El niño activista al que, tras cinco años en prisión, Arabia Saudí quiere crucificar y desmembrar

Corría 2011. Soplaba el viento a favor de la primavera árabe. Murtaja Qureiris apenas tenía diez años cuando, en una concentración de chiquillos con bicicletas, lanzó megáfono en mano una súplica: “El pueblo reclama derechos humanos”. Por aquel episodio fue detenido tres años después y ahora, recién cumplida la mayoría de edad, se enfrenta a la pena capital, con la petición del fiscal de que su cuerpo sea sometido a la crucifixión pública y la desmembración.

“Murtaja es, sin duda, la víctima más joven de un sistema judicial saudí que descaradamente incumple la legislación internacional”, reconoce a EL MUNDO Maya Foa, directora de la ONG británica Reprieve. " Hay otros muchos jóvenes en el corredor de la muerte saudí, con un riesgo inminente de ejecución por ejercitar su derecho a la libertad de expresión. Los socios occidentales del reino deberían exigir justicia para todos ellos", comenta.

Murtaja se ha convertido en el enésimo icono del calvario que sufren quienes desafían a la monarquía saudí del príncipe heredero Mohamed bin Salman. El joven procede de una provincia del este de Arabia Saudí y creció en una familia de activistas de la minoría chií, que denuncia décadas de marginación. Su hermano Ali murió en la represión gubernamental de una de las marchas que han tomado la calle desde 2011, al calor de las revueltas que sacudieron la región y que fueron sofocadas con la complicidad occidental a través de una renovada oleada de autoritarismo.

El menor fue detenido en septiembre de 2014 pero la fiscalía general saudí no presentó cargos en su contra hasta tres años después. Entre las acusaciones, figuran participar en protestas antigubernamentales, asistir al funeral de su hermano, estar en posesión de armas de fuego, arrojar cócteles molotov contra una comisaría, y enrolarse en una organización terrorista. Murtaja, trasladado a un centro de detención juvenil, pasó su primer mes entre rejas en confinamiento solitario.

“Hay al menos seis menores ejecutados el pasado abril”

Su defensa denuncia que fue forzado a ofrecer una confesión con la promesa falsa de que sería puesto en libertad. Lejos de recobrarla, en mayo de 2017 fue conducido a un centro penitenciario de adultos. Las autoridades no le permitieron contactar con un abogado hasta la primera vista de su juicio, celebrada el pasado agosto ante una corte especializada en delitos de terrorismo. Según Amnistía Internacional, la petición del fiscal es que sea condenado a pena capital -habitualmente por decapitación- y sometido a la “crucifixión”, un término empleado por los tribunales locales para referirse a la exposición pública del cuerpo tras el degollamiento.

Su más que probable futuro en el corredor de la muerte ha suscitado ahora la alarma internacional. “No hay vulneraciones más graves de la legislación internacional que la ejecución de un niño. Al pedir la pena capital para Murtaja, poco después de ejecutar a otras personas que fueron arrestadas cuando eran adolescentes, el régimen saudí está publicitando su impunidad ante el mundo”, denuncia Foa.

El “vía crucis” de Murtaja, que aguarda a la próxima sesión de su juicio, no es un caso aislado en el reino ultraconservador. “Hay al menos diez menores que fueron ejecutados durante el reinado de Salman, entre ellos seis el pasado abril. Es una práctica que se ha convertido en común en este Gobierno”, advierte en declaraciones a este diario Ali Adubisi, director de la Organización Europea Saudí de Derechos Humanos.

“Junto a Murtaja, las vidas de otros tres menores de edad, Dawud al Marhun, Ali al Nimr y Abdalá al Zaher corren peligro por la brutalidad del Gobierno”, agrega Adubisi. El caso más conocido es precisamente el de Al Nimr, de 24 años y sobrino de Nimr al Nimr, un reformista chií ejecutado a principios de 2016 por liderar las protestas pacíficas que recorrieron la provincia saudí de Al Qatif exigiendo el fin de la discriminación a la minoría chií del país y una reforma constitucional.

A finales de abril Riad ejecutó a 37 presos en seis ciudades del reino. Las víctimas eran, en su mayoría, miembros de la maltratada minoría chií y habían sido condenados por espionaje, violencia, terrorismo y participación en manifestaciones. Entre los enviados al cadalso, se encontraban tres súbditos que fueron arrestados cuando eran menores. “La información que manejamos nos indica que otros menores son candidatos a sumarse a la lista de condenados a muerte”, admite Adubisi.

