Bakugan Campeones de Vestroia - Análisis

DETALLES

CAMPO INFO
Género ARPG
Duración Alrededor de 22 horas.
Creador(es) WayForward
Argumento El universo de Bakugan llega a Nintendo Switch con esta entrega, donde podrás capturar, mejorar y modificar tu equipo, para convertirte en el campeón de Vestroia.

ANÁLISIS

El pasado mes de Julio, Nintendo anticipó en sus redes sociales el anuncio de un juego exclusivo para su consola Switch por parte de Wayforward, el cual sería anunciado en una presentación Treehouse (donde suelen enseñar jugabilidad comentada). Antes de que la especulación se desbocase (ya que el estudio es realmente talentoso en el desarrollo de metroidvanias y juegos de acción 2D), templaron los ánimos indicando que sería de una licencia de terceros. Estos ánimos básicamente terminaron por congelarse al desvelarse el resultado de esta colaboración: Bakugan Campeones de Vestroia, el primer videojuego en muchos años de esta franquicia de combate de criaturas principalmente orientada a niños, pero también valorada por adultos (en la misma línea de otras como pueden ser Beyblade o Medabots de mi época).

Murieron las expectativas, pero nació un meme. Y es que el gameplay mostrado en esa presentación Treehouse parecía digno de una compañía de cuarta fila, muy poca cosa para el talento de Wayforward. La presentación recibió una lluvia de dislikes en Youtube, y básicamente poco más se volvió a saber del juego hasta su lanzamiento, donde fue recibido de manera bastante tibia, por no decir directamente mala. Pero los que me conocen saben que esto no iba a detenerme; de hecho, solo iba a espolearme aún más. Siempre he defendido que incluso de un juego que aparentemente es malo se pueden sacar cosas positivas entre sus fallos si el género te atrae, y ahí están The Quiet Man o Anthem para demostrarlo. Con esta filosofía por bandera, me decidí a arriesgarme a comprar Bakugan Campeones de Vestroia sin saber muy bien dónde me podía estar metiendo, más allá de ser una suerte de RPG de combate y coleccionismo de criaturas a lo Pokémon, pero con el presupuesto ajustado. ¿Estamos ante un baku-desastre, o hay algo salvable en este meme viviente de 2020?

Conviene comenzar el texto mencionando que este es mi primer acercamiento a la franquicia Bakugan y, por tanto, no tengo prácticamente idea de su lore, criaturas o argumento de los anime o juegos previos. El análisis ha sido realizado partiendo desde este punto de vista, y evidentemente, puede haber ciertos aspectos de fanservice, guiños…que se me pasen por alto, y que puedan mejorar la experiencia a un fan (como de hecho pronto comprobaremos). No obstante, creo que puedo decir de forma bastante rotunda que incluso si fueses fan de Bakugan, vas a tener que armarte de paciencia ante algunas de las catastróficas decisiones de diseño que tiene esta obra. Recuerdo cuando Platinum Games enlazó una serie de juegos de segundo perfil para Activision para ganar dinero, como The Legend of Korra y el de las Tortugas Ninja: muy probablemente este Bakugan sea el mismo caso para Wayforward. Desde el respeto al trabajo de los desarrolladores, que en algunos aspectos han tomado buenas decisiones, probablemente este sea uno de los peores juegos que he experimentado en los últimos años, por una mezcla de errores de diseño, decisiones frustrantes, bugs y, simplemente, un tedio cada vez mayor derivado de todo ello.

La misteriosa ola de terremotos de Santa Blanca

Bakugan-Champions-of-Vestroia-1

Este juego parte de un reboot de la franquicia denominado Bakugan Battle Planet, lanzado en 2018 con una serie de nuevas normas y juguetes (que siguen siendo al fin y al cabo el atractivo principal de la saga), haciendo algunos personajes del anime breves cameos circunstanciales en el juego. No obstante, la historia se puede entender perfectamente sin tener mucha idea del universo, aunque no se molesta demasiado en explicar ningún concepto propio para los neófitos. Asume que ya sabes de donde salen los Bakugan, sus tribus, y el universo en el que se mueve el reboot. Igualmente, tampoco estamos hablando de una trama compleja y sesuda, siendo bastante infantil y lineal, lo típico de “la amistad con los Bakugan salvará todo y me hará el mejor”. Encarnaremos a un niño o niña genéricos que podremos personalizar mínimamente en un editor inicial, y tendremos dos ejes principales que moverán la historia: por un lado, competir en una serie de torneos regionales de la Ciudad de Santa Blanca para ser el mejor maestro Bakugan. Por otro, investigar unos extraños terremotos que están sacudiendo la ciudad y que podrían ocultar una conspiración mayor.

