Cuando el intruso despersonaliza un arte

No hace mucho, puede que unas pocas semanas, quizá menos, aquél cuyo nombre es mejor no pronunciar subió un vídeo en el que parecía determinado a hundir, de una vez por todas, a un conocido catador de videojuegos. Diré catador, porque sinceramente dudo de su interés por estos, que de unos años a esta parte me viene pareciendo más oportunista que genuino y siempre centrado en ese filón de consumidores para los que, más que jugar, sentarse con un mando en las manos es sinónimo de “gozo” o “placer”, expresiones que parecen gestarse cuando se está reclinado sobre el mullido cabezal del salón y con el paquete de tabaco a no más de un metro. Al alcance de la mano, por si hay que encenderse un pitillo. El innombrable los llamó “jugadores de tranquis” -reconozco que me hizo gracia-. Aunque en un intento por evitar emparentarme más de la cuenta con él, acudiré a una suerte de homónimo que yo mismo he acuñado y me referiré a este público, a partir de ahora, como “jugadores de cartón y tarde”.
Todos los conocéis. Puede que tú seas uno. Si es así, quedas advertido: este artículo no te va a convencer. El jugador de cartón y tarde es ése que empuja el pomo de su casa sobre las dos de la tarde, se hace -o le hacen, dependiendo de la edad y contexto personales- algo para comer, se relaja hasta las cuatro y entonces, siempre con el paquete de tabaco en el bolsillo del pantalón o chaqueta, exorciza ávidamente un rulo, se lo coloca en la boca, se deja caer en el sofá y por último pero no menos importante, con un gesto de desdén lanza el susodicho paquete hasta la mesa más cercana. Unas veces al frente suya; otras, un pelín al lado. Enciende la consola, pulsa con presteza el botón contextual requerido para navegar por los menús, que varía de mando a mando -aunque siempre está en el mismo sitio, contribuyendo a que no se hagan la picha un lío-. Prende la cabeza del piti y ‘a gozar’.
Siendo el videojuego, como es por naturaleza, un consumible de ocio cuya principal característica es (o debería ser) el entretenimiento, del cual se derivan, aunque siempre supeditadas a esta primera virtud que le es inherente, otras aspiraciones de tintes artísticos como pudieran ser la reivindicación de según qué mensajes o la exaltación de las emociones a través de los apartados audiovisual y jugable, en un principio no debería de importarnos a qué jueguen los demás, o cómo lo hagan. El problema, porque en una fiesta a la que todo el mundo está invitado ineludiblemente los habrá, aflora cuando este perfil de jugador mainstream no sólo determina qué géneros -o empresas- pueden ambicionar propuestas que tengan cabida más allá del mercado independiente, sino que utilizan la incontestable fuerza mediática de ciertas plataformas para adscribirse a un movimiento de egolatría sin precedentes que, si no he entendido mal, pasa por extirpar de cualquier producto de ocio electrónico la impronta del equipo de desarrollo para transformarlo, mediante campañas que no distan del acoso, en un sucedáneo “asequible a todos”. O siendo realistas, porque la intencionalidad es diáfana, “asequible a mí”. De la libertad creativa luego si eso hablamos. O no.
Porque el nuevo perfil de jugador se ha confeccionado en un entorno muy dispar al que nosotros conocemos. No tolera un reto. No tolera pensar. No tolera intentar. No tolera aprender. El propio mercado sabe quién reporta las ganancias. Y lo permite. El jugador de cartón y tarde confunde el factor competitivo de títulos como League of Legends, cuya complejidad puede tornarse indecible a niveles de competición altos si se intenta asimilar el funcionamiento de sus mecánicas, con la predisposición al aprendizaje que a muchos de nosotros nos ha acompañado siempre. No concibe concentrarse; no concibe perder, si por perder entendemos ser castigado de una manera u otra y no sólo esperar a que termine la sesión actual para iniciar otra confronta en algún MOBA. Mientras tanto, cigarro y Whatsapp. No concibe, ni desea experimentar, una sensación espontánea, efusiva, de realización al “desatascarse” luego de largo tiempo “bloqueado”. Todos estos, términos que les son del todo peregrinos, configuran las bases del videojuego tradicional a gran escala.
Pero no sólo se ha malinterpretado el carácter competitivo del juego electrónico como ejercicio de evasión y sí, vicio, enganche, para con uno mismo y el pique concertado entre juego y jugador, tan denostado, que de no ser por la benigna intromisión de From Software en el terreno de los aRPG/Dungeon Crawler hace unos diez años con Demon’s Souls, todavía estaríamos esperando la exposición de estas obras -que ya existían, nunca dejaron de hacerlo- en los grandes escaparates. Gracias por hacer esto posible. También se ha distorsionado la imagen del jugador de siempre, convirtiéndolo en una especie de abanderado del elitismo y el egoísmo más rancios, que en sus días de infancia hacía de criaturita marginada de la clase, un “freak” como se entendía hace varias décadas, y ahora, resentido, no tolera que otras personas sostengan un mando sin más razón que el odio irracional que le carcome.
El jugador de siempre no está en el que dio sus primeros pasos con una Atari 2600 o la NES. El jugador de siempre, al igual que el jugador de cartón y tarde, es una casi entelequia que aún resiste y define, antagónicamente, a las personas que posibilitaron la difusión del videojuego para que llegara a las casas de todo el mundo. Entre ellos, los que hoy muerden las manos que les están dando de comer. Está en cada chaval -o chavala- que se aproxima al videojuego porque siente interés en explorarlo. Está en cada crío -¡o cría!- que protege religiosamente su paga semanal para comprarse ese juego que le gusta, o que utiliza sus notas como reclamo para exigir a sus padres una recompensa en forma de nueva consola. Está en el que, de cuando en cuando, disfruta de la estrecha relación entre el desafío y la superación personal. No en el que llegó de rebote. No en el que se sienta y juega porque algo hay que hacer mientras vacía el encendedor. No en el que, pese a todo esto, se siente en posición de determinar cómo deberían de jugar los demás. No en el que está de paso, pero actúa con una beligerancia ya impersonal, de la que se ha apropiado todo un colectivo de intrusos. Está en el que lo siente, lo sintió o quiere sentirlo y compartirlo. En definitiva, en el jugador y no el que juega.
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Yo Sergey tú ser bonito.

