Aparece un Goya que estaba en paradero desconocido desde 1928

El Museo de Zaragoza cuenta desde este lunes entre sus fondos con tres nuevas pinturas españolas de finales del siglo XVIII, gracias a la cesión de una familia aragonesa que prefiere mantenerse en el anonimato.

Destaca una pintura de Francisco de Goya de la que se desconocía su paradero desde 1928. La obra, titulada Visión fantasmal , un óleo sobre lienzo de 26 por 17 centímetros, ha sido ‘redescubierta’ por el historiador del arte y experto en pintura del siglo XVIII Arturo Ansón.

La pequeña pintura es prácticamente inédita, pues sólo se conocía por una imagen en blanco y negro del fotógrafo Juan Mora Insa que apareció en el número monográfico dedicado a Goya en 1928 por la revista Aragón , del SIPA (Sindicato de Iniciativas y Propaganda de Aragón), con motivo de la conmemoración del Centenario de la muerte del pintor. Ahora es la primera vez que se expone al público.

Según Ansón, existe la seguridad de que en 1928 la pintura Visión fantasmal formaba parte de la colección de los condes de Gabarda y estaba en su palacio de Zaragoza, situado en la plaza del Justicia (hoy sede del Colegio Notarial de Aragón)".

Las indagaciones del Ansón le llevan a establecer una vía que conduce hasta Juan Martín de Goicoechea (1732-1806), que poseía un lote de pinturas adquiridas a su amigo Francisco de Goya. A la muerte de Goicoechea esos “goyas” irían pasando en bloque a familiares suyos.

En la segunda mitad del siglo XIX, el grupo de pinturas de Goya se fue repartiendo por herencia a diversos descendientes.

Se trata de un boceto, o mejor un apunte, “borrón” o ligero esbozo en que el Goya habría querido plasmar una idea fantástica, un sueño, un “capricho fantasmal”, que después podría concretar o desarrollar en un formato mayor y más detallado. Pero se quedó en su primer estadio de ejecución.

La escena acontece en un ambiente de nocturnidad y en un exterior. En el centro de ella, un fantasma se aparece a una serie de figuras humanas que están apenas sugeridas en la parte inferior de la composición, en un primer plano. Es un ser demoníaco, del que el pintor sugirió ojos, nariz y boca, y dos cuernos que salen de su cabeza; va vestido con capa negruzca, y una larga cabellera le cae por los hombros.

El borrón está ejecutado alla prima , sin dibujo previo, sin correcciones, queriendo plasmar el autor de inmediato imágenes soñadas o sugeridas por algún relato literario. Sobre la imprimación blanca, hay una ligera base ocre, sobre la que aplicó pinceladas más oscuras. Unas ligeras pinceladas amarillas iluminan ese fondo espectral. Es el único toque de color claro que rompe el predominio cromático oscuro del cuadro.

Arturo Ansón considera esta Visión fantasmal obra autógrafa de Francisco de Goya, porque tiene los modos de pintar del pintor aragonés, y también responde a la temática fantástica o caprichosa que él plasmó en grabados y cuadros del periodo posterior a su grave enfermedad y su sordera, en los últimos años del siglo XVIII, entre 1797 y 1800, aproximadamente.

Responde ya a una temática y una sensiblilidad en la que el espíritu de la Ilustración ya presenta rasgos prerrománticos, reflejando lo “sublime fantástico” , presente en algunas obras de Goya de esos años.

Ansón piensa que sería pintada en Zaragoza, en la primavera de 1801, que es cuando Goya estuvo en la capital aragonesa, para ver a su familia y amigos, y también para retocar uno de los cuadros que había pintado el año anterior para la iglesia de san Fernando de Torrero. Goya pintaría esos cuadros en la primera mitad del año 1800.

Los pechos desnudos de una de las figuras provocaron escándalo y Goya fue llamado par que viniera de Madrid para corregir ese punto censurado, lo que hizo en la primavera de 1801, y fue entonces cuando pudo pintar la Visión fantasmal.

Bayeu y González Vázquez

En la misma colección privada había otras dos pinturas, que también se exponen desde este lunes en el Museo de Zaragoza, donde están en depósito tras ser cedidas por el coleccionista anónimo.

Se trata de El martirio de San Eugenio de Bayeu y de un San Lucas de Antonio González Velázquez.

La primera de ellas es un boceto acabado, de 64 por 56,3 centímetros, preparatorio para la escena al fresco con el mismo tema que plasmó el artista aragonés en el claustro de la catedral de Toledo. Está fechado en 1777.

La segunda es una pintura inédita, boceto preparatorio para una de las pechinas que el pintor madrileño decoró en la iglesia madrileña dedicada a los santos Justo y Pastor, actual basílica pontificia de San Miguel.


El Goya ahí, todo dark and edgy.

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Parece que estuviera sin terminar.

Es un boceto dibujado a la prisa segun parece

Es muy Bloodborne

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Ostia es verdad. :xd:

El ecce homo versión diablo.

https://youtu.be/UaJZLKT4qr0

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El puto amo Goya

Brutal que un boceto sea mejor que muchas pinturas de hoy en día y se folle sin miramientos al arte abstracto

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Iker Jimenez flipandolo en 3, 2, 1…

Se trata de un boceto, o mejor un apunte, “borrón” o ligero esbozo en que el Goya habría querido plasmar una idea fantástica, un sueño, un “capricho fantasmal”, que después podría concretar o desarrollar en un formato mayor y más detallado. Pero se quedó en su primer estadio de ejecución.

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Bueno, eso es un poco como no decir nada :joy:. Hay pinturas mejores hoy día y hubo pinturas peores en la época de este cuadro seguro.

Me pregunto quién elegirá los marcos :thinking:

Un poco malrollero pero mola.

Perfecto para la portada de un grupo Heavy.

Más de Goya

Habría que ir dándole una vuelta a hacer un dark souls basado en España y Goya.

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Y el finalboss la momia de Franco con un plot twist: durante todo el juego hemos llevado a Pablemos con el objetivo de perturbar el descanso del Generalísimo y echarle de su tumba.

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Nah, al final se descubre que Franco es Oedon.

A Franco le pega más ser Micolash.

De Dark Souls patrio me viene a la cabeza Blasphemous, aunque se centra más en la religión que en Goya.

que vigilen los marcos, nos ea que les hayan instalado una picadora de papel