El desarrollo del juego estará basado en una serie de mapas diferenciados que representan distintas zonas de la ciudad de Santa Blanca (una zona residencial, un parque, un distrito financiero…). En cada uno de ellos contaremos con similares contenidos: tendremos que ir avanzando en la misión principal (marcada en amarillo), contaremos con un conjunto limitado de misiones secundarias (marcadas en azul una vez interaccionamos con el npc que la esconde marcado con una exclamación), combates limitados y opcionales contra oponentes, una serie de tiendas donde adquirir nuevos trajes para el avatar (con mucha variedad de colores y prendas, todo hay que decirlo) o habilidades para los combates, y objetos diseminados por el área, que van desde nuevos Bakugan a dinero, pasando por tarjetas de habilidades. Podremos movernos entre cada escenario utilizando un autobús, comiéndonos una molesta carga relativamente larga, la cual ocurre también cuando ingresamos en un interior de un edificio o sub-zona. La partida, cabe decir, se guarda siempre que ocurre una de estas cargas, o cuando terminamos un combate. Lo señalo porque no se dice en ninguna parte.

Llevaremos un seguimiento de las misiones y disposición de elementos en cada zona con un mapa desplegable con el botón X. Cabe decir que no habría estado de más programar un mini-mapa en pantalla para facilitar la navegación, ya que los menús tienen un molesto input lag en su apertura y luego lentitud de navegación por los mismos que incomodan cuando debes consultar los distintos objetivos que se acumulan. Igualmente, tampoco es que sea demasiado complicado recorrer los escenarios, de tamaño generalmente pequeño y disposición bastante clara. Se sienten como una versión sin alma de los escenarios de un Yokai Watch, pero al menos son coloridos y relativamente bien organizados. Los diálogos se experimentan sin doblaje alguno con intercambios de conversaciones estáticas entre NPCs que parecen todos hechos con el mismo editor inicial y son generalmente feos. Al menos nuestro personaje no es el típico protagonista mudo, y tiene algunos momentos puntuales de carisma perdidos en un mar de frases genéricas, en una trama olvidable que deja algún que otro chiste malo, destellos de moralejas y giros argumentales predecibles, además del regreso de un Bakugan aparentemente muy querido por los fans de la franquicia. Tampoco le voy a exigir mucho considerando que es un producto dirigido al público infantil, pero Yokai Watch también lo era y no renunciaba a una trama currada.

¡Te desafío a un Bakuduelo!

Pero, por supuesto, aquí en Bakugan no hemos venido a movernos por una ciudad y hablar de menús o NPCs robóticos. Hemos venido a luchar, y aquí es donde, al menos, la obra de Wayforward consigue presentar pequeños brotes verdes que, con algo más de trabajo, podrían haber dado un conjunto notable. Esencialmente, podremos contar con tres Bakugan en nuestro equipo, siendo los combates siempre de uno contra uno. Cada criatura cuenta con una tribu (asociada a un elemento: fuego, agua, naturaleza, oscuridad, luz…) y puede equiparse hasta cuatro habilidades de la misma, condicionado a su límite de energía. No podrás, por tanto, equiparte ninguna que supere este límite, ya que sería inútil en el combate, pero hay que ir mejorándolas para estar a la altura de los retos. Al margen de esto, también podrás equipar una habilidad a tu personaje, la cual te puede permitir tener ventajas contra el rival, como correr más rápido, ralentizarle el paso (muy frustrante cuando te la hacen a ti, creedme), aturdirlo unos instantes, absorber energía, o sufrir un bug por un fallo de localización de textos y tener que empezar de cero la partida.