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Todos tus hilos y tus tochos van de lo mismo, repartir carnets, “yo llevo jugando desde hace más que tú”, “putos casuals que sólo vienen a joder” etc etc

Sólo que esta vez lo has escrito como hacen los neoperiodistas de hoy en día, mucha palabra rebuscada, mucho andarse por las ramas y mucho París del siglo XVIII en juegos de golf.

No eres mejor que lo que criticas, todo forma parte de la misma rueda de mierda.

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OhShitHereWeGoAgain.gif

No se si es por que tengo mucho sueño ahora mismo pero se me hace insoportable ponerme a leer ese muro de ladrillazos xD

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Para haber estudiado lengua, tu forma de expresarte da auténtico cáncer.

Lo bueno si breve dos veces bueno. No voy a leerme tu tocho de “yo tengo razón y punto” ni aunque me pagues.

Bueno a ver, si me llega por paypal un ingreso de 5 euros ya te digo yo que me lo leo, pero es una expresión.

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Entre mis hilos y mis tochos hay más guías y respuestas de ayuda que mensajes tienes tú en total entre este foro y MeriStation. Tan sólo pretendía sentar un debate razonable, pero como commprenderás no voy a permitir que un imbécil venga a ponerme los puntos sobre las íes. Un saludo, arlequín. No voy ni a molestarme en comprender qué entiendes por palabras rebuscadas. La eterna disputa interna del mediocre.

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A ver, a mí tampoco me gusta una mierda cómo escribes tus análisis pero tengo la deferencia de pasar por allí sin más porque me gusta ver que alguien contribuya a la comunidad. Que para eso estamos.

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La verdad sea dicha no te falta razón.

Pero resume, que ese tocho es ilegible

Son 6 párrafos. No te preocupes, todos mis compañeros de facultad me dejaban a mí los textos. Que a ti, o a alguien no le guste, perfecto. No a todo el mundo le gusta cómo escribe todo el mundo, pero yo no tengo ningún complejo, mucho menos, interés alguno en cambiar mi forma de escribir, acuñada con los años, para complacer a nadie. Como si me hubieran faltado alguna vez mensajes de congratulación por muchos de mis textos. Por eso no te preocupes.

Ahora si quieres debatir o hacer alguna reflexión acerca de lo que he escrito, perfecto, para eso estamos. Si vienes a hablar de mí, ahórratelo o envíame un mensaje privado. Es que me parece impresionante que uno invierta su tiempo en hacer algo más elaborado para la comunidad, con ganas de debatir, porque te guste o no, ese mensaje de apertura está más elaborado que cualquier comentario random escrito en 3 minutos, y se venga aquí a criticar cómo escribo o dejo de escribir. Manda cojones.

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Me cuesta de leer, creo que sobrecargas mucho el mensaje. Igual es porque soy o estoy subnormal a estas horas.

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Por muy elaborado que este tu escrito, de nada sirve si éste no se entiende con facilidad.

No entro a valorar si escribes bien o no (las peleas para los gilipollas)

Lo siento pero no puedo con estos pensamientos. Me parece que desprenden una fobia a ese perfil de gente de la que hablas.

