de los brutos son los mejores. Aunque son como un carpintero, lo arreglan todo a martillazos. Mientras no me quiera quemar por brujería en alguna plaza… Pienso para mi.

Bueno imperius, como gustes. Pero no hace falta que grites. Creo que el tabernero no es sordo, pero algo lento si parece que es. Le digo.

Solsjaer y yo estamos esperando la comida y a los que faltan ya un rato. Concluyo.

Había sido una siesta reparadora, sí señor. No hay nada más agradable que dormir al borde de una cueva, con una paja en la boca, regalándote a los oídos el sonido de la lluvia. Margarita, a mi lado, había echado también una cabezada. A la condenada le gustaba dormir incluso más que a mí. Bien por ella.

Ahora ya llevaba un buen rato de camino. Ni Margarita habíamos dicho pío desde que reemprendimos la marcha.

-Espero que el sitio ese esté cerca -dije canturreando y moviendo la hoja de un lado a otro como si fuera un avión de papel. Inspiré el refrescante aroma campestre. El sol estaba empezado a ocultarse y la apuesta, era sin duda, bella.- Me pregunto quién nos estará esperando, Margarita. Aquí pone que la recompensa es generosa y el trabajo fácil -me encogí de hombros.- No, lo sé. Eso a nosotros no nos incumbe. La entregamos y después no vamos.- Margarita asintió.

La visión del crepúsculo me devolvió a la memoria el suceso de tres días antes: Estando en una taberna en la ciudad más próxima, entre el murmullo de los parroquianos se distinguía el discurso vacilante de un elfo al que el vino se le había subido a las cejas. Altanero y orgulloso, relataba cómo había sido requerido a cumplir una misión (o algo por estilo) y que armado, presto tenía que partir al sur. Acto seguido se derrumbó sobre la mesa y para cuando me acerqué para curiosear, ya estaba roncando. No obstante, había que asegurarse de su estado físico, así que haciéndome sitio a codazos, me acerqué al elfo.
Para abreviar: debido a una serie de eventos totalmente oportunos y fortuitos, al cabo de un par de horas, dirigiéndome yo hacia el camino del Sur, saqué de un bolsillo del abrigo la nota que orgulloso había expuesto el elfo en la taberna. La dirección estaba claramente escrita y también el nombre de la persona con la persona a la que el elfo debía ponerse en contacto. Un tal Zarlazar.

-Deberíamos hacer una visita a esa dirección -le había dicho a Margarita-. Tal vez esta nota fuera importante, y dado que nos la hemos encontrado, lo justo sería llevarla al destino.- Ella se limitó a asentir con la cabeza. Siempre lo hacía.

Llegamos a una taberna en mitad de la nada, cuando ya apenas se veía a ambos extremos del camino.

-Al menos, hoy dormirás a cubierto- Le dije a Margarita.

Me acerqué a un sirviente y le tendí los arreos.

-Cuídemela bien -le dije al tipo, un muchacho joven y con más granos en la cara de los que hay en la playa que se había quedado pasmado mirándome-. Se llama Margarita, y es una mula muy buena. A veces juega a dar mordiscos a los desconocidos, así que cuidado con los dedos.

-Señor -dijo el mozo- No está usted muy lejos de su hogar. Un mediano por estas tierras…

-Tranquilo -dije sonriéndole afectuoso- Soy pequeño y me escondo bien. Además, solo vengo a entregar esta carta al señor Zalazar. ¿Sabe dónde está?

El muchacho, muy agradable me abrió la puerta (yo apenas llegaba a la manivela). Una pena que se le cayera una moneda del bolsillo y fuera a parar al mío. “Bueno, más tarde se la doy”

Cuando entré, causé impresión. Tanta, que me puse un poco rojo.

-Posadero, una cerveza -dije lo primero. Me acerqué a la barra y dejé en ella la única moneda que llevaba encima.

-Ah, usted debe de ser el señor Zalazar. El muchacho del establo me lo ha descrito. Por cierto, me ha dado dinero para una cerveza. Ha asegurado de que usted me daría la misma cantidad para devolvérsela a a él. Ya ve, que cosas. Uy, ya está la cerveza, qué rápido que es el servicio aquí. Bueno, bueno, me voy a sentar por ahí. Cuando quiera explicarme algo de la misión supersecreta esa me lo dice, estaré encantado de unirme.- Antes de que pudiera responder ya me había ido.