Bugs aparte (que en esto ya entraré después), los combates presentan a los Bakugan peleando automáticamente y nosotros controlando al personaje humano. Nuestro objetivo será ir recogiendo una serie de núcleos azules diseminados aleatoriamente por el escenario, para así cargar la energía de nuestra criatura y ejecutar las habilidades. Estos talentos son bastante variados y van mejorando conforme avanzamos, dando lugar a interesantes estrategias. Contamos con algunas habilidades de daño puro, otras de múltiples ataques calculados independientemente, y otras penetrantes. También hay otras que nos aplican efectos positivos como mayor potencia, curación de vida o estados perjudiciales, recarga veloz de habilidades, aumentar la defensa o un escudo que absorbe el daño. Por supuesto, también las hay nocivas hacia el enemigo, como las que lo ralentizan, lo aturden, le drenan energía, le reducen el Baku-poder… Hay también una serie de efectos que pueden potenciar otras habilidades. Por ejemplo, una puede hacer x cantidad de daño sin Sacrificio activado, pero si lo hacemos, es mejorada. Las técnicas se adquieren en forma de tarjetas equipables, y podemos tener múltiples copias de cada una para distintos Bakugan.

Los combates consisten, por tanto, en un baile donde tratamos de acumular la mayor cantidad de energía posible y ejecutar con inteligencia las habilidades para vencer a los tres Bakugan enemigos aprovechando las debilidades y resistencias. Conviene no abusar e ir a lo loco tirando todas tus habilidades, ya que los tiempos de recarga son elevados y te quedas vendido muy fácilmente. Conforme avanzas, además, los oponentes se vuelven tremendamente agresivos y puedes perder un Bakugan en dos o tres golpes. Al menos hay que reconocer que la IA enemiga se comporta de forma muy eficiente, utilizando de manera inteligente las habilidades, cogiendo energía constantemente e incluso alternando entre Bakugan para aprovechar las ventajas de tipo de cada tribu. Esto te obliga a escoger bien qué criaturas llevar a cada combate y tener bien equipadas tus habilidades para tener las mejores garantías de éxito.

Sobre el papel, puede sonar bastante bien, pero pasamos a los problemas. Una de las principales dificultades del juego es que penaliza el cambio continuo de Bakugan y experimentar con tu equipo ante la lentitud de subida de niveles en relación al número de combates que puedes disputar. Puedes tomar un atajo subiendo el nivel del Bakugan pagando dinero (del juego, no micropago), pero te piden cantidades elevadas que solo puedes acumular luchando o cumpliendo las misiones principales y secundarias, por lo que al inicio estás bastante vendido. Resulta mucho más eficiente tirar con los tres monstruos de más nivel que tengas en un momento dado, y, de cara al final del juego, aprovechar el excedente de dinero que tendrás para subir al máximo un Bakugan por tribu y así tener versatilidad suficiente. Los Bakugan pueden evolucionar, adquiriendo una suerte de armadura (sin cambiar de aspecto) que mejora su grado (bronce, plata, oro, diamante), aumentando su vida, ataque y energía, dando acceso a nuevas técnicas.

Bakugan-error

Otro problema de estos combates es que puedes sufrir bugs aleatorios donde no puedes acumular energía al cambiar de Bakugan y te quedas en un bucle eterno donde nadie consigue atacar. Si te rindes, tu vida baja a 0 y deberías perder…pero no pierdes, debiendo reiniciar el juego. Hay también habilidades de personaje con bugs que pueden bloquear la partida, y la única manera de quitarlas es comprar otra, lo cual no es fácil en los primeros compases ante la falta de dinero. Aunque la IA enemiga es desafiante, a veces puede ser bastante puñetera, aturdiendo, ralentizando o bloqueando a tu personaje en exceso, lo cual solo contribuye a que no puedas hacer nada para evitar una muerte, o bien alargar innecesariamente un combate ganado entre animaciones largas y repetitivas que no pueden omitirse y caídas de frames circunstanciales. Dependiendo de tu equipo y tu estrategia, puedes ganar los combates en 2 minutos o tirarte más de 15 peleando. En un solo combate. Luego piensa que hay zonas de la historia donde puedes tener hasta 6, 7 o 10 consecutivos, y que además la recompensa por ganar es reducida. Había compases de la aventura donde el único pensamiento que tenía es “por favor, que acabe ya esto, estoy perdiendo el tiempo” o “si voy a ganar igualmente, no malgastes mi paciencia”, y eso no creo que sea nunca positivo en un juego.

