Años de ventaja...sóis de dejaros comida en el plato?

Cuando voy a un restaurante NUNCA me dejo nada en el plato, aunque reviente… y en mi casa, igual.

Operación plato limpio en China: la guerra de Xi Jinping contra el “angustioso desperdicio de alimentos”

LUCAS DE LA CALCorresponsalPekín

6-7 minutos

El soplo de la pandemia en Pekín dejó durante más de dos meses epicentros culinarios y bulliciosos como la calle Dongzhimen prácticamente vacíos. Hoy ya están abiertos los cientos de restaurantes que se solapan unos con otros en esta alargada calle que parece no tener fin. La nueva normalidad ya ha dejado paso a la vieja normalidad en una ciudad en la que ya no hace falta llevar mascarillas en espacios abiertos. Y los restaurantes de Dongzhimen vuelven a estar a rebosar de los habituales comensales hambrientos que piden más comida de la que sus estómagos pueden digerir.

Tradicionalmente , pedir muchos platos en China es una forma de mostrar generosidad a familiares, amigos, socios o clientes. Para entenderlo mejor, entremos en uno de los populares restaurantes de pato laqueado de Dongzhimen. Hay mesas de dos personas que degustan hasta siete platos a la vez: pato laqueado, arroz, tiras de pollo crujiente, sopa picante de tallarines, baos, cóctel de verduras… Prueban un poco de cada cosa, apartan el plato lleno y vuelven a pedir más comida. Echando un vistazo a todo el salón del restaurante, cada comensal pide una media de cuatro platos de una generosa ración que apenas degusta un poco. Con toda la comida que dejan, una familia entera de un país con el PIB por los suelos se alimentaría un mes.

“Es el síndrome del que ha sido pobre. Piden mucha comida para que la gente vea que tienen dinero para pagarla, y dejan el plato casi entero porque si lo vacían los demás van a pensar que pasan hambre en casa. Después, algunos de ellos, de manera discreta, piden al camarero que meta la comida que han dejado en un túper”, explicaba hace unos meses el chef de un hotel de lujo propiedad de Kong Dongmei, nieta de Mao Zedong y una de las personas más ricas de China, con un patrimonio de 620 millones según la revista New Fortune.

“Mucha de esa gente que pide tanta comida que nunca acaba un día fueron pobres, o sus abuelos lo fueron, y han hecho fortuna a medida que el país se ha ido desarrollando. Pero gestos como los de la comida son símbolos de abundancia que la educación de base los tiene que pulir tarde o temprano”, señalaba el chef.

Al cocinero no le gusta que sus comensales pidan platos que no se van a terminar. Tampoco le hace ninguna gracia al presidente de China, Xi Jinping, que hace un par de semanas declaró la guerra al “horroroso y angustioso” desperdicio de alimentos. Así lo expresó el líder en un discurso que los medios de propaganda del Partido Comunista reprodujeron literalmente. Xi incluso recitó un poema: “¿Quién sabe que de nuestra comida en el plato, cada grano viene después de un duro trabajo?”.

Sus palabras calaron en la opinión pública. El omnipresente y poderoso presidente de un régimen autoritario había dicho que la pandemia de coronavirus había “hecho sonar la alarma” sobre el desperdicio de alimentos. Entonces comenzó la bautizada como "campaña del plato limpio ". Según el único estudio sobre este asunto, realizado por la Academia de Ciencias de China y el Fondo Mundial para la Naturaleza, este desperdicio hace que cada año se desechen entre 17 y 18 millones de toneladas de alimentos , suficiente cantidad para que toda la población de España coma coma durante un año.

Los primeros gestos de la campaña los vimos en restaurantes, como uno de la ciudad de Changsha, capital de la provincia de Hunan, que puso en su puerta una báscula electrónica para que los clientes se pesaran al entrar y así los camareros les recomendarían que cantidad de comida a pedir en función de su peso corporal. Aunque la idea no gustó mucho a los usuarios de redes sociales como Weibo, el Twitter chino, que criticaron ferozmente al restaurante, hasta el punto de que el establecimiento tuvo que disculparse por poner la báscula.

En la ciudad de Wuhan, la Asociación de la Industria de Catering pidió a los restaurantes que impusieran un sistema llamado “pedido N-1”, por el cual un grupo debe pedir un plato menos que el número de comensales . Este sistema también lo quieren copiar en ciudades como Xianning y Xinyang. En otra gran urbe de China, Chongqing, la Federación de Industria y Comercio prometió que iban a tomar medidas para " supervisar a los consumidores para que coman frugalmente ". Y en varias escuelas han advertido que si las sobras diarias de los estudiantes exceden la cantidad prescrita, se les prohibirá solicitar becas.

