[Fanfiction] Spiderman: La guerra de la clonación

Hola a todos y todas. Este es un nuevo fanfiction en el cual, nuestro amigo y vecino Spiderman será nuestro protagonista. Nuestro héroe se verá envuelto en una aventura donde fantasmas del pasado aparecerán, y una sombría amenaza emergerá para sembrar el cáos y la destrucción. ¡Comenzamos!

CAPÍTULO 1: EL AZOTE CUSHING

—Desenfocada, mal encuadre, borrosa… hum, esta parece buena.

Kate Cushing examina las fotos que Peter Parker ha traido a la redacción del Daily Bugle, la mayoría de Spiderman haciendo cosas por la ciudad:

—Kate, dame un respiro, se que no hemos empezado con buen pie esta nueva andadura, pero te prometo que mejoraré a la hora de hacerle fotos.

—Peter, llevas diciéndome eso desde hace ya, cuanto tiempo, ¿Cuatro semanas? Desde entonces he visto que de las decenas de fotos que haces de Spiderman, solo hemos podido usar al menos… tres, cuatro fotos como mucho, y eso no es bueno, Peter. Tienes talento, pero parece como si lo malgastases.

Jonah J. Jameson coge la foto que ha seleccionado Kate, y dice:

—La quiero en primera plana, ya tenemos portada. Titular: SPIDERMAN: AMENAZA DE ULTRATUMBA.

Uno de los becarios del Bugle coge la foto y se la lleva corriendo a las rotativas, mientras Jonah extiende un cheque de 100$ al portador y se lo entrega a Peter.

—Ten, muchacho, dile a Betty que llame al banco para cobrarlo.

—Gracias, Sr. Jameson.

—No te vayas todavía, Parker. Robbie, Kate… dejádnos a solas.

—Claro, Jonah.

Robbie Robertson y Kate Cushing salen del despacho de Johah, quedándose él y Peter a solas.

—Mira, muchacho, Kate es muy buena en lo que hace, pero a veces no sabe lo que le pasa a la gente trabajando como lo haces tú, Parker. Han pasado unos… cinco meses desde que murió la hija del Capitán Stacy, Gwen, y te noté muy cambiado, muy distinto.

“Oh, oh, lo mismo sabe que yo soy Spiderman”, piensa Pete.

—Hice algunas averiguaciones… y bueno, al parecer tu y ella… estábais saliendo.

—Éramos novios, Sr. Jameson, el Duende Verde destrozó eso.

Jonah le tiende la mano a Peter y le dice:

—Ben Urich está escribiendo un libro sobre Osborn y su doble vida como Duende Verde. Me lo ha comentado hace 4 días.

—Ben es muy bueno haciendo historias, pero… ¿No cubría las historias sobre “La cocina del Infierno”?

—Sí, eso también. De todas maneras, Parker, si necesitas apoyo o consejo… puedes contar conmigo, pero que no se enteren en la redacción. ¿Entiendes? Puedes irte.

—Descuide, JJJ, gracias por su ayuda.

Peter sale del despacho de Jonah J. Jameson para ir al despacho del que fuese su primer amor, Betty Brant, con el fin de verificar el cheque al portador.

CONTINUARÁ…

Kate Cushing, responsable de supervisar a Peter en lo que a sus fotos se refiere, solo ha encontrado una en condiciones, la cual irá en la portada. Además, JJJ ha extendido un cheque de 100$ por la fotografía, y le ha comentado a Peter que está de su lado tras la muerte de Gwen Stacy, su novia.

CAPÍTULO 2: PASADO, PRESENTE… Y A SABER SI FUTURO

El despacho de Betty Brant es pequeño, acogedor, y está cerca del ascensor. Peter se dirige al pequeño despacho de su antiguo amor, que está ordenando unos papeles de su mesa.

—Tan ordenada como siempre. ¿Tienes un poco de tu tiempo para mí?

Betty ve el cheque en las manos de Peter, y automáticamente llama al banco al cual el Bugle tiene designados los fondos para pagar a sus empleados, sean fijos o eventuales.

—100$, ¿Te llegará para el alquiler?

—Bueno, trataremos de conseguir mejor material para JJJ, y por lo menos, calmar a Kate. Me las apañaré, ya me conoces.

Tras hablar con el encargado del banco, Betty cuelga el teléfono y le dice a Peter:

—Deberías venir a cenar un día a casa, Ned tiene ganas de hablar contigo, hace meses que no te ve.

—Veré que puedo hacer, no te prometo nada.

—Sabes que puedes venir cuando quieras. Cuídate, Peter.

—Igualmente, Betty. Saludos a Ned de mi parte.

Peter se mete en el ascensor y baja tranquilamente hasta la planta principal de acceso al Daily Bugle, que es, básicamente, un vistoso recibidor donde Glory Grant atiende a todo aquel que busque a JJJ o quiera ver a Robertson o a Urich. Tras saludar a Glory con un gesto, Peter sale del Bugle en dirección al Goodman Bank, banco donde el Bugle tiene sus fondos de pago a periodistas y fotógrafos, sean o no freelance.

“Dentro de poco Mrs. Muggins vendrá para cobrar el alquiler, debo de ser cuidadoso” piensa Peter, que entra al banco, encontrándoselo asombrosamente vacío. Al llegar a la ventanilla, Peter pregunta a la cajera:

—¿Ha habido alguna invasión o algo? Esto esta muy vacío.

La cajera mira el cheque, lo comprueba en un gran libro y saca de un cajetín billetes de 20$, los cuales se los entrega a Peter.

—Hubo un intento de robo, pero el Capitán América y otro de esos Vengadores lo impidieron hace poco. Tenga su dinero.

—Gracias.

Peter recoge su dinero y se lo guarda en su maltrecha cartera, saliendo del banco en dirección a un callejón donde poder cambiarse de ropa y convertirse en el asombroso Spiderman.

CONTINUARÁ…

Peter consigue que Betty Brant valide su cheque, recibiendo la invitación de ella de ir algún día a cenar con ella y con Ned Leeds a su casa. Mientras, nuestro héroe cobra su cheque en un banco vació por que previamente, el Capitán América, salvó la entidad de un robo… vamos, lo que nuestro héroe necesita para columpiarse por la ciudad…

CAPÍTULO 3: VISITAS DEL PASADO

“Echaba de menos columpiarme en red”, piensa Peter, mientras se mueve por telarañas entre los edificios de Nueva York, flotando entre esas moles de acero, ladrillo y cristal gracias a su fluido arácnido. Su sentido arácnido le avisa en ocasiones de que hay algún peligro cercano, llegando a salvar a mas de un transeúnte despistado que cruzaba sin mirar o desplegar su telaraña para frenar coches a la fuga que no se detienen ante una persecución policial.

Finalmente, Peter llega balanceándose al tragaluz de su piso en Chelsea, pudiendo levantarlo sin que haya presencia de nadie en la azotea que pueda ver a Spiderman entrar con una mochila arácnida en su espalda en el piso de Peter Parker. Peter va entrando al cuarto de baño y una vez que está dentro, cierra el tragaluz convenientemente, sin dejar huella de que alguien haya entrado.

—Hogar, dulce hogar.

Peter se quita la máscara y los guantes, saliendo del baño para ir a la cocina, viendo que el panorama no es muy alentador a la hora de abrir el frigorífico: dos yogures, un muffin caducado, un bote de judías, un queso de bola a medio terminar, un brik de leche de hace dos días y una botella de sirope de arce.

—Vaya, creo que debí aceptar ese perrito caliente en Hiddleston´s.

El salón del apartamento se llena de voces procedentes de la televisión, la cual informa de lo que sucede tanto en Nueva York como en el resto del mundo, informando de política, finanzas, destrozos causados por villanos en las ultimas horas… mientras Peter come un yogur al cual le ha puesto un poco de sirope de arce, sabiendo asquerosamente mal.

“Parker, serías un cocinero asquerosamente malo”, piensa, mientras se lleva a la boca una cucharada de yogur natural aderezado con algo pegajoso y en principio dulce, como es el sirope de arce, un consejo que le dio un amigo canadiense que pertenece a los X-Men.

Brrrrreeeeeppppp

—Vaya, no esperaba visita a estas horas.

Peter busca algo de ropa decente que ponerse mientras el paquete de su ropa con telaraña va disolviéndose oculto en la ducha, evitando así ser visto por quien sea que haya llamado a la puerta a estas alturas de la tarde. Una vez “vestido” adecuadamente, Peter sale para abrir la puerta, encontrándose la mayor sorpresa de su vida:

—¿Gwen? ¿Eres tú, Gwen Stacy?

La chica, rubia, de cabellos y rasgos idénticos a la jóven que murió hace cinco meses a manos del Duende Verde, o mejor dicho, Norman Osborn, está frente a su puerta, con cara de asombro, como si hubiera visto una cara conocida… pero como si no pudiera saber el por qué.