Pero, sin duda alguna, la mayor revelación que tiró bastante por tierra mi buena opinión del sistema es que tiene una mecánica que lo rompe totalmente. Si consigues cargar al máximo la energía de los tres Bakugan de tu equipo, puedes ejecutar un ataque grupal que supone un KO en un golpe el 90% de las veces para el enemigo. Solo puede sobrevivir si tiene muchísima vida, se ha añadido un bonus de armadura, o si tu Bakugan tiene poder reducido. Por tanto, da igual qué combate juegues, contra qué enemigo o tribu. Siempre puedes tirar tres ataques grupales y ganar en un minuto o dos. Podéis pensar que pierde totalmente la gracia jugar así, pero, considerando lo que expuse antes de la lentitud de subida de nivel y adquisición de dinero (esto es, no es posible grindear de manera efectiva), es tu única alternativa para avanzar si tu equipo Bakugan no está compensado para las debilidades o nivel del reto. Sumando el comportamiento de la IA enemiga (que, como comentaba, tiene una agresividad considerable y en etapas avanzadas del juego tiene ataques que hacen casi KO de un golpe), casi queda como la única opción. Aunque al principio sirven muchas estrategias, en los compases finales todo se reduce a equiparte las cuatro habilidades de daño más fuertes que tengas, o tiras tres ataques grupales si la IA enemiga no te aturde antes. Lo demás son caminos más lentos y no siempre efectivos para ganar.

El tsunami de bugs es imparable

En un momento dado, además, el juego se “parte” en dos líneas argumentales principales paralelas, donde, si haces totalmente una de ellas, vas a encontrarte que en su tramo final vas muy mal de nivel (y sin recursos para compensar), pero, si luego cambias a la otra, vas muy por encima y arrasas a todo el mundo, siendo los combates una inutilidad. Otro detalle importante al respecto es que hay al menos dos o tres puntos donde, de forma casi aleatoria, se te puede bloquear el progreso y ver cómo tu partida de 5-8 horas debe ser borrada sin remedio porque no puedes terminar. De manera casi milagrosa no tuve estos bugs, pero se han reportado múltiples casos donde ha ocurrido. Estos bugs son una constante en la aventura, siendo algunos de ellos pequeñas anécdotas, como algún NPC atascado en una pared o una conversación opcional que no se abre, y otros de mayor gravedad, como lo que ya mencioné de los combates, crasheos que ocurren porque sí, poder moverte antes de terminar una carga, iniciar conversaciones en plena cutscene, habilidades mal programadas, o la joya de la corona: que tu partida pueda borrarse sin explicación, siendo más probable si cambias el idioma de la consola para evitarte bugs como la no traducción de una habilidad de personaje.

El contenido principal consiste básicamente en una sucesión de explorar cada mapa de arriba abajo (con algo de backtracking), realizar alguna pequeña mazmorra lineal (que es un camino recto con 4-5 peleas, algunas evitables, con una contada excepción), resolver algún puzzle de dificultad inexistente, y embarcarte en algunos torneos que consisten en una serie de rondas de 2 o 3 peleas. Si superas una, llegas a un checkpoint. Si pierdes antes de llegar a él, debes repetir toda la ronda desde el inicio. Perder una pelea nunca supone nada, ya que vuelves al punto previo al que ocurrió como si nada hubiese pasado. Este recorrido principal se ve complementado por las misiones secundarias, que repiten la misma plantilla en cada lugar. O tienes que buscar unos objetos perdidos, o bien a unas personas convenientemente clónicas, o bien combatir contra alguien o jugar al pilla-pilla, a veces señalizando en el mapa los objetivos, y otras veces no. Las recompensas que otorgan son bastante pobres tanto en dinero como en objetos, pero es necesario hacerlas si quieres completar tu colección de Bakugan, si el juego no decide que alguna quede totalmente con bugs y no pueda completarse, por supuesto (esto sí me pasó considerables veces).