Influencers contra el desperdicio

Los segundos gestos de la campaña han ido contra aquellos influencer chinos llamados "reyes del estómago grande ". Transmiten en directo vídeos, usando aplicaciones como Douyin -así se conoce TikTok en China-, engullendo muchos tipos de platos que nunca se terminan. Estos formatos aparecieron hace una década por primera vez en Corea del Sur, donde una joven llamada Muk Sna, con millones de seguidores en redes sociales, ganaba dinero porque sus espectadores inyectaban billetes a su cuenta si les gustaban los vídeos de la chica comiendo.

Pronto, estos “programas” gastronómicos llegaron a la televisión y a las redes chinas. Fueron bien recibidos por un público y unos medios de comunicación que ahora los critican tras las palabras del presidente Xi. Incluso algunas de estas celebrities que comen en directo ya se graban vídeos pidiendo a las personas que no desperdicien alimentos.

Las instrucciones de Xi Jinping van poco a poco haciendo efecto, aunque habrá que analizar a largo plazo la reacción de una generación que ha visto en pocos años cómo se ha disparado su nivel de vida y para los que la cultura del ahorro queda fuera de lugar. El mensaje que repiten los medios chinos en sus editoriales sobre este asunto enfatiza en que toda esta campaña es necesaria para no dar esa “horrorosa” imagen de desperdicio de la que habló el presidente. Aunque muchos ven un trasfondo de una posible escasez de alimentos tras una dura crisis vírica y una de las peores inundaciones que ha habido en China en las tres últimas décadas, que han destruido millones de cultivos y provocado un aumento en los precios de unos alimentos que ya habían subido después del brote de coronavirus.

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Costumbres de estupidez milenaria

Por aquí no es raro ir a cualquier pizzería y ver que la gente se deja más de la mitad de la pizza sin comer, o se comen los ingredientes y se dejan casi toda la masa… yo no dejo ni las migajas.

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Si yo pido una pizza, no me como el plato porque no me sienta bien

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Soy de los que a veces deja algo porque está que reviente de comida pero se pide postre.

Talueeeee

En casa no, porque adecuo la ración a las ganas que tengo. Pero fuera, muchas veces dejo comida. Deberían tener la opción de raciones mas pequeñas a un precio mas barato. No me voy a llenar el estómago porque al restaurador de turno haya elegido una cantidad de ración por encima de lo que como.

A mí tampoco me gusta dejar comida en el plato, lo he hecho contadas veces cuando he calculado mal al servirme y ya estaba a reventar o cuando me he empezado a sentir fatal, pero el resto de veces siempre lo dejo limpio. Y eso que no me educaron así, para que luego digan.

Poquísimas veces en mi vida he dejado comida en el plato, y si ocurre lo guardo o me lo llevo para otro momento.

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De milenaria nada, en la propia noticia dicen que es un complejo de gente que ha sido pobre.

Una de las pocas campañas del Winnie de Pooh que comprendo y puedo apoyar.

“No dejo nunca comida en el plato”… Hasta que estás en Asturias o Cantabria, donde no tienen mesura, pides un cocido lebaniego para una persona y el puto cocido no cabe en la mesa. O pides un cachopo (para dos, que luego la gente se indigna) y te lo traen con carretilla.

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Pero si es al reves. Hay que dejar comida porque si te la comes toda estas diciendo que habia poca cantidad.

Especialmente cuando alguien te invita a casa.

Y si te la comes toda pueden pensar que eres un muerto de hambre… a mi me hace gracia cuendo en restaurante viene el camarero al terminar y me pregunta si me ha gustado la comida, a veces le enseño el plato vacío y le digo que si, que es evidente.

Estoy hablando de China y sus tradiciones culturales.

Pedir un cachopo para una persona es la forma más rápida de demostrar que no eres de aquí

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Disculpe usted, pero la última vez que estuvimos mi mujer y yo en Oviedo (hace bastante poco, por cierto), comimos un cachopo entre los dos en un restaurante llamado “La corte de Pelayo”. Yo al final terminé con mi parte y con lo que le sobró a mi mujer porque se me saltaban las lágrimas de placer, pero sabía que el precio a pagar sería muy alto.

Tuvimos que echarnos un buen rato en el parque de enfrente porque iba a reventar. Malditos cachopos y su estúpido erotismo.

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Yo les hacía tragar todo lo que hubieran pedido.

No suelo comer mucho, pero lo que hay en el plato me lo como. Y si dejo algo, es mejor ir pidiendo cita en el médico o ir acudiendo a urgencias. Me parece una falta de respeto para el que cocina, o un desperdicio de comida/dinero.

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Es curioso porque en los chinos de aquí con buffet te cobran por cada pieza (de sushi por ejemplo) que dejas. Tal vez si aplicaran lo mismo allí…

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Yo como hasta donde puedo, más de ahí ya se puede quedar un elefante entero en el plato que ni lo toco. La clave es pedir lo que te puedes comer, o crees que te puedes comer. El problema de mucha gente, me ha pasado con los colegas, es que se vienen arriba pidiendo y luego pasa lo que pasa, así que mejor pedir menos y si te quedas con hambre o pides algo más luego o te vas en busca de un postre.

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Para el postre siempre hay sitio.