—Yo… yo… yo vine aquí, por mis recuerdos, recuerdos de una vida contigo, pero… pero…

—Gwen, recuerda. Soy yo, soy Peter Parker.

En la mente de la muchacha hay recuerdos felices con el muchacho que tiene ante sus ojos, recuerdos que evocan algo que ella no ha conocido o no ha sabido aún, un muchacho del cual solo recuerda su rostro y este lugar, esta casa, pero no recuerda nada mas, nada que la haga recordar qué vinculo tiene ella con él.

—Peter… ese es tu nombre, Peter…

—¡Sí! Yo soy Peter, Peter Parker. Pero… ¿Cómo has…? Quiero decir, ¿Cómo es posible que…?

Peter nota que el sentido arácnido comienza a zumbar, previniendo una amenaza cercana.

CONTINUARÁ…

Tras regresar a su apartamento en Chelsea, Peter cena lo que buenamente puede… solo para recibir una visita inesperada, nada menos que ¡Gwen Stacy! Pero… ¿No había muerto hace meses a manos del Duende Verde? ¿Cómo es posible que esté viva? Y lo más importante: ¿Por qué el sentido arácnido de Peter funciona estando con ella?

CAPÍTULO 4: ¡LA LLEGADA DE LOS ANIHOMBRES!

“'Mi sentido arácnido zumba, algo pasa”, piensa Peter, que está sorprendido de ver con vida a la que fue su novia hace cinco meses, Gwen Stacy, con vida.

—Me perseguían, me perseguían unos hombres… menos mal que pude huir.

—¿Unos hombres?

La muchacha toma asiento en el sofá, mirando a Peter con una mezcla de asombro y miedo en sus ojos.

—Si, unos hombres que aparecieron de la nada en nuestra casa del East River… nos atacaron… y logré llegar hasta aquí.

“Algo no encaja”, piensa Peter.

—Espera, Gwen, has dicho que aparecieron en… ¿Vuestra casa? ¿Había alguien más contigo en esa casa?

El sentido arácnido de Peter comienza a zumbar cada vez mas fuerte y de repente, una gran explosión destroza parte de la fachada del edificio Chelsea, reduciendo la pared a escombros. Gracias a sus reflejos arácnidos, Peter pudo salvarse de los escombros y de paso, salvar a Gwen, o a su perfécto duplicado, de los escombros, quedando ella inconsciente.

—Amenaza parcialmente neutralizada, procediendo a su extracción.

Peter oye varias pisadas de gente que busca algo… o a alguien, viendo a una figura enorme, con aspecto de carnero a tenor de sus cuernos en su cabeza, recoger con cuidado el cuerpo de Gwen. Con los guantes de Spidey puestos y con la mascara colocada, Peter dispara con sus lanzarredes un rastreador en la espalda del carnero, lo cual provoca que otros dos hombres con rasgos animales busquen a Peter con la mirada, y al verle, dicen:

—¡Amenaza no registrada!

—¿Amenaza no registrada? ¿Es que ninguno ve el Bugle? ¡Soy vuestro amigo y vecino Spiderman!

El ser con rasgos de carnero se para en una gran plataforma móvil y deja en una camilla el cuerpo de Gwen, mientras otras dos personas, una con rasgos de búfalo y otra con cuerpo de tigresa, disparan a Spiderman con armas lásers que lo único que provocan son mas daños en el apartamento de Peter, ya que nuestro héroe los esquiva con facilidad.

—¿No os enseñan en el sindicato de supervillanos que nunca uséis armas lásers en casas ajenas? Eso esta muy mal.

Spiderman golpea a esos hombres bestia en el rostro, dejándolos en el suelo, lanzándose hacia la plataforma flotante donde está el carnero, el cual dispara un rayo que le desgarra parte de la ropa, y es que Peter no pudo quitarse la ropa que llevaba, ya que llevaba puesto debajo su uniforme de trepamuros bajo las ropas.

—¡Eh, esa ropa era cara!

—Fascinante, has aguantado el rayo. No eres un humano común, desde luego.

Spiderman lucha contra el carnero, demostrando que tiene un gran aguante en los golpes cuerpo a cuerpo, ya que ha resistido casi sin pestañear un golpe en plena mandíbula y otro en la cara con toda la potencia arácnida, sin siquiera hacerlo sangrar. Además, el carnero se sorprende de que Spidey lograse esquivar una patada voladora de la tigresa, que se había levantado y se había incorporado a la lucha.

—No eres rival para nosotros, extraño, somos dos contra uno.

—Ya, eso decís todos. ¿Qué queréis hacer con ella?

—Servimos al Alto Evolucionador, ella es importante para sus planes. Tú no.

El sentido arácnido de Spiderman zumba a niveles nunca vistos, y el suelo de la plataforma se electrifica de tal manera que Spidey debe saltar de la misma para evitar ser chamuscado por la corriente eléctrica, coincidiendo en el salto con la incorporación a la plataforma del ser o persona con rasgos de búfalo.

—Tenemos lo que nuestro amo buscaba. Vámonos.

La plataforma, en modo invisible, se va flotando del lugar rumbo hacia Wundagore, lugar donde el Alto Evolucionador tiene su fortaleza.

CONTINUARÁ…

Hablando con Gwen, Peter descubre que ella fue atacada por gente, la misma gente que destroza su domicilio buscando a la chica. Así, Peter conoce a los Anihombres, seres mitad hombre y mitad animal, que se llevan el cuerpo de la muchacha a su plataforma móvil. Peter trata de impedirlo, pero no lo consigue, quedándose con el piso destrozado…

CAPÍTULO 5: REFORMAS EN CASA

“A ver, Parker: tienes un gran y enorme boquete en casa, la policía vendrá enseguida y Mrs. Muggins se va a enfadar mucho, por no hablar de que todo el mundo sabrá que eres Spiderman si no haces nada para evitarlo”, piensa Peter, ante tamaño problema.

—Lo primero, un poco de intimidad.

Usando los mecanismos de sus lanzarredes, Peter suelta una gran cantidad de fluido arácnido que al secarse, forma una compacta pared que permite que nadie de fuera pueda ver como nuestro héroe deja de estar vestido como Spiderman y tiene el aspecto o apariencia de Peter Parker, el cual va desarmando sus lanzarredes, así como el cinturón con los recambios de fluido arácnido, antes de que la policía pueda llegar a casa. Las sirenas de los coches patrulla comienzan a oírse cada vez mas cerca del lugar, lo cual hace que Peter se las apañe como pueda para recoger la ropa que había en la bañera, la cual ya no tiene restos de fluido arácnido, y colgarla en su armario, junto al resto de ropa que tenía.

—Tranquilo, Parker, todo saldrá bien.

Una vez preparado todo en su armario, incluido el “disfraz de halloween”, Peter recibe un timbrazo en la puerta:

breeeeppppppp!

Raudo y veloz, Peter abre la puerta y se encuentra a dos agentes de policía, y al lado, a su casera, Mrs Muggins:

—Buenas tardes, ¿Ha habido alguna pelea o algo?

—Parker, que sepas que si esto ha sido cosa tuya, tendré que subirte el alquiler.

Peter, en tono conciliador, dice:

—Mrs Muggins, si los agentes pueden hacer su trabajo, descubrirán que yo no he sido quien ha causado estos destrozos, y si sigo vivo, ha sido gracias a Spiderman.

—¿Spiderman?

—Así es, agente… ¿Chase?

—Sí, Chase.

Los agentes de policía y Mrs Muggins ven la pared de telaraña que hay donde antes había una pared de ladrillos o cemento, descubriendo cascotes en el suelo del salón.

—Al parecer, Spiderman estuvo peleando contra unos seres muy raros, cerca de aquí, y al parecer, uno de los rayos de esos seres destrozaron la pared del apartamento, dejándome aturdido. Él me sacó de los escombros de ahí y me dijo lo que pasó.

—Vaya, es impresionante. ¿Le importa decirnos su nombre?

—Mi nombre es Peter Parker, soy fotógrafo freelance. El Daily Bugle suele pagarme por algunas fotos que hago a Spiderman.

—Nosotros somos más del Globe, no se ofenda. ¿Podemos registrar su apartamento?

—Claro.

Mientras los agentes de policía registran el apartamento de Peter, éste ve desde una ventana como dos figuras femeninas y muy familiares para él van con paso acelerado por la acera en dirección al bloque donde vive.

“Es la Tía May, y junto a ella, MJ. ¿Tan rápido se han enterado”, piensa Peter, que ve como uno de los agentes ha encontrado el traje de Spiderman:

—Es mi disfraz de Halloween del año pasado, quedé sexto en un concurso.