Confesiones extraídas bajo tortura

En todos los casos -subraya el activista-, se cumplió el mismo patrón. “Los menores fueron ejecutados después de confesiones extraídas bajo tortura y coerción. La mayoría fueron acusados por protestar y reclamar derechos y han sido privados de cualquier derecho legal. Algunos ni siquiera han tenido oportunidad de reunirse con un letrado”, detalla.

Las recientes ejecuciones han concitado la condena internacional para un país que aún arrastra el descrédito por el asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi en el consulado saudí en Estambul. Según Human Rights Watch, 139 personas fueron ejecutadas en el reino el pasado año. En lo que va de 2019, 110 personas han corrido la misma suerte. Riad alega que la aplicación de la pena capital “solo puede ser impuesta para los delitos más graves y tras someterse a los controles más estrictos”.

Un argumento que rechazan las organizaciones de derechos humanos. “Las autoridades saudíes tienen un escalofriante historial de uso de la pena de muerte como arma para aplastar la disidencia política y castigar a los manifestantes antigubernamentales, incluidos menores de la perseguida minoría chií del país”, denuncia Lynn Maalouf, directora de investigación de Amnistía Internacional en Oriente Próximo. Un decapitación que ahora sobrevuela sobre el sombrío porvenir del pequeño Murtaja.

https://www.elmundo.es/internacional/2019/06/11/5cff74ecfdddff0f318b45f8.html

Siempre abriendo post islamófobos, siempre igual… Hilo de Norkel = Hilo atacando la cultura y costumbres de los pobres moros.

9 me gusta

son sus costumbres y sus leyes

Ops, te me has adelantado.

1 me gusta

¿También le prohibimos la carroza en el orgullo a los partidos políticos que tengan tratos con los Saudíes?

Resumen

:tidusrisa:

9 me gusta

Los Derechos Humanos no valen más que el petroleo, eso lo sabemos todos.
Pero ojo, menos llorar con los tratos que tienen ciertas empresas o partidos con los saudies y más dejar de comprar en aliexpress, moviles xiaomi … que todos somos un poco hipocritas…que en China los DDHH ya tal

mensaje escrito con mi Xiaomi Mi 8

1 me gusta

Pero hay imágenes actuales de gente crucificada o los medio ocultan?

Los saudíes son buenos mientras nos sigan dando negocio. Cuando no lo hagan serán malos. Punto.

3 me gusta

Me suena haber leído a Vox planes de dejar de aplaudir con las orejas al régimen saudí, pero ahora no encuentro. ¿Otros partidos que se hayan plantado contra tales salvajadas más que de boquilla?

1 me gusta

Podemos. Comentó lo de dejar de hacer tratos comerciales y Kichi les dijo que nanai, que los arabes revienta niños de los saudíes pagan y dan puestos de trabajo a los gaditanos. Fin del asunto.

2 me gusta

Vamos a firmar pactos comerciales-armamentísticos.

A mí me han dicho que las leyes siempre hay que cumplirlas y si quieres cambiarlas has de hacerlo desde dentro del sistema siguiendo los canales apropiados.

1 me gusta

Es que el desempleo en Cádiz es brutal, a eso súmale que lleva 20 años perdiendo población y no queda otra que chuparla por muy injusto que parezca la verdad, ya fue suficientemente traumático para la región lo de Delphi.

1 me gusta

Un clásico.

La próxima vez se lo pensará mejor.

En las democracias es así

4 me gusta

Religión de la paz

Falta ver qué hay de verdad en cada una de las versiones. En cualquier caso me parece excesivo que lo maten.

Crisol de culturas, alianza de civilizaciones, tolerancia, es su cultura y hay que respetarla. Fascistas!

A ver. Calma. El titular es un clickbait de manual. Da a entender que primero lo crucifican y luego lo parten en cachitos. No especifican el orden, pero entiendo que crucificar un cuerpo desmembrado es más complicado. Y la realidad de la noticia es que lo que ellos llaman crucificar es exponer el cuerpo decapitado del ejecutado. Vamos, que lo decapitan y luego lo muestran. No entiendo las críticas.

1 me gusta