Hagamos nuestra propia antología de relatos (hilo de comentarios)

Voy a ver si rebusco en meri. Tengo dos relatos elegidos, pero el tercero no sé cual presentar

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¡¡¡Holaaa!!!

Otro reclutado para esta magnífica propuesta, y por supuesto para seguir participando en los torneos de relatos, que son los únicos momentos del año en los que me obligo a sacar algo de tiempo para quitarme el gusanillo de la escritura.

Mañana a ver si saco un rato para buscar algún relato de Meri medianamente adecuado para una antología. De momento, apuntadme para esto.

Saludos a todos.

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Joer, @Tenma y @Jowser por aquí, dos grandes en el mismo día. Memosiono y tó :stuck_out_tongue_winking_eye:

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Oye @Tarquin ¿no se puede buscar los relatos ganadores de los concursos de meri? Es que gané varios pero solo recuerdo un relato ganador de los míos xD

Eso te pasa por no guardartelos. Yo me lo guarde para restregartelo por la cara.

Confio plenamente en el jurado del que no voy a formar parte. xD

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Bueno a ver, ahí van mis relatos:

Rickard y Daimiel

Retrete Cuatro

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Mira lo que pasa, pevi.

Estoy buscando un relato, el de esta convocatoria:

Era esta condición:

Y ha desaparecido el hilo donde colgaba esos relatos, el mio era Más allá del arco iris. Y el de los resultados. Joooder ¿como lo enlazo? ¿Alguien lo puede encontrar?

Pongo tres relatos míos:

“Suazilandia”
Suazilandia

“La brisa del tiempo”
La brisa del tiempo

“Más allá del arco iris”
Más allá del arco iris

No sé si te he entendido bien porque no he tenido problemas para encontrarlo. ¿Es este, no?

Resumen

Más allá del arco iris

Incluso después de que hayan pasado años aún recuerdo con claridad el momento en que nos encontramos por primera vez; mirar sus ojos era como asomarse a unas aguas tranquilas pero a la vez turbias donde no puedes ver nada más allá de la superficie.

Desde que era un niño el mar siempre estuvo asociado en mi imaginación con todo lo desconocido y mágico que existe en este mundo. A los once años, cansado de pasar hambre y de los golpes de mis padres, huí a bordo de uno de esos barcos que veía tantas veces avanzar hacia un mar azul infinito como promesa de una vida mejor.

Casi no había empezado a acostumbrarme a mi nueva vida como grumete, cuando un barco pirata, La Mariana, nos abordó y terminé sin sentido en medio de la batalla. Al abrir los ojos noté como estaba siendo arrastrado por la cubierta. Me llevaban ante su capitán. En su presencia sentí un escalofrío que me heló hasta las entrañas. Pero el miedo se esfumó como por arte de magia cuando me sonrió, su sonrisa era inocente y cálida como la de un niño cuando es amado y está bien alimentado por sus padres. Lo odié por eso, conocía bien esa sonrisa, la había visto demasiadas veces en los demás. Cuando se dio cuenta, se sorprendió ligeramente al mismo tiempo que su sonrisa se ensanchaba aún más mientras me dirigía una miraba insondable. Se giró hacia sus compañeros y en tono teatral les dijo:

Caballeros. Como saben, el señor Cooper nos abandonó hace poco Bueno, más bien fui yo el que lo lanzó por la borda se oyeron unas risas ahogadas mientras el capitán tosía con afectación reclamando su atención. Por lo tanto nombro a este muchacho mi nuevo ayudante personal, será mi protegido. Nadie podrá herirlo ni mucho menos matarlo salvo yo mismo.

Al terminar, se dirigió hacia un grupo de piratas manchados con sangre de la batalla y les dijo en un tono mucho menos amistoso:

Lleváoslo. Que coma algo y que se dé un buen baño antes de que vuelva a verlo.