—¿Y tú haces fotos a Spiderman?

—Nadie es perfecto, lo se, pero vamos, el año que viene pienso disfrazarme de Iron Man.

Una llorosa Tía May se abraza a Peter, arropada por una preocupada Mary Jane Watson ante los sucesos que en la radio y en la televisión dijeron sobre lo ocurrido en Chelsea.

—Temí que hubieras muerto, Peter. Ya perdí a Ben, no soportaría perderte a tí tambien.

—Harry nos ha traído en su coche, está buscando sitio donde aparcar.

Peter limpia con los dedos las lágrimas de los ojos de su Tía May, y la dice:

—No me perderás, Tía May, estoy a salvo.

Los agentes de policía terminan de registrar el piso de Peter, y tras ver que no había nada en el frigorífico que llevarse a la boca, le comentan a él y a Mrs Muggins lo siguiente:

—Sr. Parker, deberá prestar declaración en la comisaría, además de abandonar su domicilio ya que ahora mismo es el escenario de un suceso anómalo o crímen sin justificar. Puede hacer una maleta con sus enseres personales y buscar un domicilio donde poder estar localizable por si hay alguna pista o prueba de los responsables de lo ocurrido en el piso. Sra Muggins, como dueña del inmueble, el Ayuntamiento podría ocuparse de pagar el alquiler que el inquilino estuviera pagando regularmente mientras dure la investigación o los exámenes periciales, siempre que todo cumpla las condiciones debidas.

—Claro, por supuesto, todo está conforme a la ley.

Peter no olvidará la cara de Mrs Muggins cuando la informaron de lo del pago del alquiler.

—Bueno, al menos necesitaré tiempo para hacer la maleta antes de que eso se deshaga, ¿No? Spiderman me dijo que eso de ahí se desharía en una hora.

—Claro. No obstante, acompáñenos a comisaría para hacer la declaración.

CONTINUARÁ…

Peter hace todo lo que puede para evitar ser descubierto por la policía y por su casera, Mrs. Muggins. Además, su Tía May y MJ acuden a ver a Peter tras enterarse de lo ocurrido en su edificio. Los agentes piden a Peter que haga una declaración sobre lo sucedido…

CAPÍTULO 6: CAMBIAR DE AIRES

Tras prestar declaración (mayormente inventada) en la comisaría, Peter Parker sale de la misma, donde esperan fuera su Tía May, Mary Jane Watson y Harry Osborn… hasta que un hombre a un puro pegado reconoce a Peter antes de chocarse con él.

—¡Parker, me alegra ver que estas vivo! Me he enterado de lo ocurrido en tu piso: esa amenaza enmascarada algún día deberá pagar por lo que hace.

—Gracias a esa amenaza sigo vivo, Sr. Jameson. Él me sacó de los cascotes.

—Seguro que lo hizo para que le pudieras sacar fotos. Hablando de eso, ¿Lográste alguna foto?

—No pude, Sr. Jameson, estaba atrapado entre cascotes.

Jameson apura el puro y suelta una bocanada de humo delante de la cara de Peter.

—Una lástima, buscaba una foto para la portada de mañana. Buena suerte, Parker.

Jonah J. Jameson se aleja de Peter Parker, dejándole un intenso aroma en la ropa a puro barato, para disgusto de la Tía May, cuando Peter se acerca ellos.

—Ese Jameson parece un tipo desagradable, me sorprende que el Bugle aún le tenga como director.

—Es lo mejor que tienen,Tía May.

Harry, subido en el descapotable, comenta:

—¿A donde les llevo, familia Parker?

—A Queens.

Tras un tiempo de charla sobre los primeros intentos de Mary Jane de conocer a Peter y de las citas que ella y Anna, tía de MJ, intentaron en mas de una ocasión, el coche de Harry se detiene en una casa familiar para Peter, la casa en la cual fue criado tras la muerte de Richard y Mary Parker, sus padres.

—Aquí nos bajamos. Harry, gracias por traernos.

—De nada, Pete, para eso están los amigos. El lunes Liz y yo vendremos a veros y de paso, informarte de lo que ocurra en tu casa.

—Gracias, Harry. ¿Tu no dices nada, pelliroja?

Mary Jane permanecía en silencio: después de lo ocurrido con Gwen, sus sentimientos hacia Peter se frenaron, debido a que ella sabía mucho mas de lo que Peter Parker pudiese saber, algo que podría hacerle mucho mas daño de lo que podría imaginar.

—Prefiero perderme en la ciudad con Harry, pero yo también vendré el lunes a veros, “Tigre”.

El descapotable de Harry Osborn se aleja de Forest Hill dejando a Peter y a la Tia May solos, con una maleta con ropa y otros enseres que Peter pudo sacar de su piso, como su cámara de fotos y sus componentes.

CONTINUARÁ…

Tras prestar declaración en la comisaría, Peter fue interrogado por Jonah J. Jameson, para después, subirse al coche de Harry e ir, junto a su Tía May, a la casa donde ha vivido toda su infancia, en Queens, al menos durante la investigación y la reparación de los desperfectos del piso de Peter en Chelsea…

CAPÍTULO 7: ESA CASA DEL EAST RIVER

Peter mira su viejo cuarto, tal y como lo dejó cuando le dijo hace años a su Tía May que se iba a vivir con su amigo Harry Osborn en un apartamento que Harry había conseguido en Manhattan. En la nariz de Peter se cuela ese olor a hogar, al sentirse en casa, como cada vez que entraba por la ventana tras regresar de salvar la ciudad siendo Spiderman por las noches.

—Bueno, Pete, hora de prepararse.

Tras abrir la maleta, Peter saca la cámara de fotos, a la cual desmonta determinadas piezas o complementos adicionales con el fin de darles de nuevo la forma a lanzarredes arácnidos, mientras desarma una “caja metálica” que hacían sus cartuchos de fluido arácnido. Una vez colocados, Peter hace una prueba de su funcionamiento, con exitosos resultados. Jerseys y pantalones colgados, zapatos limpios… y ahora toca el “uniforme”, el traje de Spiderman.

“Hora de salir a patrullar”, piensa Peter, “Tengo ganas de ver lo que ocurrió en el East River que dijo esa Gwen”. Mientras Peter se va colocando su uniforme de superhéroe, así como los recambios de fluido arácnido en el cinturón bajo el pantalón del traje. Aprovechando que su Tía May está dormida, Peter abre cuidadosamente la ventana de su cuarto, ya vestido enteramente como el Asombroso Spiderman, y sale de él tras comprobar que no hay “espías”.

Saltando y disparando telarañas, Spidey piensa sobre lo que ha ocurrido en las últimas horas: “Aparece una chica idéntica a tu novia fallecida hace tiempo, luego unos chicos que parecen extras de una secuela tardía de El Planeta de los Simios que no solo se llevan a la que se parece a tu chica, sino que además, te destrozan parte del sitio donde vives y pagas el alquiler. Parece que la típica suerte de Parker está en racha”.

Tras viajar en el techo de un autobús un buen rato y luego saltar y moverse por telarañas entre varios árboles, Spiderman encuentra en el East River lo que son los restos de una casa destrozada por completo, encontrando cascotes de ladrillo y madera quemada por doquier, así como moscas y mosquitos en determinadas zonas de los restos, revoloteando sobre varios charcos de algo que Spidey no sabe ni lo que es. Cordones policiales de “prohibido el paso” delimitan el lugar, lo cual permite ver que la explosión sería reciente, o de al menos, dos días.

“Vaya, parece que ha habido movida por aquí”, piensa Peter, el cual nota que su sentido arácnido zumba de manera mas fuerte una vez que se acerca a lo que queda de la casa, la cual no tiene tampoco paredes o nada que recuerde a los propietarios del sitio, ni siquiera una triste foto medioquemada.

—Parece que el suelo oculta algo, veamos que se esconde tras el parqué.

Spidey levanta el parqué y encuentra una compuerta de acero similar a las que tienen los submarinos, y con su fuerza arácnida, nuestro héroe logra abrirla, viéndose unas escaleras que llevan a un gran y enorme sótano. Al bajarlas, luces comienzan a encenderse, y al llegar al suelo, Peter escucha una voz conocida:

—Escaneo cerebral 6-1-6, anomalía clónica activa, anomalía clónica activa.