Bakugan-Champions-of-Vestroia-3

A su favor, hay que decir que a nivel gráfico es bastante competente, aunque sea a costa de tener un apartado técnico digno de 3DS subido de vueltas y personajes terriblemente genéricos, con un apartado artístico cuyo principal eslogan es “copia a Yokai Watch como sea, aunque sea mal”. La excepción a esta regla son los diseños de los propios Bakugan, modelados de manera muy notoria y detallada sin sacrificar rendimiento técnico. El juego va casi siempre a 30 frames por segundo, salvo caídas puntuales en animaciones de combate desdeñables, y corre a resolución nativa de Switch, lo cual parece casi milagroso estos días. No obstante, a mi juicio es un poco cutre que el listado de Bakugan se agrande repitiendo la misma criatura en todas las tribus (tienes un Dragonoid rojo, azul, verde, blanco, negro…), haciendo que a las pocas horas estés peleando continuamente contra el mismo bicho con distinto color. Tampoco hay demasiada diferenciación entre ellos, ya que todos pueden equiparse casi todas las habilidades de su tribu, y apenas los distingues por su vida, poder o energías totales. El apartado sonoro es funcional, sin doblaje salvo gritos repetitivos de los Bakugan, pero con unas pocas canciones y efectos que son lo suficientemente agradables para perdonarles la de veces que se repiten.

En general, si te focalizas en la aventura principal haciendo secundarias aquí y allá, puedes terminar el juego en unas 15-20 horas. Una vez vences al jefe final, casi te preguntas si realmente has terminado, porque no hay ni créditos siquiera, lo cual me parece un poco irrespetuoso para los desarrolladores aunque puedas verlos desde el menú principal. Lo que queda después de finalizar es buscar los Bakugan restantes, cumplir las secundarias que no hayas hecho, y recorrer Santa Blanca en busca de algún bug que no hayas experimentado todavía. Cabe añadir que el juego cuenta con un modo multijugador en el que me resultó prácticamente imposible encontrar un rival. La compañía continúa desarrollando parches para solventar los bugs más horrendos (mientras jugaba se instaló uno, quizá el que me salvó de algún bloqueo de partida), pero aún tiene muchos que no han sido resueltos, sin saber realmente cuántos parches puede recibir al no haber demasiada comunicación desde Wayforward (ya que todo parece depender de la compañía madre de Bakugan, Spin Master).

This is not the Way Forward

Al final, creo que Bakugan Campeones de Vestroia cumple todo lo que prometía en su primer gameplay: es un juego fundamentalmente cutre, con el que espero que al menos Wayforward haya cobrado buen dinero para poder financiar sus otros (y mejores) proyectos. Tiene algunas virtudes innegables, como un diseño bastante competente en su sistema de combate, que queda arruinado por un mal balance al aumentar la dificultad, que te reduce las estrategias válidas a básicamente un spam de ataques fuertes o un exploit. El resto de apartados no pasan de ser funcionales: una trama pasable y de corte infantil, un desarrollo jugable repetitivo hasta la naúsea, misiones secundarias clónicas y de reducida recompensa, y algunos principios de diseño de RPG mal aplicados (como dificultad enormemente el grindeo para contar con más variantes de tu equipo).

Todo ello se ve coronado por la cantidad increíble de bugs que tiene, muchos de ellos menores, eso sí, pero otros molestos y capaces de arruinarte combates o, aún peor, directamente tu partida guardada. Personalmente, creo que habría sido mucho más interesante dotar de un poco más de medios o tiempo para haber podido redondear estas cosas, pero creo que incluso sin bugs, hace falta bastante más cocción en muchos apartados como variedad y calidad de contenido o balance de combate para haber sacado un producto interesante. Si eres fan de Bakugan, probablemente te entretenga si eres capaz de perdonarle su repetitividad, bugs y simpleza. Si no eres fan de Bakugan, salvo que tengas afán de masoquismo probando juegos mediocres como en mi caso, te recomendaría limitarte a recordarlo como un bonito meme del durísimo año que fue 2020.