Me agarraron entre todos y me llevaron en volandas hacia las cocinas. Por el camino, debajo de las carcajadas y las maldiciones, pude oír como uno de ellos murmuraba a otro: «Te apuesto una jarra de cerveza a que no durará ni dos semanas, nadie lo hace». No quise darle importancia a esas palabras porque en ese momento caí en la cuenta de que sin proponérmelo ya era un pirata, me había convertido en un miembro más de la tripulación de la Mariana.
Los días siguientes pasaron muy rápido mientras iba acostumbrándome a mi nueva vida. Yo era el único miembro de la tripulación que podía entrar en el camarote del capitán. Me encargaba de la limpieza del mismo y de servirle las comidas, pero debía cumplir a rajatabla dos condiciones: solo podía entrar cuando me lo pidiera expresamente, o cuando él no estuviera dentro. Todo ese misterio despertó mi curiosidad y mi imaginación. Estos dos factores combinados resultan irresistibles para un niño, así que me juré a mi mismo que descubriría su secreto como fuera.
Con el día a día en el barco pude ir entendiendo el porqué de la admiración que despertaba el capitán en los demás. Aparte de ser un gran estratega, su valentía era digna de elogio. En medio de una tormenta lo vi subirse sin dudar a lo más alto del palo mayor para salvar una de las velas. Cuando abordábamos un barco, él era el primero en saltar a la cubierta. No tenía miedo a morir y era capaz de mostrarse extremadamente cruel con sus prisioneros disfrutando con ello y haciendo participar al resto de piratas en la matanza. Cuando no había nada que hacer, que era la mayor parte del tiempo, se encerraba en su camarote mientras yo me dedicaba a perderme por el barco aprendiendo todo lo que podía sobre barcos.
Fui feliz en esa época aunque no me permitieran ir con ellos en los abordajes, decían que aún era muy torpe y pequeño. Para ellos era como su mascota, pero no me importaba porque me trataban con amabilidad y les estaba agradecido por eso. También pude constatar que el capitán se mostraba distante y frío la mayor parte del tiempo, pero me sorprendía que en ocasiones fuera capaz de emborracharse cantando con todos hasta el amanecer y se convirtiera en uno más cuando atacábamos un barco. Conmigo no tenía esos momentos, ni sirviéndole las comidas me dirigía la palabra. Una mañana le pregunté al segundo de a bordo el porqué todos le respetaban tanto:

El capitán vela por todos, él es especial. Si no puedes seguirlo mereces la muerte. Si fallas, todo el resto lo sufre. Él nunca se equivoca, tiene la suerte del diablo. Muchacho miró de reojo por si alguien estaba escuchando y continuó en voz baja. Muchos dicen que ha hecho un pacto con él. Aún así, yo mismo y el resto de la tripulación lo seguiríamos adonde fuese.

Me quedé pensativo y me alejé preguntándome cuánta verdad habría en sus palabras y el porqué solamente yo parecía odiarlo.

Recuerdo muy bien el día que estaba limpiando su camarote cuando entró canturreando sin verme. Pensé entonces en no revelarle mi presencia para ver si descubría el misterio. Me agazapé tras un sillón y escuché como se quitaba la chaqueta y la arrojaba sobre la cama. Podía oír sus pasos acercándose, se dejó caer con estrépito en el sofá y dijo:

Ah, estabas ahí. ¿Qué piensas?

Me quedé helado, al principio creí que se dirigía a mí, pero no era yo su interlocutor. Era imposible que hubiera alguien más en la habitación. Hizo una pausa pero nadie contestó, en cambio el capitán siguió hablando como si estuviera en medio de una conversación.

Tienes razón, pero no sé cómo se tomará la tripulación que nos acerque Se levantó súbitamente para continuar al instante con otra frase ¿Dices que está detrás del sofá? ¿Por qué no me lo has dicho antes?

Sentí pánico, noté un sudor frío recorriéndome la espalda. Me sobresalté al volver a oír su voz.

Vamos chico, sal de tu escondrijo. Nos has descubierto y no pienso dejarte salir de aquí con vida. Levántate ahora.

Me incorporé mientras el capitán desenvainaba su espada.

Muchacho, te presento a Jack. Para tu desgracia es lo último que verás y señaló hacia su izquierda, a algo que solo él podía ver. Es verdad, Jack. Es una lástima que no nos haya durado más, a mí también me parecía diferente.

En ese momento más que miedo sentí una gran curiosidad. Cuando levantó su espada hacia mí solo pude preguntarle con voz emocionada:

¿En serio hay aquí un hada? ¿Y tú la puedes ver?

El capitán se paró en seco y me miró sorprendido, para después comenzar a reírse a carcajadas.

¿Has oído Jack? ¡Te ha llamado hada! …No, no te enfades con él. En realidad es algo muy gracioso.

Enfundó su espada y me puso la mano en el hombro.

¿De qué maldito agujero sales tú? No entiendes nada. Él no es un hada, más bien es un sátiro o un diablo. Si en realidad hubiera aquí un hada, muchacho, Jack le levantaría las faldas y se la beneficiaría encima de la mesa sin contemplaciones.

Volvió a sonreírme con esa cara de no haber roto un plato y que yo odiaba tanto, pero esta vez no me molestó ya que pensé con satisfacción que solo yo había sido capaz de descubrir su secreto, y que en el camarote había un hada o cómo demonios se llamara.