“Esa voz… es la voz del Profesor Warren”

CONTINUARÁ…

Peter aprovecha su estancia en la casa de su Tía May para poder ir al East River, recordando la información que “Gwen” le comentó antes de que esos Anihombres se la llevasen. Una vez allí, nuestro héroe observa que la casa donde ella al parecer, “vivía”, está destrozada y con los límites delimitados por la cinta de la policía. No obstante, el sentido arácnido de Peter zumba bajo el suelo, revelando unas instalaciones ocultas bajo el parqué…

CAPÍTULO 8: JUGANDO A SER DIOS

Spidey camina hacia el lugar donde sale el sonido de esa voz, encontrando una especie de altavoz conectado a una especie de scanner infrarrojo sujeto a una pared. Mientras, varios fluorescentes del techo comienzan a encenderse del todo tras haber unos problemas de encendido, revelando una inquietante verdad: ese lugar era un laboratorio donde se podían ver cuerpos, todos reventados, de una misma persona: el profesor Miles Warren. Tras arrancar el altavoz, nuestro héroe gira la cabeza y ve el dantesco panorama:

—Por todos los… todos son… son todos él.

Miles Warren, profesor de ciencias en la Universidad Empire State: un profesor atento, exigente y con una curiosa preferencia por Gwen, según recuerda Peter.

“Todos estos Warrens… me pregunto qué o quién pudo hacerlos. Es imposible que el Profesor Warren…”, piensa Peter, sorprendido al ver tantos cuerpos muertos de una misma persona, a la cual, como a Gwen, él conocía de sobra. Sin embargo, varios sonidos y maquinaria funcional, revelan a través de pantallas lo que se hacía allí abajo y quién era el responsable:

SUJETO GWEN001 CLONADO EXITÓSAMENTE GRACIAS A MUESTRA GS001.

COMPLICACIONES EN LA OBTENCIÓN DE CLON DEL SUJETO PETERP001 POR ANOMALÍAS EN LA MUESTRA PP001. SUJETOS PP001, PP002, PP003 PROCEDIÉNDOSE A SU ELIMINACIÓN.

SUJETOS GWEN002 Y GWEN003 EN PROCESO. TIEMPO ESTIMADO DE FINALIZACIÓN: 15 MINUTOS.

“Clones, estaba haciendo clones de Gwen… ¿Y de mí?”, piensa Peter, que recorre las instalaciones, viendo todo tipo de instrumental científico y robótico que nunca antes había visto, así como un tremendo agujero en uno de los paneles, donde parece faltar algo que no es esencial o funcional para que las instalaciones aún sigan funcionando. De repente, unas luces rojas iluminan tres paneles, que tras quitarse el vaho de los mismos, revelan su verdadera función: son cámaras contenedoras que albergan en su interior tres cuerpos desagradablemente deformados por dentro y por fuera, conservando alguno de ellos, rasgos faciales que nuestro héroe reconoce a la perfección: son los suyos.

“Soy yo, por alguna razón él debe sospechar algo”, piensa Peter, que ve como esos cuerpos se retuercen de dolor al recibir un gas de color ocre, que hace que vayan derritiéndose y deformándose poco a poco, haciendo de sus cuerpos una especie de manchas amorfas similares a las que vió rodeadas de mosquitos antes de meterse aquí abajo. Dos robots pequeños queman las manchas amorfas hasta el punto de no quedar nada, dejando las cámaras contenedora limpias, como si nada hubiese dentro antes.

—Clones, Warren se dedica a hacer clones.

CONTINUARÁ…

Nuestro héroe descubre que esas instalaciones eran un laboratorio en el cual había clones muertos de una persona que Peter Parker conoce, su profesor de ciencias de la ESU, Miles Warren. Al encontrar un gran agujero donde antes había un panel, Spidey descubre que posiblemente, los Anihombres hayan sido responsables de semejante masacre… y de paso, ver que Warren no solo habría conseguido clonarse a si mismo, sino también a Gwen… y a él, al ver como tres clones defectuosos de Peter Parker “morían” en sus cámaras contenedoras…

CAPÍTULO 9: FRACTURA EN EL PARAISO

Dos cámaras contenedoras comienzan a emitir pitidos y a iluminarse de color verde, señal de que su labor había terminado. En su interior, humo y vaho eran en un principio lo único que podía verse desde el interior de esas cámaras, hasta que el humo y el vaho van desapareciendo dejando paso a dos figuras femeninas y de cabellos rubios, con ojos cerrados cuales bellas durmientes.

Spiderman se dirige hacia las cámaras, viendo como éstas se abren automáticamente. Las dos Gwen Stacy abren los ojos, y lo primero que ven es al Hombre Araña, quedándose sorprendidas al ser recibidas en este mundo por alguien que según sus recuerdos, fruto de la consciencia o memoria genética, lo conocen, pero no saben quien es.

“Maldito sea, Profesor Warren, qué ha hecho”, piensa Peter, que quita varias de las batas de los cuerpos destrozados de los Warren que había en el suelo, para dárselas a las desnudas Gwen Stacy, quienes no decían nada al no haber emitido sonido alguno.

—¿Hola? ¿Podéis hablar?

Spidey ve que las chicas, pese a darle las gracias por las batas que tapan sus cuerpos desnudos, le miran con temor o miedo. Para evitar eso, Spiderman se quita su máscara, revelando su verdadero rostro, el de Peter Parker. Al verle con su verdadera cara, la expresión de las Stacy se relaja, ya que el rostro de Peter Parker las lleva a recuerdos de bailes, bellas palabras… y algo que no saben que es o explicar, pero que en el fondo de su alma y de su corazón, les gusta.

—Te… te conocemos. No, no sabemos por… por… que, pero te… te… conocemos.

—Mi nombre es Peter Parker. ¿Os dice algo ese nombre?

—Pe… Peter Par… par… par… ker.

Las dos Gwen Stacy tocan con sus manos el rostro de Peter Parker, buscando sentir algo de conexión o de familiaridad con esa persona que está en su mente, en sus recuerdos, pero no conocen o saben el por qué de ello. Recuerdos tristes a veces, recuerdos amables… pero que para ellas son como páginas de un libro que nunca han leído al no saber leerlo.

“Esto no va bien, Pete, espabila”, piensa Peter, el cual se siente como el gallo en un corral una vez que los pollitos han salido del huevo y le ven a él como su papá.

—Chicas, antes que nada… debo deciros que… bueno, sois… sois clones.

—¿Clones?

Las caras de las Gwen Stacy son toda una sorpresa para Peter, ya que no se esperaba tener no a una, sino a dos clones de su amada fallecida junto a él.

—Sí, las dos sois clones de una chica que conocí hace tiempo. Una chica hermosa, encantadora y llena de vida.

—Entónces… si nosotras somos clones de esa chica… ¿Tú nos creaste?

—No, yo no… yo no… yo no os creé. Ese fue el profesor Miles Warren, él os… creó.

—¿Warren? ¿Él nos creó? ¿Y donde está?

“Buena pregunta, chica, buena pregunta”, piensa Peter, ante semejante pregunta.

—Bueno, parecer ser que Warren… está muerto. Lo han matado gente que decía ser “Anihombres”.

De repente, unas luces rojas se encienden en toda la instalación, y varias armas emergen del suelo, provocando que el sentido arácnido de Peter zumbe a toda intensidad: las armas automáticas disparan lásers por todas direcciones, y mientras él esquiva los disparos, no pude evitar que uno de los disparos alcance a una de las Gwen en el pecho y otro a la otra, en la cabeza, dejándolas sin vida en el acto, cayendo las dos al suelo de manera fulminante. Pocos segundos después, las armas automáticas vuelven al suelo y la luz vuelve a ser normal.

—¡Gwen!

Demasiado tarde: las dos Gwen Stacy están muertas en el suelo, sin vida, heridas mortalmente. De rodillas, Peter llora a los dos clones de su antiguo amor, y se pone la máscara.

—Debo llegar al fondo de este asunto, os lo prometo.

CONTINUARÁ…

Peter observa atónito como aparecen de dos cámaras clones idénticos y perfectos de quien fue el amor de su vida, Gwen Stacy. Tras tratar de establecer contacto con ellas, Peter dice la palabra “Anihombres”, activando las defensas ocultas del sitio, matando por defecto a los dos nuevos clones de Gwen. Visiblemente emocionado, Peter promete averiguar la verdad de todo lo que está sucediendo…

CAPÍTULO 10: VISITANDO AL PROFESOR WARREN

Spidey cierra la puerta metálica con fuerza, para que nadie, ya sean policías o cualquiera que pase por la zona, pueda abrirla fácilmente y encontrarse el dantesco horror que hay dentro, por no hablar de la sofisticada maquinaria que se ocultaba ahí, y que al parecer, Miles Warren, su profesor, habría creado o aprovechado para sus fines de clonación. Tras no sentir a nadie cerca gracias a su sentido arácnido, el asombroso Hombre Araña dispara una telaraña a un árbol y busca orientarse hacia una dirección concreta: la casa de Miles Warren.