Con la cerveza en la mano, dudé un instante donde sentarme. El grupo formado por un grupo de elfos y un humano pareció el más animado.

-Eh, amigos, ¿qué tal va todo? -dije sentándome sin que me invitaran.- Escuchad, el otro día me contaron un chiste y no lo entendí, supongo que vosotros sabréis explicármelo -dije con total y absoluta sinceridad.

-Un tipo le dice a otro, ¿En qué se diferencia un elfo marica de uno normal?, y el otro le contesta ¿Es que hay elfos normales?

Sonriente, esperé explicaciones. La verdad, nunca había entendido los chistes de otras razas y quería saber por qué el humano se estaba mondando de risa.

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Drarlier.

Veo que viene un mediano. Bueno, al menos este no es un bruto, será un ladrón seguro. Todos lo son, o ladrones o mercaderes, que al caso es lo mismo.

Menudo chiste, bueno, voy a reírme para que no se sienta mal. A ver si se cree que es gracioso y otro día lo repite. Eso sí que será gracioso.

Jajaja jajaja. Me rio del chiste.

Bueno amigo, me llamo drar y yo tampoco creo que haya un elfo normal jajajaja. Le digo al mediano.

Pero como se nos una un orco y un enano, esto si que va a ser un chiste jajajaja. Le digo al mediano.

La tensión duró unos instantes. Al final, aquel tipo, el elfo del bastón grande también se rió. Suspiré aliviado.

-Huy, pues si te ha gustado ese tengo más -dije mojándome alegre los labios en la cerveza, y balanceando los pies en el taburete.- ¡Pero qué modales los míos! Soy Zeppo. Zeppo Buentonel. Maestro cervecero de profesión. Aventurero en mis tiempos libres. En cuanto a esta cerveza -dije metiendo el dedo y removiendo el interior de la jarra-… he bebido meaos más buenos, pero al menos, calma la sed. ¿Y qué hacen aquí vuesas mercedes? Sois un grupo muy variopinto para estas tierras. ¿Todos sois “maricas”, entonces?

Intenté darle a mi tono de voz la suficiente soltura para demostrar que entendía el término “marica”, incluso lo pronuncié remarcando la palabra. La realidad era que desconocía por completo el significado de la misma. De hecho, hasta oír el chiste a un paleto borracho días atras, nunca la había escuchado. “Supongo que será algún tipo de peculiaridad élfica. Me pregunto si también se extenderá a los humanos…”

Paseé la vista de uno a otro. Qué tipos más curiosos e interesantes. Hojas afiladas, caras largas, barro en las botas (aunque bueno, con la lluvia esto último era normal). Y aquel bastón tan largo. ¡Un mago! Había conocido a algunos hechiceros en el pasado, pero los malditos nunca se separaban de su vara. Así era imposible examinarla de cerca. “Me pregunto cuánto valdrá”, pensé distraído al tiempo que daba otro trago.

El maestro de armas, se alarmó con el tratamiento del mediano, estaba claro que se había equivocado pensando que él era el noble… Mientras observaba la escena el noble se reia con una clara cara de satisfacción…

-JAJAJAJAJA, mi buen amigo Zarlazar la curiosidad de los medianos, JAJAJAJAJAJAJA. Me imaginé que un mediano se sorprendería de ver a un elfo borracho hablando de aventura y le puse esa nota en el bolsillo. - Dijo el noble.
- MI SEÑOR DEVAN. NO ES GRACIOSO. ESTA MISIÓN ES MUY SERIA. -Tronó Zarlazar

La atronadora voz de Zarlazar hizo que todos los miraran y, al notarlo, Zarlazar cayó en su error, había atraido demasiada atención.

- CABALLEROS, VUELVAN A SUS ASUNTOS, PAGO UNA RONDA GRATIS. - Dijo Devan asegurandose los elogios de los que les miraban, la mayoria grupos de mercenarios y ladrones. Borrachos. Mercenarios y ladrones borrachos. Susurrando Devan continuó - Recuerda que no queremos atraer demasiada atención mi viejo amigo.

El maestro de armas bajó la cabeza avergonzado por el error.