Está bien pequeñoprosiguió Nos caes bien, le has caído simpático a Jack. Eres el primero que entiende de lo que hablo y además no tiene miedo. Aunque tú nunca me has tenido miedo, ¿verdad? Eso me gusta, eres valiente al ser capaz de odiarme. Te explicaré un par de cosas volvió a sentarse en el sofá y su voz se tornó grave. En realidad Jack siempre ha estado conmigo, desde que era un crío. Me ayuda para ser cada vez más rico y un día los dos nos iremos al reino de Poseidón donde hay un gran tesoro y cientos de doncellas. Me lo ha prometido y él siempre cumple sus promesas. Ahora dime, ¿puedes verlo a mi lado?
Esta vez movió su mano hacia la derecha sin dejar de mirarme fijamente. Intenté de veras ver algo en esa dirección pero no pude ver nada, incluso aunque entrecerrara los ojos. Era imposible, pensé que seguramente no podía porque yo no era especial. Al ver mi abatimiento el capitán me consoló.

No pasa nada. ¿De veras quieres verlo? Asentí emocionado Entonces, pequeño, si sigues junto a mí y me ayudas en mi empresa, algún día podrás verlo, te lo prometo.
Desde ese día entré y salí sin problemas del camarote del capitán incluso cuando él estaba dentro, el resto de la tripulación se sorprendió de que no me hubiera matado. Algunos intentaron sonsacarme acerca de su secreto pero yo nunca lo traicionaría ahora que sabía la verdad. Con el tiempo sería tan especial como el capitán y podría ver hadas. Si fuese necesario protegería ese secreto con mi vida.

Fue en una noche lluviosa cuando todas las reservas que aún pudiera albergar sobre el capitán se esfumaron. Yo estaba haciendo mi guardia cuando casi me di de bruces con él. Estaba parado en mitad de la cubierta sin impermeable, en mangas de camisa y empapado. La lluvia le caía sin orden por la cara y el pelo. Me estaba esperando. Me miró fijamente y preguntó:

¿Qué ves en mí cuando me miras?

Nada le contesté un poco enfadado por el susto que me había dado .No puedo ver nada, está turbio. Tus ojos son azules como el agua clara pero no dejan entrever nada, nunca puedo saber lo que piensas en realidad.

Al oír mis palabras su cuerpo pareció relajarse, respiró hondo, bajó la cabeza y me dijo con voz abatida:

El resto solo ve su propio reflejo en mí, por eso me siguen hasta la muerte si es preciso. En realidad nunca me han mirado, no me conocen. Solo se imaginan lo que quieren ver. No lo entiendo. Ellos no me importan, pero aún así creen de verdad que son imprescindibles para mí.

Hizo una pausa y cuando volvió a hablar ya había vuelto a su carácter afable, levantó la cabeza y volvió a sonreír. Me pareció como si se pusiera una máscara.

Solo tú sabes cómo soy. Jack también lo cree miró detrás de mí, se apartó un mechón de pelo de la frente y guiño un ojo a la noche, seguramente ahí estaba Jack. Continuó hablando Me acaba de decir que algún día te presentará un haday me dedicó esa sonrisa inocente e íntima que todos adoraban, en ese momento yo también me sentí especial y supe que nunca podría ni querría escapar de él.

Han pasado los años y sigo en la Mariana, he guardado bien su secreto. Ya no le odio, no tengo ninguna razón para ello, al contrario, espero algún día llegar a ser como él. He participado en muchas batallas y siempre salimos victoriosos gracias a él y sobre todo a Jack. Ahora mientras espero sus órdenes, me pregunto cuándo seré capaz de verlas. Aún espero que de repente, un día, cientos de hadas me lleven muy lejos al final de este azul infinito, más allá del arco iris y del mar. Ese es el verdadero tesoro que algún día, si continúo con ellos, espero alcanzar.

En ese momento la voz del capitán me saca de mi ensimismamiento y me traslada al presente:

¡Al abordaje mis piratas!

En la emoción del momento me oigo a mí mismo gritando también:

¡Acabemos con todos y consigamos un buen botín! ¡A por ellos! ¡Sin piedad!

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Éste?

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Es el relato 8 de aquí

Edit: Lo que te dice Guetto.

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Ya solo falta que lo ponga @Melon… %]]

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Que torpona yo XD

@Eileen estás hoy un milisegundo lenta :stuck_out_tongue_winking_eye: antes se te adelantó @Melon con lo de vozamarak, ahora yo…

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Realmente he puesto el nombre del relato en Google seguido de meristation y en la primera página salía el hilo.

@Lyn el hilo de relatos está en la página 36, y el de resultados en la 35

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Pero si el mío ha salido antes que el tuyo. ;DD

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:thinking: :thinking:

En su mente ha ganado.