“Recapitulemos: primero aparece un clon de Gwen en casa, luego la destrozan esos Anihombres, que se llevan al clon de Gwen, le pego un rastreador arácnido a uno de ellos… y mirando en el East River, descubro un laboratorio secreto en el cual Warren estaría clonando a la que fue tu novia… y de paso a tí. Si H.G. Wells se levantase de su tumba… le vendía los derechos para una nueva novela”, piensa Peter, que se desplaza en telaraña, techo de autobús aparte, hacia el domicilio u hogar que su profesor Miles Warren tiene cerca de la ESU.

Al llegar al lugar, Spiderman se sorprende de verla intacta, señal de que esos “Anihombres” no han pasado o han tenido intención de pasarse por el lugar. Sin embargo, conforme Spidey se va acercando a la casa, su sentido arácnido no deja de zumbar, y cada vez de manera mas fuerte.

“Ey, aquí hay algo mas que una casita de profesor universitario”

Haciendo un experimento o prueba, Spidey lanza una gran masa de telaraña a la casa de Warren… quemándose la red al instante, revelándose que la casa está electrificada, o al menos, la fachada de la misma.

—¡Whoa, habría sido araña frita de haberme pegado a la pared!

Sin embargo, a pesar del gran resplandor eléctrico en el exterior, no se aprecia actividad en la casa, como si no hubiera nadie en ella.

“Parece que el Profesor Warren no está en la casa, lo mismo lo tienen los Anihombres”, piensa Peter, el cual piensa en como llegar a Queens antes de que su Tía May se despierte de manera sorpresiva.

CONTINUARÁ

Tras dejar el laboratorio, nuestro héroe decide ir a la casa de su profesor de ciencias de la ESU, el profesor Miles Warren, solo para encontrarse con una casa electrificada, tal y como comprueba con sus lanzarredes tras sentir de manera muy acusada su sentido arácnido conforme se acercaba al sitio. Al ver que su presencia podría ser signo de problemas, Peter decide volver a Queens…

CAPÍTULO 11: COMO EN LOS VIEJOS TIEMPOS

Después de varios viajes en telaraña y encima de coches o en buses, Peter llega a casa de su Tía May en Queens, abriendo la ventana de su habitación sin hacer ruido y quitándose el traje de Spiderman, accesorios incluidos, los cuales oculta en un cajón de su mesilla, como hacía en sus primeros tiempos como Hombre Araña. Tanto guantes, botas, máscara, pantalones y parte superior son guardados bajo la almohada hasta despertar varias horas después, cuando el aroma de un café caliente y tortitas recién hechas, levantan hasta al mayor de los durmientes.

“Ah, cuanto añoraba esto”

Una buena ducha, bien vestido y por debajo, bien uniformado, y un buen afeitado hacen que un limpio Peter Parker esté listo para afrontar un nuevo día lleno de mas dudas e interrogantes que el anterior, a raíz de sus descubrimientos, en especial sobre su profesor de ciencias de la ESU, Miles Warren… si sobrevive al desayuno que su Tía May le ha preparado.

—Buenos días, Tía May.

—Buenos días, Peter. ¿Has dormido bien?

—Como cuando era un crío. A veces sienta bien volver a casa.

La Tía May da un sorbo de su taza de café y se dispone a hablar a Peter, con manos algo temblorosas:

—Sabes que… bueno, desde que murió Ben… las cosas no han ido tan bien como antes. Traté de convertir la casa en una pensión para huéspedes, pero no ha ido todo tan bien como esperaba.

Peter, recordando algo importante de ayer, saca su billetera y entrega a la Tía May los 100$ que sacó del banco Goodman.

—Toma esto, Tía May, son 100$ que Jonah J. Jameson me pagó por una foto que saque a Spiderman hace unos días.

—Cielos santo, 100$ por una foto de esa amenaza disfrazada de araña. Jonah debía de estar loco para pagarte tanto dinero por ella… y bien que me alegro por ello.

La Tía May sonríe y le da la mano a Peter.

—Peter, si algo te hubiera pasado… no me lo habría perdonado nunca. Ya fue bastante duro perder a Ben, no habría soportado perderte ayer.

Peter reconforta a su tía, diciéndola:

—Tuve mucha suerte, Spiderman me salvó. Por cierto, hablando de ello, voy a ir al Bugle para ver si Jonah me manda algún encargo. A lo mejor tiene algo que merezca la pena.

—Antes, Peter Benjamin Parker, termínate el desayuno.

—A sus órdenes, señora.

CONTINUARÁ…

Tras regresar de su odisea en el laboratorio, Peter duerme lo justo ya que es despertado por el olor del desayuno casero de su Tía May. Juntos, May relata a su sobrino que las cosas no van bien económicamente tras la muerte de Ben, y que sus intentos de convertir la casa en una casa de huéspedes… no han funcionado como ella esperaba. En vista de las penurias de May, Peter la entrega los 100$ que cobró del Bugle…

CAPÍTULO 12: ME PARECE QUE NO ESTAMOS EN KANSAS

Gwen Stacy, o mejor dicho, el constructo genético con la forma y los recuerdos previos de Gwen Stacy antes de morir y los de otra vida con otra persona mayor desde hace pocas semanas, despierta tumbada en una camilla, sometida a escáneres robóticos y a exámenes de sangre, en una sala donde hay multitud de pantallas, paneles, teclados e imágenes tridimensionales de ella misma y detalles relacionados con el ADN por lo que puede ver. Además, en la sala puede ver a personas con bata y plantillas, tal y como su querido Miles vestía y llevaba cuando le conoció, le amó… y le perdió cuando plantó cara a aquellos seres, mitad hombre y mitad bestia, a los cuales el llamaba “Anihombres”.

Para su sorpresa, ella ve a uno de esos seres hablando con una extraña o misteriosa figura de color morado o violeta, comentando o explicando algunas cosas que ella no logra oír o entender bien, ya que todavía se nota aturdida o molesta de cuando perdió la consciencia en aquel apartamento de sus recuerdos.

La figura morada, con gesto serio, le dice a otro de esos anihombres que se acerque y de su espalda le quita algo pequeño, casi diminuto, que deja en una mesa que tiene detrás suyo, y pulsando un botón de su casco, la cama o lugar donde estaba ella tumbada, va moviéndose y dando algún que otro giro hasta llegar a una plataforma. Los correajes que sujetaba a Gwen a esa cama o camilla se aflojan y dejan a la mujer libre y de pie, descubriendo que los sensores que llevaba pegados a su cuerpo van despegándose, mientras que varios robots van haciendo sobre su cuerpo una especie de ropa o de uniforme en segundos.

—Así que tú eras lo que Warren quería hacer con mis herramientas… ese chacal no debe andar lejos, aunque…

El Alto Evolucionador se gira hacia atras y coge lo que había visto en la espalda de uno de sus Anihombres y se lo enseña a Gwen.

—¿Tienes alguna idea de qué es esto?

CONTINUARÁ

Gwen Stacy se encuentra en la base de los Anihombres, en Wundagore, donde tiene su base el Alto Evolucionador. Sometida a pruebas y experimentos por parte del Alto Evolucionador y sus máquinas, Gwen ignora cual es su cometido u objetivo, pero se sorprende de algo que le enseña su captor: un elemento mecánico con forma de araña…

CAPÍTULO 13: AÚN HAY ESPERANZA

Peter Parker sale de la casa de Queens camino hacia algún lugar donde nadie pueda verle o espiarle, con el fin de vestirse de Spiderman y así coger el “expreso arácnido” que le lleve a Manhattan. Al llegar a la gran manzana, nuestro héroe observa como de un banco sale con varias bolsas de billetes con fajos, nada mas y nada menos que a Constrictor, un villano cuyo nombre se debe a ser una de las serpientes mas peligrosas que existen, ya que enrollan a sus víctimas hasta devorarlas.

El villano se dirige a un furgón blindado al cual le falta una puerta, ya que la arrancó de uno de sus látigos de adamantium que tiene en los nudillos, metiendo dentro del furgón las bolsas de dinero que sacó del banco, mas el dinero que ya de por sí hay en el furgón.

—Eh, Constrictor, ¿Has dejado alguna sartén en el banco?

Una patada a la mandíbula deja a Constrictor tumbado en el suelo, lanzando desde ahí sus cables metálicos e irrompibles a través de sus brazos, buscando alcanzar al trepamuros, pero se da cuenta de su error cuando ve una gran sombra a unas telarañas pegadas, que le dejan inmovilizado en el suelo, tras varios chorros de telaraña que le envuelven cual capullo.

—Mira, no te lo tomes a mal, pero las sartenes del banco no me interesaban, no eran antiadherentes. Debiste haber cogido el televisor.

Al ver a la policía acercarse a por Constrictor, Spidey se aleja del lugar en dirección a un edificio donde tenía colocada su cámara de fotos pegada con telaraña, la cual habría sacado alguna foto interesante de la aparición de Spiderman contra Constrictor.

