Cnpartir vuestra istorias

contar v uestras historias y oalguna vez q otra m he peleado no voy a mentir la ultima fue con un tonto en global (una discoteca famosa d por mi zona) yo iba muy encebollado y el tio m empujo a mala lache y le meti un tibiazo q no es normal y no es coña se kedo en el suelto y yo m pire mas rapido q spidi gonzalez jajaj

vosotrs q jjajja cntaos algo

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No estás borracho, no hace falta que aparentes, esto es un foro.

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Sin partir los istaris.

Borracho a las 10 = ha salido a las 6 y tiene 14 años.

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Viene de Luxum

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Os tengo dicho que no veáis dibujitos xinos que luego pasa lo que pasa.

xro k hijos de puta sois

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Quisiera, antes que nada, expresar de forma manifiesta mi más sincero interés por escuchar de vuestros labios la experiencia consumada de una vida que se pone en obra en su dimensión comunicativa constitutiva sin omitir detalle de ello. Por mi parte, en cierta ocasión tuve la oportunidad de tener un desafortunado encontronazo —más para uno que para el otro— con un señor que manifestaba con sus gestos y hablares propios del medioevo su escasez de cultura y su abundancia en cuanto a rasgos propios de la barbarie más repulsiva.
Aconteció en la Mae West (un local de alterne donde los noctámbulos intelectuales de mi círculo de influencia más íntimo suelen reunirse y discutir acaloradamente de los temas de la más viva actualidad). Si bien no soy muy dado al uso de narcóticos, aquella fatídica noche había condenado mi cuerpo a sufrir el efecto de ciertas sustancias estupefaccientes de dudosa legalidad, en detrimento de mi capacidad de juicio, con la esperanza de que me concedieran algo de “inspiración”, de que me facilitasen el trato humano. Fue entonces cuando, contrariamente a mis ilusas expectativas, habiéndose sentido duramente oprobiado, impelido por lo que en sus oídos sonaba como calumnias, un individuo anónimo me increpó en medio de una conversación conmigo mismo y, más pronto que tarde, hallábame repentinamente involucrado en una disputa dialéctica del grado más abyecto.
Se sucedieron las malas palabras, las acusaciones pueriles, los argumentos falaces por parte de uno y de otro, hasta que logré desarmarle y humillarle públicamente hasta tal punto que su ira se convirtió en vergüenza: antes enrojecido de ira, ahora tibio como un cadáver, no le quedó más remedio que batirse en retirada, esfumándose tal como vino, con el rabo entre las piernas y dudando de las propias ideas que con tanto ímpetu defendía tan solo un par de horas antes. Sin duda, no me enorgullezco de ello: en efecto, se trataba de una situación embarazosa para ambos, y quizá me hubiera buscado algún enemigo afín al mismo entre el gentío sin quererlo, motivo por el cual, cabizbajo, procedí a poner pies en polvorosa, ocultándome en un antro cercano como ratón que vuelve, siempre apresurado, a su infecta cloaca a la que con una ingenuidad y atrevimiento insulsos se atreve a considerar su hogar.
vosotrs q jjajja cntaos algo
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ke dise loko jajajaja

Sabías que Hermosidad Dice Las Grandes Palabras?