La experiencia de jugar Bakugan es el equivalente a observar un Maneki Neko hecho con plástico barato. Si estás un rato viendo como mueve el brazo, te entretienes, es gracioso, y no parece estar tan mal. Puedes valorar incluso algunos de sus buenos detalles pese a que sea de construcción humilde. Pero eso es lo único que sabe hacer, y a las dos horas, te cansa. Ahora súmale que a veces el brazo se descontrola, se le puede caer si se lo fuerzas mucho, y, para rizar aún más el rizo, el gato puede ponerse boca abajo de manera imprevisible o puede explotar si le hablas en otro idioma. Cualquier virtud que pudiese tener se nubla, y te queda un mal recuerdo. Así tienes una síntesis de qué supone este juego. No esperaba mucho, y, efectivamente, eso me encontré. Wayforward significa literalmente “el camino a seguir”. Esperemos que esto solo sea un desvío para la compañía.

CALIFICACIONES

LO MEJOR LO PEOR
- Los diseños de los Bakugan son bastante detallados aunque reciclen el diseño de muchos. - Los combates pueden ser a veces demasiado largos para la poca recompensa que otorgan.
- La IA enemiga es bastante competente al combatir. - Historia insulsa, infantil y bastante sosa, con personajes y diálogos genéricos.
- Una gran cantidad de habilidades a tu disposición para diseñar estrategias. - Errores obscenos de diseño que impiden grindear y experimentar con el combate.
- Tiene bastante contenido (aunque mediocre) y el regreso de un Bakugan muy querido por sus fans. - Tiene múltiples bugs capaces de corromper la partida, y otros que limitan el progreso.
- Las misiones secundarias son muy repetitivas, y, en general, su desarrollo es muy monótono y simple.
APARTADO NOTA
Gráficos 6
Jugabilidad 4
Banda sonora 5,5
Duración 7
CALIFICACIÓN TOTAL 3,5

La calificación es altamente penalizada por los bugs de la experiencia.

10 Me gusta
3 Me gusta

… Ni tú mismo has sido, al final, capaz de apreciar la magnificencia de Bakugán.

5 Me gusta

Sin embargo, creo que soy la única persona de España que se lo ha pasado :yosisi:

2 Me gusta

Si haces el Speed Run, tendrás el récord de España.

Técnicamente ya lo tengo :sese:

1 me gusta

Así es. Publícalo :rofl: Nadie se atreverá a superarlo.

2 Me gusta

Vamos, una obra maestra como ya sabíamos.

2 Me gusta

He jugado muchos juegos malos de este estilo, incluyendo The Quiet Man, y creo que este es sin duda el peor de todos.

Este hilo es oro :xd:

Si fuese exclusivo de Sony le habrías dado un 9.

5 Me gusta

Miradlo por el lado positivo: para que haya juegos buenos, tiene que haber juegos malos.

1 me gusta

Este hilo me parece una vergüenza.

¿Tsunami de Bugs? Te crees buenafuente y eres Miliquito.

Gracias por el feedback, me aseguraré de usar la expresión de nuevo en futuros análisis :sisi:

La ola de hate es imparable.

Basurán

2 Me gusta

Esperanzador.

1 me gusta

Se agradece el análisis, aunque no estoy para nada de acuerdo con la nota.

Aclaro al final que la bajo por los bugs que tiene, no creo que sea justo aprobar a un juego que te puede borrar la partida al azar, con bugs que frenan el progreso (a mi me dejó muchas secundarias colgadas), otros que te impiden pasártelo, y hasta crasheos derivados de fallos infantiles como no traducir una línea de código (y si cambias el idioma borra la partida).

1 me gusta
APARTADO NOTA
Gráficos 6
Jugabilidad 4
Banda sonora 5,5
Duración 7
CALIFICACIÓN TOTAL 3,5

lo mismo que se incluyo “online” como un apartado más en las notas , yo meteria uno llamado “craseos”, que se pudiera cambiar a medida que los juegos vayan arreglandolo (o no)