“A ver si Kate está de humor esta vez”, piensa Peter, acordándose de Kate Cushing, su jefa de fotografía del Bugle. Tras coger la cámara de fotos y guardarla en su petate arácnido, nuestro héroe emprende el camino hacia el Daily Bugle, donde aterriza en la azotea, pudiéndose cambiar de ropas teniendo como referencia su sentido arácnido. Ya vestido de Peter Parker, entra al edificio por la puerta de la azotea y de ahí al ascensor, tecleando el piso 12, que es donde está el meollo del periódico.

Sin ningún contratiempo, el ascensor se detiene en el piso 12, y nada mas abrirse las puertas, Peter ve a Jonah gritando en su despacho:

—¡Symkaria! ¿Alguno libre para ir a Symkaria?

CONTINUARÁ…

Peter toma el “expreso arácnido” para ir desde Queens a Manhattan y antes de llegar al Bugle, detiene al criminal conocido como Constrictor, sacando algunas fotos al respecto. Al llegar al Bugle, nuestro héroe oye a Jameson decir “Symkaria”…

CAPÍTULO 14: VIAJE CON NOSOTROS

Peter Parker encuentra a Robbie Robertson junto a Ben Urich, viendo como Robbie tenía una guía de viajes de Symkaria en su mano derecha.

—Dime, Robbie, ¿Vamos a invadir Symkaria?

—Al parecer se han detectado misteriosos incidentes en ese país, rumores de bestias mágicas y de explosiones en valles y montañas. Jonah quiere mandar a Lance Bannon pero está enfermo y no puede viajar. Tú ahora no tienes casa, ¿Verdad?

—Cierto, Robbie. Lo mismo un viajecito me sentaría bien.

No obstante, Ben Urich le advierte:

—Symkaria no es lo mismo que hacer fotos de Spiderman peleando contra el Doctor Octopus en Central Park. Eso es un polvorín lleno de mercenarios, guerrillas… y tenemos al lado Latveria, con lo que eso conlleva. Además, Kaztemberg es mejor fotógrafo que tú. No te ofendas, Peter, pero para un reportaje de guerra, Kaztemberg es bueno.

—Descuida, Ben, eres un terrón de azucar comparado con Kate.

—Ah, Peter, no se si te lo ha contado Jonah, pero estoy haciendo un libro sobre Osborn. ¿Tu tía vive en Queens?

—Sí, Ben, estoy ahora mismo con ella viviendo después de lo de…

¡PARKER!

El grito de Jonah J. Jameson provoca que todo el mundo enmudezca, enfocando sus miradas en Peter Parker.

—Acércate, muchacho.

Peter se acerca al despacho de JJJ, que comienza a encenderse uno de sus característicos y malolientes puros baratos que suele comprar en una tienda que hay entre las calles Ditko y Andru.

—Tengo un carrete de fotos de Spiderman contra Constrictor, Sr. Jameson.

—Seguro que hay buen material para probar la existencia de la trama que hay entre esos dos, chico, pero esto es más importante: ¿Tu cámara funciona?

—Claro, funciona perfectamente.

—Vale. ¿Tienes miedo a volar?

—¿A volar? No, Sr. Jameson.

—Pues enhorabuena, ya que ese bueno pero inutil de Kaztemberg no ha venido desde que le avisé por teléfono hace unos cuatro minutos y tú ya estás aquí… ten, tu billete de avión a Symkaria. Te irás con Kate al aeropuerto JFK dentro de una hora. Ah, deja tu carrete de fotos en el laboratorio y pilla otro nuevo: lo necesitarás por si Spiderman también esta metido en lo de Symkaria.

—Caray. Gracias, Sr. Jameson.

—No me las des aún, muchacho. Hazme buenas fotos del lugar, de los soldados, del conflicto… y ya te lo agradeceré con creces. Vamos, ya estás tardando en ver a Kate.

CONTINUARÁ…

¡Follón en Symkaria! Al parecer, hay problemas en ese país que linda al Sur y al Este con Latveria y el Bugle necesita artículos y fotos del lío que hay en ese país. A falta de un Lance Bannon o un Jeffrey Kaztemberg que haga buenas fotografías, Jonah J. Jameson entrega un billete de avión a Peter Parker, que será el fotógrafo del Bugle que acompañe a Kate Cushing en su viaje a Symkaria…

CAPÍTULO 15: UNA ARAÑA EN SYMKARIA

“Ha sido una hora de locos, pero finalmente, estamos en el avión”, piensa Peter, que comparte asiento en ventanilla teniendo en su derecha a Kate Cushing, la cual de cerca aparenta mas edad de la que tiene. Después de ir a Queens a por el pasaporte y hacer una maleta en la cual el traje de Spidey se quedaba escondido en el armario de su habitación, Peter logró camuflar sus lanzarredes y cinturón junto a su cámara de fotos, por lo que, bueno, “pudiera pasar”. Afortunadamente, en Symkaria hace frío, así que Peter lleva ropa de abrigo en la maleta para disimular mejor los lanzarredes bajo las mangas de su jersey.

—Mas vale que hagas buenas fotos, Peter. Me llevaría una profunda decepción saber que no tendré material a la altura de mis artículos.

—Descuida, Kate, espero saber hacer mejores fotos que las que suelo hacer a tíos en mallas peleando.

Después de un vuelo de unas ocho horas agotadoras, aburridas y dolorosas, el avión con destino a Symkaria aterriza en el aeropuerto que hay al Sur del país, lindando con la frontera de Latveria.

—Mira, Kate, ¿Has visto eso?

Peter señala a Kate transportes y tropas con uniformes de S.H.I.E.L.D. por la pista de aterrizaje y en controles fronterizos, por no hablar de helicópteros militares que salen del aeropuerto en dirección a varios puntos del país.

—Saca la cámara de la maleta y haz fotos, Peter. Esto lo tiene que saber la gente.

Obediente, Peter saca la cámara de fotos de la maleta y tras cerrarla, hace varias fotos de la gente uniformada de S.H.I.E.L.D. que hay en las pistas de aterrizaje, llamándole la atención la presencia de un hombre de S.H.I.E.L.D. llevando un sombrero con forma de bombín inglés. Una vez que ha hecho varias fotos, Peter guarda de nuevo la cámara de fotos en la maleta.

—Hecho, Kate. Salgamos del avión.

Peter y Kate salen los últimos del avión, y el sentido arácnido de Peter comienza a zumbar levemente, ya que quienes tienen esperando cerca de las escalerillas del avión son agentes de S.H.I.E.L.D. que al verles, dan indicaciones hacia el hombre de S.H.I.E.L.D. con el bombín puesto y a una mujer con un parche en el ojo, que como el hombre del bombín, luce uniforme de S.H.I.E.L.D.

—Parece que somos populares, Peter. Déjamelos a mí.

El hombre del bombín y la mujer del parche del ojo se acercan a la escalerilla del avión y al bajar, Kate se pone frente a ellos y les dice:

—Soy Kate Cushing, del Daily Bugle, y vengo con mi compañero y fotografó…

—Peter Parker. Srta. Cushing, los agente Evans y Jackson la llevarán, al igual que las maletas de él y su compañero de trabajo, al hotel donde se encuentran alojados. Si tiene la bondad…

Kate, sorprendida, mira a Peter antes de subirse a un Jeep mientras dos agentes de S.H.I.E.L.D. cargan las maletas en la parte trasera del mismo.

—Oh, mis modales: me llamo Dum-Dum Dugan y ella es la Condesa. Nos gustaría que usted nos prestase un poco de su tiempo colaborando con nosotros, Sr. Parker.

CONTINUARÁ…

Finalmente, tras varias horas de avión, Peter y Kate llegan a Symkaria, donde se sorprenden de ver tropas y agentes de S.H.I.E.L.D. en el país, ya que en el principio, se decía que era un conflicto interno. Al bajar del avión, dos agentes del organismo gubernamental americano envían a Kate y al equipaje al hotel mientras piden la colaboración de Peter…

CAPÍTULO 16: LOS ESPÍAS QUE ME PARIERON

Tras subir a un Jeep pilotado por el propio Dum-Dum Dugan y acompañado en el asiento trasero por la Condesa, Peter Parker es llevado a una gran nave que a su vez hace de asentamiento para instalaciones de S.H.I.E.L.D. en el país europeo, donde hay tropas y vehículos de la organización de espionaje gubernamental americana en el exterior de la nave industrial. Algunos de los soldados se apartan al ver el Jeep avanzar hasta la puerta de la nave, la cual se abre tras pasar Dum-Dum Dugan un pase o tarjeta de color dorado.

—Bienvenido al centro de operaciones, Sr. Parker.