- Perdóneme mi señor -dijo susurrando.
- Una cosa más, MEDIANO, EL DINERO DE ESA CERVEZA CREO QUE NO ERA SUYO. - Bramó el noble. - Y MUESTRA MÁS RESPETO POR LA GENTE HUMILDE. Y COMO DE SU BOCA VUELVA A SALIR ALGO REFERENTE A LA MISIÓN NO DUDARÉ EN TOMAR MEDIDAS.

A pesar del griterio nadie pareció darse cuenta, pues de la boca del noble no escapó ningún sonido. Era algo dirigido solo al mediano.

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Drarlier.

Este trabajo va a ser muy largo, y aún no han venido todos… Menudo circo de grupo, espero que los restantes tengan dos dedos de frente.

Gracias por la ronda. Le digo al elfo noble.

La puerta se abre de sopeton y un enano mal humorado entra por ella; nada mas poner los pies dentro se dirige al posadero y pide una cerveza, que se bebe de un solo trago, cayendo parte de en las cuidadas barbas de este.

Mientras deja la jarra en la barra, se gira y mientras sopesa la clientela de la posada.

-Creo que un elfo de nombre Zarza o algo así necesita ayuda con algo.

Drarlier:

“Genial un enano, bueno si sale bien el trabajo seremos un ejemplo de tolerancia. Si sale mal, seremos el chiste más famoso de la historia”

-Bueno pues ya sólo falta uno jajajaja.

-ME puedes llamar Drar enano, aquí estamos esperando a que llegue todo el mundo para que nos digan de que va todo esto jajaja.

Sentadose a la mesa con el resto de gente, el enano se tira un pedo y le da igual, lo unico que quiere es que le llenen otra vez la jarra de cerveza.

Una vez sentado, mira al noble, pero dirigiéndose a todos los de la mesa:
-Me llamo Phellan, y de que va este circo.

El Enano era el más soez con diferencia.

-Increible resulta que ahora TODO el mundo piensa que yo soy el noble, bonita broma me ha hecho señor. -Dijo el Maestro de Armas Zarlazar.

-Es admirable el grupo amigo mio, y aún falta uno. Pero se hace tarde y mi paciencia es poca ya. Creo que podré empezar explicando todo esto. -dijo en voz baja el noble- Acerquémonos a ellos.

-Hola caballeros, permitidme que me presente yo soy Devan, noble…y hechicero -acabo diciendo de tal forma que solo el grupo le oyese la ultima palabra- Como habréis visto, las dotes burlonas tampoco se me dan mal, varios de vosotros habéis creido que era mi viejo amigo Zarlazar el noble…JAJAJJAJAJAJA -la risa resonó atronadora.- A lo que iba, necesito de vuestros valerosos servicios, necesito 6 valientes, ni uno más, ni uno menos, que realicen una sencilla misión. Debéis ir a las ruinas de lo que antaño fui mi hogar, un castillo no muy a lo lejos. Fui expulsado, VILIPENDIADO, humillado…por un maldito nigromante, el nigromante no está solo, como yo, tiene su propio maestro de armas y ejercito de no-muertos a su servicio. Zarlazar os dará todos los detalles que necesiteis.

-Vale, caballeros, en primer lugar, sus honorarios 200 monedas de oro al vencer al maestro de armas del nigromante, 400 más si matáis al nigromante…por cabeza. -Dijo Zarlazar- ¿Alguna cuestión más mientras esperamos a vuestro compañero? Por cierto, venga o no, partiréis pasado mañana al amanecer. Digo yo que un día de tregua será suficiente espera.

Nota del master: Bueno, pues eso ronda de preguntas mientras damos un poco más de tiempo a @DrPingas_SgtKeroro a llegar, no obstante el límite será el miercoles a las 8 de la mañana

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Drarlier:

“Muertos vivientes, genial.”

  • Yo tengo una pregunta. ¿De cuantos muertos hablamos? Y si os ha expulsado a vosotros de vuestra casa, ¿nos podrías facilitar información sobre el castillo y el lugar?. Le digo al maestro de armas con cierto respeto.

-No se mis compañeros, pero a mi me gustaría saber algo más antes de aceptar.