Creo que hay que centrarse mas en uno mismo, jugar a lo q te guste, buscar cosas que te gusten, y las encontrarás sin tener que cargar la culpa en usuarios que no hacen mas que ejercer su libertad de jugar a lo que les de la gana.

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Coño, soy superdotado por entenderlo y no lo sabia XD

Fuera coñas. Creo que independientemente de lo que diga Darkeater_Midir (que por cierto a mi si me ha gustado como has expuesto el mensaje) es extremadamente desgradable adjetivizarle a el de forma negativa en vez de criticar su mensaje.

Es un error muy comun que ante algo que no coincidimos ni entendemos el porque damos por sentado una explicación que da una imagen negativa (e imposible imaginarselo a uno mismo). Estaria bien intentar no caer en eso.

Sobre el tema, yendo al centro del asunto. Soy de lo que piensa que el autor DEBE tener libertad absoluta para hacer el producto como quiere y el consumidor DEBE tener libertad absoluta para decidir si adquerirlo o no hacerlo pero no tiene el derecho de exigirle, cosa que no hay de confundir con criticarlo ya que toda obra debe poder ser criticada.

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Sinceramente, tu forma de redactar es más propia de un prepúber de la ESO que de un supuesto adulto, superficial y simplista, el twitter y demás porquerías han hecho mucho daño.
En cuando a @anon68791956 se le podrá criticar el fondo, pero da gusto ver que alguien tiene un mínimo de mimo y de formación como para desarrollar un texto bien redactado.

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Ostia tío, con lo que importa la opinión del subnor del foro :cry:

Luego no te has leido el texto.

No, no va por ahi. Va por el derrotero de que esos juegadores que no hacen mas que ejercer su libertad de jugar a lo que les de la gana demandan que todos los juegos se plieguen a sus exigencias, es decir, son ellos quienes no quieren que tu juegues a lo que te de la gana, o dicho de forma mas precisa, son ellos quienes no quieren que haya variedad de opciones y que cada uno juegue a lo que le de la gana ya que esto implicaria aceptar que hay juegos que por X o por Y se escapan a sus gustos/nivel de reto.

Tu juegas a A, yo a B, todo correcto

Ahora bien, imaginate que tu juegas a A, yo a B, y yo exijo que A se convierta tambien en B para gustarme a mi (y tu en consecuencia te jodes). Y resulta que los medios del continente que habitamos y las redes sociales del mismo estan mayoritariamente a mi favor (no asi necesariamente el mercado, pero da igual, se maquilla con presion mediatica y social). ¿Que pensarias?

Madre mía, cuan difícil es ir más de sobraete con algo tan absurdo como que a tus compañeros les daba pereza escribir y te hacían creer que te permitían semejante honor. “Mira si soy bueno haciendo diapositivas que cuando teníamos que preparar una presentación en grupo las hacía todas yo”.

Es que el tema es que es algo que ya se ha debatido hasta la saciedad, y este hilo es simplemente repetir lo de siempre, pero gustándose un poco más de lo habitual.

Y aquí debería acabar el texto. Es un consumible de ocio cuya principal característica es el entretenimiento, y por tanto el true gamer es tanto el que juega al Crash Royale como el que juega al Sekiro.

Los TES/Fallout no se casualizaron porque alguien dijese “es que esto es muy difícil”, se casualizaron para llegar a un mayor número de personas, pero no por quejas. ¿Y sabes que pasó? Que todos los True gamers™ pidieron (en este caso, yo incluido) que no se hiciese esta casualización, porque no queríamos que ese juego fuese así. En este caso, a todo el mundo del foro le pareció bien que hubiese quejas sobre esto.

Ahora tenemos un caso opuesto. Salen juegos difíciles. El jugador Casual™ pide que los juegos sean más fáciles para poder disfrutarlos ellos también, pero ahora nos parece mal que haya quejas sobre el juego, y que se debe dejar el juego así como lo diseñaron sus creadores.

Y como dicen por arriba (bueno, por abajo, que estaba editando cuando lo ha escrito), será que no hubo bilis por aquí/Meri con que se jugase con Kinect por ejemplo. Cada vez que se decía algo de Kinect era un manantial de bilis “porque es que estos juegos son una mierda”. En este caso, sí que pedíamos que B se convirtiese en A.

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Es que tampoco veo dónde está esa gente que quieren cambiar toda la industria. Como mucho leo a alguno que hablan de ponerle un modo fácil a los Souls (que es una tontería), o que alguien se ha quitado la parte multijugador de algún Souls y se lo ha pasado con “trucos”.

Parece que se hablara de aquella gente que echaba bilis hace 8 o 7 años con los juegos más casual de la Wii, el Kinect, el Move y toda ese vertedero de cachibaches.

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