Peter desciende del Jeep por el lado derecho mientras que la Condesa desciende por el lado izquierdo, así como Dum-Dum Dugan se baja del Jeep para que uno de los agentes se lo lleve a un taller o garaje improvisado varios metros mas allá. Un agente con una bata blanca, cuyo apellido en el bolsillo frontal derecho es el de “Havilland”, se acerca a Dum-Dum Dugan y este hace una seña a otro hombre con bata blanca que entrega a “Havilland” una especie de aparato o mecanismo, el cual se lo acerca a Peter.

—Necesitamos que ponga su mano en la placa, Sr. Parker.

Sin mas remedio que obedecer, Peter coloca su mano derecha en la placa, y tras un leve zumbido de su sentido arácnido, una luz roja recorre su mano de izquierda a derecha hasta emitir un leve pitido, llevándose “Havilland” la placa hasta una especie de laboratorio en el cual tienen una pequeña jaula tapada con una lona gris.

—Le agradecemos su colaboración, Sr. Parker. Hijo de Richard… y de Mary Parker, si no me equivoco.

—Así es. Mi tío Ben me dio que eran agentes suyos una vez cumplí una edad. Nunca supe el por qué no estaban en casa ni vendrían por Navidad.

—Fueron buenos agentes, Nick Furia estaba orgulloso de ellos. Una pena que él no este aquí para que pueda decírselo personalmente, pero el motivo de la prueba de la placa es por algo que hemos encontrado y que queríamos comprobar gracias a usted… y a su ADN.

Dum-Dum Dugan lleva a Peter al improvisado laboratorio que hay a la derecha, donde “Havilland” coteja determinados datos en un ordenador, llegándolos a imprimir en dos hojas que que entrega a Dum-Dum en el acto, leyéndolas, hasta decir lo siguiente:

—Vaya, vaya vaya, 100% de compatibilidad.

—Espere un momento: ¿100% de compatibilidad? Explíqueme de que va todo esto.

Dum-Dum Dugan sonríe y levanta la tela gris que cubría una jaula donde Peter Parker ve con asombro, a una criatura que no mide mas de un metro, si acaso, y que tiene unas orejas y cuerpo deformado, pero el rostro de la criatura es similar, por no decir igual… al suyo.

—Los llamamos “Chacalitos”, y siempre van en manadas por las calles de la capital de Symkaria. Al parecer están peleados con gente que van vestidos como animales, tienen unos disfraces muy buenos y una tecnología incluso superior a la nuestra.

“Esos son los Anihombres”, piensa Peter, sorprendido por ver que aquí, en Europa, hay pequeños clones de él usados como… ¿Ejército? ¿Tan lejos llega el poder de Miles Warren como para estar aquí, en Europa?

—Su ADN es bastante singular, Sr. Parker. Seguro que mas de uno o una se subiría por las paredes si se supiese su secreto de ocho patas.

—Un momento, ¿Usted sabe que yo…?

Dum-Dum Dugan se atusa su bigote y sonríe.

—Lo de la telaraña es muy ingenioso, lo admito, pero lo del disfraz, sus poderes, la detención de ese ladrón tras esa terrible muerte… pistas demasiado evidentes, pero bueno, admito que es divertido saber que Jonah J. Jameson ha publicado fotos de su amenaza enmascarada favorita previo pago al lanzarredes contra el que se mete día sí y día también en su periódico. No se preocupe, su secreto esta a salvo con S.H.I.E.L.D.

CONTINUARÁ…

En la instalación de S.H.I.E.L.D. Peter es necesitado para ver si su ADN coincide o no con el de unas criaturas a las que la organización de espionaje llama cariñosamente, “Chacalitos”, siendo su sorpresa cuando descubre que su ADN coincide con ellos al 100%. Además, Peter se lleva otra sorpresa al enterarse de que en S.H.I.E.L.D. conocen su doble identidad como Spiderman…

CAPÍTULO 17: EL HOTEL DE LOS LÍOS

Tras contar a la Condesa y a Dum-Dum Dugan todo lo que sabe de los Anihombres, el Profesor Warren y el incidente de su piso en Chelsea, el agente de S.H.I.E.L.D. a un bombín pegado en su cabeza le entrega a Peter una carpeta donde aparte de información que están dando a los medios de prensa acerca del “conflicto civil” que hay en Symkaria, hay varias fotos en las cuales se ven a Richard y a Mary Parker, ya sea con el uniforme de la agencia de espionaje o llevando batas blancas, señal de que como él, eran amantes de las ciencias.

Con un chasquido de sus dedos, Dum-Dum Dugan hace que uno de los Jeeps se mueva hacia él, dando instrucciones de llevar a Peter Parker al Hotel Andreikoff, que es donde el Bugle reservó la habitación en la que Kate y Peter deberán convivir durante los días que dure su estancia en Symkaria, o por lo menos, los días que dure el conflicto. Un viaje en silencio, con fogonazos de luz fruto de los bombardeos de las tropas de S.H.I.E.L.D. en determinados sitios, con caídas de uno o varios bombarderos por rayos procedentes del suelo, hacen que el viaje de Peter hacia el hotel sea algo mas vistoso y entretenido, por si Kate le somete a un interrogatorio. Una vez que el Jeep de S.H.I.E.L.D. llega al hotel, el conductor dice un lacónico “Hemos llegado, bájese”, haciendo que Peter se baje del vehículo.

“Vamos allá”, piensa Peter, el cual busca armar una serie de historias o excusas para evitar contarla que S.H.I.E.L.D. sabe que él es Spiderman y que están luchando contra Anihombres y contra seres hechos con su ADN y a los que apodan como “Chacalitos”. Al entrar en el hotel, muchos hombres y mujeres, de diferente etnia y nacionalidad, se le quedan mirando con cara de extrañeza y sospecha, hasta que la voz de Kate se oye entre semejante nube de mirones:

—No pasa nada, chicos, es mi fotógrafo.

Kate se acerca a Peter, y al verle con la carpeta con el logo de S.H.I.E.L.D. se la coge de las manos y comienza a abrirla, descubriendo la “información oficial”, y de paso, las fotos de los padres de Peter.

—¿Esta gente esta metida en el ajo? Se parecen mucho a tí.

—Son fotos de mis padres cuando eran agentes de S.H.I.E.L.D. hace años. El motivo de llevarme a su campamento era para darme esas fotos, aparte de la documentación que dan a los periodistas sobre lo que está pasando en el país.

—Vaya, así que mi fotógrafo tenía padres en S.H.I.E.L.D… Interesante. ¿Dijeron algo de Marta Plateada?

—¿Marta Plateada?

Kate se queda con cara como de pasmo o asombro y le dice:

—¿En serio no te han dicho nada de Marta Plateada?

—No, no me han dicho nada.

Kate pone cara de enfado y dice a Peter:

—Vamos al comedor, te informaré mientras cenamos.

CONTINUARÁ…

Tras hablar con la gente de S.H.I.E.L.D. nuestro héroe es dejado en el hotel vía viaje en Jeep, siendo recibido con miradas raras por parte de otros reporteros y reporteras. Una vez que Kate sale al “rescate”, ella repara en la carpeta que lleva Peter consigo y le informa sobre Marta Plateada, ya que al parecer, podría estar implicada en el conflicto…

CAPÍTULO 18: GUERRA EN LAS CALLES

Un poco de carne con olor a rancio y una guarnición compuesta de patatas gratinadas y unos pocos guisantes es lo que tenían en el hotel para cenar, y mientras Peter se disponía a comer semejante cena, Kate miraba una fotos de los padres de Peter, concretamente la que lucen sus batas de químicos en S.H.I.E.L.D.

—Te lo tenías muy calladito, Peter Parker, hijo de agentes secretos con licencia para matar.

—Yo era un bebé cuando pasó todo aquello. Viví con mis tíos toda mi infancia, a veces mi tío Ben o mi tía May me contaban algunas cosas de ellos, o me enseñaban algunas fotos que se hicieron antes de su última misión.

—Ya te podrán haber dejado algún chisme de espías para enterarnos de lo que sucede. Hay cosas muy extrañas, y no lo digo por la presencia de S.H.I.E.L.D.

Peter traga un trozo de carne reseca y bebe un poco de agua, prefiriendo más comerse las patatas con los guisantes que seguir comiéndose esa carne. Una vez que ha dado un sorbo de agua, Peter pregunta:

—¿Quién es Marta Plateada?

Kate sonríe y mira fijamente a Peter Parker, como cuando alguien mira a un niño antes de contarle un cuento.

—Marta Plateada es una mercenaria de las caras, de las que nadie salvo un tío muy rico o poderoso se podría permitir los servicios de ella y de sus chicos, el Grupo Salvaje. Ha sido vista junto con sus hombres trabajando codo con codo con varios destacamentos de S.H.I.E.L.D. en el país, y es muy difícil de fotografiar, ya que apenas hay fotos suyas.

—Vaya, esa sí que parece toda una espía.