“Si matan a los brutos esos voy a salir corriendo del castillo más rápido que el viento de la meseta”

Phellan:

-Ademas de lo que pregunta Dra; ¿de que tipo de muertos estamos hablando? ¿existe algún plano del castillo? ¿Tiene mas sirvientes a su mando?

Mientras se gira a mesonero y grita -Otra jarra de cerveza que paga el noble

“Todo lo que no este clavado a o atornillado a la pared me lo llevo de botín”

-Yo… yo tengo una pregunta -dije alzando tímido mi pequeña mano. Los gritos del hombre noble me habían sobresaltado, y ya llevaba un buen rato sin abrir la boca-. Esos… esos muertos dan miedo?

Drarlier:

-Más que miedo, lo que dan es muerte a todo el que se los cruza jajajaja. Pero no te preocupes, piensa en la recompensa.

" Y en todo lo que puede haber en el castillo"

-Profanar a los muertos, que herejía -balbucee mientras masticaba un buen pedazo de lechón - Ese tipo merece un buen castigo

-Con respecto al número de muertos, no estamos seguros, pero teniendo en cuenta la cantidad de mis hombres que han muerto en el ataque…Puedo decir que os enfrentareis a bastantes. -Dijo el maestro de armas.

-Sobre los planos del castillo, -dijo el noble Devan- como ya os he dicho soy hechicero y ese castillo tiene una pequeña “trampa” cuando yo no estoy en él sus estancias y pasillos cambian aleatoriamente, por lo que no es tan fácil lo del mapa. Hay uno, pero no sé si será apropiado…No se haya en mi poder…Está en una pequeña avanzadilla que aún conservan los no-muertos. Para leer el mapa requeriréis de ciertas “aptitudes mágicas”

-Respecto a la pregunta del tipo de no-muertos, PUES QUE NO-MUERTOS VAN A SER…NO MUERTOS…JODER, ¿¿¿¿ACASO TENGO PINTA DE SER CLÉRIGO O PALADIN??? -La voz de Zarlazar se alzó atrayendo de nuevo la atención de toda la posada

La cara del noble lo decia todo o Zarlazar bajaba la voz o la iba a liar buena.

-Baja la voz ZARLAZAR -Dijo el noble que jamás llamaba a su maestro de armas, su amigo, por su nombre y menos de esa manera

-Perdon, mi señor. -Se disculpó Zarlazar avergonzado mientras continuo- Sobre el miedo, temed sobretodo al nigromante y a su maestro de armas, es tan ducho o más que yo.

-Por cierto, en mi castillo hay un pequeño tesoro, si lo encontráis podréis cogerlo, pero si lo dejáis todos seréis bonificados con 1000 monedas de oro extras. Pero debe estar intacto el tesoro, cualquier cosa que falte lo sabré.-Añadió el noble.

-¡Y no vuelvas por nuestro pueblo,maldito pillo!

gritaba un aldeano que tiró al pobre hafflin (es decir, mua) del carromato donde iba montado junto con mis pertenencias

-Vaya, ¿dónde han quedado los modales? Tampoco ha sido para tanto, la próxima vez que vaya por allá tendré que disfrazarme, je.

-Um, ¿esa es la posada? observé a la posada cuando unos truenos empezaron a sonar en la oscura noche de forma terrorífica ¡Me encanta este sitio!

Cuando me acerqué a la posada, oí dentro unas voces diciendo algo de un tesoro.

-¡¿Alguien dijo algo de tesoro?! ¡Ese es mi mejor idioma!

Corrí de inmediato a la mesa mientras ponía mis pies descalzos sobre la mesa para acomodarme.

-Permitidme que me presente, soy Garbordor, poseedor de las mejores pertenencias al mejor precio, y solo por hoy os lo dejo aun descuento suculento que no podréis rechazar. O igual sí, pero ya me entendéis.

-Que es ese tesoro? Me rompería el corazón que alguien decida llevarse un recuerdo de esta aventura-miro a los medianos-y por falta de información cometamos un error terrible.

“Luchar contra un nigromante y su ejército de no-muertos por 600 monedas no me atrae nada. Pero si esta dispuesto a pagar 6000 extras por el tesoro-se dibuja una sonrisa en mi cara- seguro que hay más hechizaros que pagarán gustoso suficiente oro como para no tener más preocupaciones en la vida. Tengo que hacerme con el antes que cualquiera de estos idiotas.”