Peter mastica varias patatas gratinadas y al menos, le saben bastante mejor que la carne, que por no hacer feo a la cocinera, una mujer delgada, de rasgos algo… “particulares” y con cara de pocos amigos, que está junto a él y a Kate preguntando en un inglés algo raruno si “estaba buena la cena”, a lo cual Peter dijo que sí, de manera amable, aunque esa era la peor carne que había comido en mucho tiempo. Tras marcharse la cocinera, Peter bebe otro gran trago de agua después de terminar de comer esa carne reseca.

—Tranquilo, muchacho, ya se ha ido a su cubil.

—Sí así es la cena, como será el desayuno… o la comida.

Kate le toca en el hombro y le dice:

—Oh, comparado con mi estancia en Rangún, esto es pura delicatessen.

Peter ve como varios reporteros y reporteras suben por unas escaleras hacia sus habitaciones, señal de que el cansancio y el viaje hasta Symkaria han hecho estragos en ellos. Mirando por una de las ventanas del hotel, se ve que la noche ya hace acto de presencia, si bien se ven algunas explosiones lejos de donde se encuentran.

—Mañana nos espera un día de excursión por las zonas calientes, Peter. He alquilado un coche mientras estabas con los espías de S.H.I.E.L.D.

—¿Ya? Pensé que eso lo haríamos mañana.

—Trabajo adelantado, y de paso, damos una bofetada en toda su cara a los del Globe: he apostado 10$ a que nosotros enviábamos mejores fotos y reportajes del conflicto que ellos durante nuestra estancia.

—Eso si que es tener confianza.

Kate sonríe y le dice a Peter:

—Si tienes ganas, podemos subir a nuestra habitación: más que nada, para colocar el equipaje y el material fotográfico.

CONTINUARÁ…

Mientras cena, Peter se va poniendo al día con Kate acerca de lo que ocurre en Symkaria y de la presencia de Marta Plateada, ya que al parecer alguien habría pagado mucho dinero a la legendaria mercenaria y su equipo, el Grupo Salvaje, para ayudar a S.H.I.E.L.D. en la batalla que acontece en esta región europea. Kate informa a Peter de que mañana irán en un coche a las zonas mas calientes del lugar, con el fin de conseguir material de primera mano del conflicto…

CAPÍTULO 19: EL HOMBRE DEL MALETÍN

Peter y Kate suben a su habitación, la número 15, un número que en la superstición nacional, es señal de “suerte” o de “fortuna”. Al haber llegado al hotel antes que Peter, Kate es la que abre la puerta de la habitación, la cual tiene una puerta color salmón algo descolorido, y tras abrirla, se encuentra una sobria habitación con un pequeño televisor en blanco y negro frente a la cama y un pequeño cuarto de baño detrás de la cama. Encima de la misma había dos maletas, la de Kate y la Peter, puestas una al lado de la otra.

—Vaya, no hay sofá o sillón, Peter, te va a tocar dormir en la bañera… si es que tienen.

—Echaré un vistazo.

Peter se acerca al cuarto de baño, y aparte de encontrar una taza de váter con adornos naranjas en los bordes, encuentra una ducha y una bañera pequeña bajo ella.

—Buenas noticias, hay bañera. Creo que quepo en ella de pie.

Kate había abierto su maleta y tanteaba dentro de la misma buscando cosas o detalles que S.H.I.E.L.D. habría decidido quitarla o “requisarla”, suspirando aliviada al ver que todo estaba en su sitio. Peter encuentra su maleta en el suelo, cerrada.

—Ábrela, Peter, y revisa bien la cámara, no sea que hayan eliminado alguna foto incómoda.

Peter levanta la maleta y la abre, encontrándose una sorpresa dentro de la misma, una que no puede decir a Kate lo que es, y es que dentro de la maleta hay un traje negro de S.H.I.E.L.D. al cual le han eliminado el logo con determinados elementos tecnológicos y una nota que dice lo siguiente:

Sabemos que no ha traído su disfraz rojo y azul, pero si alguien pregunta quien es esa figura negra, siempre podremos decir que es un mercenario local que imita a Spiderman

—Todo parece en orden, Kate. No han tocado la cámara, por si te preocupaba.

—¿En serio? Pásamela.

Peter, sorprendido, no tiene mas remedio que entregarle la cámara de fotos a Kate, que la abre y mira bien el carrete del interior, viendo que, efectivamente, las fotos que hizo Peter a su llegada a Symkaria, no se habían tocado en ningún momento.

—Que raro, normalmente S.H.I.E.L.D. suele cortar o eliminar su presencia en determinado países, eliminando o censurando determinadas fotos o imágenes. A lo mejor es por que eres el hijo de sus agentes favoritos por lo que no te han censurado.

Peter nota un leve zumbido de su sentido arácnido mirando el traje negro que S.H.I.E.L.D. le puso en su maletín, localizando la clave del zumbido en un transmisor que habría sido colocado chapuceramente en una de las mangas del uniforme, el cual habría sido colocado a modo de rastreador.

“Ahora entiendo el motivo del regalito”, piensa Peter, el cual coge el transmisor y lo lanza a la cisterna del váter.

—Tal vez haya tenido suerte. ¿A qué hora has quedado con nuestro chófer?

—A las seis de la mañana, hora local. Te recomiendo meterte ya en la bañera, ya te despertaré.

Kate lanza a Peter una almohada pequeña que había en la cama, el cual la coge al vuelo, yéndose al cuarto de baño con su maleta en una mano y la almohada pequeña en la otra.

CONTINUARÁ…

Nuestro héroe abre su maleta y descubre para su sorpresa, un traje negro de S.H.I.E.L.D. y una nota al respecto, ocultándoselo a Kate, la cual se queda con la cama de la habitación, relegando a Peter a dormir en la bañera de la habitación Nº15 del Hotel Andreikoff. Además, sus fotos a los agentes de S.H.I.E.L.D. no han sido eliminadas de su carrete…

CAPÍTULO 20: BUENOS DÍAS, SYMKARIA

La luz de la bombilla de la lámpara del cuarto de baño despierta a Peter Parker, asustado al ver a una Kate Cushing con sus gafas puestas y una bata de color anaranjado mirándole fijamente a los ojos, llevando bajo el brazo derecho ropas de trabajo.

—Buenos días, hijo de espías. Sal de la bañera, me toca usarla y luego vas tú. Llévate la maleta.

—A… a… a sus órdenes, señora.

Con cara de sueño, Peter sale de la bañera y del cuarto de baño, llevando en su mano derecha su maletín.

“Toda una sargento, eso explica su fama de dura”, piensa Peter, que aprovecha que Kate está en la ducha para elegir la ropa que se pondrá tras darse una ducha, tentado de llevar bajo su ropa el traje negro que S.H.I.E.L.D. le han metido en su maletín. Después de unos minutos, y tras tomar una decisión rápida, Peter entra al cuarto de baño después de que Kate saliese vestida, seca y con el pelo igual que antes de ducharse, advirtiendo a Peter de algo fundamental:

—El agua sale fría, así que ten cuidado al secarte.

Una ducha rápida y fría hace que Peter haga caso al consejo de Kate, secándose bien y rápido para evitar pillar una pulmonía, vistiendo bajo sus ropas el traje negro que le metieron, lo cual hace que Peter se sienta bien abrigado en aquel sitio. Una vez vestido, Peter sale del baño y se dispone a ponerse la chaqueta y colgarse la cámara de fotos, siendo la primera vez que Peter hace como si fuese un fotógrafo profesional.

—Desayunemos, pronto llegará Nuvoslav con el coche.

—¿Ya son las seis de la mañana?

—No, pero aquí en Symkaria, lo de la puntualidad es relativa: a veces llegan las cosas con adelanto o con retraso.

Kate cierra la puerta de la habitación con llave y tanto ella como Peter bajan las escaleras del hotel en dirección a la cafetería, donde no hay nadie, salvo la cocinera y alguien que debe ser su marido, en función de las discusiones que tienen en el idioma natal symkariano. La cocinera, al verles, se dirige hacia ellos para decirles lo que había de desayuno: café caliente en cafetera y croissants “recién hechos”, algo que los dientes de Peter discrepan nada mas meterles un mordisco.

—Seguro que este es el hotel que mejor cocina tiene del país.

Kate sonríe y dice:

—Es el que más barato salía al Bugle… y un secreto: mójalos con el café para reblandecerlos, así sobreviven los dientes en periodismo de guerra.

Peter y Kate apuran su desayuno en la soledad de la cafetería del hotel en total y absoluto silencio… hasta que oyen el ruido de un vehículo cada vez mas fuerte hasta detenerse en la puerta de entrada al hotel.

—Nuroslav ha llegado. Vámonos, Peter.

CONTINUARÁ…